Competición, Influencia y el Ambiente Mental

Traducción del capítulo 7 del libro “La Vida en el Universo”, tal y como fue revelado a Marshall Vian Summers.

“La Humanidad no ha aprendido todavía que el poder en el universo es el poder en el ambiente mental. Todavía imagina el poder en el universo como imperios conquistándose o destruyéndose el uno al otro. Esto representa una visión infantil del universo.”

A medida que las naciones evolucionan y consiguen seguridad y estabilidad, se reconoce que relacionarse con otras naciones usando la fuerza no es útil. Es destructivo, y siembra las semillas del conflicto futuro. Debido a que los recursos son tan extremadamente valiosos para una nación avanzada, el uso de la fuerza se considera solo como el último recurso, y por tanto uno indeseable. El énfasis entonces cambia al poder de la persuasión y a la importancia de la persuasión para preservar los recursos y la infraestructura valiosa. Es un énfasis que las naciones de vuestro propio mundo están solo ahora comenzando a descubrir.

La guerra es destructiva. Es destructiva tanto para el ganador como para el perdedor, y siembra las semillas del conflicto futuro. El daño no es solo para las cosas materiales, sino para la naturaleza y el carácter de las naciones enteras de gente que son traumatizadas. La humanidad no ha madurado lo suficiente ni ha crecido en sabiduría lo suficiente para reconocer la absoluta verdad de esto.

Por eso, la guerra directa —sobre todo a cualquier tipo de gran escala— es muy rara en la Comunidad Mayor, particularmente entre las naciones avanzadas y consolidadas. Su énfasis está en el poder de la persuasión. Debido a que en la Comunidad Mayor la competición es tan intensa —la competición por los recursos, la competición por la influencia, la competición por el comercio y la competición por el poder político y la persuasión—, este énfasis tiene una importancia capital para cualquier nación avanzada, tanto si es libre como si no.

Esto se debe al énfasis en la estabilidad y la seguridad. La competición, por tanto, es inmensa, y los poderes de persuasión y su importancia se vuelven esenciales para todas las naciones, libres y no libres. Esto representa una evolución del poder y la habilidad en el universo. Mientras la humanidad aún sigue usando la fuerza y destruyendo en el proceso sus propios recursos e infraestructura, las naciones avanzadas usan medios mucho más sofisticados. El tiempo ha demostrado que esto es necesario.

Las naciones que son en la práctica guerreras y destructivas no duran mucho tiempo en la Comunidad Mayor, porque toda nación que se manifieste de esta manera en una región del espacio tan poblada como la vuestra encontrará una resistencia combinada. Esta resistencia en general no puede ser vencida, con solo muy pocas excepciones en el universo. ¿Qué haría una nación frente a un millar de naciones en oposición? ¿Y qué podría hacer una nación si se denegase su acceso al comercio? Para tener la fuerza suficiente para superar a otras naciones debe disponer de recursos de más allá del mundo propio. Debe tener una vasta red de recursos y de adquisición de recursos.

En un área subdesarrollada del universo, donde existan muy pocas naciones avanzadas y donde el comercio no haya sido establecido y afianzado a lo largo del tiempo, es posible que una nación se vuelva poderosa de esta manera. Pero al final encontrará oposición, oposición colectiva. Un imperio podría existir en una región inexplorada, dominando muchos sistemas estelares, pero si no hay nadie que dominar a su alcance, eventualmente será limitado por sus propios recursos y su aislamiento logístico.

Esto es simplemente un hecho de la vida. Esto es crecer en madurez. Esto es crecer más allá de las pasiones y las agresiones de la adolescencia, hacia un estado más maduro y estable. Pero en este estado más maduro y estable la competición es intensa, y por tanto el énfasis en los poderes de percepción y persuasión adquiere una importancia primaria. Esto se vuelve ahora la manera de competir con otras naciones. Así es como uno hace frente a los problemas y dificultades.

Este poder de persuasión y percepción se vuelve entonces el punto focal. Saber lo que otros están haciendo, percibir sus actividades, intentar discernir sus secretos y sus avances tecnológicos, discerniendo sus intenciones, sus comunicaciones y su diplomacia —todo esto se vuelve ahora un gran énfasis.

Por esta razón, muchas naciones han cultivado una clase especial de ciudadanos, los individuos llamados “videntes”. Estos individuos no están desarrollados espiritualmente, pero tienen una gran destreza en el ambiente mental. Su papel es ver, discernir e interpretar. En las habituales negociaciones comerciales, lo que se escribe y lo que se dice debe ser interpretado muy claramente. Deben discernirse las implicaciones a largo plazo. Deben clarificarse las ventajas y desventajas. Es un asunto de gran importancia. Aunque la mentira y el engaño a gran escala puedan ser inusuales, siempre están presentes las manipulaciones sutiles.

Las naciones no solo quieren discernir las intenciones y capacidades del otro, sino también discernir sus secretos, sus objetivos no expresados y sus planes a largo plazo. Esto lo podéis entender viviendo en el mundo. Esto es lo que las naciones de vuestro mundo hacen entre sí. Incluso las que mantienen relaciones muy amistosas están siempre mirando y observando para ver lo que los otros van a hacer y discernir sus fortalezas y sus intenciones. Este es ciertamente el caso para las naciones de vuestro mundo que se oponen entre sí. La diferencia con la Comunidad Mayor es una cuestión de destreza, y de que allí los poderes de discernimiento y persuasión son mucho mayores. Las naciones de vuestro mundo no han reconocido la importancia de establecer videntes.

Entre los videntes, están los visionarios y están los localizadores. Los localizadores son una clase muy especial de videntes que se centran enteramente en localizar instalaciones y en identificar áreas y actividades específicas dentro de una nación. Esto ha sido desarrollado en un grado muy alto, por ejemplo para combatir el crimen, para hacer frente a las insurrecciones y para tratar con el problema de las drogas ilegales, el cual es un verdadero problema en muchas naciones.

Los localizadores son muy importantes. Si otra nación tiene una instalación secreta y se reconoce que esa instalación existe realmente o es probable que exista, de inmediato se traen los localizadores para intentar discernir su localización exacta. Debido a que la visita a otros mundos está muy restringida, excepto entre naciones que han tenido una relación larga y compatible entre sí, la función de los localizadores se hace cada vez más importante. Se trata de un talento especializado.

Los videntes se usan de testigos en las negociaciones, en los esfuerzos diplomáticos, para revisar contratos y para sentarse en los consejos. Ciertamente se les usa en los asuntos judiciales para discernir la veracidad o falsedad de la evidencia y las declaraciones. Incluso las naciones que no son libres reconocen los límites de la tecnología. Con el tiempo, se ha descubierto que el poder en el ambiente mental —el poder de influenciar el pensamiento y de discernir el pensamiento— se extiende más allá del alcance de las capacidades tecnológicas e introduce un nuevo panorama de poder e influencia.

Las naciones emplean videntes en sus perímetros defensivos para vigilar cualquier posible amenaza en el horizonte o cualquier posible cambio que pudiera suponer un desafío o una dificultad para su nación. Ellos no son analistas tal como vosotros consideraríais un analista —usando su intelecto, usando tecnología y usando patrones de pensamiento para discernir con precisión la verdad que han de reconocer—. Un vidente utiliza una clase de poder y potencia diferente, que un analista nunca podría usar.

Hay videntes que se especializan como intérpretes. Ellos viajan con las misiones diplomáticas, interpretando no solo el lenguaje de otra raza, sino su intención, su honestidad, la veracidad de sus afirmaciones, sus fortalezas, sus debilidades, sus ansiedades, sus preocupaciones y sus inseguridades. Esto es extremadamente importante para establecer la confianza con razas que son distintas de la propia.

Hasta las naciones que tienen una larga historia de asociación y han desarrollado confianza con el tiempo están siempre vigilándose la una a la otra, no porque desconfíen inherentemente del otro, sino por los efectos de la influencia de otras naciones sobre sus socios comerciales. ¿Está su socio comercial siendo seducido o socavado por otro poder extranjero? ¿Tiene esa nación comerciante una situación social armónica, o existen movimientos disidentes en ella? ¿Y qué es lo que esto podría significar? Aunque las naciones ejercen control y muchas son muy uniformes, la disensión y la oposición siguen existiendo y las revoluciones suceden.

La humanidad solo ha evolucionado para tratar consigo misma. Nunca ha tenido que hacer frente a otras formas de vida inteligente, particularmente a otras formas de vida inteligente que tienen gran poder y habilidad —no solo tecnológica, sino en el ambiente mental—. En este sentido, la humanidad todavía es una raza primitiva. Está solo comenzando a reconocer la fuerza del poder en el ambiente mental. Está solo comenzando a reconocer el potencial tanto constructivo como destructivo de la tecnología. Pero los líderes de las naciones humanas están solo comenzando a descubrir y a valorar la gran frontera en el ambiente mental.

Debido a vuestra falta de formación para enfrentar a poderes extranjeros en la Comunidad Mayor, todavía no habéis cultivado el necesario discernimiento que se requiere para discernir la naturaleza y las intenciones de una raza que no solo tiene un aspecto diferente, sino que es diferente —que piensa de manera diferente, que tiene valores diferentes, prioridades diferentes, tradiciones diferentes, una estructura social diferente, una historia diferente y una fuente de experiencia diferente—. La humanidad no ha aprendido todavía que el poder en el universo es el poder en el ambiente mental. Todavía imagina el poder en el universo como imperios conquistándose y destruyéndose el uno al otro. Esto representa una visión infantil del universo.

Secreto, engaño, discernimiento, inteligencia y persuasión —es con esto con lo que las naciones pueden superar a otras o ganar preeminencia sobre ellas—. Explotar la debilidad de las divisiones internas de la otra nación; explotar la mitología, las fantasías y la religión de la otra nación; discernir las intenciones, los secretos, las habilidades y las incapacidades de la otra nación —esto es lo que representa poder cuando una nación influencia y gana preeminencia sobre otra.

Muchas naciones emplean videntes, y los videntes tienen funciones muy específicas como intérpretes, como localizadores, sirviendo a propósitos defensivos, sirviendo en contratos de negocios y supervisando las necesidades propias de una nación y la posibilidad de que se produzcan desórdenes. Las naciones libres también tienen videntes. Sus videntes también se emplean con los mismos objetivos, pero a ellos les guía un Conocimiento más profundo, que les hace más poderosos y penetrantes que los videntes empleados por las naciones que no son libres. Esto da poder y un cierto grado de ventaja a las naciones libres, que debe esconderse de la consciencia y el escrutinio extranjeros.

En último término, las razas más poderosas del universo están completamente ocultas. Y si ellas comercian, lo hacen en el mayor secreto y generalmente a través de otras naciones que las apoyan y actúan como sus representantes. Si alguien consigue un gran poder en el ambiente mental, otras naciones buscarán su poder. Otras naciones buscarán sus habilidades, y esas naciones intentarán seducirle o inducirle mediante promesas de riqueza, de esplendor o de una alta posición social —cualquier cosa que puedan hacer para seducirle y controlar de esas habilidades.

Las mayores expresiones de poder en el ambiente mental están guiadas por el Conocimiento, que es totalmente ético y pacífico en su intento. Los individuos que lo poseen no pueden ser convertidos o seducidos, pero aun así deben permanecer ocultos. Este es uno de los grandes dilemas del universo, y es cierto, incluso en vuestro propio mundo, que aquellos que tienen el mayor grado de habilidad deben permanecer ocultos, o de lo contrario simplemente serán usados por los poderes políticos, los poderes comerciales y los poderes de las instituciones religiosas. Serán usados como herramientas para realizar actividades que son inmorales y destructivas. Sucede igual que con la persona que posee una gran riqueza material —es muy difícil esconderla de otros—. Incluso si aparenta pobreza, la evidencia de su riqueza material siempre estará presente.

Por lo tanto, si una nación posee abundantes recursos y riqueza material y busca estar libre y fuera del alcance de la intervención y la persuasión extranjeras, ella debe mantener estas cosas en el mayor de los secretos y no demostrarlas de ningún modo. Esto, naturalmente, es casi imposible cuando se está rodeado de naciones comerciantes o cuando se participa en actividades comerciales donde todo el mundo busca siempre riqueza y ventaja. Por eso, una vez más, las sociedades libres permanecen discretas y diferenciadas, y si participan del comercio lo hacen en el mínimo grado posible.

A una nación que no habite una región muy poblada del espacio, donde exista un orden social, le resultará más difícil mantener su posición oculta, porque entonces otros podrán intervenir sin restricción. Las invasiones ocurren. Pero vivir en las sombras en medio de las zonas más desarrolladas del universo, donde existe un tremendo orden social, requiere contención. Si la invasión externa está prohibida, entonces una nación puede, según reglas de interacción como las que existen en vuestra región del espacio, mantener una existencia privada con un mínimo de escrutinio externo. Pero incluso en este caso, los videntes de las sociedades tecnológicas intentarán discernir el poder y las capacidades de las sociedades libres. Los videntes de estas últimas deberán entonces contrarrestar su escrutinio. Esto es competir a otro nivel; es una persuasión a otro nivel. Este es el problema fundamental de poseer riqueza y conocimientos en el universo.

¿Cómo puede alguien poseer conocimientos y riqueza y aun así permanecer libre? Se trata de un problema para el que no existe fácil solución. Es uno de los dilemas de la vida. No todos los dilemas tienen solución. No todos los problemas tienen solución. Como la humanidad todavía no ha experimentado lo que es vivir en un entorno competitivo más allá de las fronteras de su mundo, ella no ha tenido que evolucionar para hacer frente a esta clase de problemas. Pero eventualmente lo hará. Vosotros estáis teniendo que hacerlo incluso en este momento, puesto que el mundo está experimentando una intervención por parte de Colectivos económicos, poseedores de una ética con la que no podríais estar de acuerdo y cuyos métodos buscan únicamente el beneficio propio.

Este es el principio de lo que supone crecer y tratar con la vida a un nivel más maduro. Tarde o temprano, toda raza en el universo debe afrontar esto. Es parte de vuestro destino.

La importancia de la persuasión es obvia para vosotros ahora, pero cuando se hace frente a razas cuyo temperamento, orientación y habilidades intelectuales son muy diferentes de las vuestras, el poder de persuasión se vuelve mucho más complejo y difícil. La persuasión dentro de vuestra propia raza es una cosa, pero entre razas distintas es un asunto enteramente diferente. Vuestra lógica y vuestra razón pueden no funcionar en absoluto con ellas. Vuestra capacidad de racionalizar con ellas puede ser muy limitada. Lo que ellas valoran y lo que vosotros valoráis puede ser por completo diferente. Ellas pueden tener una particular tradición o persuasión o un conjunto de ansiedades que son muy únicas a su historia y a sus circunstancias. Entender esto, comprender esto, hablar a esto y ser persuasivo aquí requiere un nivel de destreza educativa que está mucho más allá de lo que la diplomacia humana ha tenido que establecer hasta ahora.

Si podéis, imaginaos tratando de negociar con una inteligencia que fuera como un delfín, pero que tuviera tecnología y representara un poder importante. Vosotros queréis negociar para comerciar, queréis negociar para establecer reglas comerciales, compromisos o necesidades mutuas de seguridad. ¿Cómo lo haríais? ¿Y cómo podríais persuadir a esa inteligencia? ¿Dónde es suficientemente débil para ser persuadida? ¿Dónde está su debilidad? ¿Dónde su fortaleza? Es por esto que negociar y comunicarse requiere una destreza tan grande.

Cuando se tienen reuniones mayores de naciones en consejos —en consejos comerciales tratando con problemas del comercio o de relaciones internacionales, problemas de crimen, problemas de tráfico de materiales peligrosos o de drogas o de comercio ilegal— ello se hace muy complejo. Vosotros estáis ahora hablando a quizá cincuenta naciones diferentes usando lenguajes comerciales comunes que han sido establecidos a lo largo del tiempo. Ellas están ahí con sus intérpretes. Están ahí con sus videntes. Todo el mundo está intentando comunicarse entre sí. Algunos usan un lenguaje. Otros no usan un lenguaje. Todos ellos usan lenguaje escrito o símbolos. Todos ellos entienden un lenguaje comercial establecido, sea cual fuere el lenguaje que pueda usarse en un distrito mayor. ¿Cómo lograréis el acuerdo y el consenso? Esto hace que las negociaciones sean muy largas y complejas. Pero la sofisticación y el tiempo han mostrado vías para lograr cosas, incluso en circunstancias como estas.

Existe la comunicación, y existe la persuasión. La persuasión requiere un conjunto de habilidades muy refinado. Vosotros queréis que otras naciones vean vuestro punto de vista. Queréis que otra nación valore lo que vosotros valoráis. Queréis que otra nación acepte los términos que son aceptables y preferidos por vuestra parte. Queréis que otra nación haga ciertas cosas o no haga ciertas cosas. Queréis forjar acuerdos y consejos.

Esto requiere persuasión. Esta persuasión no se basa solo en la fuerza del argumento propio; se basa en la percepción de la comprensión y las habilidades del otro, de la naturaleza y la orientación del otro, de las fuerzas y las debilidades del otro. Hay persuasiones que se ejercen con propósitos enteramente beneficiosos, y hay persuasiones que tiene propósitos sumamente egoístas, hechas solo por el interés de una nación.

Por eso, en regiones muy pobladas como la vuestra —donde el comercio lleva mucho tiempo establecido—, la innovación se produce muy lentamente. Una vez que una práctica o un sistema han sido establecidos y mantenidos, es muy difícil cambiarlo después. Es muy difícil cambiarlo si ha probado ser estable o beneficioso para la mayoría de los participantes, y las innovaciones y mejoras recomendadas o introducidas pueden ser muy resistidas. Hasta un cambio necesario o beneficioso puede ser muy resistido. Cuantas más naciones e individuos haya implicados, más difícil será crear un consenso. Salvo que una red de naciones o una gran asociación comercial sea amenazada claramente por alguna fuerza externa, será muy difícil cambiar —y hasta mejorar— los métodos y normas de comercio, conducta y demás.

Aquí estáis tratando con naciones cuyas estructuras sociales son muy diferentes. Algunas de estas estructuras os parecerían absolutamente aborrecibles. ¿Cómo os comunicaréis con otros seres en esta situación? ¿Vais a intentar cambiarles? ¿Queréis intentar mejorarles? ¿Queréis recomendarles diferentes alternativas? ¿Están ellos abiertos a esto? ¿Están ellos dispuestos a considerarlas, o verán vuestras recomendaciones como un insulto y una afronta? ¿Cómo mantendréis la confianza? ¿Cómo presentaréis la posibilidad de cambiar para que otras naciones no se sientan amenazadas? Aquí la fineza de la diplomacia ha de ser muy grande.

¿Qué hacer cuando entre vosotros hay una nación que está comportándose de manera inapropiada o destructiva, o que está arrojando una influencia en la Comunidad Mayor local que no se desea o que se percibe como una amenaza? ¿Cómo trataréis con una nación que está experimentando turbulencias o incluso una revolución? ¿Os implicaréis? ¿Tomaréis partido? ¿Haréis alguna recomendación? ¿Valoraréis el lado rebelde? ¿Pensaréis que la revolución es valiosa?

¿Qué haréis con una nación que es extremadamente opresiva con sus propios ciudadanos de una manera que os resulta aborrecible? ¿Mantendréis relaciones? ¿Mantendréis el comercio? ¿Trataréis de influirla?

¿Qué pasa si otra nación tiene riqueza o recursos que vosotros necesitáis desesperadamente? ¿Cómo les persuadiréis para que comercien con vosotros y valoren lo que vosotros tenéis para ofrecerles a cambio?

En estos muy pocos ejemplos, y hay ciertamente muchos más, podéis empezar a ver las complejidades y dificultades aquí implicadas, por qué las negociaciones pueden ser lentas y prolongadas, y por qué el intento de cambiar el pensamiento o las operaciones de las naciones involucradas en el comercio o en la defensa mutua puede hacerse muy difícil.

Es por eso que se invierte mucha energía en nombre de las relaciones diplomáticas, y es por eso que se emplean videntes. A veces se los emplea abiertamente. Sin embargo, en ocasiones la presencia de un vidente se considera un acto de desconfianza. En muchas grandes salas donde se toman decisiones no se permiten videntes, porque tener un vidente contigo se considera un acto de desconfianza o una evidencia de desconfianza.

Las injusticias de una nación particular y la naturaleza opresiva de ciertas naciones son toleradas bajo estos términos, porque se necesita a estas naciones para el comercio y la seguridad. Es un sistema muy imperfecto, que tiene muchas omisiones desafortunadas.

Esta es otra razón por la que las naciones libres intentar permanecer al margen de estas mayores involucraciones económicas. Pero incluso para ellas, las relaciones diplomáticas son de la máxima importancia. El empleo de videntes es de la máxima importancia. El empleo de hábiles intérpretes es de la máxima importancia —para asegurar la posición propia; para establecer una región autónoma para vosotros mismos; para prevenir la intrusión; para proporcionar seguridad general, no solo para vosotros, sino para todo vuestro distrito; para hacer frente a la contaminación biológica, la cual es un asunto muy serio; para participar del comercio esencial si es necesario; para adquirir los medicamentos más recientes para vuestra gente y tecnología para producir alimentos—. Todo esto es muy esencial.

Incluso las naciones libres, en caso de que tengan mucho éxito consiguiendo la autonomía, tendrán todavía necesidades que ellas mismas no pueden satisfacer. ¿Cómo debería comerciarse, entonces? ¿Quién es un socio comercial de confianza? ¿Cómo participaréis en el comercio manteniendo a otros fuera de vuestro entorno? Si vuestro estilo de vida es por completo diferente, si vivís de una manera mucho más libre que cualquier otro a vuestro alrededor, ¿cómo haréis frente a su presencia en vuestro entorno? ¿Cómo presentaréis una imagen beneficiosa? ¿Cómo os presentaréis a vosotros mismos de una manera que no sea amenazante para las naciones que no son libres?

A causa de estas dificultades, el poder y el énfasis en el ambiente mental se vuelven importantes. El ambiente mental es el ambiente del pensamiento y la influencia. En este ambiente no solo dirigís vuestro pensamiento hacia ciertos individuos, sino que también creáis formas de pensamiento. Las formas de pensamiento son potentes pensamientos organizados que pueden tener una influencia en el pensamiento y las emociones de otros. No se trata de verdaderos objetos físicos, pero actúan de un modo que es similar a como actuaría un objeto.

Por ejemplo, en el ambiente mental, para detener la penetración de un vidente, debéis crear un escudo; debéis obstruir la intrusión de un vidente con una fuerza contraria. Los videntes de diferentes naciones pueden estar literalmente batallando entre sí para contrarrestar los movimientos del otro y su discernimiento. Si otra nación piensa que tenéis una instalación secreta con un poder o un potencial que le interesa, deberéis crear un pensamiento contrario de que no existe tal cosa. Si ellos intentan localizar algo que realmente existe, debéis persuadirles de que ello se encuentra en algún otro lugar.

Se trata de una involucración a otro nivel. Es parte de la carga y la responsabilidad de un vidente no solo ver, sino defender de las intrusiones de otros en el ambiente mental. El vidente también debe ser capaz de proyectar las imágenes y asociaciones que queréis que tenga otra raza que os esté estudiando, no solo para mantener vuestros secretos, sino para dar una imagen precisa y preferida que queréis que los otros tengan de vosotros.

Debido a que el viaje entre naciones está muy restringido, la habilidad de ver en otras naciones se vuelve un énfasis muy grande. Ya que no podéis visitar el mundo de algún otro ni ir a dónde queráis en él, la capacidad de ver dentro de ese mundo se hace muy importante. De igual modo, su intento de obstruir vuestra visión de su mundo se hace muy importante para ellos. Esto es particularmente un énfasis para las naciones que desean seguir siendo autodeterminadas. Si sois meramente un estado cliente de algún otro poder, vosotros no tenéis secretos, pero tampoco tenéis elección, pues el alcance de vuestra autodeterminación será extremadamente limitado.

Esta es un problema que requiere adaptación y el cultivo de habilidades. Crecer de ser una persona adolescente a ser un adulto maduro requiere discernimiento, discreción y el desarrollo de habilidades —si es que uno quiere poder tener éxito en un entorno maduro—. Si actuáis a la manera de un adolescente, otros no os respetarán, se aprovecharán de vosotros y sufriréis muchas consecuencias, teniendo muy poco poder social.

Incluido en todo esto está la posibilidad de que se introduzcan poderes y razas de más allá del distrito propio, ofreciendo oportunidades comerciales. ¿Cómo les consideraríais? ¿Quiénes son? Si su hogar está más allá del alcance habitual de vuestros viajes, ¿cómo podéis saber acerca de ellos? ¿Deberíais incluirles en vuestra red o no deberíais? ¿Son verdaderamente beneficiosos o no lo son? ¿Suponen un riesgo de contaminación biológica? Y, de serlo, ¿cómo puede contrarrestarse esa contaminación? ¿Cuáles son sus fuerzas? ¿Cuáles son sus debilidades? ¿Cuáles son sus intenciones? Si ellos representan a todo un distrito de estados organizados, ¿cuál es su organización? ¿Cómo os vais a relacionar con ese distrito? ¿Cuáles son las influencias allí? ¿Cuáles son los poderes que allí existen? ¿Cuál es su fuerza en el ambiente mental, etc.? Como veis, esto se vuelve muy complejo.

Si existen disparidades en tecnología, entonces debe acortarse la distancia tan rápido como se pueda. Por eso, dentro de una región generalmente existe paridad tecnológica, a pesar del hecho de que las naciones tienen secretos —destrezas secretas y habilidades secretas que no desean ver compartidas, copiadas y usadas en su contra.

La tecnología puede ser comprada, copiada o robada, y se la adquiere mediante todos estos medios. Por eso, dentro de una región, cuando una nación desarrolla una nueva tecnología no pasa mucho tiempo hasta que todos la tienen. Mantener su secreto es muy difícil, porque si se mantiene secreto realmente no puede usarse, y si se usa, pronto se volverá algo que otros saben, perdiendo su ventaja potencial en las negociaciones o en las relaciones con otros estados.

Es por esto que ninguna nación tiene un poder absoluto, pues no podría sostenerse con el tiempo. Se fracturaría debido a divisiones y rebeliones internas y por problemas en la adquisición de recursos. Sus habilidades y poderes serían discernidos y copiados, y su tecnología robada. Para alcanzar la estabilidad y la seguridad, la mayoría de las naciones compartirán o venderán su tecnología si han cultivado algo que otros no tienen. Es muy difícil mantenerlo en secreto, y si se intenta hará brotar sospechas, desconfianza, investigación y discernimiento.

Además de todo esto, existe también una fascinación con el funcionamiento interno de otras naciones —sus estructuras sociales, sus problemas sociales y las dificultades que sus líderes experimentan—. Se crean rumores. Hay mucha especulación. Las naciones tienen mucho interés en las peculiaridades de otras naciones, en sus problemas sociales y en su corrupción. Esto se hace para fomentar el sentido de unidad y superioridad de la nación propia. También se hace porque los seres inteligentes son curiosos por naturaleza. Y como la inteligencia alimenta la curiosidad, he aquí uno de los problemas de la crianza colectiva. ¿Cómo evitar que un segmento criado de la población sienta curiosidad, interés, estímulo y seducción por las cosas que podría ver a su alrededor?

La inteligencia alimenta la curiosidad. También le expone a uno a mayores grados de influencia y persuasión. Las naciones acaban interesándose mucho por las peculiaridades, las dificultades, las corrupciones, los problemas, los conflictos, etc. —no solo desde un punto de vista político, no solo en los pasillos del gobierno, sino también entre los ciudadanos, los cuales adoran deleitarse en los problemas de otros o en la sospecha de los problemas de otros.

Por tanto, existen muchos rumores, por supuesto. Y mucho de esto se publica para el consumo público. Las grandes naciones, si tienen ciudadanos independientes, tienen grandes redes de comunicación que están muy controladas. Pero, a pesar de todo, surgen rumores e incluso emergen verdaderos secretos, y es muy difícil mantenerlos fuera del escrutinio público. En las naciones más libres se guardan muy pocos secretos a la población, para limitar la especulación y para establecer una unidad alrededor de la sabiduría y la preocupación compartida por la seguridad y el bienestar. Es un énfasis completamente diferente del que se ejerce en los estados que no son libres.

La humanidad está emergiendo a este entorno de persuasión y poder en el ambiente mental. Por eso debéis ser extremadamente discretos. Por eso no podéis seguir emitiendo toda vuestra sociedad al espacio mediante vuestras transmisiones. Por eso en algún momento tendréis que tener videntes, localizadores e intérpretes que sean habilidosos —tanto para tratar con los asuntos internos como para hacer frente a los inmensos desafíos que supone funcionar en la Comunidad Mayor.

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