Familias y Manipulación Genética

Traducción del capítulo 6 del libro “La Vida en el Universo”, tal y como fue revelado a Marshall Vian Summers.

“No podéis manipular completamente lo que Dios ha creado.”

Entre las naciones avanzadas en vuestra región del espacio, la unidad familiar tal y como la conocéis se practica todavía en muchos lugares, y siempre se mantiene entre las clases dirigentes. En los mundos más primitivos es sin duda el patrón de la naturaleza. Pero entre las naciones más avanzadas, que se apoyan en la tecnología y tienen un gran interés en la genética, la situación comienza a cambiar.

Ciertamente, el patrón evolutivo que la vida inteligente sigue en su evolución consiste en unidades y clanes familiares conduciendo a mayores unidades tribales, a menos que fuerzas externas lo interrumpan o lo controlen de algún modo.

A lo largo de un periodo de tiempo muy largo, el énfasis en la genética y el control genético ha estado muy extendido, con resultados que han sido tanto beneficiosos como, en ocasiones, catastróficos. Sin duda es catastrófico para los que son criados con ciertos propósitos. Esto ha generado asuntos tanto prácticos como éticos, que varían entre las diferentes organizaciones y razas.

En las sociedades tecnológicas más progresistas a veces se ha mantenido la unidad familiar en todas las clases sociales. Pero, en general, para mantener la estabilidad y la seguridad se ha generado y cultivado en un grado muy alto una desafortunada crianza colectiva. Clases trabajadoras, clases de seres especializados, clases militares y otros grupos han sido el objetivo de la crianza colectiva, excepto en naciones donde esto no se considera ético o práctico.

Desde el punto de vista humano, la crianza colectiva es espantosa, incluso aunque en este mismo momento se está experimentando con la manipulación genética, con el pretexto de mejorar la salud y el bienestar de la gente. Pero esto representa una seducción de poder y un completo socavamiento de la realidad y el potencial de la creatividad y la libertad humanas.

Las razas que están implicadas en la exploración y en la manipulación de mundos como el vuestro se apoyan en la crianza genética. Las razas criadas lo son por ciertos propósitos, y a menudo se las priva de toda cualidad individual, incluso hasta el punto de que no tienen compasión por el otro. Estas razas son endogámicas, y sus tendencias naturales hacia la autopreservación también se limitan.

Este problema de la crianza colectiva coincide con el desarrollo de grandes naciones tecnológicas que deben ejercer uniformidad y control, particularmente si tienen establecimientos extranjeros. Tener desorden entre la población es siempre un potencial y un problema constante, y en muchos lugares este problema ha sido abordado mediante un énfasis en la crianza colectiva.

Pero la crianza colectiva tiene sus propios riesgos, porque es extremadamente difícil crear los resultados deseados con una garantía absoluta. Ha habido casos, incluso en vuestros distritos locales, donde clases de individuos criados se han vuelto contra sus dueños, destruyendo la infraestructura que debían servir. Incapaces después de valerse por sí mismos —ya que no fueron diseñados para ello—, condujeron a un gran desorden y tuvieron que ser destruidos.

Es una ciencia imperfecta. Incluso aunque se la ha cultivado hasta conseguir un grado muy, muy fino de especificidad, aun así es una ciencia imperfecta. Pues no podéis crear lo que Dios ha creado, y no podéis manipular completamente lo que Dios ha creado. Una entidad biológica posee otras cualidades que están fuera del alcance de la manipulación genética.

Por tanto, las razas más éticas han evitado la crianza colectiva porque no es ética, porque destruye las capacidades del individuo y porque su resultado final a menudo resulta impredecible e incluso caótico. Por lo tanto, las naciones éticas avanzadas no se involucran en esta práctica.

Pero hay muchas naciones avanzadas que no tienen esta ética y que han hecho que sus clases trabajadoras funcionen de acuerdo a diseños genéticos muy específicos. Estas clases sirven a los que están por encima, que mantienen un patrón familiar normal y natural. Pero esto es arriesgado, pues no se pueden controlar completamente las mentes y las percepciones de los que han venido a la vida, ni siquiera mediante el mecanismo de la crianza colectiva. El potencial para la desunión y la deslealtad está siempre presente.

La manipulación genética es un poder, pero es un poder arriesgado. Si se lleva demasiado lejos, si se emplea contra el bienestar de la propia sociedad, entonces se vuelve un gran riesgo. Este es uno de los problemas de asumir poder y control tecnológicos y representa el intento de establecer estabilidad y seguridad sin un énfasis en la libertad individual.

En aquellas razas que se han involucrado en esta práctica en un alto grado, incluso sus clases gobernantes se han vuelto como prisioneras, rodeadas por una vasta armada de individuos criados a quienes deben vigilar constantemente, temiendo por sus vidas y su bienestar en caso de que se introdujese en estas poblaciones controladas alguna anormalidad o alguna otra influencia.

Por esta razón, las naciones que se apoyan en la crianza colectiva y en una vasta población de individuos genéticamente diseñados, consideran que la noción de la libertad individual y sus expresiones, como el arte, la música y otras expresiones creativas, son una amenaza y un peligro para ellas. Porque estas nociones y expresiones podrían estimular algo en estos individuos criados —un interés, una fascinación—. Incluso la más simple expresión de libertad o placer individual puede considerarse un peligro para la jerarquía que les controla.

Es un fenómeno interesante que cuanto más control uno intenta ejercer, más vulnerable se vuelve. No hay un estado de control y seguridad absolutos. Aunque se necesita hasta cierto punto mantener la estabilidad, la supervivencia y el bienestar de una nación y una sociedad, si se lleva al extremo el control genera sus propios riesgos.

Dios ha creado al individuo para que fuese creativo y expresivo. Si se intenta evitar esto mediante el condicionamiento genético, la opresión política o la designación social, ello crea un conflicto fundamental dentro del individuo. Aquí existe siempre la posibilidad de que el individuo se torne contra su diseño genético, contra su designación social y contra los que han establecido sus funciones en la sociedad.

A lo largo de un periodo de tiempo muy extenso, se han realizado muchos experimentos intentando diseñar un sistema jerárquico funcional. En grupos muy pequeños, como los Colectivos económicos, esto se ha logrado con cierto grado de éxito. Pero en las sociedades establecidas más grandes se ha vuelto muy difícil de lograr. Si grupos con diferentes designaciones genéticas se entrecruzan, los resultados pueden ser impredecibles. En las sociedades de mayor tamaño es muy difícil separar por completo una población de otra. Cada población puede estimularse mutuamente de ciertas maneras que están más allá de las predicciones y los cálculos de sus diseños genéticos.

Esta es una de las razones por las que las naciones libres evitan el contacto con las grandes naciones que dependen de la crianza colectiva y el diseño genético. De igual modo, es una de las razones por las que las grandes naciones evitan el contacto con las naciones libres, donde la expresión individual y su demostración de creatividad serían vistas por estas civilizaciones mayores como un peligro para el orden social.

Esto es ciertamente un problema en las naciones que se han vuelto por completo seculares, donde no hay un entendimiento de la naturaleza espiritual del individuo o del poder y la presencia del Conocimiento —la inteligencia espiritual más profunda dentro del individuo—. Cuando las naciones y las civilizaciones se vuelven enteramente seculares, pierden consciencia del mayor poder y potencial dentro del individuo. Aunque intenten controlar el diseño y la funcionalidad de un individuo mediante la ingeniería genética y la función social, no pueden eliminar completamente la realidad espiritual más profunda en el individuo.

Esto representa uno de los grandes problemas que enfrentan las sociedades tecnológicas grandes y avanzadas. Es uno de los problemas que limitan el tamaño de las sociedades y los imperios. Los imperios muy grandes son inherentemente inestables, y el problema del control se hace tan grande que estos imperios tienden a colapsar, ya sea en sus perímetros o en su mismo centro. Si vais a crear una sociedad donde los individuos funcionan como máquinas, entonces tendréis que funcionar como una máquina. Y las máquinas solo funcionan dentro de ciertos parámetros. Fuera de esos parámetros, su naturaleza se vuelve muy impredecible. Este es siempre el caso para una entidad biológica.

En vuestro vecindario local, entre las razas que podéis encontrar, hay evidencia de una crianza colectiva, particularmente entre los Colectivos económicos que practican el comercio local y que también están implicados en el comercio ilegal. En sociedades mayores, la crianza colectiva generalmente se mantiene al mínimo, porque ha probado ser demasiado difícil de manipular con el tiempo. Aun así, existen diferencias entre lo que las naciones crean y en su énfasis ético.

Si alguna vez tuvierais encuentros con naciones comerciantes en vuestra región, veríais evidencia de una crianza colectiva. La veríais expresada de formas extremas, y veríais la ejecución de un énfasis genético en la población en general, que tiende a ser muy uniforme en su apariencia y su comportamiento.

Es un peligro que la humanidad tendrá que afrontar, porque este tipo de manipulación genética es una seducción. Es una seducción de poder. Aunque al principio puede que parezca tener un propósito inocente y ciertas aplicaciones prácticas, la seducción de poder está ahí.

La familia humana está descubriendo ahora estas ideas. Mucha de esta información ha sido introducida por las razas que están hoy visitando el mundo e interviniéndolo. Entre sus intereses está que la humanidad desarrolle y use esta tecnología. Porque los Colectivos económicos encuentran difícil tratar con naciones de individuos relativamente libres. A ellos les interesa que la población humana se vuelva más uniforme y más semejante a los propios Colectivos.

En las unidades familiares de la Comunidad Mayor, la libertad individual puede tanto alentarse como desalentarse. Por lo general, en las grandes sociedades basadas en la tecnología la libertad individual se desalienta, y en algunos lugares resulta absolutamente desconocida. Uno puede servir a su familia o a los intereses de su familia, y no cabe desviación posible. Uno puede servir en cierta función o capacidad que se le asigna de acuerdo a su talento, debido a la herencia o por status familiar, y no cabe desviación posible.

En la Comunidad Mayor, el problema que implica el énfasis en la familia es que éste compite con el énfasis en la nación. Las familias se vuelven clanes, los clanes se vuelven grupos más grandes y los grupos más grandes compiten unos con otros, careciendo de una conexión filial entre sí. Por eso, la importancia de la familia en una gran sociedad tecnológica se reduce mucho.

Por tanto, aunque uno puede tener hijos de una manera natural, toda su formación la designa completamente la sociedad en general. Aquí la devoción filial y las lealtades familiares son muy desalentadas. Este es sin duda el caso en un ambiente de control. En muchas otras naciones existe un relativo grado de flexibilidad respecto a la devoción familiar y sus compromisos. Todo depende de la estructura, el énfasis y la base ética de la nación.

El problema de la crianza colectiva también se demuestra en la creación de fuerzas militares. Aquí primero debe enfatizarse que la crianza colectiva resulta muy costosa, requiriendo una gran infraestructura para educar y dirigir el desarrollo del individuo. Si se usa esta vía para crear un cuerpo militar, este puede ser completamente leal a sus dueños, pero será ineficaz frente a un oponente que use la creatividad y la intuición. Tampoco será efectivo frente a un oponente que ejerza un poder de influencia en el ambiente mental. Aunque un individuo genéticamente criado puede ser leal a su amo, es casi imposible criar genéticamente un individuo que no esté sujeto a los poderes de influencia en el ambiente mental.

Por eso, las fuerzas militares creadas mediante la crianza colectiva han demostrado ser ineficaces. Estas fuerzas no son creativas. No se adaptan bien a entornos diferentes y están sujetas a la persuasión en el ambiente mental. Se han establecido grandes medidas, por tanto, para contrarrestar a las fuerzas militares establecidas y creadas de esta manera, para generar confusión y disociación y para aprovecharse de la falta de adaptabilidad de estas fuerzas.

Esa es una de las razones por las que el desarrollo del poder militar ha sido limitado. Crearlo y mantenerlo ha probado ser muy difícil para las mayores naciones. En un entorno con mucho comercio, la agresión militar se prohíbe con gran énfasis. Las naciones poseen fuerzas militares, pero estas funcionan más bien como fuerzas de seguridad. Solo si una región entera fuera amenazada por algún poder externo podrían reunirse estas fuerzas en una mayor y más potente línea de defensa. Pero en un entorno donde la guerra no existe, las grandes fuerzas militares no tienen razón de ser. Aquí, la dependencia sobre el armamento y el poder en el ambiente mental se hacen aún mayores, y el énfasis en la defensa adquiere la máxima importancia.

En la Comunidad Mayor, las estructuras sociales pueden ser muy uniformes o bien muy complejas. En naciones donde se practica la crianza genética existen clases de individuos muy diferenciadas, diseñadas para varios tipos de funciones. Estas clases pueden coexistir bajo la guía y la dirección de otras estructuras sociales que evolucionaron naturalmente —mediante unidades familiares— o de aquellas que son también fruto de la crianza colectiva.

La experiencia de la unidad familiar que vosotros tenéis por todo el mundo es en realidad bastante poco común en la mayoría de las grandes sociedades tecnológicas, donde se crían a los hijos colectivamente, en grandes grupos, en general lejos de sus padres, para inculcarles los intereses de la nación y desarrollar individuos según sus talentos y el nivel de su existencia y función social.

Solo en las sociedades libres veríais un patrón social más similar al vuestro, donde al individuo se le desarrolla de acuerdo a sus talentos y habilidades específicos, en vez de simplemente insertarlo en un gran patrón social para la conveniencia del estado. En las sociedades libres, los talentos y habilidades del individuo se disciernen en una fase temprana de su desarrollo y se cultivan naturalmente de acuerdo a sus talentos e inclinaciones. Esto se hace para hacer surgir las mayores habilidades del individuo y para cultivar el Conocimiento en su interior, de modo que reconozca por sí mismo sus fuerzas, sus talentos y su deseo natural de expresarlos de manera constructiva. Pero esta forma de educación es muy específica y se centra mucho en el individuo. Raramente la veréis alguna vez en una gran sociedad tecnológica que no valora las capacidades del individuo más allá de su servicio en una función social específica y predesignada.

Luego, naturalmente, en las grandes sociedades tecnológicas hay programas de capacitación para tareas específicas, donde un individuo será apartado de sus padres y colocado en un tipo especial de formación que le moldeará completamente para una función social específica. Esto no lo veréis en las sociedades libres gobernadas con un énfasis en el individuo y en su potencial y creatividad.

Esta es una de las razones por las que las naciones libres son mucho más pequeñas. Ellas no tienen las demandas sociales imperiosas de mantener una gran infraestructura. Y no tienen establecimientos en el extranjero, que requieren una conformidad muy estricta y exponen a sus miembros a las influencias externas y a los poderes de persuasión que existen en la Comunidad Mayor. Las naciones libres tienden a ser mucho más pequeñas e inclusivas. Ellas deben proteger sus ventajas de las influencias de más allá de su mundo, así como de las muchas seducciones de poder que siempre existen cuando uno participa con otras razas distintas de la propia.

Debido al énfasis en el desarrollo individual, las naciones libres tienden a cultivar niveles muy altos de creatividad. En estas sociedades los avances en la ciencia, la tecnología, la ética y la espiritualidad pueden ser muy notables. El beneficio para la sociedad es inmenso, aportándole ciertas ventajas que las grandes sociedades tecnológicas no tienen. Pero estas ventajas invitan al escrutinio y al interés, e inevitablemente a los intentos de persuasión. Por eso, de nuevo, las pequeñas naciones libres deben ser muy discretas, porque cultivarán ventajas que las grandes naciones no tienen, ventajas que se considerarán de gran valor e interés para otras naciones que no tienen el mismo tipo de estructura social. Este de nuevo es el problema de tener riqueza y poder en la Comunidad Mayor. Este de nuevo es el motivo por el que los sabios permanecen ocultos, y las sociedades sabias permanecen ocultas y extremadamente discretas.

Aquí podéis ver el inmenso contraste con el ideal humano de compartir la sabiduría propia libre y abiertamente con el universo, de querer expresarse a uno mismo allá donde vaya, de compartir los dones propios allá donde vaya y de retransmitir los talentos, habilidades y logros propios. Estas motivaciones y ambiciones todavía existen porque la humanidad nunca ha tenido que desarrollar la discreción y el discernimiento en gran medida.

Si la humanidad puede evolucionar y llegar a ser una nación libre en el universo, tendrá que ser extremadamente discreta y sus talentos y logros mayores deberán mantenerse a salvo del escrutinio en la Comunidad Mayor, tanto como sea posible. En el caso de que desarrollaseis avances tecnológicos o avances en vuestro funcionamiento o en vuestra estructura social —incluso avances en el arte—, muchos de estos avances tendrán que ocultarse al escrutinio de poderes extranjeros. Porque las naciones que no son libres siempre perciben a las naciones libres como amenazas, y consideran que sus expresiones hacen peligrar los intereses de las grandes naciones, donde la libertad no se practica y se desconoce.

No podéis evitar esta realidad. Y no podéis ganaros al universo con vuestro punto de vista o vuestra perspectiva. Intentar hacerlo garantizará con el tiempo la pérdida de vuestra libertad y vuestra autodeterminación. Por eso, una vez más, los sabios permanecen ocultos para seguir siendo sabios. Aquellos que son libres deben funcionar con gran cuidado y discernimiento en la Comunidad Mayor para seguir siendo libres.

Pero esto es muy diferente de las actitudes, las perspectivas y las ambiciones que predominan en la familia humana. La manifestación de la libertad y su expresión dentro de la familia humana en vuestro mundo son perfectamente naturales y beneficiosas. Pero incluso aquí podéis ver cómo la libertad se considera un desafío y un peligro entre las naciones de vuestro mundo que no son libres o que han limitado mucho la libertad de sus ciudadanos. Tales naciones temen las expresiones del individuo, tanto si son beneficiosas como si no. Es un problema que podéis ver incluso en vuestro propio mundo. Es un problema sobre cuánta libertad se otorga al individuo. En la Comunidad Mayor, la libertad individual es poco común. En muchos lugares se la desconoce.

En vuestro mundo, a medida que enfrentéis las Grandes Olas de cambio, la libertad individual será reducida por necesidad, por necesidad circunstancial. Enfrentados ahora con los límites de vuestros recursos, la reducción de la riqueza en vuestras naciones y los problemas cada vez mayores de privación humana, la libertad individual será muy moderada por necesidad. La humanidad tendrá que tener una mayor consciencia y responsabilidad social. Esto es parte de vuestra evolución como raza, y es una parte muy importante de cara al tipo de futuro que crearéis para vosotros mismos y la naturaleza de vuestra relación con la Comunidad Mayor.

Por eso, los aliados de la humanidad están buscando alentar la preservación de la libertad y la consciencia de un Conocimiento más profundo dentro de la familia humana. Ellos quieren tener otras naciones libres en su región del espacio, no tanto porque estén enamorados de la humanidad, sino por su propia estabilidad y seguridad. Ellos tienen un interés natural en promover la libertad en el universo, y tener otra sociedad libre en su vecindad es de gran importancia para ellos. También ven el valor y el potencial de que la humanidad evolucione y se vuelva una raza muy magnífica, donde las capacidades individuales y su beneficio para la sociedad aporten grandes ventajas. Pero lograr esto no será fácil.

Por eso, los aliados de la humanidad han enviado un conjunto de Discursos al mundo, para ayudar a preparar a la humanidad frente a los riesgos y peligros de encontrar a la Comunidad Mayor en conjunto y para enfatizar el desarrollo del talento y la habilidad del individuo y el cultivo del Conocimiento —un Conocimiento espiritual más profundo que se halla en el corazón de la existencia de cualquier raza libre—. La humanidad posee todas las grandes cualidades que le dan una oportunidad de evolucionar y llegar a ser una raza libre y autodeterminada funcionando en la Comunidad Mayor. Pero los requerimientos son tremendos y la educación es de la mayor importancia.

Dadas las dificultades de encarar las Grandes Olas de cambio —el deterioro medioambiental, el declive de vuestros recursos y los problemas resultantes en la producción de alimentos y en la distribución de recursos esenciales para la gente, el riesgo de enfermedades pandémicas y la amenaza de guerra y conflicto—, todas estas cosas representan el inmenso peligro al que la humanidad se enfrenta ahora y en el futuro —cada vez más a medida que proceda—. Y el peligro de la intervención extranjera, por parte Colectivos económicos y otros grupos que buscan ganar aquí ventaja y persuasión en su propio interés, añade complejidad a la situación que ahora enfrenta la humanidad.

Algunas personas creen que las naciones libres deberían venir a defender el mundo. Pero para poder mantener su discreción, las naciones libres no harían eso. Tampoco disponen del poder militar necesario para hacerlo. Es la humanidad misma quien debe ganarse el derecho a la libertad en el universo. Es la voluntad, la intención y el compromiso de la familia humana lo que os establecerá como una raza libre. Si tuvierais que vivir bajo la protección de un poder extranjero, este tendría que controlar en un grado muy alto la consciencia humana y vuestros gobiernos. Ninguna nación libre está equipada para hacer eso, y en última instancia no os beneficiaría.

En algún momento debéis crecer. Debéis madurar y volveros poderosos y discretos. Este es el reto y la dificultad de emerger a una Comunidad Mayor de vida inteligente. Este es el reto que la humanidad tiene ahora ante sí —un reto con peligros, pero también con la mayor de las oportunidades.

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