El Mensaje y el Mensajero

Traducción del texto “The Message and the Messenger”, tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 26 de enero de 2008 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

Para entender la naturaleza de la Nueva Revelación, es importante saber que esta se entregó a alguien que fue enviado al mundo con el propósito de recibirla. Él es un hombre. No es perfecto. No es magnífico de acuerdo a las expectativas de la gente, pero es él quien está destinado a recibir el Nuevo Mensaje, y su vida ha sido orquestada para hacerlo posible. Él ha sido guiado a prepararse para esto durante mucho tiempo, sin saber realmente para qué era. Y tuvo que probarse a sí mismo sin saber que estaba probándose para algo muy importante. Él ha tenido que pasar pruebas sin saber la naturaleza de esas pruebas ni lo que significaba el éxito o el fracaso.

Nacido en una familia convencional y educado en la universidad, él mostró pocos signos de la grandeza de su vida futura. Sin embargo, desde el principio le acompañó la contención que sintió respecto a comprometerse con cualquier tipo de carrera profesional especializada, así como la contención que tuvo que ejercer en sus relaciones con otros y en su compromiso con las cosas del mundo. Su viaje es inexplicable para cualquier persona viva en el mundo, porque vivir en el mundo es solo una experiencia parcial de vuestra realidad completa. No importa cuán detallada pueda ser vuestra explicación o vuestra teoría, por definición será incompleta.

Marshall recibió ciertas tareas para cultivar la escucha interna, el discernimiento de otros, un entendimiento de la naturaleza humana, las relaciones humanas, y una experiencia directa del mundo natural. Se le permitió cometer errores y experimentar siendo un hombre joven. Fue capaz de experimentar la condición de la humanidad y de probar los placeres y pesares de una vida más adinerada. Sus relaciones le ayudaron a aprender cómo estar de manera efectiva con otras personas, a emparejarse con otras personas, a vivir con otras personas; pero se evitó que se volviera una persona completamente mundana —una persona cuyo enfoque y énfasis se encuentra por completo en el logro en el mundo—. Para esto, él experimentó contención —se le ofrecieron oportunidades que tuvo que rechazar, se le animó a cosas que no pudo aceptar, experimentó alicientes que tuvo que negar.

Él cometió errores, oh, sí, pero ninguno que le costara su preparación para su vida futura. Sus imperfecciones son reconocidas. Él las reconoce. Su papel no requiere que satisfaga las expectativas de otras personas, que piensan que si hubiese un Nuevo Mensaje de Dios este sería entregado por una especie de superpersona, un supehombre o una supermujer —alguien sin falta, magnífico y capaz de realizar milagros—. Esta clase de expectativas son inherentes a la percepción humana, porque la gente no entiende la naturaleza, el propósito y el plan de Dios. Ni siquiera las escrituras pueden revelar esto completamente por sí mismas.

Marshall tuvo que viajar siendo un hombre joven, viviendo sin definición en el contexto de la sociedad. Tuvo que concentrarse en el desarrollo de cierto tipo de cualidades —las cualidades de la observación, de la evaluación y de la compasión hacia otros, incluso en situaciones muy serias—. Pero al mismo tiempo, se le mantuvo al margen del conflicto y la guerra. Se le mantuvo apartado del matrimonio y la paternidad. Se le mantuvo apartado de una carrera profesional, siendo siempre moderados sus objetivos por la presencia del Conocimiento, la inteligencia más profunda en su interior. Paciencia, perseverancia, autoconfianza, humildad, compasión; amistoso, pero reservado —estas son las cualidades que tuvo que cultivar mucho antes de que pudiera tener algún sentido de su mayor propósito y llamada en el mundo.

Es cierto que el Mensaje debe ser entregado a una única persona para mantener su pureza, y esta persona debe ser la persona adecuada, la que ha sido elegida. Esta persona debe tener asistencia y compañeros. Para ello, a Marshall se le envió una mujer de gran fuerza e integridad, para que fuera su mujer y su compañera, y se le dio un hijo que le ayudaría a cumplir su gran misión en el mundo. Y otros fueron enviados a asistirle; algunos estarían con él durante un tiempo y otros continúan con él hasta el día de hoy. Porque el Mensajero no puede viajar solo. El Mensajero debe tener asistencia en la recepción y la traída al mundo de una gran enseñanza como esta, y sus compañeros deben tener coraje y ser fuertes, flexibles y modestos. Su conexión con Marshall debe ser una conexión profunda y preestablecida.

Porque él no se ganará a la gente con el encanto, el carisma o la brillantez intelectual. No cautivará a la gente cumpliendo sus expectativas de grandeza, de poder o de fuerza. Su poder está en el Nuevo Mensaje, en su capacidad para recibirlo y portarlo y en ser su primer estudiante y su principal representante.

Las nociones del poder que tiene la gente están tan distorsionadas y son tan incorrectas, que la gente busca aquí las cosas equivocadas. La Gracia, la humildad, la perseverancia, ser digno de confianza, la paciencia, el silencio —estas son las cualidades de un individuo poderoso—. Pero no es esto lo que vuestras culturas y naciones celebran como demostración de verdadero poder y eficacia. Solo se reconoce a los testarudos, a los intrépidos, a los ambiciosos, a los que usan la fuerza para obtener los que reclaman para sí mismos. Pero ese no es el poder de la Gracia. Ese no es el poder que Dios enfatiza dentro del individuo, y no es el poder del Mensajero.

Pasaría un largo tiempo, incluso son sus compañeros, antes de que la realidad de su empresa le fuera revelada. Esto se hizo para evitar cualquier error por su parte o el riesgo de que lo negara o lo evitara. Porque si el momento no es el preciso, una persona puede sentirse abrumada y retirarse —incluso de algo que está destinada a hacer y es para ella, algo que ha venido al mundo a hacer—. Aquellos que crean sus roles, aquellos que se anuncian a sí mismos en sus roles autocreados, no poseen esta cualidad, ¿lo veis? Ellos no poseen los dones del Mensajero.

La Revelación del Nuevo Mensaje será asombrosa incluso para el Mensajero. Él apenas será capaz de creerla, dada su perspectiva humana y su larga aclimatación al mundo. Él había desarrollado una identidad personal, un conjunto de hábitos y orientaciones propias, de modo que la Revelación le estaba golpeando, y no le dio la bienvenida. No la quería.

Todos los grandes Mensajeros que han sido enviados al mundo han experimentado lo mismo, y una vez que la verdad de su misión les fue revelada, ellos se sintieron reticentes. Parecía imposible. Parecía improbable. Parecía abrumador. Parecía peligroso. Parecía estar más allá de sus capacidades. Era inconsistente con cómo se veían a sí mismos. Hablaba de una fuerza que apenas sabían que tenían. Y negaba todas las otras afirmaciones que como individuos podían tener para sí mismos sobre quiénes eran, qué debían tener y hacer, etc.

Por tanto, no fue hasta tarde en la recepción del Nuevo Mensaje cuando se le dijo a Marshall lo que realmente era. Todos esos años recibiendo la Revelación tuvieron que hacerse sin tener la certeza de lo que significaba, de para qué era, de para qué iba a servir, qué iba a hacer y cómo podría ser expresado y explicado. Él tuvo que llevar esto a cabo sin saber realmente para qué era y lo que era, como veis. Tuvo que emprender el viaje, y otros tuvieron que emprenderlo con él, sabiendo solo que el viaje en el que estaban era vital, importante y esencial, pero más allá de eso seguía siendo misterioso y confuso. Una vez que se dio la Revelación sobre la verdadera naturaleza de lo que había estado recibiendo y aprendiendo e intentando comunicar, ello dio comienzo a toda una nueva fase en su preparación.

Ahora él tenía que transcender su anterior idea de sí mismo, para cumplir los requerimientos que su misión colocaba sobre él. Ahora, en vez de ser solo una persona a la que se le había dado algo importante que hacer, él se había vuelto un recipiente para el mayor regalo que estaba destinado a recibir y a dar. Y tuvo que vencer sus dudas en sí mismo y su reticencia, todo ello mientras sabía que lo que estaba haciendo estaba más allá de su comprensión y probablemente incluso de su capacidad de comprender.

A lo largo de la historia, los grandes Mensajeros que han venido al mundo no han sido comprendidos, y sus Mensajes a menudo fueron malinterpretados y usados indebidamente. Esta es la dificultad que supone traer algo puro a un mundo y a una humanidad que son impuros, que están llenos de quejas y conflictos, de ambición y degeneración.

La gente no entiende la naturaleza de la misión, ni la gran carga que los Mensajeros tuvieron que asumir. En su lugar, se inventaron historias para capturar la imaginación del público, para vender la enseñanza, para amplificar su importancia para los que no sabían, para otorgarle un poder que la gente quería que tuviera en vez del poder que realmente poseía. En muchos casos, el Mensaje nunca se transcribió correctamente. Estaba contenido dentro del Mensajero y era demostrado por el Mensajero.

Pero en esta situación era necesario que el Mensaje se diera, se grabara, se transcribiera y se publicara, de modo que la gente tuviese acceso al Mensaje y la enseñanza puros. Si algo le pasara al Mensajero, el verdadero Mensaje no se perdería. Además, esto se hizo para preservar el Mensaje en su forma pura, de manera que no experimente alteraciones o adaptaciones radicales en el futuro, ni se mezcle con otras cosas por conveniencia de cara a la comprensión de la gente o para la ventaja de los gobiernos o el estado.

Por tanto, Marshall tuvo que recibir el Mensaje antes de que pudiera comunicarlo. Tuvo que plasmarlo en una forma permanente, a veces teniendo que alterar las palabras para hacerlas más comprensibles, pero entregando el Mensaje de forma lo más pura posible, con la asistencia de aquellos que fueron enviados a ayudarle. De este modo, si algo le pasase al Mensajero, el Mensaje estaría aquí. La gente tendrá que tratar con el propio Mensaje en vez de simplemente repudiar al Mensajero. Tendrán que enfrentarse al Mensaje mismo, a todo lo que este desafía en la gente y a todo lo que reconoce como verdadero.

Estáis viendo aquí, por primera vez, la verdadera naturaleza de la Revelación, y la naturaleza y el propósito auténticos de un verdadero Mensajero en el mundo. Estáis viendo aquí por primera vez cómo Dios da grandes Mensajes al mundo para servirlo en ese tiempo y en los tiempos por venir, y cómo los sucesivos Mensajes dados durante un largo periodo de tiempo han construido los unos sobre los otros y han atendido condiciones nuevas y cambiantes. Estáis viendo aquí, por primera vez, cómo opera Dios en el mundo más allá de las historias del pasado, más allá de las proclamaciones y las tradiciones, tanto si estas son falsas como genuinas. Estáis viendo la naturaleza de la Revelación.

Es importante ver esto, porque si no se entiende el proceso de Revelación no se entenderá la propia Revelación. Si no se reconoce la carga del Mensajero no se reconocerá al Mensajero. Si no reconocieseis al Mensajero sería una gran desventaja para vosotros, porque él trae consigo una consciencia y una preparación para los grandes peligros que encara la humanidad y las grandes oportunidades para la unidad y la cooperación humanas. Él trae consigo las bendiciones del propósito y la integridad en la vida individual de uno mismo, así como el significado de las relaciones a un nivel superior y más completo. Trae consigo una promesa del futuro de la humanidad en una Comunidad Mayor de vida inteligente en el Universo, así como lo que la humanidad tendrá que hacer para encarar un mundo de recursos en declive y creciente conflicto humano.

El Mensajero ha traído el Mensaje. Tiene un formato que la gente puede leer. No es alguna interpretación posterior. No es algo que se haya mantenido en secreto por parte de solo grupos ocultos o círculos internos. Ha sido entregado a la gente durante el propio proceso de Revelación. Esto no se ha hecho nunca antes. Ahora, viviendo en un mundo donde pueden publicarse cosas y los escritos pueden ser transcritos, traducidos a otros idiomas y presentarse electrónicamente, existe la oportunidad de que la palabra escrita se entregue en todas partes. ¡Esto es fenomenal! Es algo que ahora es muy importante, porque no disponéis de mucho tiempo; el mundo está cambiado demasiado rápido y los peligros están llegando —las Grandes Olas de cambio están llegando al mundo—. No tenéis décadas y siglos para intentar averiguar qué es esto, o para intentar traducirlo, o para simplemente pasarlo de persona a persona en alguna especie de tradición oral. Ahora no hay tiempo para eso, y es por eso que la Revelación está siendo entregada de esta manera.

El progreso y la preparación de Marshall han sido retrasados por los fracasos de ciertas personas a la hora de venir y asistirle. Él ha sido retenido por las circunstancias. Ciertos otros individuos fueron llamados, pero no respondieron, y algunos de los que respondieron no pudieron cumplir aquí su destino —reteniendo todo ello la Revelación del Nuevo Mensaje en un tiempo en que era necesaria, enlenteciendo todo el proceso—. Este entonces es el riesgo de traer una Revelación de Dios al mundo. Hay muchas cosas que pueden retenerla, que pueden frustrarla y que incluso pueden evitar que sea recibida y comunicada.

Este Nuevo Mensaje no es solo para una nación, un grupo o una religión, sino para la gente del mundo entero. Es una Revelación para el mundo. No pretende reemplazar las religiones del mundo, sino apelar a su unidad y a su fortaleza, enfatizar su verdad común, cesar los interminables conflictos entre ellas y unirlas, de manera que puedan servir a la humanidad en su momento de gran necesidad.

Recibir el Mensaje y al Mensajero será muy desafiante para la gente. El Mensajero señalará hacia el Nuevo Mensaje, porque primero debéis tratar con el Nuevo Mensaje. Pero su presencia y el significado y la gran substancia de su comunicación Divina es algo que será muy desafiante de encarar y aceptar. Aprenderlo y comprenderlo llevará mucho tiempo. La gente pensará que lo entiende, pero no lo entenderá. Afirmarán que es fácil comprenderlo, pero no lo habrán comprendido. Lo asociarán con otras cosas, cosas que les resultan familiares, cosan que han aprendido y se les ha enseñado en el mundo, pero nunca se ha traído al mundo nada semejante. El Conocimiento y la sabiduría de la Comunidad Mayor y la enseñanza sobre la espiritualidad al nivel del Conocimiento son cosas que solo muy pocas personas han sabido en la historia del mundo, y nunca han sido presentadas como un Mensaje para la humanidad.

Por tanto, el desafío recaerá sobre el receptor —en vosotros y en todos aquellos que tienen la fortuna de recibir el Nuevo Mensaje lo más pronto posible—. Este traerá claridad, propósito y poder a vuestra vida, y eso es algo que necesitáis ahora mismo. Pero el regalo para el mundo es incluso mayor que lo que hará por vuestra vida. Pero para saber esto necesitáis tener una relación con el Nuevo Mensaje. No podéis estar apartados de él y juzgarlo, criticarlo y evaluarlo. Eso no tiene esperanza. Es estúpido. Lo que encontraréis así son vuestros propios prejuicios, vuestras propias limitaciones y vuestras propias suposiciones e ideas preconcebidas. Para poder ver lo que el Nuevo Mensaje puede revelaros, tenéis que venir a él con una mente abierta. Si venís temerosos, pensando que perturbará vuestras creencias o que invalidará vuestras tradiciones, entonces no seréis capaces de penetrar en él. Simplemente lo juzgaréis a ciegas, y no podréis recibir su gracia, su poder y su visión del futuro.

El Mensajero necesitará ahora una gran asistencia de otros para traer al mundo este Nuevo Mensaje. No es algo que pueda hacer una única persona. No es algo que realmente pueda hacer un pequeño grupo de individuos —a pesar de estar comprometidos, a pesar de ser devotos—. Va a requerir la asistencia de otros. Va a requerir que la gente aprenda el Camino del Conocimiento, aprendiendo el Nuevo Mensaje, viviéndolo y viendo su completa relevancia en el mundo que veis y en el mundo que aún no habéis visto.

El Mensajero necesitará protección. Necesitará verdaderos estudiantes. Necesitará gente que lo apoye. Y necesitará de otros simplemente para dar testimonio de este gran evento en la historia humana. Esto parecerá increíble, incomprensible. La gente no lo creerá. Pensará que es imposible. Dios dio todas sus revelaciones hace mucho tiempo. Está en los textos sagrados. Mucha gente no podrá aceptar que Dios haya hablado de nuevo, que haya una Nueva Revelación en el mundo —como si ellos pudieran asumir que conocen la mente y la voluntad de Dios, como si pudieran insistir en que conocían el Plan y la verdad de Dios por sí mismos—. Esto es estúpido y arrogante, por supuesto, pero mucha gente asume esta postura sin cuestionarla.

Para conocer el Nuevo Mensaje, debéis ser dar testimonio de él. Debéis aprender de él. Debéis dejar que os aporte claridad y significado en vuestra vida. Esta es la única manera de conocer su Origen, su verdad y su relevancia para el mundo y vuestra vida. Esto representa una relación Divina, y es esta relación lo que podéis traer a vuestras tradiciones espirituales y religiosas —permitiendo que el Nuevo Mensaje añada otra dimensión a vuestra estudio y práctica religiosa, dejando que complete lo que fue preservado y presentado con anterioridad—. Porque la humanidad está encarando una nueva serie de circunstancias que nunca antes ha encarado, y una Nueva Revelación ha sido dada para preparar, alertar y fortalecer a la humanidad, de modo que esta pueda unirse frente a las Grandes Olas de cambio.

Dios sabe lo que la humanidad necesita, incluso si la humanidad sigue estando confusa. Dios sabe lo que está llegando para la familia humana, incluso aunque la humanidad esté obsesionada con su pasado. Dios sabe que la humanidad debe unirse ante el gran peligro, incluso aunque la gente continúe con sus conflictos y sus admoniciones los unos contra los otros. Lo que Dios sabe y lo que la gente cree no es lo mismo.

Esto hace que la traducción y la presentación del Nuevo Mensaje sean difíciles, pero este Mensaje debe darse. Debe alcanzar a aquellos que pueden escuchar, que pueden ver, que pueden saber, aquellos cuya aproximación es pura, que no vienen aquí condenando, sino a recibir claridad, poder, propósito y el significado de la relación. Vienen a ser bendecidos por el Nuevo Mensaje y a ser empoderados y confrontados por él.

Lo que haga la humanidad con este Nuevo Mensaje dependerá de la propia humanidad. Dios no puede controlar su respuesta. No puede controlar el resultado de su respuesta. Si entendierais la naturaleza de la relación de Dios con el mundo y la humanidad, esto os resultaría muy claro. Pero si no la entendéis, entonces os parecerá confuso y quizá triste. Pero Dios ha puesto dentro de cada persona el poder del Conocimiento, la capacidad de ver y saber la verdad más allá del engaño y la preferencia personal. Este Conocimiento debe surgir ahora en mucha gente para que el mundo tenga un futuro, para que la humanidad sea capaz de continuar y tomar un nuevo curso.

El Nuevo Mensaje no tiene una agenda política. Está aquí para inspirar la acción correcta y el reconocimiento y la necesidad de que haya cooperación frente a un verdadero cambio y eventos en el mundo. Os enseñará cómo escuchar, a aprender lo que Dios quiere que hagáis en vuestra vida, aquello que es para vosotros, y dónde residen vuestras verdaderas fuerzas y vuestro éxito —más allá de las persuasiones y los engaños del mundo.

El Mensajero está ahora en el mundo. Él continúa trayendo al mundo el Nuevo Mensaje, incluso en este momento. Ha realizado su gran tarea de recibir la mayoría del Nuevo Mensaje. Este estará completo. Él no está aquí para autoproclamarse como un gobernante, un líder o un gran poder. Está aquí simplemente para dar testimonio del Nuevo Mensaje y ser su defensor primario. No está aquí para reclamar un poder político o un poder económico, ni para desplazar a otras personas o derrocar a alguien. Su presencia aquí pretende servir como una demostración y una presentación de la sabiduría y el amor de Dios, así como de los grandes desafíos que la familia humana está encarando ahora, para los cuales no está preparada.

Por tanto, recibid al Mensajero y apoyadle de cualquier manera que podáis. Permitid que vuestro corazón os diga lo que se ha de hacer. Reconoced y recibid las bendiciones del Nuevo Mensaje, que por primera vez está empezando ahora a estar disponible para el mundo.

Tomaos tiempo para considerarlo. Tomaos tiempo para estar con él. Tomaos tiempo para forcejear con él. Tomaos tiempo para permitirle que os revele cosas que nunca antes se os habían mostrado. Permitidle que os confirme lo que siempre habéis sabido que es verdad y que os revele el hilo de verdad que ha estado en vuestra vida todo el tiempo. Permitidle que ilumine vuestras tradiciones religiosas, que revele su pureza, que revele su verdad esencial, que revele que todas ellas proceden de Dios, que revele la Espiritualidad Única de la humanidad, y que revele el gran umbral que supone para la humanidad encarar un Universo repleto de vida inteligente y aprender a revertir el gran declive que hoy está ocurriendo en el mundo.

La carga recae sobre el receptor. El Mensajero ha realizado un largo y difícil viaje. Incluso en este punto, la carga recae ahora en el receptor. Lo que cuenta es la integridad, la honestidad y el deseo del corazón, y es esto lo que os permitirá recibir el Nuevo Mensaje para vosotros y comprender su importancia para el mundo. Permitid que este sea vuestro entendimiento.

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