La Vida Sagrada

Traducción del texto “The Sacred Life”, tal y como fue revelado a Marshall Vian Summers el 13 de Marzo de 2013 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

Estás destinado a vivir una vida sagrada, una vida de propósito, significado y dirección. Pero el mundo es un lugar arriesgado, y mucha gente no tiene la oportunidad de asumir una vida mayor debido a la pobreza, a la opresión, a la opresión religiosa y a las obligaciones familiares. Pero para aquellos que tienen esta oportunidad a su alcance en este momento, la llamada está ahí. El deseo está ahí, dentro de ti.

La Voluntad del Cielo está por todo tu alrededor, pero el mundo tiene muchas atracciones, seducciones y distracciones. La gente es llamada, y como muy a menudo es el caso, entrega su vida prematuramente —en relaciones, atándose a gente, lugares y cosas—. Esto cubre la necesidad temporalmente, la necesidad de la vida sagrada.

Los individuos llenan su vida con necesidades, temerosos de que si no lo hacen no habrá nada para ellos. Movidos por el miedo a no tener, buscan tener tanto como puedan, hasta que sus brazos están llenos y no pueden llevar nada más. Ellos están ahora demasiado cargados con sus propios deseos e inseguridades para ser capaces de recibir la vida sagrada.

Tú has sido enviado al mundo con un propósito. Este propósito requiere que entres en un nuevo tipo de experiencia vital —un estado mental diferente, una consciencia diferente de ti mismo y de los demás y una relación diferente con el propio mundo—. Hacer estas cosas es tu destino, y tu destino lo es todo. Es lo más importante. Pero las personas crean sus propios destinos, o lo intentan. Las culturas en donde viven les animan a hacerlo, prescriben lo que debe hacerse, lo que debe lograrse a una edad determinada —cosas como cuándo deberían casarse, el tener familia antes de estar listas, el llenar su vida con todas las cosas que su cultura o su sociedad prescribe—. Pero Dios tiene otro plan para ti.

La gente piensa que la vida sagrada es una vida monástica, pero es así. Porque en casi todos los casos, el trabajo de la gente está fuera, en el mundo. Es allí donde deben aprender a vivir una vida monástica. Pero para aproximarse a esta vida debe haber una rendición y un reconocimiento de que tus intentos de realizarte son inútiles y no llevarán al éxito. Esto puede aprenderse más rápidamente reconociendo con objetividad las vidas de la gente a tu alrededor —sus éxitos, sus fracasos y, en última instancia, sus decepciones—. El mundo está demostrando toda forma de error y recelo. Si puedes verlo, ello te ahorrará tiempo. Te ahorrará sufrimiento. Te ahorrará experimentación innecesaria. Te ahorrará graves decepciones. Evitará que regales tu vida y luego tengas que trabajar muy duro para recuperarla.

Las personas no están dispuestas a esperar. Les mueven sus culturas, su condicionamiento y su inseguridad. Su momento para el reconocimiento puede estar a años de distancia. ¿Qué harán entre ahora y entonces? ¿Pueden esperar? ¿Pueden construir el Pilar del Trabajo, el Pilar de las Relaciones, el Pilar de la Salud y el Pilar del Desarrollo Espiritual? Porque vuestra juventud es para esto, como ves. Hay mucho que hacer. Hay un gran foco. Hay logros importantes. Pero las personas quieren la respuesta ahora. No están dispuestas a vivir con las preguntas. Pero solo vivir con las preguntas trae las verdaderas respuestas a su momento. Pero esto requiere confianza en uno mismo y apreciación propia, así como el apoyo de al menos un compañero con sabiduría que te recuerde esto y te advierta de tus predisposiciones y tus errores.

Tú tienes un objetivo y un destino, pero debes construir los cimientos para este destino. Debes construir y cultivar el entendimiento y la consciencia de este destino y tu necesidad de él. Pues solo el Cielo puede satisfacerte en este mundo, y el Cielo te satisface trabajando a través de ti, a través del poder y la presencia más profundos dentro de ti, el poder del Conocimiento. Todo lo demás es un expediente. Todo lo demás es temporal y está sujeto a cambios graves y a la decepción.

Debes encontrar esta vida sagrada. Debes empezar contigo mismo, dentro de ti mismo, para encontrar la fuente y el centro de tu poder y dirección interna. Tú comienzas a desengancharte de aquellas relaciones e implicaciones que no representan el anhelo más profundo de tu corazón. Y encuentras la Revelación en el mundo que te encenderá, porque debes ser encendido por fuerzas de más allá de ti mismo. Tú no puedes encenderte a ti mismo.

El viaje tiene etapas. Tiene umbrales. No es solo una respuesta, o una creencia, o un sistema de pensamiento o la adherencia a una organización. Esas cosas no conducen a una vida sagrada sin este ajuste de cuentas más profundo.

Hay un momento en la vida en que el Cielo te llamará. Necesitas estar preparado para esto. Necesitarás hacer que tu vida esté preparada para esto. Ese es tu trabajo, como ves. Más allá de tu empleo para sostenerte y tus responsabilidades básicas, este es tu trabajo. Pero si el Cielo llama y tú no estás preparado, ello creará un gran conflicto dentro de ti, una gran confusión, una gran frustración, porque no estás preparado. No has construido esa fundación. No has ganado esa consciencia, o no has hecho ese ajuste de cuentas interno, o no has llegado a reconocer que estás aquí por un mayor propósito, y que tú no puedes inventar esto por ti mismo o asumirlo de otros, y que debes tener una gran paciencia y perseverancia para prepararte para esto.

Mira el mundo a tu alrededor. Mira el ascenso y la caída de la gente. Mira el vacío del éxito. Mira la inquietud y la soledad. Mira el sufrimiento y la adicción. Mira la superficialidad de las comunicaciones y las relaciones humanas. Todo esto te recordará que estás destinado a una vida sagrada. Si puedes verlo sin condena y sin rechazo o evasión, verás la vida demostrándote todo, demostrando que estas búsquedas no tienen esperanza y son absorbentes.

¿Qué es esta vida sagrada de la que hablamos? Es una vida donde todo es importante. Tu tiempo es importante. Todo se hace con un propósito y es útil. Incluso tus momentos de despreocupación o de profunda relajación son también útiles. Los mil simples placeres de la vida son útiles. En la vida sagrada nada se desperdicia. Es preciosa. Y tú debes estar presente ante ella y aprender a estar presente ante ella continuamente, en un estado de escucha interna, un estado de observación del mundo y un estado de profunda gratitud por los éxitos y fracasos que ves en él. Porque estos te recuerdan el poder del Conocimiento y la necesidad del Conocimiento.

La vida sagrada tiene una fuerte fundación. Los Cuatro Pilares de la vida han sido construidos suficientemente para darte estabilidad, de manera que puedas aprender cosas más grandes y estés disponible para la mayor involucración con el poder y la presencia del Conocimiento dentro de ti, así como con los Poderes Mayores del universo enviados por Dios para asistirte en tu desarrollo.

Aquí sabes con quién estar y cómo estar con ellos, y no hay confusión en tus relaciones. No hay conflicto o confusión respecto a tus obligaciones y compromisos. Aquí trabajas en el mundo sin quejarte, haciendo lo que debes hacer para sostenerte, de manera que puedas construir tu mayor involucración en tu interior. Aquí eres capaz de recibir finalmente a aquellos individuos que en verdad pueden ayudarte y con los que tienes un mayor propósito y destino. Aquí te preparas para la Revelación en el mundo que te llamará a responder. Y tú estarás listo para responder, listo para alterar tus circunstancias si es necesario, listo para moverte si es necesario, listo para ir adonde el Conocimiento quiere que vayas y capaz de hacerlo.

¡Qué libertad tan grande es esta! ¡Qué profundidad, poder y resonancia crea esto en tu vida! Mientras otros son esclavos de sus circunstancias y sus obligaciones, tú tienes una libertad que no tiene comparación en el mundo. Tú tienes paciencia. Puedes sentarte en quietud y disfrutar la espaciosidad del momento. Puedes disfrutar las cosas simples que tienes y te sirven, en gratitud y apreciación. No sufres interminablemente anhelando cosas que no posees. No tienes pesares serios. No te castigas a ti mismo con tus errores del pasado, porque has alcanzado la vida sagrada, y todo, tanto si es beneficioso como si no, te ayudó a encontrar esto, a prepararte para esto y a entrar en su dominio.

Esto suena quizá como una vida fantástica, reservada solo a individuos muy selectos. Pero es para ti, ya ves. El Cielo no te envió al mundo solo para perderte y desperdiciarte en él. Toda tu vida en el mundo se basa en quién te envió, en tu lugar de procedencia, en tu lugar de destino. Aquí el Cielo define quién y qué eres, y no el propio mundo.

Sí, tú tienes un cuerpo. Sí, tienes una mente. Sí, formas parte de la sociedad. Sí, has tenido que aprender a tratar con la gente básicamente, a cuidar de ti mismo y a ser responsable ante el mundo, hasta cierto punto. Pero tu mayor responsabilidad es ante el Cielo y ante el Conocimiento que está dentro de ti para guiarte.

Esta es la vida sagrada. No es una vida de conflicto y constante compromiso. No es una vida de obligación con gente, lugares y cosas que no representan tu destino ni tu mayor trabajo en el mundo. No es una vida de constante búsqueda, queriendo cosas para contrarrestar tu ansiedad y tu miedo de que realmente estás perdiendo tu gran oportunidad —un miedo que mueve a la gente constantemente a adquirir incluso más y a huir de su propia experiencia, la cual les revelaría su verdadera condición, condición que deben descubrir para poder reconocer su necesidad de la vida sagrada.

La vida sagrada puede existir en cualquier país, en cualquier religión, pero todos los que son llamados a este nivel de experiencia tienen ciertas cosas en común. Ellos se han dado cuenta de las limitaciones del mundo y del intento sin esperanza de satisfacerse personalmente en él. Han probado los placeres y las penas del mundo suficientemente para poder ver que deben responder a un mayor poder y a una mayor fuente en su vida. Han llegado a reconocer que Dios ha puesto un poder más profundo en su interior, una voz más profunda, un impulso más profundo, y con el tiempo han aprendido a confiar en esto suficientemente para dar el siguiente paso.

Ellos se han liberado de otras obligaciones, de modo que pueden pensar con claridad y ver su vida objetivamente sin ser persuadidos o dominados por la voluntad, la intención o los hábitos de otros. Han alcanzado un punto en el que valoran la experiencia más que la creencia. Y han reconocido que su verdadera seguridad reside en una asociación más profunda, más que en la formulación y en la defensa de sus creencias e ideas.

Ellos están entre los más afortunados del mundo. Han ganado libertad física, libertad emocional y libertad psicológica. Han alcanzado un punto en el que pueden recibir las bendiciones y la guía del Cielo en una forma pura. Ellos son espirituales, pero no necesariamente religiosos. Pueden pertenecer o no a una comunidad religiosa o adherirse a una creencia o tradición religiosa. En cualquier caso, ellos están respondiendo a algo más allá de la creencia, más allá de la ideología, más allá de la tradición. Han ganado la libertad para hacer esto.

Tú eres llamado a una vida sagrada. Has de tener esta libertad, porque solo con ella puedes reconocer tus mayores regalos y darlos al mundo, allí donde han de darse. Solo con ella eres libre para ir donde el Conocimiento quiere que vayas. Eres libre para dejar situaciones que debes dejar atrás. Eres libre para encontrar a aquellos individuos en el mundo con los que tienes una mayor asociación. Eres capaz de perdonar tu pasado y el conflicto y la degradación interminables en el mundo que te rodea. Te has hecho lo bastante fuerte para guiar tu mente y dirigir tu pensamiento suficientemente, pudiendo mantener un mayor curso en la vida.

Pero aquí, como ves, todo esto requiere desarrollo y preparación. De otro modo no podrías recibir la llamada del Cielo. No podrías aceptarla, y aun así ello te rompería el corazón. No podrías llevar a cabo lo que te pediría hacer, porque no estás libre circunstancial, emocional o internamente para hacerlo. Por tanto, no vale de nada decir, “Bueno, ¿cuándo ocurrirá en mi vida esta llamada del Cielo?”, porque ahora mismo tienes por delante todo el trabajo de poner tu vida en equilibrio, tomar los Pasos al Conocimiento y liberarte de los pesares y dolores de tu pasado.

La Nueva Revelación de Dios para el mundo te enseña cómo hacer estas cosas, y debes hacer estas cosas, o de lo contrario no estarás listo. No tendrás esa fundación. No tendrás esa libertad. Puedes tener pensamientos muy liberadores. Puedes creer en la democracia. Puedes creer en la expresión personal, pero realmente no eres libre para funcionar de una manera libre. No eres libre para estar comprometido, para estar unido, para ser dirigido, para estar involucrado.

Por tanto, el trabajo sucede ahora mismo. Porque es así como construyes la vida con propósito, como ves. Tú la construyes porque ganas propósito en todo lo que dices, en todo lo que haces y en última instancia en todo lo que piensas. Te vuelves así de involucrado contigo mismo, así de presente para los demás y así de presente para el mundo —ya no más perdido en la fantasía o en el pesar, ya no más sufriendo por el pasado o ensoñando el futuro, ya no más cautivado por el romance y la seducción.

Tú has construido esta libertad, paso a paso. Ladrillo a ladrillo, construyes la fundación. Ese es tu trabajo hoy, mañana y en todos los días por venir. Comienzas a prepararte para la vida con propósito ganando propósito ahora, cada vez más. Ese es el trabajo ante ti.

La libertad debe ganarse. Debe construirse. Debe conseguirse a lo largo del tiempo, de muchas maneras. Aquí comienzas a vivir la vida sagrada preparándote para la vida sagrada. Dios te ha dado el poder del Conocimiento para hacerlo posible, para darte la fuerza para superar tus tendencias y la naturaleza opresiva de vuestras culturas y sus influencias sobre ti. Dios te ha dado el Conocimiento para darte la claridad necesaria para tomar decisiones importantes y resistir la tentación, la persuasión, la manipulación e incluso los poderes del mal en este mundo.

Tú tienes esta gran fuerza y poder. Tienes esta gran dotación para guiarte. Pero debes quererla y saber que la necesitas y que ninguna otra alternativa en la vida te traerá lo que buscas. Debes comprender que no puedes construir tu vida por tu cuenta. No puedes construir el éxito. No puedes construir realización o satisfacción, porque esto es algo que se gana mediante una involucración más profunda con aquellos que te enviaron al mundo. Es el fruto del Conocimiento operando a través de tu vida de maneras que nunca esperaste, de maneras que son diferentes de tus planes, tus objetivos y tus esquemas para la felicidad.

Dios ha hablado de nuevo. La Revelación en el mundo está dándose ahora para clarificar todo lo que Nosotros estamos diciendo aquí y para prepararte para un mayor destino en un mundo que encara el gran cambio.

Habrá innumerables problemas y preguntas a lo largo del camino. Aquí tomas los Pasos al Conocimiento, y aprendes cómo escuchar en tu interior. Aprendes cómo salir de tus esquemas, tus planes, tus miedos y tus agravios. Aprendes cómo escuchar y permanecer observando.

Aquí estás comenzando a vivir la vida sagrada al ejercer todo lo que esta requiere y lo que demuestra. Aquí comienzas a sentir la Presencia, y comienzas a pedir activamente claridad, que la verdad te sea mostrada. Porque verás que es la verdad lo que asegurará tu felicidad, tu libertad y tu seguridad.

Esto es la vida sagrada. Cualquiera que haya ganado esto y haya construido esto estará en resonancia con otros que han hecho lo mismo, tanto en este mundo como más allá de él. Aquí personas de diferentes naciones y religiones resuenan entre sí, porque están siguiendo el mismo Misterio. Aquí se experimentan la relación, la asociación y la unión verdaderas, más allá de todas las divisiones, calificaciones y distinciones del mundo. Aquí te preparas mediante las relaciones para involucrarte con el poder mayor de tu vida, y encuentras lo que siempre has buscado en la relación con otros, lo cual es propósito, significado, dirección y una profunda resonancia.

Pero no puedes construir la vida sagrada sobre tu vieja vida. Como un peregrino, debes buscar la vida sagrada, construir su fundación paso a paso y comenzar a ejercer sus fuerzas, sus cualidades y sus requerimientos. Aquí no te quedarás solo con la apariencia de las cosas —ideas espirituales, baratijas o cosas simples—, porque ahora estás buscando la unión profunda.

El Cielo responde a aquellos que están construyendo la vida sagrada, a aquellos que tienen el coraje, la honestidad consigo mismos y la entereza para hacerlo. Es a ellos a quienes atenderá el Cielo, porque son ellos los que muestran promesa para sí mismos, para el bienestar de otros y en última instancia para el avance de la humanidad.

La Nueva Revelación de Dios está siendo ofrecida a todo el mundo, aunque todavía poca gente en el mundo es consciente de ella. Todo aquello de lo que Nosotros hablamos ha sido presentado antes en las grandes tradiciones, pero ha sido tan recubierto por la tradición y la interpretación —todas las cosas que la gente ha añadido a lo largo del camino inapropiadamente, incorrectamente— que es difícil encontrar el verdadero camino. Necesitarías que un maestro excepcional dentro de estas tradiciones te guiara hacia él, guiándote más allá de la manifestación hacia el Misterio.

Dios ha hablado de nuevo para dar a la humanidad el mensaje puro de la Revelación —los Pasos al Conocimiento y el camino—. Es la mayor y más importante Revelación que se ha dado a la humanidad, y trata la llamada, el propósito y la necesidad excepcionalmente bien.

Para aquellos que han llegado a comprender que no pueden satisfacerse por sí mismos en el mundo, aquellos que han llegado a este grado de honestidad, a esta consciencia de su condición, la Nueva Revelación de Dios será el mayor regalo que ellos podrían recibir. Ellos han llegado a un punto en el que pueden comprender su gran necesidad. Porque solo esta gran necesidad interna les llevará y les preparará para la vida sagrada.

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