El Nuevo Dios

Traducción del texto “The New God”, tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 12 de febrero de 2009 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

Aquí el nuevo Dios es el antiguo Dios, desvelado y clarificado.

Hay una Nueva Revelación sobre Dios, una Revelación que extrae a Dios de la antigua historia de la humanidad, de los conflictos, las fantasías y los malentendidos de la humanidad. Esta Revelación coloca a Dios en el mayor panorama de vida en el Universo llamado Comunidad Mayor.

Necesitáis ahora este nuevo entendimiento de Dios, porque el Dios de los antiguos era un Dios pequeño —un Dios de vuestro mundo y vuestro tiempo, un Dios de vuestras culturas, un Dios de vuestros pueblos en los tiempos antiguos—. Pero la humanidad ha crecido ya mucho para seguir con este Dios, este Dios humano, este Dios enfadado, vengativo, este Dios que parece ser una proyección de vuestra personalidad y vuestras tendencias.

No es que los antiguos estuvieran equivocados. Es solo que su comprensión estaba limitada. No es que ellos crearan un Dios a su imagen; es solo que no podían comprender un Dios que estuviera más allá de su imagen.

La Nueva Revelación presenta a Dios en un mayor contexto, en el contexto de la vida inteligente en el Universo. Este no es un contexto humano, pues no es un Universo humano el que estáis encarando.

No es un Dios que esté preocupado con solo este único mundo. No es un Dios que juzgue a la manera en que vosotros juzgaríais o que condene a la manera en que vosotros condenaríais. No es un Dios que necesite alabanza y adoración, que debe ser obedecido y adulado. Ese es el viejo Dios de la tribu. Ese es el viejo Dios que favorece a una nación sobre otra, a una gente sobre otra. Esa es una vieja idea de Dios.

Pero Dios nunca ha sido así. Porque el Dios al que la gente ha mirado y al que ha adorado, el Dios que la gente ha entendido y malentendido, ha sido siempre el Dios de la Comunidad Mayor —de las vastas extensiones de espacio, de otras dimensiones de la realidad y de incontables razas de seres, muy diferentes de la familia humana.

Este es el Dios del Universo. No un Dios de un mundo, de una gente o de una tribu, no un Dios que piensa, actúa o se comporta como lo hacen los seres humanos. Este Dios no está limitado a una única Revelación para la humanidad, pues ha habido sucesivas Revelaciones para la humanidad.

Ahora hay una Nueva Revelación para la humanidad para preparar a la familia humana para el gran cambio que está llegando al mundo, así como para prepararla para su futuro, su destino y su encuentro con la Comunidad Mayor de vida inteligente en el Universo.

No podréis pensar en Dios a la manera antigua si queréis entender la Nueva Revelación de Dios para el mundo. Si pensáis a la manera antigua no podréis entender la realidad y el significado de la vida inteligente en el Universo. Porque el Dios antiguo era exclusivo de la humanidad —un Dios de una nación, de un pueblo, de la raza de uno mismo, de un único mundo—. Es por ello que el Dios antiguo era demasiado limitado, y se le entendía excesivamente a imagen solo de la humanidad para poder comprender la verdadera naturaleza y propósito de Dios, incluso aquí, en este mundo.

El Dios antiguo llevaba a la gente a la guerra. Parecía no preocuparse por el bienestar de la gente y las naciones que no favorecía. El Dios antiguo era usado por los reyes, los monarcas y las naciones para justificar y amplificar sus propias ambiciones y reivindicaciones. El Dios antiguo parecía deleitarse en castigar a la humanidad por los inevitables errores que esta cometería viviendo en el mundo en su estado de separación. Toda la noción del Cielo y el Infierno se levanta entorno a las creencias y suposiciones sobre el antiguo Dios.

El Dios nuevo, el Dios de la Comunidad Mayor, el Dios de una realidad mayor que la vuestra propia, requiere una redefinición de todas estas cosas. Porque la realidad de Dios es muy diferente de cómo se la ha considerado y creído en el pasado.

Dios no favorece a una nación sobre otra. Dios no conduce a los pueblos a la guerra. Dios no desea la victoria de una nación sobre otra o que un pueblo conquiste a otro. Dios no desea desastres naturales, plagas, enfermedades o catástrofes.

Podéis culpar de estas cosas al Dios antiguo, pero no al nuevo. Porque Dios ha puesto en movimiento las fuerzas de la naturaleza, la evolución y el cambio geológico en el principio de los tiempos, y ahora todo ello funciona por sí solo.

Dios es inteligente. Dios no tiene que dirigir cada pequeña cosa. No tiene que mover la sangre por vuestras venas u operar vuestros millones de células. No tiene que hacer funcionar el tiempo atmosférico del mundo. No tiene que dirigir las naciones o las economías del mundo. Todo esto está puesto en movimiento. Fue puesto en movimiento en el principio de los tiempos.

Dios vela sobre el mundo y sobre todos los mundos, llamando a los separados a retornar, llamando a través de las vías de la religión, las vías de la consciencia, las vías del verdadero amor y reconocimiento.

Al Dios del Universo no le importa cuáles sean vuestras creencias religiosas, siempre y cuando puedan ayudaros a traeros al Conocimiento más profundo que Dios ha puesto dentro de vosotros —una inteligencia más profunda que Dios ha puesto dentro de vosotros para guiaros, protegeros y conduciros a un mayor servicio y contribución en el mundo.

El Dios antiguo estaba dominado por las instituciones religiosas. Si no apoyabais a estas instituciones y creíais en su ideología, se consideraba que seríais enviados al Infierno y que estabais ofendiendo a Dios.

A Dios no le importan estas cosas. Las creencias, las fascinaciones, las obsesiones y las fantasías de la humanidad no son lo que mueve a Dios. Lo que lo hace es el movimiento más profundo del corazón y la consciencia. Es el acto del dar desinteresado. Es el acto del perdón y el deseo de contribuir más allá de las preferencias y necesidades de uno mismo. Es el reconocimiento mutuo. Es un enemigo volviéndose un amigo. Es la sanación del mundo natural que ha sido despojado. Estas son las cosas que mueven al Señor del Universo.

Para poder comprender el destino y el futuro de la humanidad en una Comunidad Mayor de vida en el Universo, para poder comprender cómo prepararos para las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo, debéis tener una nueva experiencia y comprensión de lo Divino.

Si os aferráis a las viejas ideas y las viejas definiciones, no comprenderéis lo que la humanidad enfrenta y cómo prepararos. Pensaréis que es el fin de los tiempos. Pensaréis que es el gran castigo. Pensaréis que es la batalla final —toda esta clase de cosas que parecen indicar un gran final a la experiencia humana.

La humanidad no está sino dejando una fase de su desarrollo y entrando en otra. Es una gran transición desde un mundo de sociedades tribales y facciones en conflicto a una humanidad más unida y poderosa —una humanidad capaz de vivir, operar y permanecer libre en una Comunidad Mayor de vida, una humanidad capaz de hacer frente a Intervenciones de otras razas en el Universo y capaz de establecer sus propias reglas de interacción aquí; una humanidad unida que puede aprender a vivir dentro de los límites de este mundo y sus recursos limitados, sin llevarlos al agotamiento y al declive.

Una humanidad unida necesitará una experiencia y comprensión nuevas de los Divino para poder realizar esta gran transición y evitar la creciente tentación del conflicto, la competición y la guerra. Frente a un mundo de recursos en declive, de destrucción medioambiental, de tiempo atmosférico violento y creciente inestabilidad económica, necesitaréis tener una mayor experiencia de lo Divino y, particularmente, del poder del Conocimiento dentro de vosotros. Es en este nivel más profundo bajo la superficie de vuestro intelecto donde Dios os tocará y os moverá mediante la fuerza misma de atracción de lo Divino.

No podéis comprender a Dios con vuestro intelecto. No podéis reducirlo a un principio racional. Debéis ver que Dios no está operando todas las funciones del mundo, porque estas fueron puestas en marcha al principio de los tiempos.

Aquí no hay conflicto entre la creación y la evolución. Realmente no hay conflicto entre la religión y la ciencia. Ambas nacen de la misma realidad, la misma necesidad de comprender la vida, la misma necesidad de corregir los errores humanos y establecer un futuro fiable y seguro para la familia humana.

La religión y la ciencia son corrompidas por las mismas fuerzas —por el deseo de poder individual, por la dominación de un grupo sobre otros, por las instituciones luchando por la supremacía—. Ambas son ortodoxas por derecho propio, y ambas tienden a estar limitadas y a la defensiva.

En vez de intentar conectar el pasado con el presente y el futuro, es mejor dejar marchar el pasado y ver que el entendimiento que tiene la humanidad de lo Divino es un proceso evolutivo en y por sí mismo. Si tratáis de conectar el futuro con el pasado negaréis el futuro, o bien tendréis que cambiar vuestro entendimiento del pasado.

Las antiguas profecías no se cumplirán. El Mesías no retornará al mundo. Ahora es el momento de que el Conocimiento emerja. Es la era de la cooperación y la responsabilidad humanas.

No va a venir ningún gran líder para llevar a la humanidad a un futuro glorioso. No va a venir ningún individuo a ajustar las cuentas y vengarse de los malvados. Esa es la antigua idea de Dios. Ya no es relevante y en realidad nunca fue verdadera. No es sino el deseo de la gente de hallar una solución final a los enigmas de la vida, a las preguntas y problemas de la vida.

Fuisteis enviados al mundo para contribuir en él, para hacer una contribución específica que concierne a ciertas personas en ciertas situaciones. No penséis que ya comprendéis esto. No asumáis que ya estáis plenamente involucrados en esto.

No penséis que por creer en una ideología religiosa vais a ser salvados. Porque si no hacéis lo que vinisteis aquí a hacer, si no os unís a aquellos con los que debéis uniros para contribuir vuestros regalos, la creencia por sí sola no os ayudará a salvar la distancia terminando la separación entre vosotros y Dios.

Para reuniros con Dios, debéis volveros más semejantes a lo que Dios realmente creó en vosotros. Dios ha puesto el Conocimiento dentro de vosotros para guiaros y redimiros. Las creencias son secundarias, y a menudo son un obstáculo en el camino a esta redención.

Pensar que vuestra religión es la única religión verdadera será un obstáculo en el camino a vuestra redención. Condenar a otras naciones, a otros pueblos y a otras religiones os impedirá recibir esta redención. Ser farisaicos y defensores de vuestra fe os cegará y os pondréis de espaldas a Dios. Debéis tener el coraje y la fe en lo Divino para pensar en Dios de un modo nuevo, para daros cuenta de las responsabilidades que tenéis aquí y para reconocer que se os envió al mundo para ser contribuidores, no jueces o críticos.

Aquí debéis comprender que Dios ha iniciado todas las religiones del mundo, y que todas ellas han sido alteradas por la gente, incluso alteradas radicalmente. Para corregir los errores del pasado, renovar la verdadera fe y sacar a la luz la gran verdad de las religiones antiguas en su forma pura, Dios ha enviado una Nueva Revelación al mundo, no para reemplazar las religiones del mundo, sino para clarificarlas y aportarlas una fuerza y un poder nuevos y una mayor unidad entre sí.

No es solo una corrección, sin embargo. Es una preparación para un futuro que será distinto del pasado. Estáis encarando un Universo no humano. Estáis encarando la destrucción medioambiental y una inestabilidad e inseguridad crecientes en el mundo. Estáis encarando un mundo de recursos en declive, un mundo donde una población creciente tendrá que beber de un pozo que mengua poco a poco.

Podéis rezar a Dios pidiendo que os salve, pero Dios os ha enviado aquí para salvar el mundo, para jugar vuestra pequeña pero esencial parte en esto.

No es el fin de los tiempos. Es una gran transición. No es el fin del mundo. Es un gran ajuste de cuentas y un nuevo tiempo de Revelación. Muchas cosas llegarán a su fin. Muchas formas de vivir deberán ser alteradas. El entendimiento humano tendrá que cambiar. La responsabilidad humana tendrá que crecer. La compasión humana tendrá que crecer. El perdón humano tendrá que crecer. Parecerá que es el fin de los tiempos, como si el mundo entero estuviera derrumbándose ante vosotros, un tiempo de cambios cataclísmicos y agitación. Pero es realmente un tiempo para que la humanidad madure, gane sensatez y se prepare para su futuro.

Solo Dios sabe lo que está llegando en el horizonte, y solo Dios puede prepararos para ello por completo. Vosotros podéis reconocer ciertas soluciones a algunos aspectos de los problemas del mundo, pero no podéis prepararos por vosotros mismos para las Grandes Olas de cambio ni para vuestro encuentro con la vida inteligente en el Universo.

Dios ha enviado una Nueva Revelación al mundo para preparar a la humanidad para su futuro, advertir a la humanidad de los grandes peligros en el mundo y más allá del mundo y bendecir a la humanidad con el poder y la presencia del Conocimiento que ha sido puesto como una fuerza más profunda dentro de cada persona, de manera que la humanidad pueda escoger la paz sobre la guerra, la cooperación sobre la división, la resolución sobre la falta de confianza, la libertad sobre la capitulación y la responsabilidad sobre la debilidad. Esto no es la providencia de unos pocos individuos inspirados o unos pocos pequeños grupos trabajando para apoyar a la familia humana. Tendrá que ser algo que se extienda a lo largo y ancho del mundo.

No todo el mundo tendrá que recibir el Nuevo Mensaje de Dios y creer en él, pero debe alcanzar a suficiente gente para tener aquí su impacto, aportar una consciencia y experiencia nuevas de lo Divino en vuestra vida y del movimiento más profundo de vuestra vida.

Aquí tendréis que abandonar vuestras nociones del Cielo y el Infierno y vuestra creencia en un juicio final y todas esas cosas, porque ellas no encajarán con la mayor realidad en la que estáis entrando.

Si seguís el Conocimiento os acercaréis a Dios. Si negáis el Conocimiento y seguís vuestros miedos y ambiciones, os alejaréis aún más de Dios. Si contribuís vuestros regalos en el mundo, no necesitaréis venir aquí de nuevo. Habréis completado este ciclo de vuestra evolución y desarrollo.

Dios no va llevaros simplemente de vuelta al Cielo. Dios va poneros a trabajar en el Universo, en la realidad de los separados. Tenéis muchas tareas en el presente y muchas tareas futuras. No huis de esto yendo al Cielo, porque hay mucho trabajo que hacer. Dios no desperdicia esta oportunidad. Vuestra redención debe ser una fuente de inspiración para otros y debe continuar teniendo un efecto resonante y positivo en la vida en el Universo.

Nadie va a ser enviado al Infierno, pero la gente está ya viviendo en el Infierno, estando separados de Dios —el Infierno de su propia y temerosa imaginación, el Infierno de su odio a sí mismos y el odio de otros, el Infierno de sus circunstancias, el Infierno de su aislamiento. Sí, hay Infiernos peores que esto, pero Dios no os enviará allí.

Si os quedáis fuera de la gracia y el poder de Dios, de la providencia y la guía de Dios, entonces vuestro Infierno se profundizará y podrá parecer que es interminable. Pero no es interminable, porque Dios ha puesto el Conocimiento dentro de vosotros, y eventualmente descubriréis que debéis seguir este Conocimiento, que debéis aceptarlo y que solo el Conocimiento puede sacaros del Infierno de vuestra separación, de vuestro aislamiento y de vuestros propios agravios y autonegación.

Al final, Dios recuperará a todos, incluso a los más malvados. Estos simplemente tendrán que trabajar más tiempo para redimirse. Tendrán que dar más para contrarrestar sus impactos dañinos sobre los demás. Aquí los reyes tendrán que ser portadores de agua y labrar los campos. Aquí los tiranos tendrán que barrer las calles.

Las personas son impacientes. Quieren un día del juicio. Quieren que todo termine. No quieren tener que vivir con grandes preguntas, grandes preguntas sin resolver. Quieren que Dios castigue a otros que ellas mismas no pueden o no van a castigar. Piensan que saben lo que es la justicia.

Es por eso que el Dios antiguo está lleno de venganza, enfado y rechazo, que la gente es forzada a creer con la amenaza de la muerte y el Infierno. Esta es una manera primitiva de ver la vida. Es una manera ignorante. No tiene en cuenta la realidad de lo Divino o la realidad de vuestra naturaleza y destino Divinos.

Dios llamará a todos de vuelta eventualmente, pero eventualmente puede ser dentro de mucho tiempo. Mientras tanto, sufrís; vivís en la oscuridad y la confusión. No os dais cuenta de vuestro poder, de vuestro valor o de la mayor fuerza del Conocimiento dentro de vosotros. Este aguarda a ser descubierto, y está intentando salvaros incluso en este momento.

Para que la humanidad pueda evitar un gran colapso en el futuro y podáis evitar la dominación de otras razas en el Universo, debéis escuchar ahora y obtener un nuevo y mayor entendimiento de la presencia y poder Divinos en vuestra vida, de la verdadera naturaleza del destino humano y de lo que se requerirá de la gente, los grupos y las naciones para elegir sensatamente frente a un mundo cambiante.

Aquí vuestras antiguas creencias son clarificadas y purificadas. Aquí no abandonáis las grandes tradiciones. En cambio, veis su conexión mutua y la gran valía y sabiduría que se encuentra en el corazón de sus enseñanzas.

Vuestra cosmología cambiará porque estáis entrando en la Comunidad Mayor. Ahora vuestra religión no puede ser una religión de solo un mundo o una gente. Tendrá que ser una religión de la Comunidad Mayor —un Dios del Universo, una espiritualidad del Universo, aquello que os une y os conecta el uno al otro a pesar de vuestras diferentes visiones e interpretaciones.

Luchad contra esto y estaréis luchando contra la voluntad y el propósito de Dios para la humanidad. Repudiadlo y repudiaréis vuestro futuro, vuestra evolución y la educación primaria que debéis recibir en este tiempo. Arremeted contra la Nueva Revelación de Dios y os alejaréis aún más del poder y la presencia de Dios en vuestra vida. Todas estas Revelaciones están conectadas, pero debéis ver su hilo y su contenido puros para entenderlo.

Mucho de lo que la gente cree es puramente una creación humana —los relatos, los milagros, la tradición de relatos y milagros—. Una creación humana. Que Dios creó el mundo en unos pocos días —una creación humana, el intento de un entendimiento limitado de comprender la realidad y el misterio de la Creación—. Es como pedir a un niño de cinco años que hable sobre la evolución del mundo. Él solo puede hacerlo en un lenguaje simple, con historias simples y un marco temporal simple. No puede comprender aún la amplitud, la inmensidad y la complejidad de lo que está contemplando.

Según expandís vuestra consciencia y vuestro entendimiento, ganáis una mayor comprensión de lo Divino, del milagro de la Creación y del milagro incluso mayor que supone la redención.

Aquí el nuevo Dios es el antiguo Dios, desvelado y clarificado, desvestido de antiguas comprensiones o antiguas mitologías. Porque solo hay un Dios, y ese es el Dios de todos los Universos y todas las razas. Dios tiene un Plan de redención para cada una de ellas, y cada una de ellas es reclamada mediante el Conocimiento, porque Dios ha puesto el Conocimiento en todas ellas.

La mayoría de razas en el Universo son mucho menos libres de lo que lo es la humanidad en esta época. Muchas razas están sufriendo bajo la subyugación de otras razas o se han vuelto enteramente seculares y tecnológicas en su énfasis. Pero aun así hay un Plan de redención para todos ellas. ¿Pero podéis vosotros explicarlo? Por supuesto que no. ¿Podéis definir la Voluntad y el Plan de Dios para el Universo? Por supuesto que no. ¿Podéis siquiera comprender una Comunidad Mayor de vida inteligente —un billón de billones de razas, y mucho más más allá de esto?

Aquí, en vez de intentar que la vida encaje en vuestra ideología, que todo se apriete en vuestro entendimiento limitado, comenzáis a seguir el poder y la presencia del Conocimiento dentro de vosotros. Esto revela la Presencia y el Plan de Dios para vuestra vida, y comprendéis que más allá del intelecto hay una mayor dimensión en vuestra existencia, y que el intelecto debe servirla.

Aquí dejáis de proclamar que conocéis la Voluntad de Dios y os volvéis humildes, permitiendo que la Voluntad de Dios para vosotros y para este tiempo sea revelada. Si vuestra intención es pura, seguiréis algo sin llegar a grandes conclusiones, sin autoproclamaros y sin formular una nueva ideología que es realmente una creación humana.

El Conocimiento sabe dónde estáis yendo. El Conocimiento sabe lo que está llegando en el horizonte. El Conocimiento está intentando protegeros y prepararos incluso en este momento. Pero aún no sois suficientemente conscientes del poder y la presencia del Conocimiento dentro de vosotros para escuchar sus mensajes, prestar atención a sus advertencias y recibir su guía. Es por eso que la Nueva Revelación de Dios provee los Pasos al Conocimiento, para que podáis acceder a esta realidad y esta corriente más profundas en vuestra vida.

La humanidad no puede salvarse a sí misma ahora. No puede hallar una solución para las Grandes Olas de cambio. No sabe cómo prepararse para un universo de vida inteligente —un entorno competitivo a una escala que ni siquiera podéis imaginar—. Es por eso que hay un Nuevo Mensaje de Dios en el mundo, para proveer la Revelación, la advertencia, el aliento y la preparación.

Aquí debéis ser una persona capaz de funcionar en la Comunidad Mayor, una persona capaz de pensar en términos del mundo entero, una persona que no está limitada y constreñida por un entendimiento previo que es con mucho demasiado limitado e insuficiente para permitiros percibir vuestras circunstancias cambiantes y los grandes desafíos que están llegando.

Aquí la Nueva Revelación abre puertas, expande vuestra consciencia y vuestra percepción, os libera de viejas ideas que nunca os permitirían ver el presente y el futuro, os libera de la condena y os devuelve al misterio y el poder de vuestra vida y vuestro mayor propósito en el mundo.

Dios tiene un mayor Plan para la familia humana, pero este Plan solo puede ser seguido individualmente mediante el Conocimiento, mediante la cooperación y el reconocimiento entre los pueblos, mediante la responsabilidad medioambiental, mediante la responsabilidad ante la familia humana y mediante la humildad y la simplicidad —sin arrogancia, sin condena y sin farisaísmo.

Todas estas cosas son invenciones humanas, y no son solo algo de la humanidad. Estas tendencias existen por todo el Universo. Es el resultado de la separación, la gran separación de Dios que puso en marcha la creación y la expansión del Universo físico.

El Universo físico no es sino una pequeña parte de la Creación de Dios. Pero esto es algo que aún habréis de aprender, y tenéis aquí un mayor viaje y un destino. Pero tenéis que permitir que vuestra mente se expanda, que vuestros ojos se abran y que vuestros oídos escuchen para poder obtener esta preparación y entendimiento mayores.

Las religiones antiguas, si se mantienen en conflicto entre sí, realmente se habrán vuelto obsoletas y lo serán cada vez más en el futuro. Ahora debéis ver a Jesús en el contexto de la Comunidad Mayor, y a Mahoma y al Buda y a todos los grandes santos y emisarios en un contexto mayor, en una mayor serie de Revelaciones —cada una acercando a la humanidad a la civilización mundial, a una mayor cooperación y a una experiencia más profunda de la consciencia que Dios ha puesto dentro de vosotros. En este sentido, todas las religiones son ecuménicas. Todas han de apoyarse mutuamente en vez de competir y denunciarse la una a la otra.

La Voluntad de Dios es que la humanidad se una, preserve el mundo y se prepare para su futuro en la Comunidad Mayor —un futuro donde la libertad de la humanidad será desafiada repetidamente, un futuro donde la humanidad será seducida por las ofertas de tecnología alienígena, un futuro con muchos riesgos, pero un futuro donde la humanidad debe mantener la libertad y la soberanía humana en este mundo—. Perded esto y lo perderéis todo —todos los logros de la humanidad.

Solo la Nueva Revelación de Dios puede mostraros estas cosas, porque estas no formaban parte de las previas Revelaciones de Dios. En eras previas la humanidad no necesitaba saber de la Comunidad Mayor, y no estaba enfrentando un mundo en declive. Pero ahora estáis enfrentando estas cosas y debéis prepararos, y es por eso que fue enviado al mundo un emisario trayendo un Nuevo Mensaje de Dios. Él no es un salvador. No es magnífico. Él es simple y humilde. Es el Mensajero.

Una vez más, la humanidad es desafiada con una Nueva Revelación. ¿Puede recibirla? ¿Puede comprenderla? ¿Puede aceptarla, o luchará, forcejeará y la denunciará, continuando sus modos violentos e ignorantes? ¿Seguirá intentando el intelecto humano reemplazar el poder del Conocimiento dentro del individuo? ¿Crecerá y se expandirá la religión, o se contraerá y se pondrá a la defensiva? ¿Será la gente capaz de cambiar, de tener un verdadero cambio en el corazón que les prepare para el futuro y asegure una vida y seguridad mayores en el mundo? Estas son preguntas que solo la gente puede responder.

La Revelación está sobre vosotros, porque tenéis las grandes necesidades encima. Dios tiene más cosas que decir a la familia humana y ha provisto una Nueva Revelación y un nuevo camino hacia delante. Esto ha venido del nuevo Dios —nuevo solo para vuestro entendimiento, porque solo hay un Dios y ese Dios no es ni nuevo ni viejo, sino que siempre ha estado—. Es el entendimiento de la humanidad lo que debe evolucionar ahora, y se ha dado una Nueva Revelación para hacer esto posible.

La Revelación fue dada frente a una gran necesidad, porque la humanidad no está reconociendo las Grandes Olas de cambio y no está respondiendo a la presencia de fuerzas de la Comunidad Mayor, que están en el mundo para aprovecharse de una humanidad débil y dividida.

La humanidad no está respondiendo y no puede prepararse a sí misma a tiempo, y es por eso que ha sido dada la Revelación. También se está dando para elevar el entendimiento de la humanidad de su naturaleza y realidad espirituales al nivel del Conocimiento, donde no hay conflictos ni discusiones entre la gente. Porque el Conocimiento no puede estar en oposición a sí mismo. Vuestra identidad y realidad mayores fueron creadas en armonía con las de todos los demás. Es solo la arrogancia de la presunción humana y la presencia dominante del miedo y la competición lo que aleja a la gente de su naturaleza y propósito verdaderos aquí.

Estad de buen ánimo, porque un gran Mensaje está siendo enviado al mundo por el Creador de toda vida en el Universo. Tened gran confianza en que el poder y la presencia del Conocimiento están dentro de vosotros, y según aprendáis a seguir los Pasos al Conocimiento encontraréis su poder, su gracia y su guía para vosotros mismos y para los demás. Veréis que verdaderamente fuisteis creados por Dios y enviados al mundo con un mayor propósito, y que tenéis un mayor destino más allá de este mundo y un mayor futuro tanto dentro como más allá de los límites del tiempo.

Anuncios