Las Grandes Olas de Cambio

Traducción del capítulo 1 del libro “Las Grandes Olas de Cambio”, revelado al Mensajero Marshall Vian Summers.

Un gran cambio está llegando al mundo, un cambio diferente a cualquier cosa que la humanidad en conjunto haya visto antes alguna vez, Grandes Olas de cambio convergiendo todas en este momento. La humanidad ha impactado al mundo de muchas formas y los resultados de ese impacto están juntándose ahora, reuniendo intensidad, reuniendo fuerza, convergiendo en un momento en el que la humanidad en general no está consciente y carece de preparación.

Estas Grandes Olas no son un único evento. No son una cosa simple que sucede solo en un único momento. Porque la humanidad ha puesto ahora en marcha fuerzas de cambio que deben enfrentarse de manera constante. Porque ahora estáis viviendo en un mundo donde los recursos están declinando, un mundo cuyo clima ha sido seriamente afectado, un mundo cuya condición ecológica está deteriorándose, un mundo donde la humanidad tendrá que enfrentar situaciones de gran escasez de alimentos y agua y riesgos de enfermedades a escala muy grande, incluso afectando a las naciones ricas del mundo. El equilibrio del mundo ha sido trastocado y cambiado, y la familia humana en conjunto debe unirse para enfrentar estos grandes desafíos.

En un mundo de creciente población y recursos en declive, la humanidad enfrentará una gran decisión, una elección fundamental acerca de qué dirección seguir: ¿competirán las naciones y se desafiarán mutuamente por los recursos restantes? ¿Lucharán y forcejearán sobre quiénes controlarán estos recursos y quiénes tendrán acceso a estos recursos? Pues, en realidad, todas las grandes guerras del pasado turbulento de la humanidad han sido una lucha, fundamentalmente, por ganar el acceso a los recursos y controlarlos.

¿Insistirán las naciones ricas del mundo en que su estilo de vida ha de ser preservado, y por tanto entrarán en competencia y conflicto unas con otras degradando aún más el resto del mundo, despojando a las personas más pobres del mundo de su propia capacidad de mantenerse a sí mismos, para que un estilo de vida ambicioso e indulgente pueda mantenerse en las naciones ricas?

Si la humanidad escoge este camino, entrará en un período de prolongado conflicto y declive permanente. En lugar de preservar y distribuir los recursos restantes y generar la capacidad de adaptarse a la condición de un nuevo mundo, la humanidad destruirá lo que todavía queda, dejándose a sí misma pobre y despojada, con una inmensa pérdida de vidas humanas y un panorama grave y sombrío para el futuro.

Pero si la humanidad escoge un camino diferente, reconociendo los peligros inherentes que implica enfrentar estas Grandes Olas de cambio, reconociendo la gravedad de su realidad y las grandes consecuencias que pueden tener para el bienestar y el futuro de la humanidad, entonces los individuos sabios y los líderes de naciones e instituciones religiosas podrán reconocer que una humanidad dividida fracasará frente a las Grandes Olas de cambio. Pero unida, la humanidad puede trazar un nuevo curso, prepararse para los impactos de las Grandes Olas de cambio y poner en marcha los inicios de una cooperación y una unidad mayores que lo que la humanidad en conjunto haya experimentado nunca antes. Esta mayor unidad y esta mayor cooperación serán generadas ahora no por principios religiosos o altos principios éticos, sino por la pura necesidad misma.

Porque, ¿qué puede esperar lograr una nación si el mundo se hunde en conflictos y privaciones? Las naciones del mundo son ahora demasiado interdependientes para escoger el camino de la guerra y el conflicto sin traer ruina y privación para todos.

Unidos, vosotros tenéis una gran oportunidad. Divididos, fracasaréis. Y vuestro fracaso será duradero, y será extremadamente costoso —más que cualquier guerra que alguna vez haya ocurrido en este mundo, más devastador que cualquier conflicto humano que la humanidad haya conocido jamás.

Las elecciones son pocas, pero son fundamentales. Y esas elecciones no deben tomarlas simplemente los líderes de las naciones y las instituciones religiosas, sino todo ciudadano. Cada persona debe escoger si luchará y competirá, si se resistirá a las Grandes Olas de cambio, si luchará consigo misma o con otros para mantener cualquier estilo de vida al que se esté aferrando, o si por el contrario reconocerá el gran peligro y se unirá para comenzar a prepararse para su impacto y construir un tipo de futuro nuevo y diferente para la humanidad.

Pues no podéis mantener la forma en que vivís ahora. Aquellas naciones ricas, aquellas personas ricas, aquellas personas que se han acostumbrado a la riqueza, sintiendo que es no solo un derecho sino un derecho concedido por Dios y por la vida, deben prepararse para cambiar la forma en que viven, para vivir de manera mucho más simple, para vivir de manera mucho más equitativa, pues compartir los recursos restantes lo requerirá.

El rico tendrá que cuidar de los pobres, y los pobres tendrán que cuidarse el uno al otro, de lo contrario todos enfrentarán el fracaso, ricos y pobres. No habrá ganadores si la civilización humana fracasa. No habrá naciones supremas. No habrá tribus supremas o grupos o cuerpos religiosos supremos si esto ocurre. Y las Grandes Olas de cambio tienen el poder de llevar a la civilización humana al fracaso. Así de grandes son. Así de extenso será su impacto.

Por tanto, el primer gran desafío que enfrentáis es enfrentar el gran desafío, sin insistir en soluciones, sin combatir contra la verdad de lo que sabéis y lo que veis, sin culpar a otras personas o esperar que algún otro se encargue del problema por vosotros. Todo el mundo debe hacerse responsable de cómo vive, de cómo piensa, de qué hace, de las decisiones que tiene delante hoy y de las decisiones que tendrá que enfrentar en el futuro. Todos, particularmente los ciudadanos de las naciones ricas, tendrán que reconsiderar dónde viven, cómo viven, qué tipo de empleo tienen, cómo se ganan la vida, cómo usan los recursos del mundo, cómo usan la energía —todas estas cosas.

Sin duda, este no es un momento para ser ambivalente o complaciente. Sin duda, no es un momento para simplemente pensar que los líderes de los gobiernos deben ocuparse del problema por vosotros, porque ahora debéis mirar vuestra vida y vuestras circunstancias, cada uno de vosotros.

Es como si hubiera llegado el momento de pagar la factura. La humanidad ha estado gastando y pidiendo prestada su herencia natural por mucho tiempo, aplazando por mucho tiempo el pago de las consecuencias de hacer esto, y ahora llega el momento de pagar la factura. Ahora las consecuencias están emergiendo poderosamente, y son muchas.

Ahora debéis considerar lo que habéis creado. Debéis considerar vuestra condición. Debéis considerar vuestras circunstancias. Debéis considerar el mundo que habéis creado para vosotros mismos. Pues la humanidad ha despilfarrado su herencia natural. Este abundante y magnífico mundo que el Creador de toda vida ha dado a la humanidad como su propio mundo, ha sido saqueado, malgastado y derrochado por la codicia, por la corrupción, por la guerra y el conflicto, por el comportamiento irresponsable, por la inconsciencia y la ignorancia, y ahora las consecuencias están comenzando a emerger. Estas consecuencias no son simplemente una posibilidad distante o un problema para alguna generación futura.

Este es el mundo que habéis venido a servir. Este es el mundo que habéis creado. Éstas son las circunstancias que todos enfrentáis ahora. Debéis enfrentar estas circunstancias. Debéis aceptar la responsabilidad de haber jugado una pequeña parte en su creación. Debéis aceptar esta responsabilidad sin vergüenza, pero aun así la responsabilidad está ahí. Porque frente a las Grandes Olas de cambio no hay a donde huir ni lugar para esconderse. No podéis simplemente hacer las maletas y mudaros al campo o encontrar algún lugar para ocultaros mientras la tempestad pasa por encima, pues esta tempestad durará mucho tiempo y no existe lugar donde esconderse.

Solo el Conocimiento dentro de vosotros, la inteligencia más profunda que Dios ha puesto dentro de vosotros, sabrá cómo tratar con estas circunstancias y con el inmenso cambio que está llegándole a la humanidad. Solo este Conocimiento más profundo, este Conocimiento sagrado, sabrá cómo navegar en los tiempos difíciles por delante, cómo navegar en las aguas turbulentas, porque habrá aguas turbulentas.

Tal vez estáis acostumbrados a que los problemas mayores del mundo no os afecten. Quizás os habéis aislado lo suficiente allí donde estos problemas parecen estar distantes, donde no parecen ser un problema para vosotros. Parecen ser el problema de algún otro, un problema en otro país, un problema que otras personas tienen que enfrentar y resolver. Pero tal aislamiento ahora se ha terminado. No hay posibilidad de que no seáis grandemente impactados por las Grandes Olas de cambio. No hay posibilidad de que ellas no cambien vuestras circunstancias, quizás incluso dramáticamente.

En esencia, no podéis cambiar lo que está llegando ahora, pero podéis prepararos para ello. Podéis adaptaros a ello. Podéis usarlo para contribuir al bienestar de las personas, porque en realidad habéis venido al mundo para esto. A un nivel mayor, más allá de vuestros pensamientos y creencias, la verdad es que habéis venido al mundo con una misión, que estáis aquí con un propósito y que Dios os ha enviado al mundo para servir al mundo bajo estas mismas circunstancias que se os están acercando ahora.

Por tanto, en vuestra mente podéis responder con gran miedo o inquietud, con ira e indignación, podéis estar inmensamente confundidos y perplejos, podéis sentiros desamparados e impotentes en presencia de desafíos tan grandes, pero en lo profundo dentro de vosotros, al nivel del Conocimiento, éste en verdad es vuestro tiempo. Este es el tiempo en el que la gran llamada sonará para vosotros. Este es el tiempo en el que vuestros mayores regalos responderán, porque vosotros mismos no podéis hacer que se presenten. Estos regalos deben ser sacados de vosotros. Y la llamada debe venir desde el mundo. No podéis llamaros a vosotros mismos si la llamada ha de ser genuina. No podéis iniciaros a una vida mayor. Porque la llamada debe venir de más allá de vosotros —llamando a vuestros regalos a salir de vosotros, llamándoos a un mayor estado de mente y conciencia y a una mayor posición de responsabilidad.

Sin esta llamada, simplemente entraréis en la negación y trataréis de olvidar y permanecer ignorantes y necios, o bien lucharéis y pelearéis para preservar cualquier derecho que sentís que tenéis o que aún se os debe. Actuaréis desde el miedo y la ira. Arremeteréis contra otros. Estaréis inmensamente asustados e increíblemente confusos. Creeréis que algo os salvará, que existe una solución en el horizonte que hará que todos estos problemas desaparezcan. No veréis, no sabréis y no os prepararéis. Y cuando las Grandes Olas lleguen no estaréis preparados y seréis vulnerables.

Sin duda, habéis visto que la naturaleza es despiadada con el desprevenido. La naturaleza no muestra ninguna misericordia con aquellos que no están preparados contra las eventualidades. Dios desea evitaros el fracaso, el conflicto y la discordia. Es por eso que ha puesto el Conocimiento dentro de vosotros. Dios sabe lo que está por venirle a la humanidad. Pero la gente permanece ciega, necia e indulgente consigo misma. Dios sabe que si no os preparáis, si no os fortalecéis en el Conocimiento, si no permitís que vuestros regalos sean sacados de vosotros, si os agarráis a una vieja vida, a un viejo conjunto de ideas y suposiciones, entonces fracasaréis y vuestro fracaso será terrible.

Pero el Conocimiento dentro de vosotros está listo para responder. El Conocimiento no teme las Grandes Olas. De hecho, ha estado preparado para ellas todo el tiempo, porque este es vuestro destino. Porque no vinisteis al mundo solo para ser consumidores, solo para ocupar un espacio, solo para degradar más al mundo y consumir sus recursos. No es eso lo que os trajo aquí, y en vuestro corazón sabéis que esta es la verdad. Pero lo que sabéis que es verdadero y lo que pensáis no coinciden todavía. Y debéis entonces alinearos con el Conocimiento, aprender el Camino del Conocimiento y seguir los pasos al Conocimiento, de modo que el Conocimiento se convierta en vuestro guía y consejero.

Necesitaréis esta certeza interior, ya que a vuestro alrededor habrá confusión, ira y conflicto cuando la gente esté necesitada, cuando la gente se sienta amenazada, cuando la seguridad de la gente en todas partes sea desafiada. Veréis individuos y grupos reaccionando con rabia e indignación. Veréis naciones amenazándose unas a otras, y esto ya está sucediendo. Y los grandes conflictos que emergerán y el gran peligro de la guerra serán enmascarados por la política y la religión, cuando en realidad el conflicto es por los recursos. ¿Quién tendrá estos recursos? ¿Quién controlará estos recursos?

Estos conflictos han empezado ya y están bastante avanzados. Y la perspectiva de mayores conflictos y mayores guerras está creciendo con cada día que pasa. El fuego está ya encendido en el mundo, y las ascuas para mayores fuegos de conflicto están siendo atizadas, y las condiciones están maduras para su emergencia.

Sin duda, si queréis estar protegidos y beneficiaros del gran cambio que está llegando, no podéis permanecer en vuestra posición actual, en vuestro conjunto actual de pensamientos o en vuestras suposiciones actuales. Debe haber un profundo cambio dentro de vosotros, y este cambio será provocado tanto por las condiciones del mundo como por la emergencia del Conocimiento en vuestro interior. No podéis quedaros donde estáis mental, psicológica y emocionalmente y tener alguna esperanza real de sobrevivir y beneficiaros del gran cambio que está viniendo.

Esta es la gran advertencia que el Nuevo Mensaje de Dios está presentando. Las Grandes Olas de cambio están llegando al mundo, y la humanidad está enfrentando ahora competencia desde más allá del mundo, una intervención de razas de más allá del mundo que buscan aprovecharse de una humanidad débil y dividida, que buscan beneficiarse del declive de la civilización humana. La Enseñanza del Nuevo Mensaje presenta esta realidad muy claramente. Y no es difícil comprenderla una vez que bajáis vuestras defensas, una vez que dejáis a un lado vuestras preferencias, una vez que miráis con ojos claros y escucháis al mundo para ver y saber.

Pero, remarcablemente, tal sentido común no es común. Las personas están perdidas en lo que quieren o en lo que tienen miedo de perder. Están perdidas en sus conflictos, en sus quejas, en sus luchas consigo mismas y entre sí. Así, aquello que resulta claro y natural de ver, escuchar, saber y hacer se pierde, cubierto por la preocupación, el deseo y el conflicto humanos.

Sin duda, la humanidad está alcanzando ahora un gran umbral que determinará su destino y su futuro. La evidencia de esto está por todo a vuestro alrededor, y podéis sentirlo dentro de vosotros —el sentimiento de ansiedad, de incertidumbre, de confusión, de aprensión—. Los signos en el mundo os están hablando, diciéndoos que está llegando un gran cambio, que está a un paso de vuestra puerta.

Podéis sentir estas cosas si os permitís sentir estas cosas, sin tratar de ocultaros o huir de ellas, sin insistir en estar alegres y despreocupados, sin búsquedas necias para mantener vuestra mente ocupada y distraída de modo que no podáis escuchar los signos del mundo, la llamada del mundo y el movimiento del Conocimiento dentro de vosotros.

Este es vuestro tiempo. Habéis venido para esto. Estos son los grandes eventos de vuestro tiempo. Este es el gran umbral que la humanidad está enfrentando, pues ahora debéis prepararos para un futuro que será diferente al pasado. La vida no seguirá como la habéis conocido, ininterrumpida. La humanidad no encontrará simplemente otras fuentes de energía o cierta solución mágica para mantener los privilegios de unos pocos.

Porque estáis viviendo en un mundo en declive. Los recursos mismos que dan a vuestras naciones riqueza, seguridad y estabilidad están ahora disminuyendo. El entorno en el que vivís experimentará una creciente presión por la degradación ambiental, por un cambio en el clima y por los muchos impactos que la humanidad ha provocado durante tanto tiempo sobre el propio mundo.

Por tanto, estáis al borde del precipicio. ¿Optaréis por permanecer ignorantes y lucharéis y pelearéis cuando vuestra ignorancia y vuestra negación finalmente os fallen? ¿O bien escogeréis el camino del coraje y la sabiduría para prepararos y permitir que el gran regalo de Dios que es el Conocimiento os guíe y os dirija?

Para conocer el significado del gran regalo de Dios, debéis ver la gravedad y la profundidad del desafío que la humanidad está enfrentando. Debéis sentir la necesidad dentro de vosotros, reconociendo que no tenéis respuestas, y que incluso vuestras naciones, vuestros expertos y vuestros científicos no tienen realmente respuestas. Ellos tienen soluciones para partes del problema. Están trabajando en alertar y preparar a la humanidad, pero la humanidad está muy retrasada en la preparación para las Grandes Olas de cambio. Es tarde, y no estáis preparados.

Por tanto, debéis sentir la verdadera necesidad dentro de vosotros mismos para responder al gran regalo que Dios está dando ahora, un regalo diferente a cualquier cosa que la humanidad haya recibido antes, porque la humanidad está enfrentando ahora un desafío y una crisis distintos de cualquier cosa que haya enfrentado antes.

Para ver la solución, debéis sentir la necesidad. Debéis reconocer la necesidad. Debéis enfrentar las Grandes Olas de cambio. Debéis empezar a unir las piezas y los signos para ver la imagen que os están mostrando. Esta imagen es clara y obvia, pero no es obvia para aquellos que no están mirando, que no están pensando, que no están haciendo las asociaciones fundamentales necesarias para poder ver la imagen con claridad.

Cualquier línea de acción valiente para redirigir vuestro enfoque y vuestra energía debe basarse siempre en una necesidad interior y urgente. Bajo circunstancias tranquilas, la gente raramente hace algún progreso en absoluto en cualquier campo de empeño. El progreso real debe ser dirigido por una necesidad urgente y profunda —por la presión tanto de vuestras circunstancias y las necesidades del mundo como del Conocimiento en vuestro interior—. El Conocimiento está urgiéndoos a tomar conciencia. Está urgiéndoos a prepararos en lo psicológico, en lo emocional y en lo práctico para los grandes desafíos que están llegando ahora, para los grandes eventos de vuestra vida y para las grandes relaciones que estáis destinados a tener. Pero estas relaciones solo surgirán atendiendo a un mayor desafío en la vida.

No os preocupéis de que otros no estén respondiendo. No os preocupéis de que la humanidad se mantenga ignorante, indulgente y necia en sus conquistas y conflictos. Porque la llamada es para vosotros. Vosotros tenéis que tomar la responsabilidad sobre vuestra vida y vuestras razones para estar aquí. La llamada es para vosotros. No necesitáis tener un consenso con otros para responder. De hecho, no tendréis tal consenso. Puede que seáis la única persona que conocéis que está respondiendo. Incluso si este es el caso, debéis responder. No podéis esperar a que otros os reafirmen en que debéis responder, porque cuando todos respondan habrá pánico y discordia. Habrá tribulación y conflicto. No querréis esperar hasta el momento en que todos respondan, pues eso será un caos.

Debéis prepararos a vosotros mismos y vuestra vida. Debéis fortificar vuestras relaciones. Debéis educar a las personas que conocéis cercanas a vosotros, a aquellas que pueden oír y pueden responder. Debéis dejar a un lado vuestras metas y preferencias para responder al mundo. Debéis reevaluar dónde vivís, cómo vivís, con quién estáis en términos de quién puede viajar con vosotros, quién puede prepararse con vosotros y quién no. Debéis reevaluar vuestro trabajo y su viabilidad en el futuro. Y debéis hacer esto sin que todo el mundo a vuestro alrededor os esté alentando o dándoos su aprobación, porque esto será improbable.

Vuestra mente no querrá enfrentar el futuro. Vuestra mente querrá otras cosas, porque la mente es débil y falible. A ella la mueven el miedo y la preferencia. Pero existe una mente mayor dentro de vosotros, la mente del Conocimiento. Esta mente no está distraída. No está en conflicto consigo misma. No está sujeta a la seducción del mundo o de cualquier otra fuerza, pues responde únicamente a Dios. Es la única parte de vosotros que es completamente pura y confiable, y es la única parte de vosotros que es sabia. Ella contiene vuestro mayor propósito para venir al mundo, y representa vuestra relación fundamental con Dios, la cual no se ha perdido en la Separación.

A pesar de todas las apariencias de este mundo, a pesar de todas las actividades e indulgencias y tragedias de este mundo, seguís estando unidos a Dios. Y Dios os ha enviado a este mundo para servir a un mundo en gran necesidad. Por eso sois quienes sois. Por eso tenéis una naturaleza única. Por eso tenéis ciertas fortalezas que deben ser utilizadas y ciertas debilidades que deben ser reconocidas y manejadas correctamente. No podéis ser débiles y ambivalentes ante las Grandes Olas de cambio. Ellas sacarán de vosotros vuestra fuerza primaria, y necesitaréis esta fuerza primaria ahora. No podéis estar tonteando por ahí ante unas dificultades y desafíos tan inmensos.

En efecto, las Grandes Olas están convergiendo sobre el mundo. No podéis escapar de ellas. Son profundas y serán duraderas. ¿Tenéis la claridad, la sobriedad y la honestidad para verlas claramente, para prepararos emocional y psicológicamente para ellas y comenzar a construir un cimiento para vosotros — un cimiento creado por el Conocimiento dentro de vosotros, un cimiento de relaciones, un cimiento de actividades, un cimiento de sabiduría, no solo para ser capaces de navegar estos grandes desafíos, sino para ser capaces de asistir y servir a otros?

Porque debéis saber que la necesidad humana se hará mucho mayor conforme pase el tiempo. Todos se volverán más pobres, y muchos serán indigentes. Debéis tener la fortaleza no solo para cuidar de vosotros mismos, sino para cuidar también a otros —para cuidar a los ancianos, para cuidar a los niños—. Desde luego, vosotros mismos no podréis cuidar a todos, pero estará claro quiénes entre vuestros vecinos o parientes son especialmente débiles y vulnerables. Debéis ser lo bastante fuertes para cuidarles a ellos también.

Aunque esto parece abrumador, aunque no es lo que preferiríais, en realidad es lo que os redimirá, porque esto es lo que os sacará de vuestros conflictos, de vuestras adicciones, de vuestra baja autoestima, de vuestros pesares, de vuestras memorias dolorosas. Esto os forzará a establecer una relación real con vosotros mismos, con los demás y con el mundo.

Por tanto, no consideréis las Grandes Olas de cambio solo como una tragedia o como un gran peligro, sino como una llamada, como un requerimiento, una llamada y un requerimiento que os pueden restaurar y redimir, que pueden hacer salir el Conocimiento que está dentro de vosotros y los grandes regalos que habéis venido a dar, regalos que serán determinados por las mismas circunstancias que están emergiendo ahora.

Las Grandes Olas de cambio traerán gran claridad a vuestra vida, y os mostrarán tanto vuestra debilidad como vuestra fortaleza. Ellas os despertarán de vuestro sueño de realización y tragedia. Os traerán de vuelta a la sensatez y os llevarán al Conocimiento dentro de vosotros. Por tanto, no las repudiéis. No las neguéis. No penséis que son insignificantes o que la gente tendrá una solución simple para ellas, pues hacerlo es negaros a vosotros mismos la llamada y el poder de vuestro tiempo y la redención que este os traerá a vosotros que fuisteis enviados al mundo para estas mismas circunstancias.

Esto os reunirá con vuestra fuerza y romperá vuestras ataduras a vuestras debilidades, porque sois vosotros quienes debéis ser llamados al frente ahora. Esto no es un problema para que se encarguen otros; todo el mundo debe hacer una parte. Y cuantos más puedan ser llamados a su mayor propósito aquí, mayores serán las oportunidades para la humanidad, mayor será la promesa para la humanidad y mayor será la probabilidad de que la humanidad sea capaz de sobrevivir a las Grandes Olas de cambio y establecer un nuevo curso, una nueva dirección y una mayor unidad y cooperación en el proceso.

Pero ello depende de vosotros y de la fortaleza con la que nacisteis, fortaleza que debe salir ahora al frente en el Conocimiento que Dios ha puesto dentro de vosotros, el cual es el único que conoce el camino a seguir.

Porque los grandes tiempos están sobre vosotros. Este es vuestro tiempo. Esta es vuestra llamada. Aquí es donde hallaréis vuestra verdadera fuerza. La verdadera fuerza nunca es hallada cuando las personas son complacientes y están dormidas. Solo se halla cuando las personas están respondiendo y actuando con dirección e intención verdaderas.

Con la Enseñanza del Nuevo Mensaje, la humanidad tiene ahora una gran esperanza. Por primera vez, la espiritualidad está siendo presentada al nivel del Conocimiento. Es una gran llamada. Es un gran regalo. Trae consigo una sabiduría que está más allá de lo que la humanidad ha establecido antes. Llama a la gente a salir de las sombras —a salir del conflicto, de la controversia, de la adicción, de la tragedia— para responder a un mundo en necesidad.

Porque el Nuevo Mensaje habla a la gran necesidad del mundo —las Grandes Olas de cambio y la Oscuridad Mayor de la Intervención que está en el mundo—. Habla al mayor propósito que ha llamado a todo el mundo aquí. Habla al poder del Conocimiento y revela cómo el Conocimiento puede ser descubierto y experimentado. Habla al nivel de relaciones que la gente debe alcanzar para poder encontrar verdadera unión y poder el uno con el otro. Habla del futuro de la humanidad dentro de la Comunidad Mayor de vida inteligente en el Universo y del gran umbral que la humanidad debe atravesar para encontrar su destino y realización mayores.

Tenéis entonces la bendición de recibir este Mensaje, de ser alertados de las Grandes Olas de cambio y de la Oscuridad Mayor que está presente en el mundo. Porque tenéis tiempo para tomar conciencia, fortaleceros y preparar vuestra vida y recibir la guía que Dios os ha dado, tanto a través del Nuevo Mensaje como a través del Conocimiento con el que nacisteis, el cual es el mayor regalo que Dios os ha dado a vosotros y al mundo.

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