El Nuevo Mensaje sobre la Religión

Traducción del texto “The New Message on Religion“, tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 20 de Julio de 2009 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

“Es necesario que vuelvas a lo que es esencial, al poder y al impulso inicial de la religión –no a la religión del estado, no a la religión de las instituciones tradicionales necesariamente, sino a algo mucho más puro que existe en ellas y más allá de ellas.”

En este momento y lugar, es importante hablar sobre el propósito de la religión. La religión es parte de la experiencia humana, y todos los intentos que se han hecho de erradicarla o minimizarla han demostrado ser infructuosos. Porque uno no puede negar la realidad del Espíritu humano. Uno no puede negar la realidad fundamental de que existe una mayor necesidad espiritual en la gente y de que esta debe expresarse. Pero como todas las cosas en el mundo, aquello que es natural y esencial puede terminar siendo distorsionado, desequilibrado y abusado, alineado con otros propósitos, particularmente cuando estos impulsos naturales se conectan con los gobiernos y otras fuerzas poderosas en la sociedad.

Dicho simplemente, el propósito de la religión es cultivar el deseo y la capacidad de experimentar la Presencia Divina en la propia vida. Todas las enseñanzas y rituales, ya sea en las grandes instituciones o en la privacidad del propio hogar, tienen este propósito. Y el deseo y la capacidad de experimentar la Presencia Divina son para llevar al individuo al poder del Conocimiento que el Creador de toda vida ha puesto en el corazón de cada ser humano.

Pero cuando miras a tu alrededor, tanto en casa como en tierras extranjeras, encontrarás que hay una gran pobreza, una gran pobreza en el sentido de que las vidas de la gente no están demostrando esta Presencia y el poder de este Conocimiento. El aspecto decepcionado e insatisfecho, el sentimiento de arrepentimiento en las personas mayores y el sentimiento de desesperanza y desánimo en los jóvenes son evidencia de que este poder y esta Presencia no se están experimentando. La religión se ha convertido ahora en un yugo y un arnés para la gente, requiriendo que crean a lo largo de ciertas líneas prescritas de pensamiento y que se comporten de acuerdo a ciertas líneas prescritas de conducta. Pero esto está lejos de la esencia del verdadero propósito de la religión.

Requerir que la gente se adhiera a cierto sistema de creencias, ya sea mediante inducción o mediante amenaza, no representa la esencia y el propósito de la religión. Pero eso es lo que es tan manifiesto en el mundo actual. La religión se ha convertido en otra forma de gobierno –una forma de gobierno que busca poder y dominación, una forma de gobierno que busca vencer a sus rivales, a los planes competidores de otras religiones y fes–. Y existe una contienda y una especie de guerra entre los elementos más radicales de estos sistemas de creencias. Pero no es esto lo que la religión realmente es.

El Creador de toda vida dio inicio a todas las religiones del mundo, pero todas ellas han sido alteradas por la gente y los gobiernos, por las culturas y las tradiciones y por la competición por el poder que existe en el mundo. Por eso hay tanta gente hoy día que a pesar de tener necesidades y anhelos espirituales genuinos se siente tan desanimada por las manifestaciones de lo que la religión ha llegado a ser. ¿Dónde puede encontrarse el cultivo de la propia vida interna? ¿Dónde está el énfasis en reconocer, seguir y abrazar el poder y la presencia del Conocimiento dentro del individuo? ¿Dónde está el énfasis en desarrollar y alentar la capacidad y el deseo del individuo de experimentar el misterio de la Presencia Divina, un misterio que desafía todas las enseñanzas y convenciones religiosas? ¿Dónde se alientan estas cosas para el individuo? Uno visita la iglesia, el templo o la mezquita, ¿y qué se está presentando allí sino un énfasis en el sostenimiento de la ideología de la religión, de las instituciones de la religión y de las demandas de la religión? Este énfasis está fuera de contexto y no tiene relación con el propósito esencial de la religión.

En esencia, la razón de toda religión es enseñar el Camino del Conocimiento, llevar al individuo a la experiencia directa del Conocimiento, la mente más profunda más allá del intelecto, la mente que Dios ha provisto a cada persona para guiarla, protegerla y conducirla a una vida y una expresión mayores en el mundo. Pero no se escucha este énfasis. En su lugar, se anima a creer, a adherirse, a seguir las prescripciones de una tradición religiosa, sin importar lo ilógicas y poco razonables que puedan ser esas prescripciones en el contexto de la vida moderna. Y esto es llamado “la palabra de Dios”, la voluntad de Dios para la humanidad. Naturalmente hay una gran competición entre los poderes rivales sobre quién tiene la última declaración de la voluntad de Dios y la última prescripción para la humanidad.

Es como si aquellos que no son religiosos hubiesen tomado el negocio de la religión para sus propios fines. No habiendo comprendido nunca su propósito y su significado esenciales, ellos la han convertido en otra cosa. Ahora es como un partido político, y por supuesto tiene también objetivos políticos.

Esto está muy lejos del impulso y la intención originales de Dios para la religión –mantener el Conocimiento vivo en el mundo, enseñar el Camino del Conocimiento, alentar la responsabilidad humana y un comportamiento ético, no simplemente como prescripción o requerimiento para la admisión al Cielo o a algún otro estado futuro exaltado–. Es realmente una negación de la integridad y la ética naturales que surgen en la persona que ha experimentado el poder y la presencia del Conocimiento y se guía por su sabiduría y su gracia.

Estos individuos, no importa en qué parte del mundo residan, no importa de qué tribu, grupo o cultura procedan, sostendrán los mismos valores porque estos son los valores del Conocimiento. Y así tenéis un mundo que parece profundamente religioso, pero que no está practicando o enfatizando el verdadero propósito de la religión. Y dada la sumisión y la opresión de los pueblos a lo largo de la historia humana, cualquier intento sagrado que se haya mantenido se ha mantenido solo para la élite, los monásticos, los adeptos.

Como resultado, los verdaderos Mensajeros de Dios han tenido que romper las cadenas de la convención, han tenido que enseñar en oposición frente a las creencias y actitudes religiosas prevalecientes. Han tenido que volverse rebeldes y reformadores, contrarrestando la tendencia humana a convertir lo que es sagrado en algo profano. Cuál es el intento del verdadero Mensajero sino evocar el fuego espiritual en el individuo y ponerle en contacto con la consciencia más profunda que existe en su interior –una consciencia que no es el producto de la conformación o la expectación social, sino una consciencia más profunda que es innata y esencial a la vida humana.

De modo que tenéis un mundo que es religioso, pero que no sabe de religión. Tenéis un mundo donde las instituciones religiosas y sus proponentes chocan y compiten entre sí, sin comprender que la Fuente de su fe es la misma. Estas instituciones tendrán gente demandando y esperando adherencia a ideas, creencias y admoniciones, sin haber recibido ellos mismos la verdadera iniciación al misterio y al poder de la Presencia.

La religión se ha vuelto algo concreto. Se ha vuelto política. Se ha vuelto un poder social y económico que busca preservar su estatus y su poder a cualquier coste. Por tanto, aquellos que están realmente respondiendo al verdadero propósito de la religión se encuentran a sí mismos en el exilio, ahora en el papel de heréticos y visionarios siguiendo el Misterio –un Misterio que se ha perdido en muchas de las órdenes e instituciones religiosas–. Es como si la religión se hubiese vuelto enemiga del verdadero objetivo de la religión. Ahora es la religión del estado, la religión de la tradición, la religión de la historia, la religión de las ideas fijas, las creencias fijas y las declaraciones exclusivas de autoridad. Esto está muy lejos del deseo y el intento del Creador de mantener el Conocimiento vivo en el mundo.

En ciertos casos la religión se ha vuelto enemiga del Conocimiento, declarando que solo Dios tiene el Conocimiento y que la gente es estúpida y debe ser controlada como animales, programada y condicionada a creer –a creer cosas que son increíbles e imposibles, cosas que van en contra de la experiencia más profunda que la gente tiene, cosas que están aparte del verdadero misterio y la profunda experiencia que son la esencia de lo que realmente es la religión.

A través de las eras, los místicos, los sabios entre ellos, han mantenido este poder y esta Presencia vivos, pero ellos fueron los proscritos, quedando en los márgenes de las instituciones religiosas. Ellos fueron los rebeldes y los reformadores que, aunque desaprobados y rechazados por sus autoridades, dieron realmente vida, sustancia y significado a las prácticas religiosas vacías que prevalecían en la sociedad humana.

Por tanto, ¿qué significa esto para ti? Significa que hay un Mayor Poder en tu vida, un mayor misterio en tu vida, y que tu conexión con Dios sucede a través del Conocimiento, la inteligencia más profunda que Dios ha puesto dentro de ti, una inteligencia que está más allá del dominio y el alcance de tu intelecto. Este poder te está llamando, y tu respuesta a él representa la necesidad más profunda de tu alma –una necesidad que es más profunda que las necesidades de supervivencia y gratificación, de educación y oportunidad, de amistad y asociación.

Para encontrar esta necesidad debes comprender que lo que el mundo está proveyendo resulta inadecuado. Satisface necesidades sociales y psicológicas. Pero no satisface la verdadera necesidad del alma. Eso requiere un  compromiso de una naturaleza extraordinaria.

El Creador de toda vida naturalmente comprende este dilema –que la religión se ha vuelto el problema y no la respuesta, que la religión se ha vuelto el impedimento y no el camino, que el verdadero propósito y el verdadero énfasis de la religión se ha perdido de tantas y tantas maneras que, ahora, dentro de una tradición religiosa, solo un maestro muy sabio y excepcional puede hablar al misterio y al poder y referirse a la consciencia más profunda dentro del individuo-. Pero estos maestros son raros. Ellos representan la minoría de los que afirman tener poderes y autoridades eclesiásticos. ¿Pues cómo puedes ser leal a la iglesia o a la mezquita o al templo si tu mayor lealtad es al Conocimiento, que representa tu lealtad a Dios? Y si Dios no está limitado por la filosofía, la teología o el pensamiento humano, entonces tú como seguidor del Conocimiento no estarás tampoco limitado por ellos. Esto te hace libre e incontrolable. Esto te hace perceptivo y más incorruptible. Esto te hace cuestionar el valor de la autoridad religiosa y la ética y el comportamiento de las instituciones religiosas –cosas todas que las instituciones religiosas son propensas a resistir y reprimir.

Por tanto, es necesario que vuelvas a lo que es esencial, al poder y al impulso inicial de la religión –no a la religión del estado, no a la religión de las instituciones tradicionales necesariamente, sino a algo mucho más puro que existe en ellas y más allá de ellas.

Ten cuidado con las creencias que parecen grabadas en piedra. Ten cuidado con las proclamaciones de privilegio o autoridad exclusivos por parte de los líderes religiosos. Reconoce que hay gente que está orientada hacia la libertad y gente que está orientada hacia el control, y que estos últimos tienen miedo de la libertad así como del Misterio porque no creen en la bondad esencial del espíritu humano. Ellos han perdido su fe en la humanidad y han puesto toda su fe en su ideología y en sus prescripciones, que creen han venido de Dios. Pero Dios solo ha dado recomendaciones a través de sus grandes Maestros, no reglas –recomendaciones para vivir, directrices para vivir que ayuden a la gente a orientar sus vidas de manera correcta, productiva y beneficiosa.

Por tanto, para encontrar tu verdadera conexión debes venir a aprender el Camino del Conocimiento, pues en el corazón mismo de cada religión está el Camino del Conocimiento. Este no es el camino de la creencia. No es el camino de la obediencia. No es el camino de seguir ciegamente las prescripciones, preceptos y admoniciones de los líderes e instituciones religiosas. Es el camino de encontrar el poder y la presencia del Conocimiento dentro de ti y de aprender con el tiempo y mediante instrucción cómo distinguir este poder y presencia de los otros impulsos y compulsiones que existen dentro de ti como individuo.

El propósito de Dios en el mundo es mantener el Conocimiento vivo, de modo que la libertad, la justicia y la compasión humanas puedan mantenerse vivas en el mundo. El propósito de Dios no es exaltar a los líderes religiosos o a las instituciones religiosas, o coronar a una sobre otra. Esto son creaciones humanas, no creaciones de Dios, y como resultado son falibles y propensas a la corrupción.

Dios ha provisto un Nuevo Mensaje al mundo para clarificar esta imagen y proveer un camino claro a aquellos que buscan tener la experiencia real, y ellos pueden tener esta experiencia tanto dentro de sus tradiciones religiosas como fuera de ellas.

La Nueva Revelación de Dios puede entrar en conflicto con la ideología política y las creencias antiguas, pero eso es lo que ocurre cuando lo puro se pone en contraste con lo que ha sido alterado y adaptado. Dios no está limitado por las creaciones, las creencias y las admoniciones humanas. Dios solo provee aquello que es real y esencial para encender el corazón humano y dar a cada individuo una fundación para dirigirse desde el interior en vez de ser dirigido desde fuera. Aquí tu imán, tu rabino o tu sacerdote puede ayudarte si está guiados por el Conocimiento. Pero ellos te obstaculizarán si no es así. Debes aprender a ver la diferencia.

Las religiones son instituciones que requieren mantenimiento y protección. Ellas compiten entre sí, por lo que ninguna de las que hoy existen en el mundo puede realmente fomentar la paz y la unidad humana, pues todas ellas claman poseer privilegios especiales, y solo aquellos pocos individuos en estas religiones que apoyan un gran movimiento ecuménico y la aceptación de todas las religiones del mundo pueden contrarrestar esta competición, que es inherentemente divisiva y destructiva.

En estas palabras nosotros hablamos al corazón humano, no al intelecto que quiere tener todo entendido y quiere adherirse a sus nociones, sus creencias y sus tradiciones. No hay nada de malo en una tradición si esta cumple el propósito básico de la religión, que es inspirar y expandir el deseo y la capacidad de la gente de experimentar la presencia de Dios y conectarles con la inteligencia más profunda que Dios ha puesto en ellos y que será esencial para su éxito y su bienestar en el mundo. Esto es mucho más importante que las declaraciones de creencias o los doctrinarios oficiales de la religión.

La gente celebra, adora y repite interminablemente las vidas de los grandes Maestros, pero, ¿pueden realmente vivir las vidas que estos Maestros promovieron? Lo importante no es solo el comportamiento humano, pues la gente puede portarse bien por las razones equivocadas. La gente puede alinearse entre sí buscando una ventaja social, una ventaja económica o bien para conseguir estatus y aceptación, pero esto no es religión.

Tú, que buscas conocer tu propósito mayor para estar en el mundo y el significado mayor de tu vida, eres una persona religiosa. Tanto si perteneces a una iglesia, a una mezquita, a una sinagoga o a cualquier otra organización religiosa, eso es secundario. Promover una ideología religiosa en el mundo no representa apoyar la voluntad y el propósito de Dios aquí. Tal ideología y sistema de creencias solo tienen un valor real y duradero –así como un verdadero beneficio para la gente– cuando pueden satisfacer los requerimientos básicos de la religión.

De igual modo, ninguna enseñanza religiosa debería promover la guerra y el ataque a otros grupos. Esto representa una competencia por el poder entre estos grupos, pero no es religión. Religión es traerte a Dios y a lo que Dios ha puesto dentro de ti para guiarte, protegerte y conducirte a tus mayores logros en la vida. Cualquier cosa más allá de esto es una invención, una invención humana, una adaptación. La gente tendrá que averiguar lo que esto significa en términos de la aplicación de la ley y el funcionamiento de las sociedades. Dios no está aquí para gobernar las sociedades o para desarrollar las complejidades de la jurisprudencia o de la administración de la ley. Dios te dirige hacia el Misterio, no hacia la manifestación. Dios te llama al Misterio, sin prescribir la manifestación. Si uno quiere tener más santos en el mundo, si quiere tener más individuos verdaderamente inspiradores, si quiere que la humanidad tenga un estándar más alto, nacido no de un régimen opresivo sino de un entendimiento natural, entonces debe guiar a la gente al poder del Misterio.

La religión, como ves, no tiene una respuesta para cada problema social y político, pero le da acceso a la gente a la inteligencia más profunda que puede guiarla con efectividad en la satisfacción de todas estas necesidades. La religión debe estar libre del estado y debe estar libre de la política, pues ambas cosas solo pueden empañar y corromperla hasta el punto de que aquellos que afirman ser hombres sagrados pedirán la ejecución de gente.

Este es el grado de distorsión y descarrío que se ha establecido hoy en el mundo, y por eso hay un Nuevo Mensaje de Dios –para restaurar la claridad y el propósito de la religión, el significado de la práctica espiritual y la naturaleza de la Revelación Divina que debe ocurrir dentro de cada persona–. No basta con celebrar la revelación de un gran Maestro si no puedes encontrar acceso a la tuya. No basta con rendir culto a un gran maestro o a un gran emancipador, a menos que puedas hallar este poder y esta presencia en tu vida, los cuales se aplicarán por sí mismos en las circunstancias mucho más simples y mundanas del día a día.

Aquí el contraste es significativo. Aquí el contraste es importante y debe comprenderse. Si quieres que la religión sea una cosa, perderás su esencia y su significado y la convertirás en algo que nunca se pretendió que fuera. Si quieres convertir la religión en un conjunto de ideales o creencias o en una compleja teología, perderás lo que la religión es en realidad así como su propósito. Argumentar sobre si el mayor maestro es Jesús o es Mahoma o sobre quién de los dos provee la última palabra para la humanidad es tan completamente ridículo y se aleja tanto de la naturaleza y el intento de la religión tal como Dios pretendió que fuese, que representa una especie de disminución y distorsión patética de lo que la religión verdaderamente es.

Pensar que Mahoma dio la Revelación final significa comprender mal el propósito y la presencia de Dios, pues Dios tiene muchas más cosas que decir al mundo, particularmente en este gran punto de inflexión en que la humanidad afronta un mundo en declive, un mundo de recursos en disminución, así como la realidad del contacto con la vida inteligente en el Universo –dos grandes eventos que ninguna de las Revelaciones previas de Dios pretendían tratar ni pueden tratar suficiente y razonablemente.

La religión se ha revestido de ideas, creencias, instituciones, leyes y requerimientos que se han vuelto represivos para la gente o aborrecibles para las personas que son más amantes de la libertad. No satisface la necesidad más profunda del alma. Por eso debes retornar a lo que es esencial, a lo que es real. El templo, la mezquita, la iglesia y el sitio tribal de culto son los lugares para honrar al Misterio y evocar la Presencia y el Poder.

El Camino del Conocimiento, que se encuentra en el corazón de todas las religiones del mundo, debe volverse su enseñanza esencial, en vez de ser solo el centro de atención de clérigos, monásticos e individuos excepcionales. Este es el desafío ante vosotros, o la religión será parte del problema de la humanidad y no su medio esencial para lograr la reconciliación, la inspiración y una elevada consciencia ética. Permite que este sea tu entendimiento.

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