La Iniciación

Traducción del texto “The Initiation”, tal y como le fue revelado al Mensajero Marshall Vian Summers el 28 de junio de 2011.

“Si no has respondido a las Revelaciones previas de Dios, entonces estás esperando a la Nueva Revelación.”

Mientras el mundo se ocupa de sus asuntos diarios, el Mensajero debe proclamar. Debe proclamar la Nueva Revelación de Dios, pues ella tiene la clave para las vidas y el futuro de mucha gente. Ella iniciará su llamada, su llamada mayor, la cual no podría ser iniciada por ninguna otra enseñanza o ninguna otra realidad.

Ella está aquí para preparar el mundo de cara al gran cambio que está llegando —las Grandes Olas del Cambio—, un gran cambio medioambiental, económico y político que es mucho mayor de lo que la gente anticipa en la actualidad.

Hay muchas personas esperando a la Nueva Revelación, pues ellas no han encontrado la Iniciación en las religiones del pasado, en las tradiciones del mundo. No han sido capaces de encontrar la conexión más profunda mediante el amor, mediante el trabajo o mediante cualquier otra actividad. Han estado esperando durante mucho tiempo. Durante mucho tiempo han estado aguardando a la Revelación.

Para estas personas esto no es meramente una enseñanza o un fenómeno. No es meramente algo sobre lo que especular, algo a lo que enfrentarse o algo que negar y rechazar. Para ellas la Proclamación no es algo extravagante o inusual. Es la cosa perfecta. Es su Iniciación. Ella contiene su llamada, hablando a los Antiguos Corredores en lo profundo de su mente, hablando a una parte de ellas mismas que apenas conocen, pero que es el centro de su Ser y su presencia en el mundo.

Para estas personas este es el gran momento, aunque puedan no entender su completo significado o lo que esto requerirá en el futuro. Es lo que han estado esperando. Ellas han sido enviadas al mundo para estar en un momento de gran transición. Fueron enviadas al mundo para tomar parte en la construcción de un nuevo futuro. Su conexión es más con el futuro que con el pasado. Son los niños del futuro.

Lo que ha ocurrido antes y lo que fue revelado antes puede serles inspirador o beneficioso, pero no contiene su Iniciación. No contiene su llamada mayor. Estas cosas no contienen lo que han estado buscando y esperando durante tanto tiempo. Esto es su destino, como ves.

Tú no puedes cambiar lo que fue establecido antes de que vinieras al mundo. Aunque los eventos del día y del año cambian tus circunstancias y alteran tus oportunidades, tu destino sigue siendo el mismo. Puedes luchar con esto. Puedes enfrentarlo. Puedes intentar reemplazarlo con grandes proyectos, grandes romances, grandes esfuerzos y cualquier número de distracciones y fantasías, pero no puedes alterar lo que fue establecido antes de que vinieras.

Cómo ello ocurrirá, si ocurrirá y dónde ocurrirá puede ser todo alterado y está siendo alterado por las circunstancias cambiantes del mundo, por las lealtades variables dentro de la gente, por su condición y su ambiente, etc.

Si es tu destino recibir la Nueva Revelación, entonces no podrás encontrar tu llamada en ninguna otra parte. Inténtalo tanto como puedas. Resístete. Niégala. Mantente apartado. Intenta encontrar fallos en ella. Intenta menospreciarla. Intenta mantenerla a raya. Pero no puedes alterar el hecho de que ella contiene tu destino.

Tu mente puede especular. Tu mente cuestionará. Pensará que es ridículo; que no puede ser. Pero tu corazón sabrá. Tu alma será activada. Es como la voz que te habló antes de que vinieras al mundo, preparándote para entrar en este entorno difícil y desafiante. Es esa voz —como esa voz, como Nuestra voz— la que vuelve la conexión viva, la que restaura el foco primario y el significado de tu vida.

En el momento de la Iniciación no comprenderás. Será muy confuso. Es tan diferente de tus objetivos, tus ideas y tus nociones sobre ti mismo y lo que estás haciendo en el mundo. Repentinamente, es como si fueses golpeado por un rayo, y por un momento en la oscuridad todo es iluminado. Y ves la verdad sobre tu vida y cuán lejos estás realmente de tu propósito y tu llamada mayores, a la deriva como si fueras una balsa en el océano, llevada de un sitio a otro por los vientos y las olas del mundo.

Pero Dios te ha encontrado mientras estás a la deriva en la vastedad de los mares. Te ha encontrado. Como una diminuta mota en la superficie del océano, has sido encontrado. Has sido encontrado por la Revelación.

No importa cuáles sean tus circunstancias o el estado de tu mente, la llamada te hablará, porque ella representa tu destino. No es el destino de algún otro. No necesitas preocuparte por ellos. Es tu destino.

Puedes decir, “¿Qué pasa con otras personas? ¿Qué pasa con mi esposo o mi esposa? ¿Qué pasa con mis hijos? ¿Qué pasa con mi querido amigo o amiga?”

Pero Dios ha encontrado la mota en el océano, y esa mota eres tú. Esta es la Iniciación. Es misteriosa. No puedes comprenderla con el intelecto. No puedes controlar lo que significa o lo que te llevará a hacer. Está más allá de tu control, porque Dios está más allá de tu control.

Todas tus grandes ideas y tus firmes creencias parecen ser superficiales y débiles frente a la Presencia. Tus argumentos están huecos. Tu rechazo carece de verdadera emoción. Tu negación no es sincera. Tu negativa carece de convicción. Porque es tu Iniciación.

Una vez la Iniciación ha sido reconocida, después de cierta lucha, el viaje de la preparación se extiende ante ti. Los Pasos al Conocimiento se extienden ante ti. La recuperación de tu verdadera vida y todo lo que ello requerirá de ti, así como tus circunstancias y obligaciones actuales, se presentan ante ti, paso a paso.

No puedes llegar a tu propósito desde donde estás ahora, porque estás a la deriva y no has encontrado tu puerto seguro. No has avistado la tierra donde tu vida ha de estar.

Qué momento es entonces ser golpeado por la Revelación. Parecerá ser momentáneo, pero de pronto todo comienza a sentirse diferente. Has tenido una experiencia que está en contraste con tus experiencias normales, y ello comienza a crear un contraste que tú llevarás en adelante contigo, pues nada de lo que puedes hacer por ti mismo puede competir con esto. Es mayor que cualquier experiencia que hayas intentado nunca tener. Es mayor que cualquier objetivo que alguna vez te hayas propuesto.

Te sientes asustado y abrumado, confundido; pero está bien. Es natural. Tener tu vida cambiando tan repentinamente sin duda crearía confusión y desorientación. Sin duda sería desilusionante para tus obsesiones y distracciones actuales.

Una vez Dios ha hecho su marca sobre ti, ello no es algo que puedas después borrar de tu vida, o tapar o hacer que se vaya, ni explicarlo o racionalizarlo para ti mismo de modo que su poder disminuya. ¿Vas a enfrentarte con la Revelación para ti?

No fue un accidente que te encontraras con la Nueva Revelación o incluso que escucharas sobre ella. Todas las fuerzas del Cielo que te apoyan han estado intentando llevarte a este punto de reconocimiento y evitando que destruyeras tu vida en el proceso, limitando el daño que ya has hecho y el desperdicio que ya has creado para que estuvieras disponible y fueras capaz de responder.

La Iniciación puede hacerte sentir indefenso, confundido y muy incierto. Incluso podrías pensar que es una gran desgracia. Pero desde la posición y la perspectiva del Cielo, eres uno de los bendecidos entre los pocos, una persona que ha recibido la mayor oportunidad. Por tanto, ¡qué importa si esto significa cambiar tu vida y tus circunstancias! ¿Qué es eso comparado con quién eres y por qué has sido enviado?

Esas cosas son importantes para ti en este momento, sí, e importantes quizá para otros que están involucrados contigo. Pero se te ha dado una mayor oportunidad, e incluso más que una oportunidad: una llamada.

Una vez esta iniciación ha ocurrido, tu viaje cambiará; quizá imperceptiblemente al principio, pero algo habrá sido alterado en el curso de tu vida. Realmente no volverás a ser nunca el mismo. Incluso si pasas tu vida negando y rechazando lo que ha ocurrido, nunca serás el mismo.

Nunca serás feliz solo con simples placeres. Nunca estarás contento con tus antiguos objetivos y distracciones, tus antiguos pasatiempos e intereses. Algo ha cambiado.

Desde el punto de vista del Cielo esto es una gran bendición. Finalmente, tu vida tiene una posibilidad de ser redimida. Pero para ti puede parecer algo muy diferente en el momento.

Tú entonces debes adherirte a la Revelación si ello es tu Iniciación, y sabrás si lo es en el centro de tu Ser. No es una discusión intelectual contigo mismo. No es un proceso racional. La racionalidad humana es meramente un mecanismo de trabajo para tratar con un mundo incierto e impredecible. Es apropiada en ciertas circunstancias y en otras no tiene esperanza.

Es importante que sepas del Mensajero, porque si la Iniciación ocurre mientras él está en el mundo, entonces tu oportunidad se hace mayor y más significativa. Sería para ti una gran desdicha si no le vieras mientras está aquí.

La Revelación solo viene cada pocos siglos, o quizá una vez cada milenio, y sucede que tú estás aquí en ese tiempo. Desde la perspectiva del Cielo eso es una gran bendición, una gran oportunidad.

¿Pero quién puede reconocer al Mensajero? Él parece ser muy normal. No tiene un aspecto fuera de lo común. No tiene una gran posición en el mundo. Pasaría desapercibido entre las masas de gente. Él andará entre ellas y nadie le reconocerá. Excepto quizá aquellos que han sido golpeados por la Revelación.

Ante aquellos que le encuentran, él puede no revelar su propósito y su trabajo verdaderos en el mundo, dependiendo de quiénes ellos sean. ¿Cómo puede ser que alguien no vea esto? ¿Cómo puede ser que alguien de esta gran importancia en el mundo pase desapercibido para la gente que está junto a él?

Es el dilema del mundo. Todos tienen ojos para ver y oídos para escuchar, pero están mirando de una manera diferente e intentando escuchar lo que está en su mente, aquello que confirma lo que está en su mente, y no lo que existe en realidad.

Por tanto ellos miran, pero no ven. Oyen, pero no escuchan. ¡Están al lado del Mensajero, pero no reconocen que están al lado de la persona más importante en el mundo entero en este tiempo!

Él nunca dirá esto sobre sí mismo. Él es demasiado humilde para hacerlo, por tanto debe ser dicho por él.

Es como hace siglos. Tú estabas tomando un te en una mesa con Mahoma, pero no sabías quién era. Bueno, él tiene el aspecto de cualquier otro. No está radiando la Presencia. No es tan magnífico o tan omnipotente que todo el mundo a su alrededor se desmaya ante su presencia. Él es solo un hombre, vestido tradicionalmente, solo un hombre. Ahí está. Le veo ahora. Está ahí. Nada especial. Él tuvo que predicar duro incluso para conseguir que la gente le escuchara. Tan ciegos estaban todos a su alrededor, que solo unos pocos podían ver. Tal es el dilema y la carga del Mensajero en cualquier tiempo de Revelación.

La Iniciación comienza con un impacto. Comienza con insatisfacción y con el reconocimiento de que tú estás buscando, de que no estás contento con lo que tienes, con dónde estás y con lo que estás haciendo, porque no representa quién eres y por qué viniste aquí.

Aquellos que piensan que están contentos no han llegado todavía lo suficientemente hondo dentro de sí mismos, para darse cuenta de que están lejos de donde necesitan estar y lejos de estar haciendo lo que necesitan estar haciendo.

El objetivo no es la felicidad sino la preparación, el estar listo, el contacto, la reunión y finalmente la contribución al mundo, donde sea que pueda ser apropiado para el individuo. Es por eso que la búsqueda de felicidad es tan engañosa, porque la Revelación te hará sentir incómodo. Ella te desafiará.

¿Piensas que Dios va a venir a confortarte cuando has sido enviado al mundo a hacer algo que no estás haciendo ahora y no tienes esperanza de hacer a menos que algo mayor te sea dado, a menos que seas llamado fuera de la multitud, a menos que tu viaje sea alterado por el poder del Cielo?

Tú serás solo una mota en el océano, un desconocido para ti mismo, un desconocido para otros. Incluso si tienes una gran posición y has adquirido riqueza y estatura en la sociedad, la naturaleza vacía de tu vida lo inundará todo, a menos que hayas encontrado tu trabajo mayor y estés haciéndolo lo mejor que puedas.

Aquellos que lo hacen experimentan una satisfacción y un sentimiento de valía y poder que están ausentes para todos los demás, no importa lo que proclamen para sí mismos.

La Nueva Revelación de Dios clarificará la naturaleza de la espiritualidad humana, la cual ha sido recubierta por la cultura, la convención y la manipulación política. Dejará claro que nacéis con dos mentes: una mente mundana que está condicionada por el mundo y una mente más profunda dentro de ti que está todavía conectada a Dios. Dejará claro que el intelecto tiene límites, y más allá de estos límites debes ir bajo la superficie de la mente.

Dejará claro que no puedes satisfacerte a ti mismo al margen de tu trabajo y tu destino mayores, y que todos los placeres que buscas serán temporales y no satisfarán la necesidad más profunda de tu alma.

Dejará claro que estás viviendo en un tiempo de gran cambio, en el que el aislamiento de la humanidad en el universo llegará a su fin y en el que las Grandes Olas del Cambio golpearán el mundo —un tiempo de gran trastorno e incertidumbre, un tiempo para que la Revelación ocurra—.

La gente puede querer muchas cosas del Mensajero —esperando dispensaciones y milagros, esperando creer en alguien sobrenatural, esperando tener su vida enriquecida por su presencia y por su trabajo—. Ellos serán decepcionados, tal y como los Mensajeros anteriores decepcionaron a mucha gente. Es por eso que los Mensajeros son negados, rechazados, evitados y, en algunos casos, destruidos, porque la gente no consigue lo que quiere. Solo reciben lo que verdaderamente necesitan.

Lo que la gente quiere y la Voluntad del Cielo son muy diferentes. Pero si en verdad pudieras discernir tus más profundos requerimientos para la vida —más allá de la supervivencia y de la adquisición de las cosas simples que son necesarias para la estabilidad y la seguridad en el mundo—, verías que lo que tú quieres y la Voluntad del Cielo son realmente lo mismo. Pero este reconocimiento solo ocurriría en un estado muy profundo de autohonestidad en el individuo.

Todavía es improbable que hayas encontrado esto completamente, pero tú que estás escuchando nuestras palabras has llegado al punto en el que la Iniciación puede ocurrir. Debes escuchar con tu corazón, no con tus juicios y tus ideas y todos los requerimientos que piensas son necesarios para que la Revelación sea real y sea significante para ti, como si tú pudieras determinar tales cosas.

Incluso en la miseria personal, la gente no tiene todavía la humildad para reconocer que no puede establecer las reglas de compromiso en su relación primaria con el Creador y la Voluntad del Cielo.

Tus creencias religiosas no pueden realmente hacer esto, porque ello ocurre más allá del reino de la creencia. La creencia no te llevará a tu Antiguo Hogar, a tu estado Celestial, porque la creencia es demasiado débil, demasiado temporal. Cuando dejes este mundo no tendrás ninguna creencia. Todas ellas pasarán con el cuerpo. Tú simplemente estarás ahí, tú como realmente eres.

Tu Familia Espiritual te recibirá y te preguntará si has logrado ciertas cosas, y en ese momento, sin la carga y el efecto cegador de tus creencias, estará claro como el día si completaste estas funciones primarias o no lo hiciste. Y no habrá condenación si dijeras que no. Ello solo significaría que tu trabajo no está hecho todavía.

Tienes que trabajar tu camino de vuelta al Cielo, como ves. Tienes que servir al mundo separado, al universo separado. Tienes que trabajar tu camino de vuelta a través de la contribución y a través del auto-desarrollo. No puedes retornar a tu Antiguo Hogar como una persona miserable, llena de conflictos, beligerante y muy dolida. El Cielo te parecería el Infierno, si este fuera el caso.

Dios no se deshace sin más de todos estos problemas, porque Dios no los creó. Ellos tienen que ser des-creados. Dios te ha dado el poder del Conocimiento —la inteligencia más profunda— y una llamada mayor para borrar la tragedia de tu vida y tu existencia antiguas, para restaurarte la dignidad y el propósito que es tuyo para reclamar y servir.

Todo comienza con la Iniciación. Si va a ser verdadero y eficaz, comienza con la Iniciación. Ahí es donde Dios establece las reglas de compromiso y establece el comienzo de tu verdadero viaje al Hogar.

No puedes llevarte a ti mismo de vuelta a tu verdadero estado, porque no conoces el camino. No puedes simplemente seguir una prescripción de algún otro, porque el compromiso con el Conocimiento y la Presencia debe ocurrir en algún momento a lo largo del camino; de lo contrario es una empresa intelectual y no un verdadero viaje del alma.

El tiempo es escaso para el mundo. No hay tiempo para pasar décadas y siglos perfeccionándote a ti mismo o intentando solucionar tus dilemas. La llamada es para ahora. Es tarde.

Esto supondrá una presión para ti si puedes responder, pero la presión acortará el tiempo que te lleva responder y prepararte. Y eso es una gran bendición, pues tiempo equivale a sufrimiento para aquellos que no pueden responder.

Este regalo está dentro de ti, pero tú no puedes desbloquear la puerta. No tienes la llave. No puedes descubrir tu naturaleza más profunda porque no tienes todavía la imagen completa. No estás aún en relación con tu Fuente, porque tu naturaleza más profunda es la relación con tu Fuente. ¿Cómo podría ser que alguna vez la encontraras viviendo en la Separación, perdido en los océanos del mundo? Este es el regalo del Cielo —que tu vida puede ser redimida, pero tú debes permitir que el camino te sea presentado—. Debes responder a la Revelación. Si no has respondido a las Revelaciones previas de Dios, entonces estás esperando a la Nueva Revelación.

En algún momento, en un momento de desesperación o desilusión, sentirás un movimiento más profundo dentro de ti. Y reconocerás que has venido con un propósito mayor que todavía no has descubierto, pero que aguarda por ti, esperando el momento en que tu vida sea llamada.

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