El Primer Compromiso

Traducción del texto “The First Commitment”, tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 25 de septiembre de 2008 en Breckenridge, Colorado, Estados Unidos.

“Gravitas hacia el Conocimiento de forma natural, a medida que descubres que todo lo demás es superficial y decepcionante. A medida que aprendes mediante tus propias experiencias que los placeres y dolores del mundo no llegan lo suficientemente profundo dentro de ti para satisfacerte, para satisfacer la necesidad más profunda de tu alma, ello te lleva a reflexionar sobre tu vida. Y te lleva a reconsiderar tus valores, tus acciones y el significado de tus relaciones con los demás.”

Tú tienes una relación primaria con Dios, y experimentas esta relación sobre todo a través de la inteligencia más profunda que Dios ha puesto dentro de ti, una mente más profunda dentro de ti llamada Conocimiento. Esta es tu relación y responsabilidad más primaria. No es una relación con un conjunto de creencias o con una institución. No es necesariamente una relación con una ideología o con una religión en particular. Es en verdad, en su sentido más puro, tu relación con Dios.

La gente mantiene esta relación como si fuera bastante secundaria; secundaria a su familia, secundaria a sus intereses personales, secundaria a asociaciones a menudo políticas o culturales, secundaria a su identidad nacional y a su identidad y herencia cultural, etc. Pero realmente esta relación es la relación más primaria, y es tu primaria responsabilidad tener la habilidad de responder a ella.

Dios te habla a través del Conocimiento. Este es el manantial de tu consciencia. No es una consciencia social, una consciencia que ha sido instigada o influida para que te comportes y creas según los dictados o los valores de una cultura particular. Se trata de una consciencia mucho más profunda. Es inherente a tu ser. Es la fundación de tu consciencia. En esencia es ella quien te dice lo que está bien y lo que está mal, y proporciona la base para tu comprensión ética de la vida y tu participación con otros.

Mientras que tienes el deber de educar a tus hijos y, en algunas circunstancias, de cuidar de tus padres ancianos, tu primera responsabilidad es con el Conocimiento. Él es tu conexión con Dios. Y por supuesto, Dios es una autoridad muy diferente de la autoridad de tu nación y de la influencia constante de tu cultura, tu familia y tus amigos. Si en efecto Dios es el centro de tus relaciones y el foco primario de tu responsabilidad en la vida, entonces esto puede producir un gran contraste con tus deberes y tus obligaciones con otros y con la nación en la que vives.

Esta es una de las razones por las que la gente mantiene su relación con Dios muy en el trasfondo, o bien la considera solo conceptualmente, pensando que tiene solo una relación con ciertas creencias, ideas o instituciones. Pero para las personas que han experimentado su consciencia más profunda, el Conocimiento queda en contraste con todo lo demás. Esto requiere una evaluación muy profunda de los valores y las lealtades que uno tiene. Pues uno no puede servir a dos maestros sin comprometerse a sí mismo y perder contacto con el poder y la presencia del Conocimiento en su interior.

Sin el Conocimiento, las personas por supuesto deben tener lealtades en la vida, para sentirse conectadas a la vida y sentir que son parte de algo mayor que ellas mismas. Sin una consciencia del Conocimiento, esto es lo que las personas hacen. Se alinean con creencias, con instituciones, con otras personas, con movimientos sociales, con movimientos políticos. Se alinean con creencias e instituciones religiosas porque necesitan ser parte de algo más grande que ellas mismas, o de lo contrario su aislamiento en la vida se vuelve intolerable.

Esta es la condición de tantas personas. Esto lo ves en todas partes a tu alrededor. Ellas han dado su lealtad a otras cosas, una lealtad que en realidad pertenece al Conocimiento. Tal vez son muy comprometidas y cumplidoras en sus lealtades, pero las utilizan para dar a su vida foco, equilibrio y propósito, porque uno no puede vivir sin un propósito de algún tipo; propósito es la vida misma. Incluso en un ser humano que tiene una gran imaginación, éste es realmente el caso.

Así que cuando empiezas a tomar los pasos al Conocimiento, te das cuenta de que hay una inteligencia superior, una corriente más profunda en tu vida. Y sientes la necesidad de conectarte a ella, lo cual es una necesidad natural, y sientes que debes ganar una consciencia acerca de quién y qué eres realmente en esta vida, de por qué estás en el mundo y de qué has venido realmente a hacer aquí.

Esto crea un contraste con tus deberes, tus obligaciones y tus lealtades con todo lo demás. Y muchas personas descubren que en realidad no son libres de ir al Conocimiento, porque tienen miedo de que el Conocimiento apuntará su vida en otra dirección, una dirección diferente a la que han dado ya a su vida, una dirección que es diferente de aquello a lo que han dado su lealtad y su compromiso.

Este problema de lealtad es fundamental. Y es enteramente natural que quieras regresar al Conocimiento, porque se trata del centro de tu vida, la fuente de tu integridad y la fuente de tu fuerza. Es lo que da a tu vida sentido y propósito, y lo que te libera de todas las persuasiones del mundo a tu alrededor. Es el antídoto al mal y a la adicción.

Por lo tanto, gravitas hacia el Conocimiento de forma natural, a medida que descubres que todo lo demás es superficial y decepcionante. A medida que aprendes mediante tus propias experiencias que los placeres y dolores del mundo no llegan lo suficientemente profundo dentro de ti para satisfacerte, para satisfacer la necesidad más profunda de tu alma, ello te lleva a reflexionar sobre tu vida. Y te lleva a reconsiderar tus valores, tus acciones y el significado de tus relaciones con los demás.

Aunque esta atracción es la atracción más natural, te encontrarás a ti mismo en contradicción con tu vida, la vida que ya has creado. Cuanto más te has dado a personas, lugares y cosas, más se enfatiza este contraste. Aquí hay resistencia; hay resistencia a tu atracción natural por el Conocimiento. Quieres saber, pero te da miedo saber, temeroso de cómo ello podría desafiar tus ideas, tus creencias e incluso toda tu idea de ti mismo, pues el Conocimiento no está sujeto a esas cosas. Puedes tener miedo de lo que podría significar para tus circunstancias, tu seguridad financiera, tu red social y tus lealtades políticas.

El Conocimiento no está condicionado por esas cosas. En esencia es libre, pero tú no lo eres. La única manera en que puedes entrar en relación con algo que es libre es hacerte libre tú mismo. Aquellos que no son libres sienten temor ante los que sí lo son. Se sienten intimidados; se sienten incómodos. Ello les obliga a enfrentarse a sus propias limitaciones y circunstancias.

El Conocimiento dentro de ti es libre, pero tú no lo eres. Debes aceptar esto como un punto de partida para tomar los pasos al Conocimiento, en el comienzo de tu viaje de regreso a tu fundación. Tal vez vivas en un país libre y puedas ejercer libertades personales sobre lo que haces, a dónde vas y con quién puedes asociarse. Sin embargo, en comparación con el Conocimiento no eres libre —estás atado, circunscrito, retenido.

Si tienes ya cierta edad, es probable que ya te hayas comprometido con muchas cosas que no tienen nada que ver con tu propósito mayor para estar en el mundo. El Conocimiento está comprometido con este propósito mayor dentro de ti, un propósito mayor que aún no has descubierto. El Conocimiento es libre, pero solo en el sentido de que es libre para ser lo que realmente es y para apoyar que tu vida sea como debe ser. Y esto puede ser muy diferente a lo que hasta ahora hayas establecido.

Si estás descontento con tu vida tal como es, entonces tendrás un incentivo para el Conocimiento. Tú querrás encontrar libertad y propósito. Sin embargo, si todavía piensas que tu vida está bien y te sientes cómodo con ella hasta cierto punto, entonces el Conocimiento parecerá una gran amenaza. Tú lo evitarás, lo cual es trágico, porque estarás evitándote a ti mismo. Estarás evitando tus sentimientos más profundos, tu honestidad emocional, tu integridad y tus valores más profundos y fundamentales.

Es por esto que las personas son unas extrañas para sí mismas. Los individuos se identifican con cosas en el exterior, pero tienen muy poca relación consigo mismos en el interior. No son libres. No son libres de ser quienes son, de ser lo que son y de seguir su inclinación más profunda. Incluso si están libres en el exterior y tienen libertad de movimiento tanto política como social, lo cual es raro en el mundo, esta libertad no alcanza a las profundidades de su propia naturaleza. Y por lo tanto no son libres.

Ellos no son libres de ver, conocer y sentir lo que realmente está ahí para ellos. Están atados por sus ideas. Están atados por sus compromisos. Están atados por sus creencias y asociaciones. Están atados por las preferencias y los deseos de otras personas. Están atados por las creencias y el énfasis de su grupo o de su cultura, de sus familias. Así que, incluso si han alcanzado externamente la libertad, la cual es difícil de lograr, en su interior son unos extraños para sí mismos.

Esta es realmente la fuente de todo sufrimiento, pues nunca puedes encontrar la verdadera felicidad o alegría si eres un extraño para ti mismo. Este yo dentro de ti yace más profundo y mucho más allá de tu intelecto, más allá de tus creencias e ideas, tus hábitos y la naturaleza de tu personalidad. Tu verdadera naturaleza es mucho más profunda que eso. Así que tú construyes una especie de vida buscando la felicidad, pero es una vida que no es realmente auténtica. No es realmente una vida con la que estés comprometido con todo tu corazón, pues tu alma no está comprometida con ella, a pesar de que estés unido a ella en tu propia mente.

Así que empezar a tomar los pasos al Conocimiento, sentir la atracción natural hacia el Conocimiento y responder a esta atracción, significa que las otras cosas que has creado tendrán que ser reevaluadas. Pues el Conocimiento no está atado por ellas. Tal vez solo una mínima parte de tu vida tal como lo conoces representa y enfatiza realmente tu naturaleza más profunda. Entonces, ¿qué hacer con el resto de tu vida? Tienes compromisos, tienes responsabilidades. Tal vez tienes una familia que cuidar o un negocio que llevar.

Aquí tendrás que tener fe en que el Conocimiento te guiará. El Conocimiento no destruirá tu existencia tal y como la conoces. No romperá tu vida tal y como la has creado, pero tomará todo lo que has aprendido, todas tus habilidades y toda la sabiduría que has recogido en la vida hasta el momento, y lo pondrá a trabajar para establecer el curso real de tu vida. Y a menudo esto implica moverse en una dirección diferente, con una comprensión diferente y un conjunto más profundo de valores.

Sentirás miedo e incertidumbre al elegir seguir el misterio de tu vida, porque el Conocimiento siempre será muy misterioso, más allá de la comprensión y el alcance de tu intelecto. El Conocimiento reestablecerá tus relaciones con la gente, con lugares, con tus posesiones, con tu cultura, con tu familia, con tu gobierno y con el mundo en conjunto. Pero debes permitir que esto emerja.

Hasta ahora has estado viendo el mundo desde tu intelecto. Has estado valorando las cosas desde tus deseos y tus miedos de no tener, pero el Conocimiento tiene un énfasis muy diferente. Su propósito es llevarte a la gente, a los lugares y a las circunstancias donde tu propósito mayor y tu servicio al mundo puedan ser descubiertos.

Esto alterará el curso y la naturaleza de tu vida. Esto te liberará de toda obligación o requerimiento que no represente tu propósito mayor. Y por tanto, fundamentalmente, el Conocimiento es revolucionario. Representa una revolución dentro de ti y una revolución en tu vida exterior, según tus valores y tus prioridades cambian, algo que naturalmente sucederá a medida que tu vida sea más dirigida desde el interior en vez de serlo desde el exterior.

Aquí debes enfocarte en el poder y la presencia del Conocimiento. Tendrás otros compromisos en la vida, pero deben estar en armonía con el Conocimiento. Establecerás relaciones con gente, proveerás servicios a otras personas, tendrás empleo en el mundo, tendrás asociaciones con personas y grupos de personas, serás todavía un ciudadano de tu nación, serás todavía un miembro de tu familia. Pero la diferencia aquí es que tu consciencia y tu énfasis general se habrán desplazado —desplazado hacia el centro de tu vida, que es a donde pertenecen—. Y para que este cambio ocurra, puede que tengas que romper con muchas cosas y muchas personas que no pueden ayudarte ni apoyarte en la dirección que tu vida realmente debe tomar.

Hacer este cambio es la necesidad más grande de tu vida. Es este cambio lo que será tu mayor contribución a tus hijos y a tus relaciones con otras personas. Es este cambio lo que te capacitará para inspirar a otros y dar cosas de verdadero valor al mundo. Esto representa una gran revolución dentro de ti mismo y un gran cambio de énfasis en tu vida. Esto traerá gente nueva a tu vida y te alejará de aquellas personas que no pueden apoyar tu verdadera dirección, que no entienden realmente tu naturaleza más profunda, y quienes no están ellos mismos preparados ni deseosos de encarar la gran atracción en su interior. Quizá ellos tienen un viaje que hacer en la vida diferente al que tú debes tomar. Si este es el caso, entonces debes liberarles sin condenación ni culpa. Debes tener el coraje de seguir al poder más profundo dentro de ti.

Tu nación podría llamarte al servicio militar, para defender la nación o para implicarte en un conflicto derivado de los intereses que tal nación pueda haber establecido para sí. Pero el Conocimiento debe ser tu guía acerca de si participarás o no. Tu familia puede querer que te conformes a sus valores y sus actividades sociales, pero es el Conocimiento en ti quien te dirá si puedes hacerlo o no.

El Conocimiento establecerá ciertas fronteras. Desde luego no restringirá tu vida por completo, porque realmente estás aquí para estar en el mundo. Estás aquí para participar con otras personas y contribuir a la vida. Pero el Conocimiento establecerá ciertos límites y cuando te aproximes a esos límites te sentirás muy incómodo por dentro. Sentirás una gran sensación de retención, como si algo en lo profundo de ti estuviera intentando retenerte, intentando prevenir que digas algo, que hagas algo o te comprometas con algo que es inapropiado.

A medida que te acercas al Conocimiento, sentirás esta retención ejerciéndose a sí misma de muchas maneras. Pues seguirás sintiéndote atraído de hacer las cosas que hacías antes. Todavía tendrás los mismos deseos e inseguridades y estos te motivarán de ciertas maneras. Pero sentirás que el Conocimiento estará retrayéndote, manteniéndote atrás.

Esto es muy importante. Ser capaz de discernir el movimiento del Conocimiento dentro de ti es muy importante y requiere habilidad y preparación. No ocurre simplemente por sí solo. Dios no lanza un hechizo sobre ti y de pronto estás en la perfección. Tu práctica espiritual, en cualquier forma que esta tenga —si es que tienes una práctica espiritual de algún tipo— es toda acerca de construir un puente al Conocimiento, porque en última instancia el Conocimiento y tu mente personal deben trabajar juntos —tu mente personal sirviendo al Conocimiento como un vehículo para el Conocimiento—. Esta representa la verdadera jerarquía de poder dentro de ti, en su forma más natural y eficaz.

Aquí tu consciencia más profunda te dirá qué hacer y qué no hacer, y sentirás que tienes límites en tu vida más allá de los cuales no puedes ir. Actividades peligrosas, atracciones peligrosas y compromisos peligrosos podrían atraerte, podrían seducirte. Podrías sentirte obligado a seguirlos, pero el Conocimiento en ti te retendrá. Y debes estar dispuesto a encarar las consecuencias de esto. Pues el mal, que es lo que mina el Conocimiento en ti y en la vida, siempre parecerá ofrecerte cosas que no tienes o cosas que quieres o cosas que necesitas. Esta es la razón por la que tanta gente sucumbe a estas atracciones.

Pero dentro de ti, el Conocimiento te mantendrá en un curso constante. No es persuadido por estas cosas. Para el Conocimiento, riqueza, belleza y poder no significan nada, y estar libre de estas seducciones es tener una libertad en la vida que no tiene parangón. Cuando eres libre de este modo, todos los demás parecen estar como encadenados, como esclavos. Y tanto si las cadenas están hechas de hierro como de oro, son todas lo mismo.

Dios está intentando liberarte para que puedas estar en el mundo y tengas el poder que Dios te ha dado para expresar en este mundo, de manera que tus verdaderos regalos puedan salir a la luz y puedas encontrar dónde estos regalos han de ser dados, y de manera que puedas encontrar a las personas que te ayudarán a dar estos regalos y quienes los honrarán y los valorarán.

Puedes participar en la vida cotidiana llevando a cabo tus actividades diarias, pero manteniéndote siempre receptivo a la presencia del Conocimiento. Y según aprendes a calmar tu mente, según tomas los pasos al Conocimiento, serás capaz de sentir y escuchar la guía que el Conocimiento te dará en cada giro del camino, en cada desafío inesperado. Pues no importa cuán compleja pueda volverse tu vida, o cuán incierto se vuelva el ambiente a tu alrededor; el Conocimiento puede navegar estas cosas. Es el piloto de tu vida. Es tu compás interno. Descuida esto y serás un esclavo de las fuerzas del mundo, quedando perdido en el mundo —perdido en un mundo de placer y dolor, perdido en las Grandes Olas del cambio que están viniendo al mundo, siendo un extraño ante ti mismo y un extraño ante otros.

Primero, Dios debe rescatarte de tu condición para proporcionarte un viaje mayor y un mayor logro en la vida. No puedes simplemente añadir un propósito mayor a tu vida tal como es ahora, porque tu vida tal como es ahora no lo soportaría; no eres libre todavía para seguir un propósito mayor. Seguir este propósito no requiere perfección o iluminación, pero requiere una transformación dentro de ti, un cambio de lealtad desde tus miedos y deseos a un Poder Mayor en ti. Y cuando hayas hecho este cambio, e incluso en el proceso de hacer este cambio, verás el mundo de forma muy diferente. Tendrás un punto de observación muy diferente, como si hubieras llegado lo bastante alto en la montaña para ver realmente lo que hay a tu alrededor, mientras que antes estabas perdido en los valles y árboles de abajo.

El Conocimiento te indicará si has de involucrarte en una campaña política o en una campaña de cambio social. Te indicará si eso es parte de tu educación y tu destino. Hacer estos compromisos sin el Conocimiento es lanzarte hacia la vida antes de saber realmente quién eres y de qué va tu vida. Y te estarás implicando desde el miedo y el enfado. Te estarás implicado porque resientes o resistes a otros y sus acciones. Esta no es la motivación que traerá verdadera resolución.

Incluso si tu causa parece ser noble y justificada, si estás implicado porque estás enfadado, resentido o temeroso, entonces eso es lo que contribuirás a la situación. Esto solo creará oposición y más conflicto en el mundo. Ahora estás luchando contra otros por algo que quieres. Quizá no estás usando armas; quizás solo estás usando palabras y acciones que cumplen con la ley, pero estás trayendo más resentimiento y hostilidad a la situación, y esto es algo que la familia humana no necesita en mayor cantidad.

Tu participación en la vida debe estar gobernada por un Poder Mayor dentro de ti si ha de ser verdaderamente efectiva. Incluso aquellos que se te oponen serán afectados si tus intenciones son claras y están guiadas por el Conocimiento. Puede que no estén de acuerdo contigo, pero te respetarán. Pues se darán cuenta de que no les odias, de que no les deseas mal, de que no quieres derrocarles ni derribarles. Esto es una diferencia muy grande respecto a lo que motiva a la gente en sus campañas y comportamientos políticos, o incluso en su énfasis por la justicia social.

¿Cuántas veces has visto en el mundo revoluciones conduciendo solo a un conjunto diferente de poderes opresivos? Quizá con una filosofía diferente pero, no obstante, en cierto sentido no mejores que aquellos que les precedieron. Solo tienen una base de apoyo diferente en la sociedad o en el país. Y el coste de la revolución es terrible. Mucha gente pierde sus vidas. Mucha gente queda oprimida por poderes que no les favorecen.

Quizá tu destino sea hacerte un defensor social o entrar en la arena política, pero ello debe ser guiado por el Conocimiento y no puede estar gobernado por la hostilidad y el resentimiento. Esto no significa que no seas fiero en tu énfasis, sino que tu corazón está abierto y el odio no es tu guía.

Incluso si bajo muy severas circunstancias eres llamado a defender tu nación frente a una invasión o una intervención de otros, aquí no puedes odiar a tus enemigos. Incluso en este momento, la humanidad está encarando intervención de razas de más allá del mundo. Ellas no son humanas; no son como vosotros. Ellas os ven de una forma fría y desapasionada. Pero no podéis odiarlas, pues se trata de seres sintientes creados por el mismo Dios que os creó a vosotros. Quizá ahora ellos están funcionando sin el Conocimiento, lo cual es sin duda el caso o de lo contrario no estarían interviniendo aquí; pero no podéis odiarles.

El Conocimiento tiene un énfasis muy diferente. La búsqueda de poder personal, la búsqueda de riqueza personal, la búsqueda de atractivo o belleza personal y el odio hacia aquellos que pudieran amenazar tales persecuciones no es el énfasis del Conocimiento. Esto no es natural respecto a tu naturaleza más profunda.

Solo el Conocimiento en ti sabe cómo puedes funcionar en la vida de una manera diferente, para un propósito diferente, generando un resultado diferente. Aquí debes estar dispuesto a viajar solo, particularmente al principio, pues muchos de tus previos amigos y de tu familia no serán capaces de apoyarte o entender lo que estás haciendo. Debes, al menos por un tiempo, separarte de ellos para tener la libertad de responder al Conocimiento dentro de ti. Debes llevar a cabo esta revolución dentro de ti, pues así es como Dios va a salvar tu vida y va a rescatarte de tu propio encarcelamiento y tu propia miseria.

En esencia, tú no sabes realmente lo que quieres para el mundo. Puedes pensar o creer que quieres vivir en un mundo de paz, prosperidad y felicidad, pero no tienes idea de cómo sería esto, o incluso de si lo disfrutarías. Llegar al descubrimiento de que no sabes realmente lo que quieres para ti mismo o para el mundo es una profunda posición de autohonestidad. Es un verdadero ajuste de cuentas dentro de ti.

Si hubiera paz y prosperidad, el mundo sería despojado de sus recursos y la humanidad fracasaría. Si piensas que todos en el mundo deberían tener un alto estándar de vida, la humanidad tendría un futuro muy corto. Pero esto no justifica la pobreza o la opresión de ninguna manera. Simplemente demuestra que tus aspiraciones para ti mismo y tus creencias sobre el mundo no están realmente fundadas en el Conocimiento y probablemente tienen muy poca sabiduría asociada con ellas.

No estás aquí para hacer que la separación funcione. No estás aquí para perfeccionar el mundo. Estás aquí para contribuir algo al bienestar de la gente, al bienestar de la vida, y para plantar semillas para el futuro de la humanidad. Una semilla es algo muy diminuto. No parece tener ninguna potencia en absoluto. Sostienes una pequeña semilla en tu mano, y dices, “Bien, ¿qué puede esto hacer?” Pero la semilla puede hacer crecer un gran árbol. Las semillas pueden hacer crecer comida. Esas diminutas cosas en tu mano parece que no tuvieran poder, pero ellas son en realidad la fuente del beneficio futuro.

Tú no sabes lo que funcionará para el mundo. Ni siquiera sabes realmente lo que tu sociedad necesita, porque no estás aún guiado por el Conocimiento. Incluso la justicia, ¿cómo sería lograda? No puedes forzarla sobre la gente, de lo contrario te vuelves simplemente otra fuerza de opresión.

Es un enigma, tú ves. No puedes realmente descifrarlo en tu intelecto. Pero la justicia es necesaria. La paz es necesaria. El bienestar de la gente es necesario. Es todo necesario, pero cómo lograrlo debe estar guiado por un Poder Mayor, pues solo Dios sabe cómo puede hacerse todo esto. Tú, con todas tus ideas o sofisticación política, no puedes realmente descifrarlo.

Esto te libera, y te devuelve a la fuente de tu poder y tu Fortaleza. Puedes creer lo que quieras, puedes darte a lo que sea que pienses que es significativo, pero si no estás conectado al Conocimiento entonces eres un extraño para ti mismo y un extraño para los demás.

Dios sabe lo que el mundo necesita. Dios sabe lo que está viniendo para el mundo. Dios sabe de las Grandes Olas del cambio que están llegando al mundo y del futuro y destino de la humanidad dentro de la Comunidad Mayor de vida inteligente en el universo. Dios sabe la naturaleza y la intención de aquellas razas que están interviniendo en los asuntos humanos, razas de más allá de vuestro mundo. Dios entiende la condición humana. Dios entiende lo que es la verdadera libertad. Dios te ha dado un propósito mayor para estar en el mundo en este momento, encarando estas circunstancias.

No puedes descifrar por tu cuenta lo que Dios sabe. Solo puedes seguir y aprender. Dios ha puesto el Conocimiento en ti para guiarte, protegerte y conducirte a tus mayores logros en la vida. Tu intelecto debe estar al servicio de esto, porque aquí tú no eres el maestro. Eres una expresión de algo mayor, y serlo es el mayor deleite para el corazón y el alma.

Pero debes tomar los pasos al Conocimiento. No puedes simplemente asumir que tu vida está moviéndose en la dirección correcta. No puedes simplemente asumir que estás viviendo tu verdadero propósito para estar aquí. No puedes asumir que tus ideas y creencias representan tu naturaleza más profunda o la verdad real de la vida. Por eso debes tener el compromiso y la humildad necesarios para tomar los pasos al Conocimiento, permitir que este poder mayor emerja en ti y usar todos los poderes de tu intelecto y todas tus habilidades para asistirte en recibir la gran dotación del Conocimiento.

Esta es la llamada. Este es el poder. Esta es tu responsabilidad fundamental. Antes de darte al mundo, antes de comprometerte con otros, antes de que determines tu vida, debes venir al Conocimiento, debes construir una conexión con el Conocimiento y debes tomar los pasos al Conocimiento. Por eso debes buscar el Reino primero —siendo el Reino el Conocimiento.

Antes de que te lances hacia afuera, hacia el mundo, el Conocimiento proveerá los pasos y el sendero. Pero debes aprender a escuchar, a aliviarte de tu constante actividad, trasiego y autopreocupación, a escuchar a la corriente más profunda de tu vida y a hacer de esto parte de tu vida y práctica diaria, pues este es el énfasis de tu práctica espiritual.

La práctica espiritual no está aquí para darte felicidad o para asegurarte prosperidad o para trascenderte fuera de este mundo. Está aquí para conectarte con la corriente más profunda de tu vida —una corriente que está moviéndose, que tiene dirección y que tiene un sitio a donde ir. Tú no sabes dónde ir, pero el Conocimiento en ti sí que lo sabe. Cuando descubras esto, serás capaz de establecer la verdadera conexión que hará toda la diferencia para ti y para todo el que te conocerá.

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