La Reconciliación

Traducción del texto “The Reconciliation” tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 02 de mayo de 2011 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

Tú estás viviendo en Separación —separado de la Creación misma, separado de tu Fuente, separado incluso de tu naturaleza más profunda— viviendo en una parte diferente de tu mente, una mente que ha sido moldeada y condicionada por tu experiencia del mundo.

Te identificas con tu cuerpo y tus ideas. Te das un nombre. Eres diferente y aparentemente distinguido de todos a tu alrededor. Estás viviendo en Separación.

Viniste a este mundo con un propósito, enviado aquí por tu Familia Espiritual, un propósito para servir de una manera única dentro de las circunstancias de tu vida y de las condiciones del mundo.

Así, mientras tú estás viviendo en un estado de Separación, estás todavía conectado a tu Fuente. Aún estás conectado a los que te han enviado al mundo. Aún estás conectado a la Creación.

Es esta contradicción dentro de tu propia naturaleza lo que realmente significa ser un ser humano. Es esta contradicción la que da promesa a tu vida, porque has venido por un propósito mayor —un propósito que no te has inventado, un propósito que realmente no puedes cambiar—, un propósito con el que tu naturaleza más profunda está comprometida en el nivel de tu alma.

Si ese no fuera el caso, entonces tú estarías perdido en el mundo. Tú serías un fragmento del universo físico. Tu vida no tendría ningún significado intrínseco o ningún valor más allá de la estimación de los demás con los que estás comprometido. La vida parece estar vacía y sin sentido. Y si tú fueras rico o pobre, independientemente de tus circunstancias, el hecho es que tu separación estaría siempre persiguiéndote, generando miedo —miedo a la pérdida, miedo al daño, miedo a la miseria, miedo a la destrucción.

Es este miedo el que gobierna la vida de las personas, determinando sus decisiones, eclipsando toda la poca felicidad que pareces crear y tratas de crear. Es la ansiedad constante. Es el sentimiento de pesar. Es el anhelo y la falta de plenitud que es parte de la experiencia del mundo de cada persona.

Pero la Separación nunca fue realmente establecida. No puedes ser separado de tu fuente, y es por eso que no hay Infierno ni condenación. Sólo hay el proceso de reconciliación. No importa el tiempo que necesites, ese es el resultado final. Tu contradicción y tu decisión son, ¿qué voz  escucharás dentro de ti?

Dios te ha dado una conciencia profunda, no una conciencia social, sino una conciencia intrínseca. Esta es parte de la inteligencia más profunda que Nosotros llamamos Conocimiento. No estés confundido. No estés en conflicto. Y no tengas miedo del mundo, porque nada puede destruirla. El mundo puede oscurecerla, eclipsarla y llevarte lejos de ella, pero dentro de ti, está completa. Es la parte de ti que es parte de la Creación misma.

Esto es lo que va a salvarte, ya ves. Esto es lo que está conectado con Dios y con todos los que sirven a Dios —en este mundo y en otros mundos y más allá de la realidad física misma.

Esto existe más allá del reino del intelecto. Es algo que tienes que experimentar y expresar y aplicar en tu vida, y eso es lo que va a demostrar tu poder, tu realidad y tu eficacia.

Tú no sabes quién eres tú, independientemente de tus definiciones o lo que pongas en tu tarjeta de visita, pero a mayor profundidad no tienes dudas. Quién eres tú en este mundo, en esta vida, es lo qué fuiste enviado aquí a hacer y lograr, y el proceso de tomar los Pasos al Conocimiento  te conducirá hacia la reconciliación.

Dios sabe lo difícil que es el mundo. Dios no está haciendo funcionar el mundo  y cada pequeño acontecimiento. Pero Dios está respondiendo a los grandes puntos de inflexión en la historia de la humanidad. Dios es consciente del gran peligro que existe para la familia humana, ya que se enfrenta a un mundo en declive y a la intervención de razas en el universo que están aquí para tomar ventaja de la debilidad y de la división humana.

Tu propósito, entonces te conecta no sólo a tu reconciliación, sino también a los acontecimientos del mundo y a las necesidades de la humanidad. Tu papel será muy específico, con la participación de ciertas personas para un fin determinado. No puedes determinar esto con el intelecto, aunque tú puedes intentarlo, y muchos lo han intentado. Es algo que surgirá en el horizonte de tu vida interior, una vez que estés tomando los Pasos al Conocimiento y estés involucrado en tu preparación.

Tu reconciliación no es simplemente para tu redención, sino para ofrecer un servicio único e importante a los demás y al mundo mismo. El Señor de los Universos no perdería esta oportunidad de que tu vida sea de valor y significado para otros.

Independientemente de lo que previamente te hayas hecho a ti mismo, independientemente de la degradación y de los errores y de los compromisos que has establecido en tu detrimento; el poder de ese propósito puede redimirte. Tú puedes ser la peor persona en la tierra, y el poder del Conocimiento todavía te puede redimir.

Cada paso que das hacia el Conocimiento es un paso hacia tu reconciliación —con tu Fuente, con tu Familia Espiritual que te ha enviado al mundo— una reconciliación con tu naturaleza más profunda, una reconciliación con la vida. Se trata de una reconciliación que emana del Conocimiento dentro de ti y llama a esa parte de ti que se identifica con el mundo y se pierde en el mundo.

Lo que comienza a traerte a la senda de la reconciliación es la comprensión de que realmente estás perdido en el mundo y que los que te rodean están en las mismas condiciones y tienen la misma carga. Esta toma de conciencia, que es totalmente honesta y muy necesaria, te desilusionará hasta el punto en el que te das cuenta de que debes buscar un mayor significado para tu vida. Este es el principio de la reconciliación.

Tú puedes sentir que no eres responsable de nada en particular, excepto tal vez de tus hijos y de tu familia directa, tu familia inmediata, pero en realidad tú eres responsable ante los que te envían al mundo. Son ellos los que te estarán esperando cuando salgas de este mundo, y ante ellos, te darás cuenta de si has alcanzado aquí tus objetivos o no.

Cualquiera que sea el resultado, ellos te tratarán con mucho amor y respeto, así que no hay condenación, ya ves. Dios no condena a la Creación. Pero Dios ha puesto en movimiento las fuerzas de la reconciliación para redimir a esa pequeña parte de la Creación que está viviendo en la Separación, esa pequeña parte de la Creación que tú llamas el universo físico. Tú posiblemente no puedes desentrañar que significa esto ni imaginarlo por ti mismo. Por supuesto que no. Esto está más allá del alcance del intelecto, al igual que la mayoría de las cosas de gran importancia.

Tú tarea es tomar los Pasos al Conocimiento y tener la honestidad de darte cuenta de que sin esta mayor orientación dentro de ti, tus decisiones serán débiles, basadas en débiles presunciones, sobre deseos cambiantes, sobre atracciones momentáneas y lo más importante basadas en la realidad demoledora del miedo que impregna tu vida y las vidas de otras personas, que pasa casi desapercibido, excepto cuando se está expresando de forma extrema.

La presencia constante de ese miedo lo hace desaparecer de la conciencia de las personas. Ellos piensan que este es simplemente normal —un tipo normal de ansiedad, un tipo normal de insuficiencia—. Cuándo lo expresan, dicen, “Bueno, eso es algo normal” —un estado normal de miedo y aprensión, un estado normal de agotamiento y confusión—. Las personas se han adaptado a una condición miserable, y llaman normal a esto.

A mayor profundidad, al nivel de tu verdadera naturaleza, al nivel de Conocimiento, bueno, esto no es realmente aceptable. Y cuando te des cuenta de esto, será el punto de inflexión de tu vida, independientemente de tu edad y circunstancias, independientemente de si eres rico o pobre, soltero o casado, sin importar qué tradición religiosa profeses o si no profesas ninguna, si ese es el caso. Sin importar qué nación o cultura o la ideología política de tu gobierno, da igual. Da igual si tú eres humano o si perteneces a otra raza en otro mundo. El dilema es el mismo, ya ves. No se limita a la condición humana. Es la condición de la Separación misma.

Tu mente tratará de hacer exitosa la Separación. Tratará de ser feliz y rica y de estar satisfecha y acumular todas las cosas y personas que cree que debe tener para asegurar su felicidad. Pero cuanto más acumule, más asustada estará de perder las cosas que haya acumulado, y más aprensiva se volverá cuando pasen los años y se haga mayor y las cosas comiencen a desvanecerse.

Las personas se esfuerzan en el inmenso gasto y coste de tratar de hacer la Separación exitosa y agradable y satisfactoria y completa, pero nunca pueden hacerlo realmente, ya ves. Pero es necesaria mucha humildad para renunciar a esta búsqueda, para finalmente darte cuenta de que tienes que estar conectado a un Poder Mayor —no al poder de tu gobierno o al poder de tu comunidad o al poder de tus creencias religiosas o al poder de tu familia o al poder de cualquier cosa en el mundo— sino al poder de tu Creador, un Poder Mayor. Incluso si no eres religioso en tus pensamientos y asociaciones, es lo mismo. Simplemente acabas describiéndolo de forma diferente, eso es todo.

La vida te puede servir para decepcionarte de esa forma, lo que te llevará hasta el verdadero juicio en tu interior, que es el principio de la reconciliación. Si te das cuenta de que realmente no puedes responder a las grandes preguntas que surgirán, entonces debes recurrir a un Poder Mayor, a  una Fuente Mayor, sin embargo tú las defines. Aunque tus definiciones serán incompletas y quizás incluso tontas al principio, este es el comienzo de una asociación mayor.

A Dios no le importa a qué religión perteneces. Dios no está unido a la teología de ninguna religión, porque en el universo hay un sinnúmero de religiones. Dios responderá a la inflexión de tu vida, a la apertura de tu corazón, a la emergente necesidad del alma, la necesidad más profunda que tienes, que es la necesidad de cumplir tu propósito como medio de reconciliación.

Aquí el servicio en el mundo no es un castigo. Es el proceso que permite al Conocimiento interior surgir en tu consciencia y convertirse en la fuerza más importante en tu vida. No es que se te envíe al mundo para hacer penitencia como si fueras un convicto que tengas que salir y hacer un trabajo manual para cumplir tu sentencia. No es así en absoluto. El servicio que prestas es lo que genera la reconciliación para ti y lo que nutre y fomenta la reconciliación para otros.

Porque ¿cuál es la evidencia más poderosa de Dios en el mundo, sino la evidencia de la entrega desinteresada, la preocupación por los demás, incluso si ellos no se preocupan por ti, el cuidado de la tierra, incluso si la tierra parece indiferente a tu existencia? Esa es la más profunda manifestación del Creador que podría haber. Esto es lo que mueve a la gente. Esto es lo que abre los corazones de la gente. Esto es lo que los conecta con su conciencia más profunda y les da la sensación de que ellos también tienen una mayor conexión y una mayor responsabilidad estando en el mundo.

No puedes reconciliarte tú mismo. Esto no es un ejercicio intelectual. Puedes formular el sistema de creencias más elegante posible, pero no es la reconciliación. Tú todavía estás perdido en sus pensamientos. Tú todavía estás disociado de ti mismo. Tú todavía estás desconectado. Tú te riges por creencias y suposiciones y realmente no has tomado aún el gran viaje.

Se trata de un tipo diferente de viaje. Tú no lo inventas. No es el producto de fusionar las diferentes ideas religiosas o espirituales que te encuentras, para  mejorarlas. No es el producto de tener una gran filosofía o ideología. Es algo más innato, más auténtico, ocurriendo a un nivel más profundo en el que se está moviendo tu vida.

Este es el comienzo de la gran atracción del Creador para el Creado. Una vez que empieces a tomar los pasos hacia la reconciliación, comenzarás, muy intermitentemente al principio, a experimentar la gran atracción. Así es como Dios te recuerda tu Fuente, desde la gran atracción.

No es amenazándote con el Infierno y la condenación. No es prometiéndote el paraíso, que sólo puedes imaginar como un lugar físico. No es por alcanzar las grandes promesas de alegría, éxtasis y plenitud. Tal vez eso es lo que se necesita para persuadirte al nivel de tu mente mundana, pero a mayor profundidad la atracción es la atracción.

Es el gran amor operando dentro de ti, lo que genera su propia atracción. Es el gran amor que sentirás por ciertas personas con las que tienes un propósito mayor y un destino, un amor que parece muy diferente de las febriles búsquedas románticas a las que se entregan las personas.

La reconciliación es lo más importante. Es más importante que cualquier otra cosa que hagas, porque es lo que te reconciliará con tu Fuente, y es lo que realmente inspirará a otros a ser como tú. Hacer cosas útiles para la sociedad es valioso y tiene un gran mérito, pero incluso más allá de esto, está tu presencia en el mundo y el poder que te guia y el significado de lo que te guía.

Esto es lo que te da un valor extraordinario. Esto es lo que te confiere una extraordinaria perseverancia. Esto es lo que te da los ojos para ver y la claridad para discernir lo que es verdadero de lo que es falso, lo que es bueno de lo que sólo luce bien. Esta es la forma de saber la diferencia entre una verdadera asociación con otro y una pasión o un deseo fugaz.

Dios redime lo separado a través del Conocimiento, en este mundo y en todos los mundos. Está bien que no puedas entender esto intelectualmente o convertirlo en una especie de fórmula simple en la que puedes creer. Todo lo que Dios hace es realmente incomprensible, pero eso no significa que no pueda ser experimentado y apreciado.

Las personas que creen que Dios gestiona cada pequeña cosa en su vida están subestimando la majestad y el poder del Creador, porque Dios no gestiona cada pequeña cosa en tu vida. Es tu trabajo gestionar cada pequeña cosa en tu vida. Dios no está salvando el mundo. Dios te ha enviado aquí para salvar el mundo. Tú tienes un pequeño pero esencial papel que desempeñar. Si no juegas tu parte, el mundo se oscurece. Sus perspectivas se ven disminuidas.

No puedes escapar de esta responsabilidad, de esta rendición de cuentas. Es parte de lo que te redime, te da poder y valor, pero no es una verdad con la que puedas negociar. No importa cuáles sean las circunstancias de tu vida, lo que determinará, en parte, lo que eres capaz de hacer y lograr aquí, el acuerdo y el compromiso están todavía ahí.

La parte de ti que está conectada a Dios no puede ser descartada o utilizada por la parte de ti que todavía está disociada de Dios. Es por eso que no puedes utilizar el Conocimiento para conseguir lo que quieres. Sólo puedes seguir al Conocimiento y dejar que se te lleve a un cumplimiento mayor y una mayor reconciliación.

Esto es lo que admiras en las personas verdaderamente creativas y generosas. Esto es lo que admiras en los que manifiestan una entrega desinteresada, no sólo a gran escala, también a pequeña escala. Este es el servicio que proporcionan los verdaderos padres para sus hijos. Este es el servicio que un verdadero ciudadano proporciona a su comunidad.

Esta es la gran fuerza motivadora. Se puede confundir con otros intereses egoístas, y suele ser el caso, pero una vez que quitas lo que es falso, ves el poder de la reconciliación trabajando.

La gente quiere muchas cosas. Tienen miedo de perder lo que tienen y no encontrar lo que están buscando. La gente quiere muchas cosas. Pero en el fondo, debajo de la superficie de la mente, están buscando la reconciliación.

Esto es lo que te conecta con tu vida antes de este mundo y tu vida venidera. Esto es lo que te conecta y da integridad y termina el terrible conflicto y la confusión de lo que la gente llama una vida normal. Esto es lo que trae la paz a tu naturaleza más profunda porque por fin estás reconociéndola y respondiendo a ella. Esto es lo que te dará un viaje diferente en la vida y traerá a tu vida una calidad de relación que no podrías encontrar de otra manera. Esto es lo que te dará ojos para ver y oídos para oír. Esto es lo que te permitirá ofrecer un servicio mayor y una responsabilidad mayor.

Aquí tendrás momentos donde sentirás el poder y la presencia de los Cielos, por unos momentos, pero eso es suficiente. Aquí serás capaz de superar tu propio miedo e indolencia. Tú serás capaz de superar tu debilidad y tu vulnerabilidad porque hay un Poder Mayor que emerge dentro de ti, el poder y la presencia del Conocimiento.

Tú todavía tienes que ser una persona que funcione en el mundo. Todavía tienes que hacerte cargo de las innumerables tareas de estar en el mundo, y muchas de estas tareas van a crecer y llegar a ser más importantes. Esto no es un escape del mundo, sino una preparación para el mundo, para participar en el mundo de una manera más grande, con un mayor incentivo y una mayor toma de conciencia.

Dios está llamando a los separados a responder, no para sacarlos del mundo, sino para ponerlos en el mundo con un propósito mayor, una dirección mayor y una fuerza mayor.

Te enviaron aquí para servir, pero también fuiste enviado aquí para experimentar la reconciliación. Es fácil sentirte reconciliado cuando no estás aquí. Bueno, todo es obvio, todo es evidente. Tus preguntas disminuyen. La relación está en todas partes, es omnipresente. Tú eres entendido. Tú  entiendes.

Pero cuando tú entras en el mundo, bueno, pierdes esto. Tú estás ciego.  Eres ignorante. Eres vulnerable. Es en este nivel donde debe producirse la reconciliación. No se puede correr a casa al Cielo o pensar que si tú eres un buen chico o una buena chica, llegaras a ir al Cielo —o lo que sea que creas en tu imaginación.

No, no en absoluto. Si lo haces bien, se te da un servicio mayor. Más allá de este mundo, empiezas a servir a los que permanecen atrás. Dios no va a desperdiciar tu realización, sino que va a emplearla en mayores formas.

Una vez que hayas obtenido la reconciliación, a continuación, desearas naturalmente promoverla y apoyarla en los demás. Este es el deseo natural del corazón.

No puedes mantener la reconciliación para ti mismo, como si estuvieras sosteniendo algún tipo de riqueza. Es algo que debe fluir a través de ti, y naturalmente, lo hará.

La Nueva Revelación de Dios clarifica esto, pero esto está presente en todas las grandes religiones del mundo. Aunque estas verdades han sido oscurecidas, cubiertas de creencias, pompa, historia y mala interpretación.

Es por eso que la Revelación de Dios, para este tiempo y para los tiempos venideros, debe aclarar estas cosas de la manera más simple posible y debe repetirse constantemente para que puedas comenzar a entender y recordar que estás aquí por un propósito mayor y que una mayor reconciliación debe ocurrir en tu vida y se producirá a medida que comiences a tomar los Pasos al Conocimiento y respondas a las necesidades más profundas de tu corazón y tu alma.

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