El Retorno

Traducción del texto “The Return”, tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 5 de agosto del 2013 en Boulder, Colorado, EE.UU.

En cierto punto de tu vida, si eres realmente honesto contigo mismo y con tus circunstancias y acuerdos con otros, llegarás a un punto en el que tu vida comienza a cambiar fundamentalmente. Este cambio ocurrirá primero en el interior, porque nace de un reconocimiento más profundo, el reconocimiento de que no estás viviendo la vida que debías vivir y de que no estás cumpliendo el mayor propósito que te trajo al mundo.

Esto está en gran contraste con tu énfasis anterior, que es uno de adquisición y avance de acuerdo a tus ideas y las ideas de tu cultura y tu nación. Ahora algo realmente diferente ha ocurrido. Ha comenzado un despertar, un despertar a un dominio más profundo dentro de ti, a una experiencia más profunda. Y aunque en este momento puede parecer algo momentáneo y fragmentario, es suficiente para iniciar un gran cambio en tu vida.

Este es el principio del retorno —el retorno a la relación y la comunicación, el retorno a tu conexión con aquellos que te enviaron al mundo y con el mayor propósito que te trajo hasta aquí, un propósito que no puede ser reconocido solo mediante la investigación intelectual, pues vive dentro de ti en este momento, esperando a ser descubierto.

Esto tiene que ver con tu relación con Dios y con tu Familia Espiritual, la cual te envió aquí. Tiene que ver con una responsabilidad y obligación de dar cuentas más profunda, que excede aquello que asumes con otros a tu alrededor —incluso con tu familia, incluso con tu nación—. Porque tu mayor compromiso es con la Creación y con Dios, ya que esto es fundamentalmente lo que te ha traído al mundo.

El retorno es un punto de inflexión clave, y aunque puede parecer intrascendente y ligero al principio, un comienzo muy frágil, si permaneces con esto, si lo honras, si sigues lo que el Conocimiento más profundo dentro de ti está guiándote a hacer, si dejas de pretender sobre tu vida y de recrearte en cosas que no tienen promesa ni destino, entonces el retorno comenzará a tomar impulso y se fortalecerá con cada decisión que tomes en armonía con él.

Es como una revolución en el interior, donde algo mayor va a tomar el control, algo mayor en ti —más real, más poderoso, más esencial—. Y todo lo que es falso, fragmentario y temporal queda eclipsado por esta mayor fuerza y poder que Dios ha puesto dentro de ti, esperando al momento en que entrarías en razón, esperando a un momento de reconocimiento más profundo, en el que un mayor poder y un mayor destino pudieran emerger en tu interior.

Esto es lo que el Cielo aguarda, como ves. Todo lo ha ocurrido antes es realmente intrascendente, salvo en que podría haberte llevado tan lejos que el punto de inflexión podría no haber ocurrido nunca. Para evitar esto se te ha dado consejo previamente, pero tu mente estaba tan obsesionada y dominada que es como si no lo hubieras escuchado o sentido suficientemente para prestar atención a sus advertencias y seguir sus recomendaciones.

Por tanto, el Cielo aguarda al comienzo del retorno y al significado del retorno para ti. No lo entenderás al principio. Y no lo entenderás durante un largo tiempo por delante, pero sigues esto porque es natural y esencial y viene de la parte más confiable de ti, más allá del dominio y el alcance del intelecto.

Este es el evento más importante de tu vida. Pero al principio será muy confuso, porque ahora pareces tener dos agendas en competición. Parte de ti quiere ir en una dirección; parte de ti quiere ir por otra. Tienes objetivos en conflicto. Es muy confuso, como ves. Pero es meramente el resultado de que una mayor voz dentro de ti esté emergiendo y compitiendo con lo que has estado siguiendo hasta ahora, que es la voz de tu cultura, la voz de tu miedo, la voz de tu deseo y la voz de otros diciéndote con quién deberías estar, quién deberías ser, qué deberías hacer, etc., voces que han estado ahí desde el día en que naciste.

Ahora otra cosa está ocurriendo. Ahora tu vida se está volviendo realmente importante. Tiene el potencial para serlo. Y aunque tienes mucho camino que recorrer y tus comienzos son frágiles e inciertos, el Cielo comenzará a prestarte atención. También te prestará atención porque al principio es muy fácil fallar y caer de nuevo en las sombras. Tu incentivo más profundo, aunque real y consistente, tiene que competir con mayores fuerzas en tu mente y tus circunstancias, que quieren llevarte de vuelta a tu vida anterior.

El viaje comienza con la decepción, cuando ves que los objetivos que has seguido te han fallado y te fallarán. Incluso si los intentas una y otra vez, no te llevarán a lo que realmente estás buscando. El éxito, el romance, el enamorarse, el placer, la excitación… verás que ninguna de estas cosas te dará nunca lo que realmente estás buscando, que es una conexión más profunda en la vida y el cumplimiento de un mayor destino que te trajo aquí en primer lugar.

Ahora el Cielo comienza a prestarte atención, porque necesitas su fuerza. Hay cosas que debes vencer. Hay cosas que debes dejar a un lado. Hay decisiones que son trascendentes y debes tomar. Algunas de ellas son muy grandes y significativas. Otras son pequeñas, pero aun así importantes.

Desde este punto en adelante, o estás fortaleciéndote o estás debilitándote. O estás avanzando o estás retrocediendo. O estás nadando o te estás hundiendo. Por tanto, todo lo que haces, cada compromiso que haces y cada decisión que tomas se vuelven ahora más significantes, porque el resultado es muy importante.

Tú has comenzado un mayor viaje —el viaje más importante de tu vida, el viaje más importante de la vida de cualquiera, un viaje de vuelta a tu Fuente, un viaje de vuelta a la redención y a la integración con tu naturaleza más profunda, que está representada por el Conocimiento.

Ahora la parte de ti que ha vagado en separación comienza a reconectarse con la parte de ti que nunca ha dejado a Dios. Esta es a gran Vuelta a Casa, pero no sucede en un instante con una gran comprensión o con el fogonazo de un relámpago. Es un viaje que debes hacer. Porque estás aquí para dar algo al mundo, y es en el proceso de hacer esto que tú comienzas a reunirte verdaderamente con tu verdadero Ser.

Pero tus deseos siguen todavía ahí. Tus pesares siguen todavía ahí. Tus hostilidades siguen todavía ahí. Todavía no has dejado estas cosas atrás. Tu debilidad sigue todavía ahí. Tu vulnerabilidad ante la manipulación, la persuasión y la prescripción de otros sigue todavía ahí. Tienes las sombras y el cielo cubierto de tu pasado —permaneciendo contigo, empujándote de vuelta, empujándote hacia abajo—. Todavía siguen ahí.

Dios no borra todo esto. Dios te da algo importante que hacer, y ese es el viaje fuera de tu dilema sin esperanza, de tu búsqueda sin esperanza de felicidad y satisfacción, de tu búsqueda desesperada de verdadera seguridad y significado. Dios te da el camino de salida dándote algo importante que hacer en el mundo, porque el mundo necesita tu contribución, y la contribución es en cualquier caso la única razón para estar aquí, lo único que satisfará el anhelo más profundo de tu corazón. Relaciones verdaderas y verdadera contribución —esto es lo que realmente estás buscando.

Hasta que el retorno fue iniciado, tú estabas buscando otras cosas. Aunque dentro de ti estabas buscando esto, mirabas en otra parte. Estabas perdido en el mundo. En cierto modo, tu anterior posición carecía por completo de esperanza. No había posibilidad de éxito. Por eso Dios inició el retorno. Y por eso el Cielo te mira ahora para apoyar ese retorno, para alentarlo, para fortalecerte y para contrarrestar tus débiles tendencias, tus miedos y tu duda en ti mismo.

Ahora necesitas una gran asistencia. Esto te pondrá en una búsqueda de nuevas relaciones que representan tu destino y que pueden apoyar el poder y la consciencia emergentes dentro de ti.

El retorno ocupará los años restantes de tu vida, porque es algo mucho más grande de lo que percibes en este momento. No basta con buscar sanación, porque no fuiste enviado al mundo para buscar sanación. Tienes un mayor trabajo que hacer. Hay un mundo que servir. Hay situaciones específicas que habrás de atender. Habrá relaciones muy importantes que establecer. Debe haber un gran fortalecimiento, así como el desarrollo de importantes talentos y capacidades.

Nunca pienses que simplemente despiertas a ti mismo un día y ya estás completo, porque esta es una gran montaña que escalar, y debes escalarla, y debes ganar la fuerza, la sabiduría y la libertad para escalarla. Y debes aprender de sus vías, de sus caminos, de sus riesgos y de sus grandes beneficios.

Ahora tu vida comienza a dar un gran giro, substanciado por muchos pasos, etapas y situaciones diferentes. Todo a tu alrededor comenzará a cambiar, porque todo dentro de ti está comenzando a cambiar, y con ello tus valores, tus prioridades, lo que buscas en las relaciones y en la comunicación, lo que tratas de conseguir… todo cambiará, pues debe cambiar.

Aquí tu destino comienza a empujarte, pues el destino lo es todo. Cuando dejas esta vida y regresas a tu Familia Espiritual, ellos te preguntarán: “¿Lograste tus tareas?” Y en ese momento estará absolutamente claro si lo hiciste o no. Aquí no hay condena, pero la verdad será del todo evidente, y verás completamente, sin engaño, lo que debe hacerse. Porque cuando dejes esta vida no tendrás creencias. No tendrás las preocupaciones que tienes hoy. Regresarás a cómo eres realmente y a tu verdadera condición.

Tu Familia Espiritual no estará interesada en todas las cosas que hiciste, en todos los lugares a los que fuiste, en la gente con la que estuviste, en las cosas emocionantes y en las cosas decepcionantes y en todos los detalles de tu vida, porque eso está detrás de ti en ese momento. Su preocupación es: ¿cumpliste lo que te propusiste hacer?

Esto entonces te da un sentido de para qué es la vida realmente, de sobre qué es realmente, de qué es lo realmente importante y qué hablará a tu corazón y tu alma. No son las mismas cosas que alimentan la ansiedad o los deseos erráticos de tu mente —tu mente personal, tu mente mundana.

Pero debes ser muy paciente, porque esta es una gran montaña y es un largo viaje, y tienes más cosas que aprender y desaprender, que ver y reconocer, más cosas que perdonar. Debe establecerse una manera diferente de estar en el mundo, una manera diferente de estar contigo mismo, una manera diferente de ver tu mente y tu cuerpo y tus circunstancias.

Ahora tus mayores relaciones tienen una fundación. Ahora la gente que estás destinado a encontrar puede finalmente comenzar a llegar a tu vida. Pero antes de que esto pueda ocurrir, tu vida debe estar abierta y libre. Si estás por completo atado a tus anteriores compromisos, puede que sientas el empuje del Cielo, pero no podrás moverte. Estarás encadenado al suelo.

El Cielo bendecirá lo que es real en tu vida del pasado, pero tienes que estar abierto a toda una nueva realidad. Esto liberará tu mente. Liberará tus emociones. Te dará los ojos para ver y los oídos para escuchar, en su momento.

Tú no estás viviendo ahora solo para ti mismo. Estás viviendo para tu Familia Espiritual. Estás viviendo porque estás en relación con la Creación más allá del reino físico. Ahora tu abanico de relaciones se está expandiendo. En vez de ser un individuo solitario y desamparado intentando buscar la felicidad y evitar el dolor y el desastre en el mundo, ahora te estás asociando con algo magnífico y grande.

Pero está lleno de propósito. Porque el viaje no consiste simplemente en estar contento y experimentar felicidad. Porque la verdadera felicidad vendrá mediante el cumplimiento de tu propósito y tu destino aquí. No hay huida al contentamiento y la felicidad, como tanta gente piensa. Porque eso no es el retorno.

Solo Dios conoce el camino. Tú no puedes crearlo, ni puede hacerlo ningún otro en la vida. Algo más grande debe estar ocurriendo. No puedes redimirte a ti mismo.

Dios ha enviado al mundo una Nueva Revelación para hablar de estas cosas, para traer gran claridad al mundo en lo que respecta a aquello que es más esencial, para clarificar la intención y el propósito de vuestra naturaleza mayor y la profunda relación que tenéis con aquellos que os enviaron aquí, con aquellos que velan vuestra vida una vez que el retorno ha comenzado. Tú no verás su presencia como una intrusión, sino como una gran fortaleza, un gran refuerzo y una gran bendición.

Porque ahora tu vida tiene mayor importancia y una mayor posibilidad, y aunque no comprendes lo que esto significa, lo que requerirá o lo que el viaje por delante te traerá, tú sigues esto porque es del todo natural. Sigues esto porque has sido enviado aquí para recibirlo y seguirlo.

Aquí no eres un gran salvador o un santo. Aquí no se te da un papel glorioso y profundo. Olvida estas cosas, pues son un intento de elevarte a ti mismo sobre los demás, de darte importancia, de atraer a ti la atención de otros. Esto no es en absoluto de lo que estamos hablando.

Tu papel será simple. Será humilde. Probablemente pasará desapercibido en el mundo, pero tendrá un gran impacto en aquellas personas que estás destinado a servir y a encontrar. Aquí no hay gloria ni fama. No busques estas cosas, pues te llevarán por mal camino.

Ahora estás regresando a la relación con la propia Creación. Aunque estás todavía en el mundo como una persona llevando a cabo sus deberes de ser una persona en el mundo y tratando con todas las dificultades y problemas de ser una persona en el mundo —tus problemas internos, los problemas con otros, la dificultad de comunicarse con gente que no sabe cómo comunicarse, la dificultad de estar en relación con gente que no sabe cómo estar en una relación; estando con gente que no ha comenzado el retorno, gente que todavía está vagando sin rumbo y sufriendo terriblemente—, ahora estás comenzando a saber cosas, a ver cosas, a sentir cosas que antes no estaban disponibles para ti, pues tu mente estaba demasiado dominada y demasiado cautivada por el mundo.

No es una situación fácil. Sentirás el sufrimiento del mundo. Sentirás el sufrimiento de otros. Verás lo difícil que es establecer una relación significativa con otras personas —incluso con personas que has conocido durante mucho tiempo, incluso con personas que están cerca de ti—. Ellas no están todavía respondiendo a lo que tú estás respondiendo. Te sentirás solo y aislado, tal vez, distanciado de tus anteriores circunstancias hasta cierto punto. Esto es del todo natural, pero hay que recordártelo constantemente.

Es por eso que Dios ha provisto los Pasos al Conocimiento, para ocupar tu mente y darte la fortaleza y el refuerzo y una educación más profunda mientras llevas a cabo esta fundamental y esencial transición dentro de ti.

Porque ahora estás viviendo en un tiempo de Revelación. El Mensajero está en el mundo. Es el tiempo más grande para estar en el mundo. Dios ha dado una Nueva Revelación para la humanidad. Esta tiene la mayor importancia para ti. Estas cosas de las que hablamos serán difíciles de establecer en las anteriores tradiciones, porque han sido tan recubiertas por la interpretación, la adaptación y la corrupción humanas que sería necesario un maestro sabio en cualquiera de estas tradiciones para aprender las cosas que Nosotros estamos hablando aquí hoy.

La humanidad necesita ahora una gran Revelación, porque el mundo está entrando en un periodo de gran penalidad. Y tú has venido al mundo para servirlo en este tiempo difícil y desafiante. Nosotros no hablamos de estas cosas solo para tu propia restauración. Es para la restauración del mundo, en el que jugarás tu pequeña pero importante parte.

Pues tu liberación será en parte debida a que estás liberándote de estar obsesionado contigo mismo —obsesionado con tus necesidades, con tus problemas, con tus miedos, con tus dilemas, con tus conflictos, con tus dificultades con otros, con tus circunstancias, con tus necesidades—. Tu mente está libre ahora para atender cosas mayores, que representan la verdadera importancia de tu vida. Y tú tendrás que atender otras cosas, asuntos prácticos, con gran eficiencia y claridad.

El retorno requerirá una manera diferente de estar con todo. Pero esto no te será impuesto. Será simplemente la emergencia natural del Conocimiento dentro de ti mientras tomas los Pasos al Conocimiento.

No intentes convencer a otros. No intentes enseñar a otros. Porque si el retorno no ha comenzado en ellos, ellos no entenderán. Y aunque puede que les ames y esperes lo mejor para ellos, eres tú quien ahora debe hacer este viaje. No eres lo bastante fuerte, sabio o claro para ser un verdadero maestro. Y no sabes a quién enseñar, cómo enseñar o qué enseñar. Debes recibir antes de poder dar. Debes tomar los Pasos al Conocimiento. Debes aprender lo que el Conocimiento revelará, lo que debe ser fortalecido, lo que debe ser soltado, lo que debe ser evitado, cómo estar con la gente, con quién estar, cómo estar con ellos, cómo estar contigo mismo, cómo ver el mundo sin condenarlo, cómo navegar las circunstancias cambiantes.

Te encuentras al comienzo de una gran educación. Tienes la bendición para ello, aunque puede que no te sientas bendecido. Tú estás salvado, aunque puede que no te sientas salvado. Es construir lo que es fuerte y verdadero y aliviarte de lo que es falso y débil lo que representa el camino esencial en el que te encuentras. Porque este es el retorno —el retorno a la integridad, a la grandeza, a la sabiduría, al poder y a la contribución.

Finalmente, puedes empezar a vivir la vida que debías vivir. Finalmente, puedes comenzar a hacer el viaje que debes hacer, que es tan diferente de lo que hiciste antes. Finalmente, tienes la oportunidad de regresar a la verdadera relación y comunicación con aquellos en el mundo y más allá del mundo que representan tus relaciones esenciales y fundamentales. Finalmente, estás comenzando a comprender el verdadero significado del poder y la presencia de Dios, y cómo Dios trabaja en el mundo, dentro de un mundo de separación. Finalmente, comienzas a reconocer tu valor y el valor de otros y a mirar al mundo con compasión. Finalmente, comenzarás a ver lo que no pudiste ver, lo que antes no pudiste escuchar y lo que no pudiste sentir. Finalmente, has comenzado el retorno.

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