El Punto de Inflexión

Traducción del texto “The Turning Point”, tal y como fue revelado a Marshall Vian Summers el 24 de enero de 2013 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

Una vez que comienzas a ser verdaderamente honesto contigo mismo sobre tu vida y tus asuntos, a pesar de lo doloroso que este reconocimiento pueda ser en el momento, ello marca un punto de inflexión en tu vida —un punto de inflexión en el que comienzas a ver las cosas más claramente y estás dispuesto a ver las cosas más claramente, a ser más honesto contigo mismo sobre tus compromisos con la gente y sobre tus planes y objetivos, y eventualmente incluso sobre tus creencias fundamentales, que raramente son cuestionadas con honestidad.

Este punto de inflexión nace del sufrimiento. Nace del reconocimiento de que estás fallando en tu intento de organizar tu vida con éxito de acuerdo a cómo te sientes realmente por dentro. Quizá tu vida cumple el criterio de tu cultura y las expectativas de tu familia o de otras personas, y ellos te aclaman como un éxito, pero en tu interior hay un vacío. Dentro de ti sabes que no has hallado un terreno firme. No has alcanzado lo que estás buscando.

Incluso si adquirieras todas las cosas que representan el éxito y la prosperidad en este mundo —bellas relaciones, una familia adorable, una hogar hermoso; incluso si tu trabajo fuese significativo de algún modo, lo cual pocas veces sucede—, si no estuvieras encontrando aquello que representa tu propósito, tu alma estaría hambrienta. Estarías sufriendo en tu interior. Te felicitarías y permitirías que otros te felicitaran, pero por dentro te sentirías asustado e insatisfecho.

Este es el punto de inflexión. Estás cansado de sufrir, cansado de falsos ideales, cansado de luchar por aquello que no puede satisfacerte. Quizá en un momento de desesperación o de duda extrema en ti mismo, comienzas a preguntarte: “¿Cuál es la verdad?” Preguntas no para discutir con la verdad, no para negociar con la verdad, sino simplemente porque la necesitas con tu corazón y tu alma.

Esto señala el punto de inflexión y comienza el retorno. Al principio, puede que el retorno no sea evidente en absoluto. Simplemente ahora estás cuestionando. Estás poniendo en duda cosas que antes creías. Están poniendo en duda valores con los que creciste, valores que quizá se espera que adoptes y cumplas.

Estás comenzando, quizá de una manera muy ligera, tu retorno a tu Fuente, tu retorno al propósito mayor que te trajo al mundo, propósito que ha estado ausente en tus previos esfuerzos y asociaciones. Tú no sabes cuál es, porque no has alcanzado el lugar donde poder verlo con claridad. Porque te encuentras en la fase de deshacer, la fase de desmantelar lo que has creado que no es verdadero, que no es auténtico, que no representa tu corazón y tu alma. Tú construiste esas cosas por conveniencia o por utilidad, o bien presionado por las expectativas de otros o por la creencia de que solo podías ser feliz y tener relaciones significativas adquiriendo esas cosas y esa posición.

Ahora las nubes se han acumulado en torno a tus sueños, tus esperanzas y tus fantasías, y te encuentras en un estado de desesperación, un estado de frustración y ansiedad. Quizá piensas que estás fracasando en la vida, pero el Cielo observa esto como una gran señal esperanzadora. Quizá ahora hay una oportunidad —una oportunidad distante, pero una verdadera oportunidad— de que este individuo pueda doblar esta esquina, continúe trayendo honestidad a sus intentos y tenga el coraje de soltar esas cosas que son falsas e inapropiadas.

Es en este proceso de desmantelamiento donde ganas tu conexión con el Conocimiento, el poder más profundo dentro de ti que Dios te ha concedido para guiarte, protegerte y llevarte a una mayor vida de contribución y realización en el mundo. Quizá este viaje será largo y tendrá muchas fases. No puedes controlar el proceso. Solo puedes acelerarlo trayendo una mayor honestidad a tu mente, a tus pensamientos y a tus compromisos con otros.

En este punto de inflexión es muy importante no discutir esto con gente que no puede entender, no discutirlo con tus amigos y compañeros que pueden no ser capaces de comprender lo que estás atravesando. Es más que probable que ellos intenten animarte a seguir con lo que estabas haciendo y a no caer en la duda en ti mismo, a no caer en las persuasiones de otras personas. Aquí verás quiénes apoyan realmente la libertad en tu vida. Aunque [estos amigos] puedan tener buenas intenciones y respetarte, si no pueden entender lo que estás experimentando verdaderamente, entonces pueden ser un gran obstáculo en tu progreso.

Llegas a este punto de inflexión no solo descubriendo el vacío de tus recompensas y el fracaso de tus búsquedas, sino también porque el Cielo te está llamando. El momento de que comiences el retorno ha llegado, y ahora hay otra fuerza en tu vida —una Fuerza misteriosa que no puedes entender con el intelecto, una Fuerza con la que no puedes negociar, una Fuerza que crecerá a medida que procedas. Ahora es una luz tenue en tu mente, pero es una luz, y está revelando tu vida tal y como es. Y estás teniendo que lidiar con la consecuencia de esto.

En este momento puedes sentir que has fracasado en todos los aspectos, pero para el Cielo se trata del comienzo de una nueva vida, una vida de verdadera promesa, verdadero logro y relaciones genuinas y mayores. Ahora estás iniciando el retorno. Pero, para comenzar, debes libertarte suficientemente de tus previos compromisos para tener claridad en tu mente y quedar libre de las influencias que antes eran tan persuasivas para ti —influencias que apenas entendías, pero que tenían un gran impacto en tu pensamiento y tu comportamiento.

Necesitas tiempo, tiempo para reconsiderar, tiempo para generar suficiente coraje dentro de ti para honrar tu propia integridad, la cual antes se había perdido y ahora debes recuperar —paso a paso, evento a evento, decisión a decisión—. Ahora tu viaje consiste en desenredar las cadenas que te retenían —deshaciendo lo que no podía llevarte a tu verdadera vida, encarando la traición a ti mismo y tu deshonestidad con otros, encarando el dolor, pero también sintiendo la rectitud y la corrección de lo que estás empezando a contemplar—. Sí, aquí hay dolor, pero es el dolor de la redención. No es el dolor de estar perdido en el mundo, el dolor de ser una víctima o un esclavo del mundo.

Ahora tendrás que tomar decisiones, decisiones muy simples, una por una. No puedes rehacer tu vida, pues no ese el verdadero propósito de esto en este momento. El propósito ahora es liberarte. Es deshacer los nudos que te atan y te retienen. Es corregir el entendimiento con ciertas personas con las que te has comprometido antes de tener una idea o un entendimiento de tu verdadera naturaleza y tu verdadero propósito en el mundo.

Tu retorno será inestable. Será turbulento. Será incierto. Te descubrirás cayendo hacia atrás, teniendo que recogerte y elegir de nuevo. Ahora verás el poder de la persuasión bajo una luz más clara. Cuanto más puedas experimentar este deseo de la verdad, más te mostrará en contraste todas las decisiones que has hecho, todos los acuerdos que has hecho y todas las alianzas que has establecido, que contrastan nítidamente con un sentimiento y un reconocimiento más profundos dentro de ti.

Aquí debes preguntarte: “¿Estoy viviendo la vida que he de vivir?” Debes hacerte esta pregunta continuamente, porque esta te recordará que atravesando un cambio grande y profundo —un cambio más allá del intelecto, más allá de tu capacidad intelectual, más allá de tu manipulación y tu control—. Permite que este cambio continúe.

El Cielo ahora está empujándote. La luz dentro de ti está fortaleciéndose un poco más cada vez que eliges seguir la verdad. Incluso si ello significa comenzar tu vida nuevamente —sin amigos, sin reconocimiento, sin promesa de éxito y prosperidad—, si esto es lo que se requiere, debes seguirlo. Este es el nacimiento de la verdadera libertad, la libertad interna —la libertad de ser verdaderamente honesto contigo mismo, la libertad de reconocer la verdad, la verdad que parece estar fuera del alcance de aquellos que quieren manipular su vida según sus propios planes.

Aquí eres sacado de la multitud y embarcado en un mayor viaje, pero en este punto no sabes nada del destino final ni del resultado. No sabes a qué te llevará o qué significará o a quién traerá a tu vida. Si estás casado y tienes hijos, todo depende de lo que el Conocimiento requiera que hagas. Sin duda, tienes la responsabilidad de criar a tus hijos y sostenerles, pero si tu matrimonio no está en armonía con el nacimiento de la revelación en ti, entonces tendrás que seguir al Conocimiento para saber qué hacer y cómo proceder. Esto puede ser muy desafiante. Es como si al inicio tuvieras que pasar por el mayor umbral para ser capaz de empezar. Porque te estás embarcando en una nueva vida, y tu pareja puede no querer ir contigo o no ser capaz de ir contigo, y de hecho puede sentir grandes dudas y consternación respecto al cambio que está ocurriendo en ti. Estás amenazando lo que tenéis entre vosotros. Estás amenazando tu lealtad a ella. Esto puede hacer surgir en su mente mucha ansiedad. Pero el poder del Cielo es mayor que las obligaciones de la Tierra.

Aquí debes seguir paso a paso. Aquí la verdad de si tu pareja puede o no avanzar contigo en este viaje mayor se hará cada vez más aparente. Tú no serás capaz de explicarte por un tiempo, pues no has ganado una suficiente comprensión de tu viaje para poder contar a otras personas lo que realmente estás haciendo. Lo que puedes decir es: “Estoy siguiendo una fortaleza y una certeza más profundas dentro de mí, y debo seguirlas. Debo entender lo que esto significa para mi vida y a dónde podría llevarme.”

El retorno puede ser muy difícil en estas circunstancias, pero la dificultad significa que las decisiones que tomas tendrán un mayor impacto y una mayor importancia, y te aportarán mucha más fuerza y sabiduría que si tus decisiones fueran mucho menores y menos desafiantes. El Cielo conoce el retorno. El Cielo está orquestando el retorno. Pero eres tú quien debe tomar las decisiones y hacer los ajustes y lidiar con las consecuencias, así que no pienses que eres un seguidor ciego. No asumas una actitud pasiva. No pienses que simplemente serás guiado en todas las cosas, como si fueras un niño pequeño. Debes tomar las decisiones. Debes afrontar las consecuencias. Debes hablar por ti mismo.

Por tanto, deja que el misterio de tu compromiso con el Cielo siga siendo un misterio para los que te rodean. A menos que puedan comprender cosas más profundas de esta naturaleza, esto no debería mencionarse ni discutirse. Debes tomar tus decisiones y ser responsable de ellas. Para hacerlo, desarrollarás el coraje, la fuerza y la determinación para seguir adelante, lo cual no harías si fueras solo un seguidor ciego o pensaras que vas a ser guiado en todas las cosas.

Como verás a lo largo de este proceso de retorno, aquellos que te guiarán tienen otros a quien cuidar, y no pueden estar contigo en todo momento. Es la fuerza del Conocimiento dentro de ti lo que responderá y será tu fuerza, lo que será tu fundación, lo que te dará el coraje para continuar cuando todo el mundo a tu alrededor sienta dudas.

Por eso tomas los Pasos al Conocimiento. En algún momento debes comenzar la preparación real, porque solo de este modo puedes desarrollar día a día la fuerza y la conexión que necesitarás para poder recibir corrección y directivas de los Poderes Superiores, de la Asamblea Angélica. Pero antes de que puedan guiarte verdaderamente, debes tener esta fuerza y este coraje. En esto debes demostrar que eres capaz. Debes demostrarles a ellos y también a ti mismo que tienes coraje, que se puede confiar en ti y que se puede contar contigo para hacer cosas mayores —cosas más allá de tu comprensión, cosas más allá de tus miedos y preferencias—. Esto es lo que significa vivir una vida mayor.

Una vez estás en el retorno, es importante que encuentres los compañeros correctos, el entendimiento correcto, la preparación correcta y eventualmente el maestro correcto. Aquí puedes perderte de nuevo, porque hay muchas voces. Hay muchas puertas. Hay muchas promesas. Por eso el Conocimiento dentro de ti es el poder fundamental absoluto, porque este solo buscará lo que es verdadero y declinará todas las otras ofertas, oportunidades y alicientes.

Aquí tu viaje debe fortalecerse y acelerarse, porque el tiempo apremia. No tienes mucho tiempo. Incluso el mundo no tiene mucho tiempo. Hay muchas cosas para las que debes prepararte. Debes traer equilibrio a tu vida, así como un enfoque y un compromiso correctos. Cuanto más te retengas, más sufrirás y más perdido estarás en la indecisión y en la ambivalencia. Aquí es mejor seguir adelante sin saber el resultado que demorarte esperando llevar contigo los beneficios que antes disfrutabas, pues eso solo conducirá a un agravamiento, a un sufrimiento y a una miseria mayores para ti y a una mayor experiencia de fracaso y decepción.

Por tanto, no pienses que tienes todo el tiempo del mundo. No pienses que puedes tomarte tu tiempo. No pienses que no importa lo que eliges hacer y cómo te implicas. El Cielo te está llamando. Te llama a un mayor propósito. Te llama al propósito mismo que te ha traído al mundo. Te llama a la cosa misma que has estado buscando en vano en todos tus esfuerzos previos.

La Nueva Revelación de Dios en el mundo puede prepararte, porque está libre de corrupción humana. Está libre de comentario humano. Está libre del peso de la historia, del conflicto y de la malinterpretación humana. Aquí se proporcionan los Pasos al Conocimiento de la manera más clara posible. Estos son desafiantes porque debes comprometerte. Tú no quieres que tu mente vaya a la deriva en una niebla de confusión y ansiedad. Quieres traerla al compromiso tanto como sea posible. No quieres que tu preparación para tu vida mayor sea tibia o se base en la ambivalencia y la confusión.

Por tanto, una vez partes, debes partir realmente. Debes estar decidido. Ciertas cosas probarán ser falsas. Ciertas promesas y expectativas probarán ser falsas. Debes afrontar estas cosas. Ello forma parte de tu educación esencial.  Para reconocer lo verdadero, debes reconocer lo falso. Para sentir lo que es verdadero, debes sentir lo que es falso. Para abrazar lo verdadero, debes reconocer las persuasiones y alicientes de lo falso. Esto lo logras con el tiempo. Esto se llama construir sabiduría.

Aquí tus errores, tus equivocaciones y las cosas lamentables de tu pasado se vuelven el verdadero terreno en el que desarrollar verdadera sabiduría, porque todas estas cosas demuestran la necesidad del Conocimiento. Todas ellas prueban sin ninguna duda que no puedes retornar a esas cosas, y saber lo que no debes hacer trae mayor claridad y enfoque a lo que sí debes hacer. Porque tienes un camino y un viaje que tomar. Este tiene una cierta dirección. Tiene ciertos objetivos y umbrales. No consiste en deambular sin rumbo en el mundo. No consiste en poder ser lo que quieras o hacer lo que quieras sin consecuencia, pues eso es solo caos.

Aquí el Conocimiento se fortalece porque es el poder del Cielo en tu interior. Esta es tu conexión con Dios. Aquí es donde la luz del Cielo brilla profundamente dentro de ti. Tú retornas aquí cada día. Intenta el retorno en toda circunstancia, y esto se fortalecerá —aportándote su certidumbre, su poder, su dirección y la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso de maneras que antes no podías lograr.

Aquí tu calidad de estudiante debe ser decidida y no meramente informal. Si es informal, significa que aún te sientes ambivalente. Aún no has encontrado suficientemente la base de tu certidumbre para recibir la determinación que necesitarás para crear y seguir una nueva vida, guiada ahora por los Poderes Mayores y confirmada por el Conocimiento dentro de ti. Aquí finalizas la separación dentro de ti entre la mente mundana y la mente más profunda del Conocimiento en ti. Aquí tu alma recupera su conexión con el Cielo. Aquí puede establecerse una verdadera felicidad y relaciones genuinas. Aquí tu verdadera promesa en el mundo se hace posible donde antes no lo era.

No es una cuestión de tener opciones. Es una cuestión de saber qué seguir dentro de ti. No es una cuestión de tener libertad para hacer lo que quieras. Es una cuestión de tener libertad para hacer lo que verdaderamente sabes que debes hacer. Este es el verdadero significado de la libertad. Aquí todo aquello que antes creías y que parecía tan noble, valioso y edificante en tu vida previa, ahora se redefine, porque ahora tiene un verdadero contexto y un verdadero significado. La libertad, la redención, las relaciones, la contribución, la dignidad, el propósito, el significado, el servicio —todas estas cosas empiezan a tener ahora un significado muy real, porque está estableciéndose su contexto—. Mientras que antes eran meramente ideas, creencias, esperanzas y deseos, ahora se vuelven la base de tu vida, no debido a lo que crees, sino debido a cómo vives y a lo que haces.

Este es el retorno. Contiene diferentes umbrales, porque hay cosas que debes aprender y desaprender a lo largo del camino, cosas para las que no estás siquiera preparado en este momento. Todavía eres tibio en tu acercamiento. Todavía permites que tu mente se distraiga constantemente. Todavía te ocupas en pequeñas actividades que te confunden y te desvían. Todavía te otorgas el derecho de hacer ciertas cosas que son dañinas para ti, con muchas escusas y explicaciones. Todavía te abandonas a la duda en ti mismo, a la lástima de ti mismo y a la autocondena. Todavía juzgas a otros de manera habitual, condenándoles por sus faltas, condenando al mundo por no ser lo que quieres que sea, alterándote por cosas menores, preocupándote por cosas menores, obsesionándote contigo mismo y con otras personas. Aún quedan muchos umbrales por llegar donde tienes una oportunidad de reconocer estas cosas y liberarte de ellas. Porque es todo sobre la libertad —la libertad de ver, la libertad de saber y la libertad para actuar con el poder del Conocimiento dentro de ti.

Aquí descubrirás que la contención será muy necesaria, y será una de las primeras cosas que realmente tendrás que aprender a reconocer y a emplear, pues no puedes entregarte a las cosas tal y como lo hacías antes. No puedes permitirte implicarte en compromisos sociales como lo hacías antes. Debes contenerte. Tendrás que contener tus palabras. Tendrás que contener tus juicios y tu condena. Tendrás que contenerte de establecer obligaciones que son inapropiadas. Tendrás que contenerte de intentar tener cosas que quieres pero que no beneficiosas para ti y solo desperdiciarán aún más tu tiempo y tu vida.

Aquí la contención te protege. Está llevándose la libertad que solo era caos y dándote la libertad que es verdadera. Está enseñándote a ser fuerte contigo mismo, enseñándote cómo manejar tu mente y tus pensamientos, cómo evitar ser una víctima o un esclavo de tus deseos y compulsiones. Todo esto está retornándote la fuerza, el poder, la determinación y el coraje para afrontar cosas que otras personas no afrontarán, para tomar un curso de acción que pocos a tu alrededor están tomando, para liberarte de tu necesidad de tener acuerdo, aprobación y consenso. Es una gran libertad, pero debe ganarse con gran esfuerzo. A veces debes luchar contigo mismo. Porque parte de ti quiere retornar a lo que es estable y seguro, a aquello que no representa un desafío. Parte de ti aún vive allí. Pero la parte mayor de ti debe seguir adelante. Y la parte de ti que es pequeña y débil debe aprender a seguir a aquello que fuerte y certero. Esto es el retorno.

El retorno a Dios no supone abandonar el mundo. Es volver al mundo para entender el mundo, para entenderte a ti mismo en el mundo y para seguir lo que te guía a dar tus regalos específicos donde verdaderamente se necesitan, lo cual es algo que el intelecto nunca puede realmente determinar.

Tu trabajo está aquí. Retornarás a tu Antiguo Hogar en su momento, pero tu trabajo está aquí. Si estás acercándote verdaderamente a este trabajo, si verdaderamente está siendo reconocido, este te aportará poder, certidumbre y gran fuerza en el mundo. Si no estás acercándote, entonces estarás perdido en un mar de confusión, duda en ti mismo, frustración y decepción. No hay nada que realmente pueda salvarte excepto reconciliarte con tu propia integridad y reconciliarte con la verdad de tu vida, lo cual da inicio al retorno —el retorno a lo que viniste a hacer aquí, el retorno a tu verdadera integridad, el retorno a la fuerza y el poder que tenías antes de venir al mundo y que se perdieron en el laberinto de confusión, frustración e influencia de tus años previos.

El retorno está bendito, pero este puede ser a veces muy desafiante. Sin embargo, el sufrimiento que este pueda conllevar no es nada en comparación con el sufrimiento que sentirías según envejecieses, según la promesa de tu vida se volviese cada vez más distante, según tuvieses que vivir con las consecuencias de tus malas decisiones y con el agravio que esto crea dentro de ti. No es una cuestión de estar en paz y ser feliz. Es una cuestión de vivir la verdadera vida. Esto te dará paz interna. Esto te dará verdadera felicidad, pero por sí mismo resulta desafiante. No lo obtienes simplemente por quererlo. Debes hacer el viaje, el viaje de muchos pasos.

Esta es la verdadera promesa de tu vida. Tú recuperas tu fuerza. Recuperas tu dignidad. Recuperas tu discernimiento y tu discreción. Recuperas el poder para tomar verdaderas decisiones. Recuperas el poder para liberarte de compromisos divisivos y destructivos. Recuperas el poder de ver lo que es verdadero y lo que es falso, y el discernimiento que necesitarás aplicar en otros para ver lo que es verdadero y falso en ellos. Debes recuperar esto. Está ahí para que lo reclames.

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