Breve historia de Marshall Vian Summers

Marshall Vian Summers ha dedicado los últimos 30 años de su vida a recibir y enseñar discretamente el Nuevo Mensaje de Dios.

Durante gran parte del año él trabaja en las Montañas Rocosas de los Estados Unidos, donde vive en retiro rodeado de su familia y sus compañeros cercanos.

En raras ocasiones Marshall viaja a otros lugares de los Estados Unidos y a otros países para proveer la advertencia, la bendición y la preparación contenidas dentro del Nuevo Mensaje.

Primeros años

Marshall fue encendido espiritualmente a una edad temprana, especialmente a través de sus experiencias en la naturaleza. Siendo un hombre joven, sus viajes a través de las regiones salvajes de Norteamérica contribuyeron a su misteriosa educación.

Después de graduarse de la universidad se hizo un maestro para niños ciegos. Durante este tiempo comenzó a experimentar y a confiar en una Voz Interna para que le guiara en su trabajo.

Reconocido por sus talentos en este campo, se le ofreció la oportunidad de hacer de eso el trabajo de su vida. Pero su Voz Interna le obligó a declinar la oferta y a reintroducirse en las regiones salvajes por muchos meses. Después de este tiempo de reconsideración y renuncia, regresó al mundo de las personas y la cultura y comenzó a enseñar los principios del Autoconocimiento, lo cual hizo durante siete años.

En 1982, a la edad de 33 años, tuvo un encuentro directo con los Invisibles, la Presencia Angélica que había estado guiándole y preparándole todo el tiempo. Este encuentro alteró para siempre el curso de su vida y le inició a una más profunda relación con ellos, requiriendo que rindiera su vida a Dios.

Poco después de este encuentro, Marshall supo que tenía que dejar sus estudiantes, su enseñanza, sus relaciones y su casa en la ciudad para de nuevo ir errante. Esto fue para él un periodo difícil, solitario e inexplicable. Su vagabundear le condujo a retirarse en el desierto del Suroeste de los Estados Unidos, donde la Presencia Angélica vino de nuevo a él. Y así comenzó el largo y misterioso proceso de recibir el Nuevo Mensaje de Dios para la humanidad.

Un largo Camino

Durante los años que siguieron, el papel de Marshall como maestro tuvo que evolucionar de modo que él, como la persona destinada a ser el receptor del Nuevo Mensaje y su Mensajero, estuviese preparado. Tuvo que tener suficiente sabiduría mundana y suficiente talento e integridad como comunicador, como maestro y como alguien que es visionario y tiene penetración psicológica, para ser capaz de recibir un Mensaje de esta magnitud, entregado a lo largo de un periodo de tiempo muy extenso. Tuvo que aprender sobre la realidad y la espiritualidad de la vida inteligente en el Universo, que en el Nuevo Mensaje es llamado Comunidad Mayor. En adición, tuvo que ser capaz de sobrellevar miles de horas de contacto directo con la Presencia Angélica, recibiendo y grabando el Nuevo Mensaje de dios. Esto supuso un gran esfuerzo para él, tanto mental como físicamente. Es un proceso que pocos entienden en el mundo actual.

Incluso aunque Marshall Vian Summers fue enviado al mundo destinado a ser el Mensajero, él no lo sabría durante muchos años. Solamente le sería revelado mucho después, en las etapas finales de la recepción del Nuevo Mensaje mismo. Pues siempre existe el riesgo de que el Mensajero fracase —falsificando el Mensaje, negando el Mensaje o siendo incapaz de hacer los continuos sacrificios que se requieren para recibirlo y presentarlo. Por lo tanto, fue necesario que Marshall alcanzara un cierto nivel de madurez intelectual y sabiduría para poder recibir esta gran misión y llamamiento que eran suyos para reclamar.

Hoy día, y el viaje por delante

Aunque ha llevado el peso y la responsabilidad de esta Nueva Revelación por muchos años, Marshall Vian Summers ha mantenido su humildad y su humanidad a lo largo de todo este dilatado e inexplicable viaje que es traer un Nuevo Mensaje de Dios al mundo. Ningún Mensajero ha sido nunca capaz de hacer esto solo. Por tanto, una misteriosa secuencia de eventos llevó gente hacia él. La primera persona en encontrarle y unirse a él fue su mujer, Patricia, la cual le ha apoyado desde 1983 y ha realizado sus propios sacrificios para asegurar que el Nuevo Mensaje pudiera entregarse. A lo largo de los años, un pequeño grupo de individuos, uno a uno, siguieron una llamada que en última instancia les condujo a tomar su posición de cara a apoyar este gran trabajo. Marshall ha sido bendecido también con un hijo, Reed, que ha elegido ahora unirse a su padre en su misión.

Ahora, después de años de trabajo silencioso sin reconocimiento del mundo, ha llegado para él y aquellos que son llamados a ayudarle el momento de traer a la humanidad el regalo del Nuevo Mensaje en este tiempo de gran cambio e incertidumbre.

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