El peligro del aislamiento

Traducción del capítulo 8 del libro “Las Grandes Olas de Cambio”, revelado al Mensajero Marshall Vian Summers.

Frente a las Grandes Olas de cambio, es importante que no estéis aislados y que otras personas sepan quiénes sois y dónde estáis —personas que os puedan ayudar, personas en cuya sabiduría podáis confiar, personas que puedan apoyaros en tiempos de necesidad—. Esta red de relaciones, en cualquier medida en que pueda establecerse o esté ya establecida, es de vital importancia.

Necesitaréis mucha ayuda de otros. No seréis capaces de cuidar de vosotros mismos por completo ante las Grandes Olas de cambio. Necesitaréis a otros para tener orientación, para tener asistencia, y, en momentos de gran presión, necesitaréis a alguien que os ayude a alimentaros y cuide de vosotros. Esto será un gran dilema para aquellos que están aislados, para aquellos que nunca han construido una red funcional de relaciones de apoyo.

No es sabio vivir lejos de las ciudades donde pueden proveerse suministros y podéis acceder a las cosas esenciales que necesitáis. Si estáis muy lejos de las ciudades y no estáis estrechamente comprometidos con vuestros vecinos, estaréis aislados y por vuestra cuenta.

En el futuro, la gente abandonará sus hogares en las áreas rurales alejadas, en busca de alimentos, energía, vivienda y seguridad. No será seguro vivir solo en regiones alejadas, ya que habrá mucho crimen y robo. Esto se deberá al hecho de que habrá mucha gente sin trabajo, buscando desesperadamente algo que puedan usar o vender. Por lo que alguien viviendo solo en el campo será muy vulnerable, y la aplicación de la ley no bastará para protegerle, porque las necesidades de las comunidades rurales serán tan inmensas que la aplicación de la ley estará abrumada.

Es por esto que vuestra preparación para las Grandes Olas debe comenzar mucho antes de que lleguen situaciones extremas o difíciles. Si esperáis, si retenéis vuestra preparación, si aguardáis hasta que haya acuerdo y consenso, entonces tendréis muy pocas opciones. Tendréis muy pocas elecciones. Aquí, como ha sido el caso a lo largo de la historia humana, vuestra fuerza residirá en el Conocimiento dentro de vosotros y dentro de vuestras relaciones primarias y vuestra comunidad, en la medida en que estas hayan sido establecidas.

Es por eso que ahora es el momento de comenzar a compartir la realidad de las Grandes Olas con las personas que conocéis —con vuestros amigos y familiares, incluso con vuestros vecinos—. Tal vez solo unos pocos estarán en condiciones de responder, pero aun así estaréis construyendo vuestra propia seguridad social para el futuro, porque habrá muy poca seguridad social por parte de vuestros gobiernos.

Vuestra situación entonces tiene que ser completamente reevaluada, y esto forma parte de la evaluación profunda que se requerirá. Tendréis que averiguar cómo encontrar una manera de llegar a vuestros vecinos, amigos y aliados, sobre todo si vivís en un área rural donde las distancias pueden ser grandes. La vida rural se volverá muy peligrosa, a menos que hayáis establecido un alto grado de autosuficiencia. Pero esto es muy difícil de lograr y solo puede prolongarse durante un cierto período de tiempo.

En el futuro, las áreas agrícolas serán protegidas hasta cierto punto, pero muchas personas viven en áreas rurales que no están enfocadas principalmente en la agricultura, pensando que quieren estar más cerca de la naturaleza como en una época pasada. Ellas ahora se mudan lejos, pensando que quieren estar alejadas del estrés y las dificultades de la vida en las ciudades y las áreas urbanas.

Pero el mundo está cambiando. Vuestra situación está cambiando y cambiará aún más. Lo que previamente buscabais como un respiro, como un refugio, ahora se vuelve un peligro. Cuando los suministros de combustible se vuelvan extremadamente escasos y haya carencias, ¿cómo funcionaréis? Incluso vuestras localidades más cercanas pueden no tener alimentos, combustible y medicinas, porque estas cosas se concentrarán en las grandes ciudades, donde viven grandes congregaciones de personas. Las regiones alejadas tendrán dificultades para adquirir hasta las cosas más fundamentales.

Todo tiene que ser examinado de nuevo frente a las Grandes Olas de cambio. El aislamiento aquí, incluso dentro de una gran ciudad, es muy arriesgado. Y esto es particularmente cierto para las madres solteras. Es particularmente cierto para las personas mayores. Es particularmente cierto para los niños y las personas con discapacidades o inválidas. ¿Cómo sabrán qué hacer cuando haya escasez de alimentos, o escasez de agua, o escasez de petróleo, o cuando no puedan calentar sus casas o apartamentos? Porque todas estas circunstancias se producirán durante las Grandes Olas de cambio, incluso en los países ricos.

No penséis aquí que si vivís en un área rural podréis almacenar alimentos y medicinas, porque ¿cuánto tiempo os durarán estas cosas? ¿Y que evitará que la gente venga a robaros, viniendo en la noche o llegando en el día? Vuestro retiro se ha vuelto ahora un aislamiento, un aislamiento arriesgado.

En el futuro, la gente acudirá en masa a las ciudades buscando alimentos, energía, medicinas y seguridad. Grandes congregaciones de personas llegarán de regiones remotas donde los suministros serán insuficientes. Vosotros no querréis estar al final de la lista, viviendo en un pueblo o una aldea. Podrían pasar semanas o meses hasta que los suministros os lleguen.

La gente piensa: “Oh, esto no puede ser. Es imposible. ¡Esto no ocurrirá nunca!” Pero esto ha ocurrido en innumerables ocasiones a lo largo de la historia humana, y frente a las Grandes Olas de cambio estas circunstancias son inevitables. ¿Cómo va a sobrevivir y funcionar vuestra nación con la mitad de los recursos energéticos que está usando ahora? ¿Y quién será el primero en recibir estos recursos y la asistencia de vuestros gobiernos?

El mundo al que estáis entrando es un mundo diferente, un conjunto diferente de circunstancias. Si podéis ver las Grandes Olas de cambio —si os tomáis el tiempo para estudiarlas, leer sobre ellas y considerarlas— veréis lo absolutamente vulnerables que sois y lo vulnerables que son las personas que están aisladas —geográfica, social o circunstancialmente aisladas.

Es por eso que es tan importante educar a vuestros amigos, familiares y vecinos sobre las Grandes Olas de cambio, para colaborar con ellos y crear un plan de asistencia, para tener planes de contingencia en caso de que ciertas cosas ocurran, para tener casas donde poder reuniros, para crear una reserva de recursos de modo que no estéis en peligro inmediatamente, y para juntaros si es necesario y prestaros asistencia y apoyo mutuo.

Esta preparación comunitaria es de vital importancia, incluso en áreas rurales remotas. Tendréis que tener suficientes provisiones para proveeros por vosotros mismos temporalmente, para apoyar a las personas que puedan venir a vosotros sin nada, para considerar la difícil situación de las personas mayores que viven en vuestras cercanías y para disponer de recursos suficientes para proveerles o asistirles si es necesario. Esto hará la diferencia entre que un conjunto de circunstancias sean difíciles o sean catastróficas.

La preparación comunitaria es muy importante. Es muy significativa. Es por eso que este libro ha proporcionado “Recomendaciones” para prepararse para las Grandes Olas de cambio. Estas recomendaciones son pasos iniciales. Si las personas dan estos pasos estarán en una posición mucho mejor. Pero cambiar las circunstancias de uno mismo lleva tiempo, requiere esfuerzo y coraje y a menudo es muy difícil de hacer, particularmente si estás en una familia en la que los otros miembros no están de acuerdo contigo.

Por tanto, el tiempo es esencial. Necesitáis este tiempo para considerar dónde vivís, cómo vivís, cómo podéis desplazaros, dónde podréis proveeros, dónde podrían estar estas provisiones, y también para construir una red de apoyo con vuestros amigos, familiares y vecinos que estén viviendo en vuestras cercanías. Esto os dará tiempo para aliviaros de posesiones, actividades u obligaciones innecesarias que están drenando vuestra energía lejos de este objetivo y énfasis principal.

Si hay carencias de combustible, ¿qué haréis? Este es un problema particularmente grave para las personas que viven en áreas rurales remotas o lejos de los centros de distribución. Ellas serán las últimas en recibir las provisiones que puedan conseguirse. ¿Cómo funcionarán en sus hogares, en sus fincas y en sus retiros personales? ¿Y cuánto tiempo podrán aguantar, incluso si han reservado recursos y provisiones? Incluso las “Recomendaciones” dadas en este libro enfatizan que acumular recursos y provisiones es solo un énfasis a corto plazo. Es solo para permitiros pasar a través de shocks o períodos difíciles. No son soluciones permanentes.

Por tanto, es muy importante que comencéis a enfrentar las Grandes Olas de cambio y compartáis este mensaje con otros, discutiendo honestamente con ellos —si están abiertos a él— de qué maneras podéis ayudaros mutuamente en el futuro si es necesario.

Podéis ver al leer las palabras de este libro lo grande y significativo que es esto realmente, lo rápido que las circunstancias de la gente pueden cambiar, lo poco que se necesitaría para llevar vuestra situación a un enorme peligro y lo absolutamente dependientes que sois de recursos que provienen de lejos —recursos que dais por sentados, recursos que nunca cuestionáis—. ¿Qué pasaría si ya no estuvieran disponibles para vosotros?

Debéis pensar en estas cosas ahora —no emocionalmente, sino racionalmente— teniendo en cuenta vuestras ventajas y desventajas en función de dónde vivís, cómo vivís y cómo os movéis por vuestros alrededores. ¿Qué ventajas tenéis? ¿Cuáles son vuestras desventajas? ¿Cuál es la fuerza de vuestra posición? ¿Necesitáis cambiar vuestras condiciones de vida radicalmente ante las Grandes Olas de cambio? Si es así, tendréis que hacerlo con bastante rapidez, porque estas cosas llevan su tiempo y tiempo es precisamente lo que no tenéis mucho. Si hay escasez de combustible, o si el precio de todo aumenta más allá de lo que podéis pagar, ¿qué haréis entonces? ¿Quejaros? ¿Llorar? ¿Quebraros? ¿Tener un berrinche? Si nunca habéis pensado en estas cosas antes, la conmoción os resultará abrumadora y tendréis pocas opciones respecto a qué hacer.

Es por eso que los sabios están siempre considerando lo que se avecina en el horizonte. Siempre están mirando y observando. Ellos no tienen miedo ni terror, sino cautela. Para todas las personas que están sintiendo un gran cambio en el mundo, y hay muchos de vosotros que estáis experimentando esto incluso ahora, es importante que consideréis en qué podría consistir este cambio y cómo necesitaréis prepararos para él, teniendo en cuenta los recursos que tenéis.

Aquí no podéis confiar en los gobiernos, en los partidos políticos, en las innovaciones tecnológicas, ya que estas cosas por sí solas no serán suficientes para proteger a la gente —la gente de vuestra nación, la gente de vuestra ciudad, la gente de vuestro pueblo o villa— de los grandes impactos de las Grandes Olas de cambio.

Debido a que el clima estará cambiando, habrá una tremenda pérdida de productividad alimentaria en el mundo. Y debido a que los suministros de combustible serán más caros y difíciles de conseguir, será más difícil para las grandes granjas producir suficiente alimento. El alimento será un gran énfasis, tal como lo es ya en las naciones más pobres. Pero incluso en los países ricos, el alimento será una de las principales prioridades —no simplemente su precio, sino su disponibilidad—. Es por eso que debéis mantener una provisión que os dure por lo menos un mes, de modo que tengáis tiempo para considerar lo que debéis hacer a continuación, y no simplemente caer en el pánico o la desesperación.

Si podéis comenzar a prepararos ganaréis confianza. Si no hacéis nada os desanimaréis. Seréis derrotados antes incluso de que las pruebas hayan aparecido, antes incluso de que las dificultades hayan llegado realmente. Algunas personas se rendirán incluso ante la idea de que deben reconsiderar su vida y prepararse para las Grandes Olas de cambio. Es triste que su coraje e integridad se hayan debilitado tanto para que se rindan tan fácilmente. Su desesperación será extrema. Ahora les corresponderá a otras personas cuidar de ellos, cuando en realidad son ellos quienes deberían estar cuidando de otras personas.

Vosotros veréis esto. Veréis todas las manifestaciones de la ignorancia humana, la negación humana, la locura humana y la fantasía humana frente a las Grandes Olas de cambio. Todo se amplificará. Si alguien estaba siendo necio antes, probablemente será más necio ahora. Si alguien estaba viviendo sobre un débil conjunto de suposiciones, ahora afirmará esas suposiciones aún con más fuerza. Si alguien estaba viviendo en un estado de negación, aumentará su expresión de ella hasta que ya no pueda hacerlo más.

Aquí debéis estar preparados. Habrá pánico, caos y desesperación totales a vuestro alrededor según las personas, ahora cogidas con la guardia baja, tengan que enfrentarse a una situación muy difícil para la que no se habían preparado —una situación que ahora estará socavando toda su vida y su realidad.

¿Qué haría falta para producir un impacto tan poderoso? Una carencia de combustible en vuestra nación, estado o región bastaría por sí sola. Un fenómeno meteorológico violento. Un huracán, un tornado o una sequía extrema mientras el planeta se calienta, y de pronto, no hay suficiente agua para los seres humanos y la agricultura al mismo tiempo. Haría falta muy poco para poner vuestra vida en peligro.

Todo el mundo está viviendo sobre un conjunto de suposiciones que se basa en una infraestructura débil y frágil. Si esa infraestructura se rompe, tal y como ocurrirá, la gente de repente será arrojada a la desesperación y la confusión. Aquellos que pueden ser advertidos, aquellos que tienen el coraje para enfrentarse a los graves cambios inevitables que surgirán y a las graves posibilidades que estos traerán consigo, son los que serán suficientemente fuertes para resistir estos desafíos y proporcionar fuerza, aliento y orientación a otros.

Por tanto, no os preocupéis por tratar de cambiar la conciencia de todo el mundo. Es vuestra conciencia la que debe cambiar. Sois vosotros quienes debéis llegar a quien sea que esté en vuestra proximidad que pueda apoyaros y ayudaros en vuestros esfuerzos. Las personas tienen talentos. Tienen sabiduría. Tienen habilidades. Todo esto tendrá que reunirse para el bienestar de todos los involucrados. Incluso si no podéis conseguir que vuestro pueblo o ciudad desarrolle un plan de preparación, todavía podéis llegar a ciertas personas y establecer una red con ellos.

La situación requiere fortaleza humana, pero también revelará la debilidad humana en todas sus manifestaciones. Una gran dificultad que la familia humana tiene está en no prepararse para el futuro —no prepararse para el futuro real, no pensar con anticipación, no ser capaz de mirar al mundo con ojos despejados y objetivos y no considerar las posibilidades, las probabilidades y el riesgo extremo de que sucedan grandes cambios.

Estáis viviendo en un mundo en declive. La disponibilidad de combustible, la disponibilidad de electricidad, la disponibilidad de alimentos y en algunos lugares de agua, se volverán problemas cada vez más importantes, según vuestro entorno sea incapaz de atender a las demandas globales de las personas y la forma en que viven.

Los medicamentos serán difíciles de adquirir, sobre todo si vivís en regiones periféricas o rurales. No será como hoy, que podéis simplemente encargar las cosas por vía electrónica y os las traen. Dichas entregas pueden no ser posibles en el futuro. ¿Qué haréis si necesitáis estos medicamentos?

Todas estas preguntas son ahora extremadamente prácticas y realistas. Tal vez fueran impensables antes, y nunca os preocupasteis por ellas. Pero ahora debéis ocuparos de ellas, porque estáis enfrentando una serie de cambios en el mundo que alterarán la disponibilidad y la distribución de los recursos, de recursos fundamentales. Y veréis lo vulnerables que realmente sois incluso al considerar estas cosas, sobre todo si vivís aislados geográfica o socialmente. Es por eso que necesitáis tiempo para ganar acceso a otras personas que son conscientes de las Grandes Olas de cambio, para ayudaros unos a otros a considerar lo que hay que hacer y para utilizar las “recomendaciones” que se presentan aquí como punto de partida.

Hacer esto requerirá mucha energía y tiempo, energía y tiempo que ahora estáis dedicando a cosas de quizá poco o ningún valor, o a cosas que sin duda no son esenciales para vuestro bienestar futuro. Coged toda la energía que podéis estar utilizando actualmente en quejaros del mundo, de otras personas, de vuestro gobierno o de la vida, y enfocadla en prepararos para las Grandes Olas de cambio, en construir una red de apoyo con otras personas y en la educación de vuestra comunidad local. La mayoría de las personas no son conscientes de que las Grandes Olas están llegando, y cuando lleguen no estarán preparadas.

La vida es acerca de vivir plenamente el momento y prepararse sabiamente para el futuro. Eso es lo que hacen los animales. Eso es lo que los seres humanos deben aprender a hacer si quieren ser inteligentes. Esto implica regresar al mundo natural y salir del mundo artificial de la tecnología —vuestro mundo artificial basado en débiles suposiciones, suposiciones basadas en una infraestructura débil y sobrecargada— que os sostiene con lo que necesitáis.

No penséis que porque vivís en una nación grande y muy poblada donde hay riqueza y tecnología, dicha nación no puede caer frente a las Grandes Olas de cambio y la sociedad misma no puede deshacerse en su misma fundación. Según los alimentos se vuelvan más caros y en algunos lugares inaccesibles, esto empujará vuestra estabilidad económica hasta el límite. Y esto ya está sucediendo. Pensad ahora, ¿qué pasaría si este aumento de precios no se detuviera?

Os estáis preparando para un mundo en declive. Si habéis vivido en un país rico y próspero, este reconocimiento y esta transición serán muy difíciles de hacer. Serán difíciles, en gran parte debido a vuestras ideas, suposiciones y creencias y a la debilidad que se ha ido establecido con el tiempo, incapacitándoos para enfrentar circunstancias difíciles e inesperadas.

Por tanto, debéis superar vuestro aislamiento. Involucraos en vuestra comunidad local. Hablad con vuestros ayuntamientos y gobiernos locales. Averiguad lo que vuestro pueblo o vuestra ciudad o vuestro país están haciendo para prepararse para estas grandes dificultades. Leed, educaos, id a visitar a la gente, participad. Escapad de vuestro aislamiento y obsesión con vosotros mismos. Involucraos. Volveos activistas. Compartid la revelación de este libro con otras personas. Leed lo que otras personas están descubriendo a medida que comienzan a discernir las Grandes Olas de cambio. Esto es saludable para vosotros. Es redentor. Si actuáis os dará confianza. Si no hacéis nada, vuestra confianza se desvanecerá, y os hundiréis en la desesperación. Entonces quedaréis verdaderamente impotentes y vulnerables.

La situación exige que os volváis poderosos, que os involucréis con otros, que escapéis de vuestro propio aislamiento infernal, que actuéis, que descubráis vuestra fuerza, que uséis vuestras habilidades y de otras personas, sabiendo que solos no podéis prepararos adecuadamente para el gran cambio que ahora está viniendo.

Si vivís en una región desértica, es posible que tengáis que marcharos, ya que puede no haber agua para vosotros en el futuro, y puede volverse muy difícil conseguir que los alimentos lleguen a vuestra comunidad. No viváis cerca de agua en movimiento, cerca de ríos que se desbordarán ante fenómenos meteorológicos violentos y cambios en las condiciones climáticas. Es aconsejable alejarse de zonas costeras que serán afectadas por fenómenos meteorológicos violentos, y en muchos casos de ciertas grandes ciudades que estarán sujetas a una extrema inestabilidad social.

El Conocimiento dentro de vosotros, la inteligencia mayor que Dios os ha dado, os dará la dirección y las señales y os proporcionará los pasos que debéis tomar. Vosotros daréis estos pasos sin comprender todo el proceso o el resultado. Simplemente daréis los pasos. El Conocimiento os hablará a través de vuestros pensamientos y sentimientos. Pero no hablará a través del miedo o de la fantasía, ni hablará a vuestras preferencias. Debéis estar abiertos, preguntando al Conocimiento dentro de vosotros mismos: “¿Qué debo hacer ahora? ¿Cuál es mi siguiente paso? ¿Cómo he de considerar esta situación particular? ¿Qué decisión debo tomar sobre este asunto en particular?”

Debéis permanecer con esto. Tenéis que conseguir atravesar el miedo, el rechazo, la conmoción y asombro para llegar a un lugar de mayor claridad y objetividad, de modo que podáis responder al Conocimiento, podáis sentirlo y escucharlo y veáis las señales que os está dando.

No podéis resolver este problema para el mundo. No podéis resolver este problema para la nación. Primero debéis construir vuestra arca. Y tenéis que construirla antes de que lleguen las lluvias, antes de que el gran cambio se encuentre sobre vosotros. Debéis ayudar a otros a construir sus arcas, y debéis unir vuestras arcas con las suyas para tener relaciones y comunidad.

Vuestra fuerza está en el Conocimiento, las relaciones y la comunidad. Estas tres cosas se vuelven ahora primarias. Ellas son más importantes que la riqueza. Son más importantes que el placer. Son más importantes que la búsqueda de escape. Son más importantes que vuestras aficiones y vuestras obsesiones. Son más importantes que vuestros romances y vuestras tragedias. Construir vuestra conexión al Conocimiento, construir fuertes relaciones con otros y formar parte de una comunidad de preparación —esto es lo que realmente importa.

Debéis funcionar solo con una conciencia y certeza parciales. No sabréis todo lo que debe hacerse. Nadie lo sabe. Tendréis que elegir con cuidado a quién escuchar, porque algunas personas os darán muy malos consejos. Incluso las personas que son conscientes de las Grandes Olas de cambio pueden daros muy malos consejos respecto a lo que debéis hacer.

Aquí la fuerza de vuestras relaciones os ayudará, porque es más difícil engañar a dos mentes que engañar a una. Aquí debéis traer todo al Conocimiento. Preguntad al Conocimiento: “¿Es esta una buena idea? ¿Debo seguir las recomendaciones de esta persona?” Quizás sintáis resistencia, quizás el Conocimiento estará silencioso. Ambas cosas indican que deberíais deteneros y no seguir adelante con esa decisión ni seguir a esa persona.

Debéis ser pacientes. Debéis estar atentos. Si estáis asustados y aterrados, haréis cosas extremas e insensatas. Tenéis que enfrentaros a los grandes peligros con valentía y con toda la objetividad que podáis. Esto requiere el poder del Conocimiento dentro de vosotros. Y requiere confiar en que podéis actuar, en que podéis mover vuestra vida en una dirección positiva y en que no caeréis en la trampa de las suposiciones fáciles ni de las soluciones simples, pensando que tenéis una respuesta para todo.

No subestiméis los riesgos y el poder de las Grandes Olas. Mucha gente lo hará, pensando: “Oh, bueno, simplemente consigues esta nueva tecnología y ya no hay problema” o “Solo tienes que conseguir que las personas cambien su comportamiento de esta manera y todo estará bien.” Otros dirán, “Esto no es realmente un gran problema. Todo está siendo inventado por otras personas para su propio beneficio o ventaja”. Escucharéis todo un abanico de respuestas a las Grandes Olas de cambio. Pero solo dentro de vosotros mismos, en la profundidad de vuestra experiencia, sabréis, y si escucháis con atención veréis quién entre los demás es sabio y quién es insensato.

Uno nunca debe subestimar la adversidad al entrar en circunstancias cambiantes. Eso es sabiduría básica con respecto a la vida en la realidad física. Mucha gente lo hace, por supuesto. Algunas personas lo hacen al afrontar cualquier cosa. Pero en vuestro caso, debéis ganar una mayor fuerza, una mayor confianza y con ello una mayor paciencia. Debéis seguir los pasos. No podéis simplemente tener grandes respuestas. Las grandes respuestas no serán verdaderas respuestas. Todo debe ser probado y comprobado. Vosotros no subís una gran montaña con un único paso de gigante. Tenéis que prepararos y preparar vuestras provisiones, y necesitáis emprender el largo viaje y construir fuerza y sabiduría sobre la marcha.

No os preocupéis de que otros no lo estén haciendo. No os preocupéis de que la población en general parezca dormida y falsamente segura de sí misma. Vosotros debéis prepararos. Contra todo pronóstico, debéis prepararos. A pesar del desánimo que veréis al observar a otros, aun así debéis prepararos. Os preparáis porque debéis hacerlo, no porque todos lo estén haciendo, no porque los expertos hayan dicho que haya que hacerlo. Incluso la mayoría de los expertos no saben lo que se avecina y no están respondiendo adecuadamente.

Aquí se os está dando un regalo de amor. Si podéis apreciar el problema, veréis el valor de la respuesta. Si podéis reconocer ahora el gran desafío que está llegando ahora, apreciaréis el regalo de la preparación. No lo veáis como un inconveniente. No penséis en ello de una manera negativa. No lo neguéis ni lo repudiéis ni penséis que es demasiado extremo. De hecho, es bastante apropiado ante las Grandes Olas.

Esta preparación os redimirá. Os liberará de vuestras obsesiones con vosotros mismos, de vuestras propias debilidades, de vuestra propia estupidez y vuestras propias preocupaciones. Requerirá que respondáis a la vida, al mundo y a la realidad. Encontraréis que tenéis una fuerza que antes no sabíais que teníais. Si actuáis, veréis que tenéis esta fuerza y que podéis construir esta fuerza. Si llegáis hasta otros, encontraréis que ellos tienen fuerza y que necesitaréis su fuerza tal y como ellos necesitarán la vuestra.

Esto afirmará la vida, porque las personas fueron destinadas a funcionar juntas en armonía. A las personas no les va bien cuando viven en aislamiento, ya sea aislamiento geográfico, social o psicológico. Las personas se marchitan y se contraen en el aislamiento, pero se hacen más fuertes cuando funcionan juntas con un propósito mayor. Ahora tenéis un propósito mayor. Ahora no tenéis que preguntaros: “¿Quién soy, por qué estoy en el mundo, y qué he venido realmente a hacer aquí?” Porque la vida os está diciendo lo que tenéis que hacer, y el Conocimiento dentro de vosotros os está instando a responder. Sois liberados de la interminable deliberación, del autocuestionamiento, de la autoevaluación y de la autoobsesión, porque ahora debéis responder al mundo.

Llevará tiempo ganar cierta información que necesitaréis, pero esta debe conduciros a una acción sabia y constructiva. Debéis prepararos antes de que lleguen las Grandes Olas. Debéis prepararos antes de que otros se den cuenta de lo que está sucediendo. Se os está dando esta advertencia temprana. Es una bendición de incomparable valor e importancia para vosotros.

Replanteaos vuestra vida —vuestra relación con el lugar donde vivís, la casa donde vivís, vuestro trabajo, vuestro transporte, vuestras relaciones—. ¿Quién es sabio entre los que conocéis? ¿Quién tiene habilidades? ¿Quién es fuerte? ¿Quién puede hacer frente a las Grandes Olas de cambio? Aprended cuáles son los recursos de vuestra comunidad. ¿Qué pueden ofrecer? ¿Qué activos tienen realmente para sosteneros a vosotros y a vuestra comunidad?

El trabajo es inmenso. Es necesario. Y ahora es el momento. No hay más tiempo para solo tontas consideraciones, pensando sobre el problema. Y no es apropiado simplemente asustarse y no hacer nada. Si actuáis, os sentiréis más fuertes y confiados. Si no actuáis, os sentiréis más débiles y faltos de confianza. La acción es necesaria. Hay mucho que hacer, y ahora es el momento de actuar.

Es como si vuestra nación fuera a entrar en una gran guerra que decidirá el destino del mundo. Debéis pensar en las Grandes Olas de esta forma, solo que ahora estaréis en guerra con el mundo, con las condiciones del mundo, que en gran medida han sido creadas por el uso excesivo y abusivo de los recursos del planeta y del medioambiente por parte de la humanidad. Será una guerra contra las circunstancias que habéis creado, circunstancias que ahora pueden derrotaros y aplastaros.

Debéis pensar en esto a lo grande, o de lo contrario lo disminuiréis porque tenéis miedo. Lo disminuiréis porque no tenéis confianza. Lo disminuiréis porque todo el mundo está disminuyendo el riesgo. Volveréis a caer en la autocomplacencia y la falsa seguridad en vosotros mismos, volveréis a comprometeros con vuestros anteriores intereses y prioridades. Estuvisteis despiertos durante unos pocos minutos. Fuisteis alertados, pero luego volvisteis a caer en un estado de letargo —dormidos ahora, inconscientes, faltos de preparación y asegurándoos que alguien cuidará de todo por vosotros, en algún lugar y de alguna manera.

Esta es la debilidad de la humanidad. Ella ha perdido su fuerza, su conciencia y su respuesta a la naturaleza, viviendo en aislamiento, viviendo en la opulencia, viviendo en la autoconfianza. La riqueza y el esplendor que se crearon en el siglo pasado disminuirán y declinarán en este siglo, descendiendo rápidamente, como si un gran globo estuviera desinflándose, tan vulnerable era de ser pinchado por tantas cosas.

Debéis ajustaros y adaptaros. Eso es ser inteligente. Negarlo no es ser inteligente. Vivir en el aislamiento no es inteligente. Hay muy pocas personas que sean capaces de sobrevivir de forma aislada, porque tendrán que tener habilidades inmensas y tendrán que vivir una vida de continuas privaciones. Esto solo funcionaría para un conjunto muy, muy único de individuos. Para todos los demás, lo cual es casi todo el mundo, tendrá que haber una mayor cooperación humana y un uso muy cuidadoso de los recursos.

El paisaje humano al completo tendrá que ser rediseñado con el tiempo para que la gente pueda vivir y funcionar bajo un conjunto de circunstancias muy diferentes, en un mundo en declive. En el futuro, ciudades enteras serán abandonadas debido al calentamiento del mundo. Si ahora vivís en una ciudad así, debéis considerar vuestra reubicación. Regiones enteras del mundo llegarán a ser tan áridas que casi nadie será capaz de vivir allí. Sus habitantes tendrán que moverse. ¿Adónde deberían ir? ¿Qué deberían hacer? ¿Y quién les recibiría?

No podéis responder a estas preguntas. No tenéis una respuesta para estas preguntas. Pero tenéis un viaje que emprender. Tenéis una preparación que hacer. Tenéis un camino que seguir. Vosotros siempre estuvisteis destinados a tener esta preparación, este viaje y este camino. Ahora es el momento en que debéis empezar y proceder. No podéis controlar el resultado para el mundo, pero podéis construir una mayor estabilidad para vosotros mismos y para otras personas, y esto es importante. Esto está dentro del ámbito de vuestra responsabilidad y capacidad, y esto es lo que debéis hacer ahora.

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