El Destino de Pueblos y Naciones

Traducción del texto “The Fate of Nations and Peoples”, tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 17 de abril de 2007 en Estambul, Turquía.

“Los pueblos y las naciones del mundo están entrando en un tiempo de grave dificultad y cambio.”

Esto es parte del Nuevo Mensaje para el Mundo con respecto al destino de naciones y pueblos y la gran llamada que está ahora sonando para la humanidad.

Los pueblos y las naciones del mundo están entrando en un tiempo de grave dificultad y cambio. Los recursos mundiales están en declive. Las poblaciones están creciendo. Y a medida que esto ocurre, habrá competencia continua y el grave peligro de conflicto y guerra. Aquí serán despertadas antiguas animosidades. Los prejuicios serán aprovechados y utilizados por aquellos que son ambiciosos tanto dentro de los gobiernos como en las instituciones religiosas. Se utilizará la debilidad humana, y el miedo se extenderá por todas partes.

Es a causa de este gran umbral que un Nuevo Mensaje de Dios ha sido enviado al mundo para la protección y el avance de la humanidad. A fin de comprender la grandeza de este Mensaje y su relevancia en vuestro tiempo, debéis entender y reconocer los grandes cambios que ahora amenazan a la familia humana —amenazando con llevarla al declive, amenazando con arruinar los grandes logros de la civilización, amenazando con socavar el bienestar y la supervivencia de las personas en todas partes.

Aquí la política e incluso la religión misma se utilizarán como armas de guerra, como palanca para separar a la gente y enfrentar a unos contra otros en un gran conflicto, no sobre ideologías, sino sobre los recursos del mundo.

Aquí el conflicto será enmascarado. Será vestido con el disfraz de la política y la religión, pero en esencia se trata de una competencia por los recursos. Es un conflicto sobre el acceso y la distribución de los recursos. La humanidad enfrenta ahora un gran peligro a medida que comienza a encontrar un mundo en declive —un mundo cuyo medioambiente ha sido degradado, un mundo cuyo clima se ha visto afectado, un mundo donde los recursos que sustentan la vida están siendo agotados y arruinados por la ignorancia y la avaricia humana—. Es por esta razón que se ha enviado al mundo un Nuevo Mensaje de Dios.

Para reconocer el Nuevo Mensaje y entender su origen y su significado para esta época, esta época de Revelación, debéis llegar a reconocer la difícil situación en la que la humanidad está entrando ahora y que ya está enfrentando en tantos lugares. No seréis capaces de apreciar el Nuevo Mensaje de Dios a menos que podáis hacer frente a estas realidades, podáis reconocer estas condiciones y podáis ver que sin un Mensaje Mayor de la Fuente de toda vida, la posibilidad de que la humanidad navegue estos tiempos difíciles es muy pequeña. La posibilidad de que la humanidad evite la guerra, el conflicto y la degradación en curso es muy pequeña. La promesa para la humanidad de empezar un futuro mejor, un futuro que será completamente diferente al pasado, será muy pequeña. Las probabilidades contra el éxito de la humanidad son ahora tan significativas que debe haber un Nuevo Mensaje de Dios. Debéis ver el Nuevo Mensaje dentro de este contexto o de lo contrario no comprenderéis la época de Revelación en la que vivís. No comprenderéis.

Para aquellos que se verán tentados a tomar la espada en nombre de la religión o la ventaja política: debéis reconocer que vuestros pensamientos, vuestras intenciones y vuestras acciones van en contra de la voluntad de Dios para la humanidad. Están en violación de lo que Dios quiere para la humanidad. Porque Dios tiene la intención de que la humanidad se una y sea autosuficiente en un universo lleno de vida inteligente. Incluso en este momento, hay otros poderes más allá de este mundo que están esperando el fracaso de la humanidad, esperando la oportunidad de intervenir a fin de aprovecharse de una humanidad débil y en conflicto.

Si no podéis ver esto o no podéis aceptarlo, entonces no comprendéis la difícil situación de la humanidad en este momento. No comprendéis la tribulación que está ahora sobre la familia humana. Y no veréis el gran peligro, la Gran Oscuridad que ahora está al acecho en el mundo, una oscuridad que nace de una intervención externa y una oscuridad que nace de la ignorancia, la codicia, la competencia, el conflicto y la guerra del ser humano.

A aquellos de vosotros que tomaríais la espada en nombre de la religión o la ventaja política: debéis daros cuenta de que estáis violando la voluntad de Dios para la humanidad. Y aunque el Creador no os castigará, en vuestro interior os apartaréis del Conocimiento de Dios dentro de vosotros. Os arrojaréis a la oscuridad y la confusión. Y conduciréis a vuestro pueblo y vuestra nación hacia el conflicto, la desolación y la ruina. Porque os encontráis más allá del tiempo en que una nación puede simplemente beneficiarse del declive de otra, ya que ahora el mundo entero está en juego.

Si tomáis la espada en nombre de la religión o la ventaja política, violaréis el Plan de Dios para la humanidad. Aunque Dios no os castigará directamente, os separaréis y os alejaréis del Conocimiento de Dios que está dentro de vosotros, que Dios ha puesto dentro de vosotros para vuestra propia protección y redención. Y os arrojaréis al caos y al conflicto, a la ira y a la miseria, y traeréis ruina y desolación a vuestra gente.

Este es un gran riesgo, y esta será la gran tentación de la humanidad: que las personas ejerzan sus agravios y sus antiguas animosidades unas contra otras, que las naciones comiencen a competir y entren en conflicto con otras naciones, creyendo que es para el bienestar de su nación o por voluntad de Dios. Pero estáis engañados. Estáis en el error. Estáis violando la Voluntad y el Plan de Dios para la humanidad. Aunque Dios no os castigará directamente, os separaréis de la Sabiduría y la Voluntad de Dios. Entraréis en la confusión y en la oscuridad, en el agravio y, en última instancia, en la desesperación.

Prestad atención, entonces, las naciones del mundo, los líderes del mundo y los ciudadanos del mundo. Prestad atención a estas palabras, porque proceden de la Voluntad y la Presencia Divina, y representan el Conocimiento que se ha puesto dentro de vosotros para guiaros y protegeros. Este es el mismo Conocimiento que está aquí para guiar y proteger a toda la humanidad.

Es por esto que el Mensajero ha sido enviado al mundo —para traer este Nuevo Mensaje de esperanza, este Mensaje de restitución y resolución, a la familia humana en este gran momento de tribulación—. Porque estáis entrando en un gran momento de tribulación. Estáis apenas comenzando el tiempo en que pueden surgir las grandes guerras y los grandes conflictos. Las ascuas de estas guerras están ya incandescentes. La intención de estas guerras está ya viva en las mentes y corazones de muchas personas. Y las condiciones para estos conflictos y guerras están sobre vosotros.

Aquí la humanidad tiene su única gran oportunidad para unirse en su propia defensa y para su propia conservación —tanto dentro del mundo como ante una Comunidad Mayor de vida en el universo, donde la libertad es desconocida y el valor de la humanidad no se reconoce, salvo por unos pocos.

Aquellos que tomen la espada en el nombre de Dios o para sacar provecho político habrán fracasado en su misión y llamamiento en la vida, y llevarán también a otros al fracaso. En este fracaso no habrá paz ni resolución, porque habrán negado el Conocimiento de Dios dentro de sí mismos. Habrán negado el plan del Creador para la humanidad. Se habrán tornado a sí mismos en contra de la mayor sabiduría que Dios ha puesto dentro de ellos y dentro de todos los corazones. Mediante la ignorancia, la arrogancia y la vanidad, habrán destruido su gran oportunidad para hacer una verdadera contribución a su gente, a su nación y al mundo.

Prestad atención, entonces, a esta advertencia. Lleva consigo la más grave de las consecuencias y el mayor significado. El significado completo de esta advertencia está más allá de vuestra comprensión, y sin embargo lo que tiene que deciros os resultará claro, sencillo y fácil de entender.

Líderes de las naciones y los líderes de la religión: tened cuidado. Tened cuidado si buscáis hacer daño o conquistar a otra nación para vuestra propia ventaja o para expresar vuestro agravio o vuestras antiguas animosidades. Tened en cuenta que os estáis arrojando a la oscuridad, a la confusión y a la miseria, y traeréis desolación, indigencia y ruina a vuestros pueblos como resultado. Y sed conscientes, los ciudadanos comunes, de que también vosotros tenéis la responsabilidad de seguir la sabiduría y el Conocimiento que Dios ha puesto dentro de vosotros, de descubrir esta sabiduría y Conocimiento y no violarlo a causa del enojo o la venganza, la ira o la avaricia. Vosotros también tenéis una responsabilidad, ya que el resultado no depende simplemente de los líderes de las naciones y las religiones. Depende en última instancia de cada persona.

Prestad atención, entonces, a esta gran advertencia. Esta advertencia nace del amor de Dios, pero no obstante es una advertencia. Os está advirtiendo en contra de la gran posibilidad de error. Os está aconsejando que os tornéis al Conocimiento de Dios que vive dentro de vosotros —más allá de vuestra mente pensante y más allá de las ideas, conceptos y creencias que han sido históricamente establecidas dentro de la humanidad—. Porque hay una base moral y ética para vuestra existencia. Si violáis esto sufriréis las consecuencias, no porque Dios os castigue, sino porque os estáis castigando vosotros mismos, porque os habéis alejado de lo que Dios ha puesto dentro de vosotros y porque, a causa de la arrogancia, la ignorancia y la vanidad, os habéis dado a vosotros mismos la autoridad para anular lo que Dios ha puesto en vuestro interior.

Sed conscientes del gran peligro para vosotros individualmente, para vuestra gente, para vuestra nación y para el mundo, porque el gran tiempo de prueba y tribulación está sobre vosotros. Cómo elegirá responder la humanidad, tanto sus líderes como sus ciudadanos, hará toda la diferencia en el resultado. El poder de decisión aquí está en vosotros. La voluntad de Dios es clara —Dios está preparando a la humanidad para su encuentro con la vida en el universo—. Esto es claro y se presenta en el Nuevo Mensaje.

Sin embargo, para que podáis cosechar las grandes recompensas del Nuevo Mensaje, para que os podáis preparar para un futuro que será diferente del pasado, para que podáis evitar la calamidad y el desastre, debéis prestar atención. Debéis deteneros. Debéis contener vuestra ira y vuestras pasiones. Debes retirar vuestros juicios de los demás. Debes considerar la sabiduría de vuestros pensamientos y acciones, y sus consecuencias para el futuro.

Estad preparados, porque tiempos grandes y difíciles están sobre vosotros. Son un producto de la ignorancia humana y el abuso humano del mundo. Son el fruto de la falta de visión de la humanidad y su falta de preparación para el futuro. Será la responsabilidad de todas las naciones y líderes el proveer a su población de manera adecuada en los tiempos que vienen, pero esto será cada vez más difícil y desafiante. Los ricos tendrán que cuidar de los pobres. Y los pobres tendrán que cuidarse unos a otros. Tendrá que haber mayor servicio a la humanidad y una mayor generosidad bajo estas difíciles condiciones. Porque la humanidad ha saqueado la Tierra a tal punto que esta apenas puede sostener a la familia humana. Las condiciones y las circunstancias de vuestra vida, ya seáis ricos o pobres y sin importar en qué nación vivís, presionarán ahora estas necesidades sobre vosotros.

Sed conscientes de que esta dificultad ha llamado el Nuevo Mensaje de Dios al mundo, y el Mensajero de Dios ha sido enviado al mundo para dar este mensaje, para aclararlo y para ser su principal enfoque y vehículo de expresión. No juzguéis ni condenéis al Mensajero para evitar juzgar y condenar lo que Dios ha puesto dentro de vosotros. Porque aunque el Mensajero es humano y falible, él trae consigo un Mensaje que está más allá de la invención humana y que está sin error, conflicto y contradicción.

Recibid este Mensaje de Dios. Consideradlo a la luz del mundo que veis y el mundo que conocéis. Pensad en la historia de la humanidad y sus grandes batallas, sus grandes conquistas, y lo completamente destructivo que esto ha sido —que tantas personas deban sacrificarse para que unos pocos puedan enriquecerse—. Considerad ahora que esto no puede continuar en el futuro si se quiere evitar que toda la familia humana entre en un estado de deterioro permanente, y para que no os hagáis vulnerables a la intervención y la invasión de fuerzas de más allá del mundo, que incluso ahora están planeando tomar ventaja de los conflictos y la disolución de la humanidad.

Conoceros a vosotros mismos es conocer la Presencia de Dios en vuestra vida, es saber que Dios ha puesto un Conocimiento más profundo dentro de vosotros para guiaros y protegeros y para anular vuestras tendencias autodestructivas y vuestras búsquedas egoístas. Conoceros a vosotros mismos es saber lo que Dios ha puesto dentro de vosotros —no comprenderlo intelectualmente, sino saber de su realidad, experimentar su presencia y seguir su dirección.

A medida que la incertidumbre, la ansiedad y la competencia aumenten en el mundo, necesitaréis esta orientación ahora más que nunca. Porque las instituciones y las comodidades de las que quizá os habéis beneficiado tal vez no estén allí para vosotros en el futuro. Las garantías y la seguridad que se os proporcionó, en cualquier grado en que haya sido, podrían no estar allí para vosotros en el futuro. Entonces, ¿cómo sabréis cómo estar seguros? ¿Cómo sabréis qué hacer frente a la incertidumbre y el cambio? La respuesta de Dios está dentro de vosotros. Para recordaros esto, Dios ha traído un Nuevo Mensaje al mundo y ha enviado su Mensajero al mundo.

Vosotros no sabéis aún lo suficiente para cuestionar esto o para disputarlo, porque hacerlo no es más que una expresión de vuestra ignorancia, vuestra arrogancia y vuestra vanidad. Debéis considerar el Nuevo Mensaje. Debéis escuchar al Mensajero para saber, ver y comprender. Porque por vuestra cuenta, sin la gran dotación del Conocimiento, no seréis capaces de ver, saber y comprender. Vuestra conducta será determinada por otros. Y seguiréis al miedo y no a la sabiduría en vuestra aproximación.

Dado el gran peligro y los grandes riesgos por delante, quizá podáis comenzar a ver la luz que se ha traído al mundo ante una Gran Oscuridad que está creciendo en el horizonte.

Recibid entonces esta advertencia como un regalo de amor. Recibidla como un consuelo y una confirmación de que lo que sentís más profundamente es cierto, de que la humanidad se enfrenta a un gran peligro ahora —a un conflicto desde el interior y a una intervención desde el exterior—. Tened el valor de enfrentar esto. Tened la honestidad de reconocerlo. Tened la sobriedad de considerarlo, sin tratar de hacer que sea lo que queréis que sea o lo que pensáis que es.

Esta es vuestra responsabilidad. Este es el llamamiento de vuestra época. Es una época de Revelación, y la Revelación está sobre vosotros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s