Viviendo en un Tiempo de Revelación

Traducción del texto “Living at a Time of Revelaction”, tal y como le fue revelado al Mensajero de Dios Marshall Vian Summers el 27 de septiembre de 2011 en Leadville, Colorado, Estados Unidos.

Por primera vez en la historia de este mundo, sois capaces de presenciar el proceso de la Revelación. Ayudado con la tecnología moderna, todo el proceso se está grabando para que no pueda haber error en futuras interpretaciones, como tan menudo ha sido el caso en el pasado.

No es sólo la Revelación la que es significativa. Es el proceso de la Revelación en sí —ser capaz de oír la Voz, tan similar a la que se dirigió a Jesús, a Buda, a Mahoma y a muchos otros grandes Maestros, tanto conocidos como desconocidos en la historia de este mundo. Esta es una oportunidad única y una profunda educación que puede aclarar muchos errores en el pensamiento religioso y arrojar una luz nueva y más clara a todas las Revelaciones anteriores de Dios.

En la historia de este mundo y de todos los mundos, el proceso de la Revelación es el mismo. Un individuo es seleccionado y enviado al mundo. Cuando estos individuos llegan a una cierta etapa de su desarrollo y madurez, son llamados fuera de sus circunstancias normales, llamados a una gran cita, un gran encuentro con la Presencia Angélica que supervisa ese mundo en particular.

Entonces son llamados a un mayor servicio y preparados para un mayor servicio, preparados para traer algo nuevo y revolucionario al mundo. Esto no es simplemente un refinamiento de la comprensión del pasado o de las creencias del pasado. Es algo realmente nuevo y revolucionario. No es sólo una mejora o un incremento o una nueva perspectiva sobre algo que ya ha sido suministrado y está bien establecido. Se trata de un nuevo umbral.

Tienes la oportunidad de presenciar la Revelación, el proceso de la Revelación, la clarificación de la Revelación y el significado de la Revelación para tu vida y para el mundo entero. Porque este es un Mensaje para el mundo entero, no sólo para una tribu, un pueblo, una nación o una región. No es una revisión de lo que se ha dado antes. No es una reacción a lo que se ha dado antes. No es el complemento a cualquier enseñanza o teología que exista en el mundo. Es algo nuevo y revolucionario. Representa un gran umbral y un gran desafío para la familia humana.

Dondequiera que estés viviendo, en cualquier nación en que te encuentres, cualquiera que sea tu situación, estás viviendo en un tiempo de Revelación, tan grande como cualquier tiempo de Revelación en el pasado. Tu capacidad de responder a la Revelación determinará tu disposición, tu apertura, tu honestidad y tu sinceridad. Porque todo lo que es falso, todo lo que no es sincero, todo lo que es corrupto o erróneo, se revela a la luz de la Revelación.

¿Quién puede recibir a un nuevo Mensajero de Dios? ¿Quién lo rechazará? ¿Cómo responderán las personas? ¿Responderán acaso? Todo es revelado en el tiempo de la Revelación —el valor de la comprensión religiosa de la persona, la pureza de su fe religiosa, la claridad y honestidad de su acercamiento, la apertura de su corazón y su mente—. Todas estas cosas son reveladas en el tiempo de Revelación. Y ahora estás viviendo en un tiempo de Revelación.

Un hombre ha sido preparado y enviado al mundo. No puede haber otros que puedan hacer tal afirmación, pues el Cielo sabe quién es escogido y quién no lo es. Y aquellos que se escogen a sí mismos y se eligen a sí mismos, bueno, no pueden traer una nueva Revelación al mundo. Ellos no tienen el poder o la claridad, y lo más importante es que ellos no tienen la Revelación misma.

Todo es revelado en un tiempo de Revelación. El proceso de la Revelación es muy diferente de las historias, las fantasías y los milagros que las personas atribuyen a este tipo de eventos, estos eventos seminales en la historia humana que han sido glorificados y encumbrados mucho más allá de lo ordinario para tratar de dar una mayor importancia y significación a las enseñanzas que surgieron de este gran evento.

Pero estos grandes eventos tienen orígenes humildes. No son grandiosos y sensacionales. No están llenos de milagros y hechos extraordinarios donde todos están maravillados. Esa es la diferencia entre la realidad y la invención humana.

La Revelación es extraordinaria. Es rara. Porque Dios sólo envía un Nuevo Mensaje al mundo quizá una vez en un milenio, en un tiempo de gran umbral, desafío y dificultad para la familia humana; en un momento de gran oportunidad y gran necesidad, donde debe darse una Nueva Revelación, no simplemente comentarios adicionales sobre lo que se ha proporcionado antes.

Esto es, entonces, lo que debe llegar más allá de las ideas y creencias del oyente, hasta una parte más profunda de ellos, una inteligencia más profunda en su interior, una parte de ellos que aún está conectada a Dios, la parte que Nosotros llamamos Conocimiento.

No puedes engañar al Conocimiento. No hay error en la percepción a este nivel. Pero, por desgracia, muy pocas personas han logrado suficientemente este estado de la mente, esta profunda conexión, para poder ver claramente y seguir al Conocimiento, que representa la dirección de la Voluntad y el Propósito de Dios en el mundo.

La Revelación ante ti es la mayor y más importante Revelación jamás dada a la humanidad, porque habla a un mundo alfabetizado, un mundo de comunicaciones globales, un mundo de mayor sofisticación y un mundo de creciente y profunda necesidad, confusión y miseria.

Es la primera gran Revelación que se da a una comunidad mundial, a una población alfabetizada. Y por eso que tiene que hablar ahora con mayor claridad, mayor énfasis, mayor sofisticación y complejidad. Porque no podéis ser como niños y enfrentaros a lo que tendréis que enfrentaros en el mundo y más allá. No podéis ser simplemente discípulos ciegos y prepararos para las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo o para el encuentro de la humanidad con la vida inteligente en el universo —el mayor y más consecuente evento en la historia—. No podéis adorar a Dios y pensar que estáis cumpliendo vuestro destino aquí, pues cada uno de vosotros ha sido enviado al mundo para un propósito más grande que se conecta con la evolución del mundo y la realidad de la necesidad humana a vuestro alrededor.

Sólo el Conocimiento dentro de vosotros sabe lo que esto significa específicamente, lo qué debéis hacer para prepararos para ello y lo que debe lograrse a través vuestro y a través de otros con los que, naturalmente, os asociareis a la luz de un propósito mayor.

La Revelación no está aquí para crear un panteón de dioses o historias fantásticas que parecen dudosas y difíciles de creer. No está aquí para convertiros en siervos de Dios tanto como para para animaros a representar a la Voluntad y el Propósito Divinos, algo que sólo Conocimiento dentro de vosotros puede permitiros hacer.

Es una gran Revelación para un futuro que será diferente del pasado —para un mundo en declive; un mundo de recursos en disminución; un mundo de destrucción medioambiental; un mundo en el que será más difícil cuidar de las personas, así como proporcionar alimentos, agua, medicinas y energía en todo el mundo; un mundo de mayores peligros y enfrentamientos; y más allá, un mundo que se enfrenta a la intervención de razas del universo que están aquí para aprovecharse de la debilidad y las expectativas humanas.

Por lo tanto, el mensaje es muy poderoso, pero debe ser muy clarificador. Y el Mensajero debe proclamarlo y también ser capaz de enseñar lo que significa. Esto es algo que ha requerido décadas de preparación. Al Mensajero le ha llevado décadas incluso recibir el Nuevo Mensaje de Dios; es así de vasto y completo.

El Mensajero debe ser un hombre sin posición en el mundo, pero tiene que ser bien educado y muy compasivo. Debe ser sencillo y humilde. Él debe hablar con claridad, pero en términos que todos puedan entender. Debe demostrar a través de su vida el valor de su Mensaje y la importancia de vivir y aprender una Nueva Revelación.

Él no es perfecto, pero ninguno de los Mensajeros ha sido nunca perfecto. Él no producirá milagros para las masas, porque ninguno de los Mensajeros lo ha hecho nunca en realidad. Él está aquí para abrir la puerta a una experiencia más profunda de la Presencia y el Poder Divinos en la vida de la gente en todas partes —ricos y pobres, del norte y el sur, del este y el oeste, en todas las naciones, en todas las religiones­—. Él no está aquí para reemplazar las religiones del mundo, sino para proporcionarles una mayor claridad y relevancia.

Porque la humanidad debe prepararse para las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo si la civilización humana ha de sobrevivir y ser estable y ser una base para los más grandes logros de la humanidad en el futuro.

La humanidad también debe estar preparada y educada sobre la vida en el universo, en la medida en que necesitará entender para determinar cómo va a responder a la presencia de una intervención en su propio mundo.

Ninguna de las religiones del mundo puede prepararos para estas cosas, porque ellas nacieron de una época anterior, y aunque son inmensamente importantes para la humanidad, hará falta una Nueva Revelación de Dios para salvar la civilización humana, para traer mayor unidad entre las religiones del mundo, para poner fin a la guerra y al conflicto y para que la humanidad pueda prepararse para los grandes desafíos que vendrán.

No puedes estar anclado en el pasado y entender la Revelación del futuro. No puedes ser inflexible en tus puntos de vista religiosos y comprender cómo Dios hablará de nuevo, por qué Dios ha hablado de nuevo y lo que esto significará para ti y para los demás. Tu corazón no puede estar cerrado, pues si es así no oirás y no verás. Y tienes que amar a la humanidad lo suficiente para valorar esta Revelación, aprender a vivir de acuerdo a lo que enseña y recibir el poder que proporciona, la gracia y la compasión que enfatiza.

El Mensajero se enfrenta a un viaje muy peligroso por delante, ya que habrá mucha resistencia a la Nueva Revelación, como siempre ha habido en el pasado una gran resistencia a las Revelaciones de Dios en el mundo, en cualquier momento y dondequiera que fuera dada. Él no hablará en cada ciudad. No estará presente en todos los eventos. Él sólo hablará aquí y allá, pero su mensaje será transmitido al mundo, y la Revelación será presentada al mundo con su propio comentario, sus propias directivas y su propia aclaración. No es algo que vaya a dejarse para que lo interpreten y lo comenten individuos y estudiosos del futuro, porque eso se ha demostrado peligroso y desafortunado en el pasado.

Es por eso que la Revelación es tan explícita y tan repetitiva. Es por eso que es tan aclaradora, para minimizar la posibilidad de error humano, la percepción errónea y los malentendidos.

La Revelación restaura al individuo el poder del Conocimiento, que fue antes sólo el privilegio de la élite y los elegidos. Habla de la consciencia más profunda de la humanidad, la consciencia que fue establecida antes incluso de que vinieras aquí, para guiarte y aconsejarte en todas las cosas importantes.

El Mensajero no debe ser adorado. Él no es un dios. Ninguno de los Mensajeros eran dioses. Ellos eran Mensajeros —mitad humanos, mitad santos— representando ambas realidades, la realidad del mundo y la realidad del Antiguo Hogar del que todos vosotros habéis venido y al que todos volveréis con el tiempo.

Su presencia aclarará lo que debe aclararse. Su voz hablará a las mentes y los corazones de aquellos que pueden oír. Él hablará a las necesidades del mundo y a las necesidades del corazón y del alma. Él no trae sólo respuestas, sino la respuesta en sí. Porque Dios ha puesto una inteligencia y una mente mayores dentro de cada persona, pero esto no se sabe en el mundo en gran medida, salvo por unos pocos. No serán simplemente la tecnología humana y el ingenio humano los que podrán prepararos adecuadamente para el futuro, para la propia Comunidad Mayor. Tendrá que ser algo mucho más profundo y esencial en vuestra naturaleza y vuestro ser.

El Mensajero hablará de estas cosas. Todo esto es parte de la Revelación, ya ves. Dios no te da una respuesta para el día o una respuesta para mañana, sino una respuesta para todos los días y todas las situaciones. Dios no tiene que dirigir tu vida, porque el Señor de todos los universos no está ocupado contigo de esta forma. Dios es más inteligente. Dios ha puesto el Conocimiento dentro de ti, una perfecta inteligencia rectora que ha de ser discernida de todas las otras voces, impulsos, deseos y temores en tu mente.

La Revelación ha proporcionado los Pasos al Conocimiento, la vía de acceso a lo que es la mayor donación que Dios jamás podría darle a la humanidad o a cualquier raza emergente o avanzada del universo.

Vuestra comprensión de lo Divino deberá ser llevada ahora a un mayor panorama de la vida. Vuestro entendimiento no puede estar anclado en el pasado, sino que debe ser flexible y capaz de adaptarse al futuro, a medida que más y más cambios ocurren dentro de vosotros y a vuestro alrededor. Vuestro Señor debe ser ahora el Señor de los universos, el Señor de los millones, millones, millones de razas y mucho más.

Esto es parte de la Revelación para la humanidad, tan diferente y mucho más amplia que cualquier Revelación que se haya dado nunca.

Con esto, valorarás todas las Revelaciones y adquirirás la sabiduría de todas ellas. Si eres un cristiano devoto, tu cristianismo crecerá ahora y será más expansivo. Si eres un musulmán devoto, tu fe y tu práctica ahora crecerán y se harán más expansivas. Si eres un practicante Budista o de la fe Judía o de cualquier camino religioso, todo será ampliado por la Nueva Revelación.

El Mensajero hablará de estas cosas. La Revelación habla de estas cosas. Y por primera vez, oirás la Voz de la Revelación. Nunca fue posible registrarla previamente por razones obvias, pero ahora podrás oír la Voz de la Revelación. Es una cosa maravillosa, pero también es un reto para ti, ya que si no puedes escuchar esto, si no puedes reconocer esto, entonces deberás enfrentar tus propios obstáculos. Es posible criticar, negar y evitar esto, pero eso sólo expone tu debilidad y tus limitaciones.

¿Qué más tiene Dios que hacer por ti? Si no puedes recibir la Revelación, ¿qué puede hacer Dios por ti? Dios ha dado una respuesta a todo el mundo y a ti individualmente —a tu fe, a tu tradición, a tu religión, a tu cultura y a tu nación—. ¿Quieres favores? ¿Quieres dispensaciones? ¿Quieres ser aliviado de las dificultades de la vida? ¿Quieres ser mimado? ¿Quieres milagros a cada paso? ¿Quieres estar en algún tipo de beneficencia del Cielo, como si estuvieras indefenso e impotente en el mundo?

Dios os da la fuerza a través del Conocimiento, y hace un llamamiento al Conocimiento a través de la Nueva Revelación. No es Dios quien va a salvar el mundo; quienes lo harán son las personas que han sido enviadas aquí para salvarlo. Y ellas jugarán su pequeño pero significativo papel, y será mayor de lo que ellas comprenden. Será diferente de sus metas y ambiciones personales. Este papel les redimirá y les revivirá, devolviéndoles la fuerza y ​​el poder del Cielo, que se encarnan en el Conocimiento en su interior, en lo profundo bajo la superficie de la mente.

Tienes la oportunidad de entender el proceso de la Revelación. Si puedes entenderlo, verás qué milagro es realmente. No harás del Mensajero un dios, pero le concederás el respeto y la deferencia que merece. Y serás honesto en tu acercamiento —no para descartar o desdeñar la Revelación— sino para escucharla, experimentarla y aplicarla a tu vida lo suficiente como para poder comprender su mayor propósito y significado para ti.

La gente quiere que Dios haga muchas cosas para ellos —salvarlos de las calamidades, darles oportunidades, sanar a los enfermos, derrocar gobiernos corruptos y opresores, darles ventajas, hacerles ricos, hacerles felices, contentarles o hacer que estén en paz—. Pero lo que las personas quieren y lo que Dios quiere no es lo mismo, no al principio, pues las necesidades reales de vuestro corazón resuenan con la Voluntad del Creador, pero las necesidades reales de vuestro corazón y vuestra alma pueden ser algo que todavía no está en vuestra consciencia.

Una profunda honestidad os llevará allí. Dios ha provisto el poder del Conocimiento, y con ello el camino y el compromiso con la vida que redimirá al individuo. Esto sirve a todos, incluso a los malvados, incluso a los más pobres entre los pobres.

Aquí no hay héroes y maestros. Sólo hay aquellos que son fuertes en el Conocimiento y pueden demostrar su gracia y su poder en el mundo. ¡Cuán diferente es esto de lo que se les enseña a pensar y creer a las personas! Pero los pensamientos y creencias están en la superficie de la mente. Debajo de la superficie está la gran apertura a vuestra verdadera naturaleza y al poder del Conocimiento.

Todavía no te das cuenta de cuán importante y central es esto para tu vida. Por eso, la Revelación debe proporcionar una aclaración de lo que realmente es la religión y lo que significa, de lo que realmente es la espiritualidad y lo que significa, y cómo todas las verdaderas prácticas espirituales son en esencia pasos al Conocimiento. Pero es difícil encontrar esto en las religiones del mundo, debido a lo cubiertas que llegan a estar por el ritual, la tradición, el comentario y la malinterpretación. Para muchos, las religiones se han convertido en rígidas creencias, para otros, sólo en un consuelo. Su verdadero poder sólo puede encontrarse dentro de ellas con un gran maestro y un guía sabio.

La humanidad no tiene tiempo para esto ahora, porque ya es tarde. Esto no es solamente para que ciertos individuos emprendan un mayor viaje en la vida. Es para toda la familia humana, para prepararla de la forma más práctica y esencial para el gran cambio que se avecina al mundo y que ya está empezando a golpear las costas y a abrumar a las ciudades, arrojando a las naciones al conflicto unas contra otras, oscureciendo sus cielos, contaminando sus ríos y amenazando a los recursos mismos de los que dependéis cada día.

La Revelación no está aquí para asustaros, sino para empoderaros, para daros fuerza, coraje y determinación; para daros compasión y tolerancia; para daros el poder del Conocimiento, que es la fuente de vuestra fuerza e integridad reales.

El mundo ha cambiado, pero las personas no han cambiado con él. Las Grandes Olas están llegando, pero las personas no lo saben. La Intervención está ocurriendo en el mundo, pero las personas no son conscientes o tal vez piensan que es una cosa maravillosa.

Necesitareis una Revelación del Creador de toda la vida para preparar a la humanidad, para despertar a la humanidad y para fortalecer y unir a la humanidad, para que pueda tener un futuro mejor y pueda sobrevivir el gran reto a su libertad y su destino.

Hay tanto que aprender. Hay tantas cosas que dejar de lado, tantas cosas que cuestionar, tantas cosas que reconsiderar. Una Revelación de Dios trae todo esto. Es un gran desafío para el destinatario y para las personas que tienen la gran bendición de recibirla.

Y mientras el Mensajero está en el mundo, tienes esta gran oportunidad de escucharlo, de considerar sus palabras y el significado de su presencia en el mundo en este momento.

Será una gran conmoción para muchos. Será resistido por muchos. Será recibido por muchos. Pero hará falta una gran conmoción para despertar a la humanidad a la realidad de su situación y a las circunstancias para las que debe prepararse. Se necesitará la conmoción de la Revelación. Se necesitará la conmoción del futuro. Se necesitará la realidad de este momento presente y la comprensión de que no estáis viviendo la vida que fuisteis enviados aquí a vivir, así como el reconocimiento de que vuestras ideas por sí solas no pueden prepararos para cosas más grandes, y que debéis tener el poder del Conocimiento, que es la fuerza del Cielo que se os ha dado.

Este es el significado de la Revelación. No es simplemente una Revelación de ideas. Es una Revelación de experiencias. Es una revelación de la verdadera naturaleza, origen y destino de uno mismo.

Que tus ojos puedan abrirse a esto.

Que tu corazón pueda ser receptivo.

Que tus ideas sean lo bastante flexibles para poder reconsiderarlas.

Y puedas comprender que estás aquí para servir a un mayor propósito,

que tú mismo no puedes inventar o dirigir.

Que la Revelación sea tuya, y sea dada a través de ti a los demás.

Que el Mensajero sea reconocido y honrado en su tiempo restante en la Tierra.

Y que este pueda ser un tiempo de gran bendición, aclaración y aliento para ti

que estás tratando de encontrar el mayor propósito y dirección de tu vida.

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