¿Dónde pondréis vuestra Fe?

Traducción del capítulo 11 del libro “Las Grandes Olas de Cambio”, revelado al Mensajero Marshall Vian Summers.

La fe es importante si se basa en la experiencia. Sin la experiencia como base, la fe se vuelve una mera esperanza, y la esperanza por sí sola es débil. No tiene el poder suficiente para hacer frente a la decepción y la incertidumbre.

Tener fe en Dios dependerá de vuestras expectativas. ¿Qué esperáis de Dios? ¿Qué queréis de Dios? ¿Qué estáis dispuestos a dar a Dios?

Por tanto, aunque la fe en sí misma puede abarcar una amplia gama de experiencias, su valor puede determinarse en función de cuáles son los motivos que hay tras ella, cuáles son las expectativas y qué uno espera o incluso demanda de Dios.

Las personas están muy decepcionadas con Dios porque ciertas expectativas no se han cumplido. Estos individuos han experimentado una pérdida, la pérdida de seres queridos o la decepción y el fracaso. Han experimentado la tragedia, y ahora su idea y su confianza en que Dios existe se ha tambaleado y a veces incluso se ha destruido.

Las personas tendrán fe en algo, porque tener fe es natural. Si no tienen fe en Dios, tendrán fe en otra cosa que toma el lugar de Dios. Puede que tengan fe en su gobierno. Puede que tengan fe en la economía. Puede que tengan fe en la industria. Puede que tengan fe en sí mismos y en sus capacidades. Puede que tengan fe en ciertos individuos. Puede que tengan fe en la naturaleza. Pero sea en lo que sea, tendrán fe. Estar sin fe es estar sin relación, y estar sin relación es vivir en el infierno.

La pregunta entonces es: ¿en qué tiene uno fe y cuál es la naturaleza de esa fe? ¿Se basa en una experiencia real o se basa en ideas o filosofías? ¿Está esa fe bien situada y posee verdadera fuerza?

Frente a las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo, las cuales desafiarán la fe de las personas en sí mismas, en su nación, en la propia naturaleza y en Dios, la cuestión de la fe se vuelve muy importante. La fuerza de esta fe y dónde esta se sitúa se vuelve un asunto muy importante, no solo para la capacidad de funcionar del individuo, sino para su capacidad de ser creativo, discerniente y competente ante circunstancias cambiantes.

Si tenéis fe en el gobierno, veréis la incapacidad del gobierno para proveeros. Los gobiernos parecerán estar en conflicto y en algunos casos parecerán incompetentes, incapaces de hacer frente a la situación, incapaces de educar a la gente y de guiarla. De hecho, este ya es el caso. ¿Quién en los gobiernos está diciendo la verdad sobre las Grandes Olas de cambio —sobre la situación real de los recursos energéticos, sobre el potencial real de un calentamiento y un clima cambiante, sobre el peligro de enfermedades pandémicas, sobre la competencia creciente que está produciéndose sobre quién tendrá acceso a los recursos restantes, sobre el verdadero potencial de que haya inestabilidad económica y sobre el estado de la situación económica?

Algunas personas tendrán fe en su religión, pero su religión no les está educando, ni les está preparando o guiando su atención correctamente.

Otras personas tendrán fe en la naturaleza, pero la naturaleza demostrará ser dura, estricta e incluso despiadada con los que no están preparados.

Otros tendrán fe en Dios, pero ellos serán desafiados por la pregunta de cómo puede Dios permitir que ocurra un cambio tan grande. ¿Dónde está la Providencia? ¿Dónde está la mano guiadora de Dios? ¿Dónde está la bendición?

Según los tiempos se vuelvan más difíciles, las personas serán arrojadas a circunstancias muy difíciles. Habrá tragedia. Habrá inanición. Habrá conflicto. ¿Cómo puede un Dios amoroso permitir que esto suceda? ¿Está Dios castigando a la humanidad por sus errores? ¿O es simplemente que Dios permite que la humanidad coseche la recompensa de sus errores? ¿Qué tipo de Creador amoroso haría eso, sobre todo frente a la tragedia y las privaciones?

La fe que las personas tienen en sí mismas será muy desafiada, según se enfrenten a circunstancias que no anticiparon y para las cuales no están preparadas. Esto será particularmente difícil para los ricos, que ahora tienen que enfrentarse a decisiones muy difíciles y a la perspectiva de perder gran parte de su riqueza.

¿Qué ocurrirá con la fe de la gente en la vida misma? Ahora la vida está tomando un giro radical. Parece estar yendo a un estado caótico. Cambios y dificultades están sucediendo de manera creciente. ¿Cómo puede uno tener fe en la vida cuando se está volviendo tan impredecible y en muchos lugares tan peligrosa?

La fe de las personas será enormemente desafiada. Es por eso que es necesario y siempre ha sido necesario poner vuestra fe en el poder guiador que Dios ha puesto dentro de vosotros —en el poder y la presencia del Conocimiento, la inteligencia más profunda que está aquí para guiaros, protegeros y conduciros, si estáis dispuestos a seguirlo, a una vida mayor y una mayor contribución a otros.

El Conocimiento permanece tan desconocido y tan poco expresado —excepto por unos pocos y raros individuos— que las personas realmente no saben de lo que es capaz. Piensan que el Conocimiento es su mente, la mente con la que piensan, pero ¿quién puede tener fe en la inteligencia de uno mismo cuando uno se enfrenta a problemas tan desconcertantes y aparentemente irresolubles?

El intelecto no tendrá ahora respuestas. Él culpará. Se quejará. Caerá en la negación. Puede aterrarse si realmente tiene que enfrentarse a la realidad. Pero en sí mismo no es capaz de enfrentarse al poder y las consecuencias de las Grandes Olas de cambio. El Conocimiento permanece desconocido y sin reconocimiento. Las personas pueden reconocer algunas de sus manifestaciones y las llaman intuición. Pero es más que eso.

¿En qué tendréis fe en un mundo tan radicalmente cambiante? ¿En vuestro gobierno? ¿En vuestras instituciones financieras? ¿En el mercado? ¿En vuestras instituciones religiosas? ¿Tendréis fe en la naturaleza? ¿Tendréis fe en el intelecto? ¿Tendréis fe en algunos individuos, que bien podrían parecer estar completamente confundidos por las circunstancias cambiantes que todos compartís? ¿Tendréis fe en el cambio? Todo está cambiando. La vida está cambiando. ¿Tendréis fe en la iluminación, en que alcanzaréis la iluminación más allá del espectro del amor y el miedo, de la esperanza y la desesperanza, una iluminación que es tan difícil de lograr y tan raramente alcanzada? ¿Tendréis fe en vuestro camino espiritual, que en la mayoría de los casos no preparará a la gente para las Grandes Olas de cambio? ¿En qué tendréis fe? ¿Habéis perdido ya la fe, quedándoos cada vez más impotentes y desesperados, incluso antes de que las Grandes Olas hayan realmente comenzado a golpear?

Algunas personas tienen fe en la desesperanza. Es en eso en lo que creen. Es eso lo que piensan que es inevitable. Algunas personas tienen fe en el romance, por lo que viven en una especie de ensueño romántico, como si su vida fuera una película de algún tipo, disociados de todo lo que les rodea y de todo lo real en su interior.

El verdadero reto aquí es tener fe en el Conocimiento, tomar los pasos al Conocimiento y aprender sobre lo que es el Conocimiento —experimentarlo, recordar las experiencias que ya habéis tenido de él, ver cuál es el hilo conductor de vuestras vidas a través de los tiempos en que fuisteis felices y los tiempos que fueron difíciles, así como a través de las circunstancias y relaciones cambiantes—. Tanto en los momentos de éxito como en los momentos de desesperación, el hilo del Conocimiento estaba ahí —este hilo constante, esta presencia constante, esta inteligencia constante y permanente que está por debajo y más allá de vuestro intelecto.

Dios ha puesto esta perfecta inteligencia guiadora dentro de vosotros. En última instancia, ¿en qué más podéis tener fe excepto en el Conocimiento dentro de vosotros y dentro de otras personas? El Conocimiento no está limitado por las circunstancias cambiantes. No tiene la falibilidad del intelecto. No se ve amenazado por la muerte y la destrucción. No está atado a placeres, personas, lugares y cosas. Es indiferente a la riqueza y a la pérdida de la riqueza. Está aquí en una misión, una misión de Dios. Su misión es vuestra misión, a la espera de ser descubierta.

Todo a vuestro alrededor será desafiado. Todo a vuestro alrededor demostrará ser débil, falible y vulnerable. Las instituciones se verán desbordadas y en algunos casos fallarán. La naturaleza parecerá ser dura e intransigente. La esperanza en la Providencia o en ser rescatados se desvanecerá según el tiempo avance. Esta será una crisis de fe para mucha gente. Sin embargo, en realidad fuisteis enviados al mundo para vivir en este tiempo, para hacer frente a estas circunstancias y para contribuir algo único y esencial que solo el Conocimiento dentro de vosotros sabe.

Las Grandes Olas de cambio son una tragedia para el intelecto. Son una tragedia para vuestra mente personal y vuestra idea de vosotros mismos. Pero para el Conocimiento, son la circunstancia ideal. Son el desafío que el Conocimiento ha estado esperando. Son la mayor oportunidad para la contribución y la oportunidad para crear una nueva base y un nuevo camino hacia delante para la humanidad. El Conocimiento es la base de vuestra fuerza. Es el aspecto más poderoso de vosotros. Es la parte de vosotros que está conectada a Dios. Dios os habla a través del Conocimiento.

Muchas personas parecen pensar que Dios está aquí para proporcionarles una vida beneficiosa, un conjunto de circunstancias agradables y tranquilas, como si Dios estuviera dirigiendo su entorno. Por supuesto, cuando las cosas se van de las manos, se pierde el control, la tragedia golpea o la estructura social se rompe, entonces la fe en Dios sufre una enorme duda y confusión.

Algunas personas piensan que Dios garantiza la felicidad y la satisfacción. Cuando la felicidad y la satisfacción no existen, o bien la gente está siendo desleal o bien de alguna manera Dios les está fallando, a ellos y a sus expectativas nunca cuestionadas y a menudo inconscientes.

Dios sabe que el mundo es un lugar difícil y peligroso. Es por eso que Dios ha puesto el Conocimiento dentro de vosotros. Es en esta inteligencia misteriosa, en esta experiencia fugaz de certeza y dirección, donde debéis depositar vuestra fe. Todo lo demás puede parecer que fracasa o probar ser falible o insuficiente, pero el Conocimiento vive dentro de vosotros. Es misterioso porque no podéis definirlo, ni tampoco controlarlo o usarlo. No es una herramienta del intelecto. No podéis usarlo para enriqueceros y dominar a otros ni para destruir a vuestros enemigos.

El Conocimiento es mucho más poderoso que el intelecto. Está libre del intelecto. Solo es obstaculizado por el intelecto en el sentido de que vuestra mente y vuestros pensamientos obstaculizan en la mayoría de los casos vuestra experiencia de su poder y su presencia.

Solo el Conocimiento sabrá qué hacer frente a una incertidumbre cada vez mayor. Incluso si tenéis que hacer mil cambios de rumbo en vuestra vida, el Conocimiento os guiará a hacer los cambios correctos. ¿Qué otra cosa puede hacer esto por vosotros? ¿Quién más tiene esta sabiduría y esta ecuanimidad para guiaros de esta manera?

Muchas personas pondrán sus ojos en los líderes de su gobierno esperando que les proporcionen seguridad y protección, y se harán grandes intentos para proporcionar esta seguridad y protección. Pero no podéis vivir solo de esta esperanza. Porque el gobierno tendrá recursos limitados, y la presión sobre las instituciones gubernamentales será tan enorme que no serán capaces de proveer para todos.

Es posible que necesitéis estos servicios, pero aun así lo que os está guiando es el Conocimiento —si podéis seguirle, si cedéis ante él, si podéis abrir vuestra mente para permitir que esta presencia esté ahí y aprender a construir una conexión con ella—. El Conocimiento no solo os salvará de la catástrofe, de situaciones peligrosas, de tomar decisiones autodestructivas y de seguir a gente que os conduciría a una mayor dificultad; también os dará la fuerza y la confianza que necesitáis.

En última instancia, las mismas circunstancias que parecen tan amenazantes, abrumadoras o desconcertantes son las que harán posible que surjan vuestros verdaderos regalos. Esto es así porque el Conocimiento ha venido al mundo para atender estas circunstancias. Para vosotros, ellas han sido inesperadas. Para vuestra idea de vosotros mismos y vuestro intelecto, han sido inesperadas. Se perciben como catastróficas o trágicas, como grandes desgracias. Pero para el Conocimiento se trata del conjunto perfecto de circunstancias para que superéis el egoísmo, la debilidad, el autoabuso y la adicción personal con el fin de elevaros a una mayor oportunidad.

No podéis tener fe en la oportunidad, porque la oportunidad en sí misma es muy cambiante. No está claro cómo ocurrirán exactamente las cosas, cómo responderá la gente y qué sucederá. Las circunstancias pueden conspirar en vuestra contra. No podéis tener fe en ellas. No podéis tener fe en que todo va a salir bien, porque mucha gente fallará, y las consecuencias trágicas son muy posibles. No podéis tener fe en que lo superaréis todo, porque no sabéis lo que tendréis que superar. Sin el Conocimiento no tendréis esta confianza o esta certeza.

La cuestión de la fe es muy importante, porque determinará lo que buscaréis dentro de vosotros mismos y en otras personas. Muchas personas surgirán afirmando tener la respuesta para llevar a la humanidad hacia delante. Ellas aspirarán al liderazgo en el gobierno o la religión. Pero vosotros seréis capaces de ver si les guía el Conocimiento o simplemente la ambición personal. Muchos falsos líderes surgirán en momentos de gran dificultad y se ofrecerá mucha información y orientación nociva. Algunas de estas personas serán verdaderamente peligrosas. Solo el Conocimiento puede deciros esto.

Vosotros que estáis tan acostumbrados a seguir las opiniones de otros o a mirar a vuestro entorno inmediato en busca de seguridad, seréis arrojados a esta confusión e incluso desesperación. Pero el Conocimiento dentro de vosotros no está confundido. El Conocimiento no está desesperado. Con el Conocimiento podéis hacer frente a cualquier tipo de circunstancias cambiantes sin desesperación, sin condena, sin desmoronaros dentro de vosotros mismos, sin quebraros y sin desanimaros. Es por eso que el Conocimiento es lo más importante en la vida. Para vosotros quizás es un misterio, algo que rara vez habéis experimentado, algo incomprensible, algo tenue, débil o distante. Pero el Conocimiento es lo más importante en la vida.

Los tiempos venideros destruirán vuestra fe en muchas cosas. Revelarán vuestra dependencia de estas cosas y todas las suposiciones asociadas a ellas. Todas las cosas que pensasteis que os cuidarían, os proveerían y asegurarían vuestro futuro serán ahora puestas en grave duda  y cuestionamiento, conduciéndoos a una actitud cínica y desesperanzada, hostil y enojada.

Vuestra vida estará abriéndose camino a través de un denso bosque donde no hay senderos. ¿Qué os guiará aquí? ¿Qué os llevará hacia delante? Si la fe en todo lo demás falla, ¿qué os conducirá hacia delante? Es posible que tengáis fe en vuestra familia, pero vuestra familia puede caer en el caos, el conflicto y la confusión. Es posible que tengáis fe en vuestras relaciones primarias, pero estas personas pueden capitular ante el miedo, la rabia o la confusión.

Tener fe en otros que son fuertes con el Conocimiento es valioso. Sin embargo, es el Conocimiento dentro de vosotros lo que os dará la fuerza para seguir. Puesto que nadie está más allá de error, la fuerza dentro de vosotros ayudará a los otros a evitar errores, y ellos os ayudarán a que los evitéis vosotros mismos. Este es el poder de una relación guiada por el Conocimiento. Pero sigue siendo el Conocimiento en el corazón de cada persona lo que hace la verdadera diferencia.

Volverse fuerte con el Conocimiento significa trasladar vuestra lealtad al Conocimiento y construir una fundación de experiencia con él, de modo que ahora vuestra fe en el Conocimiento no es simplemente una esperanza, un deseo o una presunción. Ahora se basa en un cuerpo creciente de experiencia. Esta es la fe que está justificada.

Sin embargo, la fe en sí nunca debería ser ciega. No podéis volveros pasivos pensando que el Conocimiento os guiará a través de todo y que simplemente tendréis que seguirlo como niños pequeños. Tendréis que aplicar vuestro intelecto y todos vuestros sentidos, todas vuestras habilidades y toda vuestra atención. Tendréis que ir por la vida y enfrentar estos retos como si estuvierais caminando sobre una calle muy helada —caminando con cuidado, prestando mucha atención, aplicando todas vuestras facultades.

No podéis dejaros llevar a una especie de mentalidad de beneficencia, pensando que Dios os dará todo lo que necesitáis sin ningún esfuerzo por vuestra parte, porque este no va a ser el caso. Tendréis que aplicar cada aspecto de vosotros mismos, todos vuestros puntos fuertes y vuestras facultades. Esto es en parte lo que os redime, de modo que sois integrados. Sois completados. En lugar de ser un montón de diferentes subpersonalidades, de diferentes ambiciones u objetivos en conflicto, ahora os concentráis en un foco, guiados por una sola mente, organizados y enfocados para afrontar circunstancias difíciles. Aquí las circunstancias difíciles son redentoras para vosotros y en última instancia para naciones de personas.

Tendréis que tomar decisiones muy importantes frente a las Grandes Olas de cambio, tal vez más importantes que cualquier cosa que hayáis hecho nunca. Tendréis que guiar a otros que son mucho más débiles que vosotros, quienes no tienen esta fuerza y esta fe en el Conocimiento. ¿Cómo lo haréis? No podéis titubear indefinidamente. No podéis ser ambivalentes. No podéis estar indecisos por mucho tiempo. Tendréis que tomar decisiones realmente grandes, actuar en consecuencia y superar vuestra inseguridad, vuestro miedo y vuestra ansiedad. ¿Qué os dará la fuerza para hacer esto? ¿La fe en el liderazgo humano? ¿La fe en las instituciones humanas? ¿La fe en un Dios lejano?

Las personas tienen puesta su fe inapropiadamente en tantas cosas que no pueden imaginar un cambio a gran escala. Las personas tienen fe en la tecnología, pensando que la tecnología va a resolver todos los problemas que crea la tecnología y que crean las personas. Habrá un nuevo aparato o una nueva fuente de energía, y todo estará bien. Vosotros simplemente haréis una transición al siguiente paradigma energético con un poco de incomodidad y un poco de incertidumbre en el camino. Las personas piensan que la tecnología es ahora su dios. La tecnología proveerá para ellos y les salvará, dándoles estabilidad, riqueza y poder.

La tecnología será abrumada por las Grandes Olas de cambio. Tendrá que desarrollarse tecnología nueva, pero por sí sola no puede salvar a la gente. El poder de la naturaleza siempre sobrepasará al tecnológico. Esta es una lección que ha sido olvidada por las personas que viven en los tiempos modernos. Las maravillas de la tecnología han dado muchas comodidades y han proporcionado medicinas que han salvado las vidas de las personas. Pero frente a las Grandes Olas de cambio, esta tecnología puede no estar disponible. Puede que no sea producida para atender las nuevas necesidades. No estará disponible para todos. Y en ciertos casos será inadecuada.

Sin petróleo suficiente, ¿cómo van a funcionar vuestros coches, vuestra maquinaria agrícola, vuestro sistema de transporte y vuestro gobierno? Mucha gente tiene fe en que hay petróleo ilimitado en el mundo. Es una fe. Es una esperanza. Es un deseo. Es una expectativa. Pero no tienen la certeza. Ellos nunca han estudiado el problema. No se dan cuenta de que la humanidad se enfrenta a una disminución de recursos. Tienen fe en que todos estos recursos están ahí. Simplemente gastáis más dinero, y los recursos están ahí. Gastáis más dinero, obtenéis más recursos —infinitos recursos—. Esto nunca es realmente un problema.

Mas esa es una fe necia. Si uno mira la historia de la existencia de la humanidad, es una fe necia. Es una fantasía. Pero muchas personas viven en esta fantasía, basando sus vidas en ella, no cuestionándola nunca y teniendo una fe absoluta en ella. Los líderes del gobierno y los líderes del comercio tienen una fe absoluta en ella.

Muchas personas pensarán que las Grandes Olas de cambio son actos de Dios, ¿y qué ocurrirá con su fe en Dios como resultado? Las Grandes Olas de cambio son el fruto de la conducta humana y del impacto de la humanidad sobre el mundo. ¿Creíais que esto no tendría ninguna consecuencia? ¿Pensáis que la Tierra puede absorber indefinidamente tal sobreuso y abuso sin ser grandemente afectada, sin cambiar a un diferente tipo de estabilidad, sin un cambio radical?

Algunas personas tienen fe en que la Tierra no va a cambiar y que la humanidad no puede cambiar el mundo o perturbar el mundo. Mucha gente tiene fe en esto, y sin embargo el mundo está cambiando y está siendo perturbado. Y es solo el principio.

Dondequiera que miréis, las personas tienen fe en cosas que no entienden. Tienen expectativas que nunca pueden cumplirse. Es una esperanza, un sueño, una aspiración que pasa incuestionada. La fe parece ser extremadamente poco inteligente a la luz de todo esto —necia, basada en fantasías y expectativas—. Sin embargo, todo el mundo debe tener fe en algo, porque todo el mundo debe servir a algo. La humanidad tiene fe de manera natural. La cuestión crítica es dónde se pone esta fe, y las expectativas que contiene.

Debéis tener fe principalmente en el Conocimiento —en el Conocimiento dentro de vosotros mismos y en el Conocimiento dentro de otros—, porque eso es lo que es verdaderamente poderoso. Todo lo demás puede ser cuestionado y quedar sujeto a la confusión y a la duda. Pero debéis volver a lo que es esencial y eterno, a lo que viene directamente de Dios.

Esta es la Gran Fe. Este es el poder y la presencia del Conocimiento. Este es el gran hilo de verdad en vuestra vida. Construid vuestra fuerza aquí y el futuro no parecerá tan abrumador. No parecerá tan amenazante. Podréis hacer frente a la incertidumbre con mayor fuerza y determinación. Vosotros tenéis el poder para cambiar vuestra situación antes del gran cambio y frente al gran cambio.

Esto representa un cambio en vuestra lealtad. Es el cambio necesario dentro de vosotros. Esto os dará ecuanimidad, fuerza y coraje, porque el Conocimiento no tiene miedo. Esto os liberará de estar atados por las opiniones y el comportamiento de otros. Esto os liberará del enorme desaliento y decepción que sentiréis y que existirá a vuestro alrededor según la fe de las personas en todo lo demás comience a fallar. Esto os liberará de las garras del miedo paralizante y os permitirá emprender acciones importantes y drásticas, mientras que otros permanecen congelados, incapaces de responder.

Esta es la Gran Fe. Esta es la razón por la cual lo que es inefable y misterioso representa la mayor esperanza y promesa. Todo esfuerzo, invento e ingenio humano que es guiado por el Conocimiento tiene poder, dirección y promesa reales.

Por tanto, vuestra pregunta es: ¿dónde pondréis vuestra fe? ¿Dónde está puesta vuestra fe incluso en este momento? ¿Qué os dará verdadera fuerza, confianza, coraje y determinación? ¿Qué os dará el poder para vencer vuestras propias debilidades, vuestra propia ambición, vuestra inhibición y vuestro propio miedo a la desaprobación de los demás? ¿Qué os dará el poder para superar vuestro condicionamiento social y atender una mayor necesidad y un mayor conjunto de problemas? ¿Qué os mantendrá por encima del miedo y la desesperanza?

Hay un poder más profundo dentro de vosotros. Es necesario que encontréis este poder ahora que tenéis tiempo para construir una conexión con él y permitáis que su fuerza y su propósito os sean revelados mientras os preparáis para las Grandes Olas de cambio. Este poder guiará vuestra evaluación profunda y os permitirá tener la visión para contemplar el horizonte de vuestra vida y ver lo que está viniendo —para pensar en el futuro, mirar hacia el futuro y planear con anticipación.

Tener fe en Dios es tener fe en el Conocimiento que Dios ha puesto dentro de vosotros y dentro de todos los demás. Así es como Dios habla a la gente. Así es como Dios mueve a la gente. Así es como Dios inspira a la gente. Así es como Dios contribuye a una humanidad en lucha y a un mundo necesitado.

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