Qué salvará a la humanidad

Traducción del texto “What Will Save Humanity”, tal como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 30 de marzo de 2008 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

La humanidad está a punto de encarar su mayor prueba y sus más difíciles desafíos. Mucha gente está sintiendo esto, naturalmente —una vaga sensación de ansiedad, una preocupación penetrante sobre el futuro— mientras que otros todavía sueñan con que la vida continuará tal y como la han conocido, solo que mejor —porque debe ser mejor, piensan—. Pero la humanidad está entrando en su momento de gran prueba y dificultad. Esto debe aceptarse para poder entender a dónde está yendo vuestra vida, para poder entender la secuencia de eventos y para poder entender cómo debéis prepararos para el futuro —un futuro que será distinto del pasado en muchos aspectos—. Esta no es una perspectiva negativa; es una revelación de lo que está llegando.

Aquellos que disputan contra esto están perpetuando su propia negación, revelando su debilidad y su incapacidad para enfrentar a una serie cambiante de circunstancias. Las esperanzas y sueños de las personas no pueden ser ahora la fundación de sus vidas, porque deben prepararse para lo que está viniendo para poder sobrevivir a las Grandes Olas de cambio y ser de servicio a otros, que es en última instancia la razón por la que están aquí.

Podéis proyectar cualquier idea sobre el futuro —vuestras esperanzas, vuestros miedos, vuestros sueños, vuestras ansiedades—. Podéis pintar para vosotros mismos un cuadro feliz o uno atemorizante. Pero la vida está moviéndose. Vuestras proyecciones no la dominan y ni siquiera la afectan.

Por supuesto, las actitudes de la gente son importantes. Es importante tener una actitud que sirva de apoyo, pero esta actitud debe basarse en un verdadero entendimiento de lo que está pasando a vuestro alrededor, de a dónde está yendo vuestra vida y de lo que la vida requerirá de vosotros en el futuro. Construís vuestra actitud positiva y constructiva alrededor de un reconocimiento de la realidad. Ahora han sido ahora puestas en movimiento ciertas cosas que no podéis cambiar con pensamientos basados en deseos o con vuestras propias admoniciones personales.

El Creador de toda vida ha enviado un Nuevo Mensaje al mundo para preparar a la humanidad para esta nueva era, porque todas las Revelaciones que han sido dadas antes a la humanidad no pueden prepararla para lo que ahora está viniendo. La sabiduría de las grandes tradiciones permanece como una gran inspiración, como una corrección, como un énfasis y un estándar más alto. Pero ahora debe venir un Nuevo Mensaje de Dios para preparar a la humanidad para las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo y para el encuentro de la humanidad con vida inteligente de más allá del mundo, que representa una nueva realidad y un nuevo desafío para la familia humana.

Podéis enfrentar estas cosas y aprender de ellas a través de las revelaciones del Nuevo Mensaje de Dios, a través de vuestra propia experiencia y a través de los signos que el mundo os está dando ahora, signos que están llegando cada día para informaros y prepararos, para advertiros y sacudiros de vuestra preocupación con vosotros mismos y vuestro apego a vuestras esperanzas y vuestros sueños.

Estas revelaciones serán chocantes. Puede que os resulten emocionalmente difíciles, pues requerirán que reconsideréis muchas cosas. Puede que hagan surgir mucho miedo y ansiedad, porque veréis que no estáis preparados y que aún no sois lo suficientemente fuertes para enfrentar estas cosas, ni siquiera a un nivel emocional. Pero no importa cuáles sean vuestras reacciones iniciales, pues es mucho mejor ver, saber y estar preparado que permanecer en la ignorancia y en la negación mientras el mundo cambia a vuestro alrededor.

La Nueva Revelación de Dios provee una advertencia, una bendición y una preparación para las Grandes Olas de cambio y para el encuentro de la humanidad con una Comunidad Mayor de vida inteligente. Estos dos grandes fenómenos afectarán más que ninguna otra cosa al futuro y al destino de la humanidad, a las vidas de cada persona en el mundo de hoy y al futuro de sus hijos.

La gente está consumida por otras cosas, por supuesto, con otros problemas que parecen importantes y graves en el momento. Pero estas cosas son pequeñas y a menudo insignificantes comparadas con el poder de las Grandes Olas de cambio y del encuentro de la humanidad con una Comunidad Mayor de vida inteligente.

Lo que salvará al mundo ahora no serán estas preocupaciones, fantasías y admoniciones que las personas en todas partes todavía mantienen para intentar asegurarse a sí mismas que la vida les dará lo que quieren y que ellas tienen control sobre su destino. Vuestro control sobre vuestro destino debe venir de un mayor poder dentro de vosotros, un poder que Dios ha puesto allí.

Tanto si sois religiosos como si no, sin importar en qué nación vivís o a qué religión os entregáis, el poder y la presencia de este Conocimiento más profundo vive dentro de vosotros. Es cierto para todos, porque Dios no discrimina. Dios no se deleita con los religiosos y se enfada con los no religiosos. Dios ha puesto la Gracia salvadora dentro de cada persona. El verdadero propósito de la religión es traer a la gente a esta Gracia salvadora. La religión en todas sus formas pretende hacer esto. Incluso aunque la religión ha asumido otras manifestaciones y propósitos y en muchos casos ha sido adoptada por fuerzas políticas, este es su propósito fundamental: traeros al Conocimiento, traeros a esta inteligencia-guía más profunda que el Creador de toda vida ha puesto dentro de vosotros y dentro de cada persona como potencial.

El hecho de que el mundo esté en su presente condición en deterioro da evidencia de que las personas no son conscientes del Conocimiento y no están siguiéndolo. Están siguiendo la ambición. Están siguiendo su condicionamiento social. Están siguiendo sus quejas. Están siguiendo sus ideales, todo cosas de la mente —de la mente personal y mundana—. Pero hay una mente más profunda dentro de vosotros ahora, y es esta mayor inteligencia la que responderá al Nuevo Mensaje de Dios. Es esta mayor inteligencia la que será vuestra balsa para navegar las difíciles aguas por delante.

Solo Dios sabe lo que salvará a la humanidad. Vosotros podéis tener muchos planes y teorías. Podéis insistir en vuestras ideas y creencias. Podéis incluso afirmar que vuestras ideas están sancionadas o dirigidas por Dios, pero solo Dios sabe lo que salvará a la humanidad. Porque la humanidad ahora debe ser salvada —no para el Cielo, sino para su futuro aquí en este mundo, de modo que el mundo pueda seguir siendo un ambiente habitable para la humanidad y que podáis aprender a tratar con la competición de más allá del mundo y con las muchas influencias que pondrán sobre la humanidad otras naciones del universo que buscan tener el mundo para sí mismas, para beneficiarse a sí mismas.

Cuando comencéis a aprender sobre las Grandes Olas de cambio, que el mundo está revelándoos con cada día que pasa y que el Nuevo Mensaje de Dios trata directamente, y cuando comencéis a encarar la realidad de que el mundo está experimentando una intervención por parte de razas de más allá del mundo que buscan ganar el control de la humanidad y de los recursos del mundo —si podéis encarar estas cosas, lo cual será un gran desafío—, entonces reconoceréis que no tenéis una respuesta. Quizá esto os llevará a sentiros impotentes y desesperados. Pero reconoceréis que no tenéis una respuesta, y que las respuestas que podéis imaginar, o que creéis que serán efectivas, serán insuficientes para tratar con desafíos de esta magnitud. Las buenas ideas aquí no serán lo bastante potentes para tratar con los desafíos que vendrán y con los desafíos que ya están aquí.

Lo que salvará a la humanidad ahora será el reconocimiento, el coraje y la necesidad. El reconocimiento es que las Grandes Olas de cambio están sobre vosotros, que la humanidad ha destruido muchos de los recursos que sostienen la vida en el mundo, y que estáis viviendo en un mundo en declive —de recursos en declive, de degradación medioambiental, de clima cambiante y con la creciente tentación de las naciones de hacer la guerra unas contra otras.

Según encaráis la realidad de que el mundo está siendo visitado, no por fuerzas amigas, sino por aquellos que buscarían posicionarse de manera ventajosa, influenciar al liderazgo humano y pacificar al público humano —si podéis encarar estas cosas—, reconoceréis que no tenéis una respuesta. Esto es muy importante, como veis, porque aquí debéis tornaros hacia Dios más allá de vosotros y a la inteligencia que Dios ha puesto en vuestro interior. Aquí es donde vuestro intelecto se quedará sin respuestas razonables. Aquí veréis los límites de vuestras ideas. Aquí encaréis los límites que vuestro condicionamiento social y religioso ha puesto sobre vosotros.

Con este reconocimiento debe surgir coraje. No podéis ser débiles y vacilantes frente a las Grandes Olas de cambio o frente a la competición y la intervención de fuerzas del universo a vuestro alrededor. No podéis ser ambivalentes, solo interesados por vuestra felicidad y la adquisición de esas cosas que queréis para vosotros mismos. Os encontráis en el umbral de un inmenso cambio y desafío. Si queréis estar preparados no podéis estar soñando con otras cosas.

Dios ya os ha dado el poder del Conocimiento para guiaros, protegeros y conduciros a vuestros mayores logros en la vida. Pero si no le prestáis atención o no creéis que este poder y presencia vivan dentro de vosotros, entonces podéis rezar a Dios pidiendo liberación; podéis rezar a Dios pidiendo salvación; podéis rezar a Dios pidiéndole que intervenga en las difíciles circunstancias a vuestro alrededor. Pero Dios ya ha provisto la respuesta, como veis.

El Señor del universo no va a preocuparse por vuestro bienestar social, porque la respuesta ha sido puesta dentro de vosotros respecto a qué debéis hacer y qué no debéis hacer, qué debéis soltar y en qué os debéis enfocar. Esto requiere coraje, por supuesto —coraje de una naturaleza muy fundamental, coraje que está muy ausente, particularmente entre las gentes ricas del mundo, que se han acostumbrado a tener sus necesidades satisfechas, que creen que el mundo está ahí para satisfacer sus deseos y ambiciones, que sienten que su riqueza y sus privilegios son como un derecho otorgado por Dios, que piensan que son mejores que otros que están luchando hasta para atender los requerimientos básicos de la vida.

Debe haber reconocimiento. Sin esto, no tenéis esperanza. Vuestra vida será sobrepasada, tomada por fuerzas que no anticipasteis. Vuestros privilegios se perderán ante fuerzas que no entendéis. Y como muchos otros, estaréis enfurecidos, culpando a gobiernos, a otras naciones y a la vida misma por vuestra difícil situación, cuando en realidad perdisteis las señales y las pistas por el camino. No respondisteis a los impulsos del Conocimiento dentro de vosotros. Pensasteis que vuestra ansiedad era solo un problema psicológico. Pensasteis que vuestra preocupación por el futuro era injustificada, cuando en realidad era algo que estaba intentando hablaros todo el tiempo.

La llamada está ahora dentro de vosotros para que respondáis, para que toméis consciencia, para que miréis sin hostilidad ni preferencia, para que veáis lo que podéis ver viniendo sobre el horizonte. En vez de planear vuestro futuro alrededor de lo que queréis, debéis planear vuestro futuro alrededor de lo que veis, lo que sentís y lo que sabéis. Si este ver, sentir y saber es auténtico, si es verdadero respecto al Conocimiento dentro de vosotros y no meramente algún tipo de regateo por vuestra parte, entonces seréis capaces de construir una fuerte fundación. Y comenzaréis a cambiar vuestra vida antes de tener encima el requerimiento de ese cambio. Comenzaréis a alterar el curso de vuestra vida y a mover vuestra lealtad hacia el Conocimiento antes de que la necesidad os sobrepase.

Tenéis que encontrar y construir el coraje para hacer esto. Ningún otro puede hacerlo por vosotros. No podéis asumir que el gobierno cuidará de vosotros. No podéis asumir que el gobierno de vuestra ciudad os cuidará o que vuestro hospital puede cuidaros en todas las circunstancias. Debes apoyaros en el poder del Conocimiento dentro de vosotros, dentro de vuestras relaciones y dentro de otros. Pero esto no es una confianza débil. No es un papel pasivo. Tendréis que ser muy observadores, muy objetivos y estar dispuestos a encarar lo que esté llegando desde el horizonte, sea lo que sea. De otro modo entraréis en pánico, y vuestra vida será sobrepasada con trágicas consecuencias. Podéis culpar a Dios por esto, pero Dios ha estado advirtiéndoos todo el tiempo a través de vuestra experiencia, a través de vuestros sueños, a través de vuestras sensaciones y a través de vuestras emociones más profundas. Dios ha estado advirtiéndoos todo el tiempo, y el mundo ha estado dándoos sus signos todo el tiempo.

¿Cuáles son los signos que deberíais estar buscando en el mundo en este momento?

Deberíais estar atentos al precio y la disponibilidad de comida y a la disponibilidad del agua.

Deberíais estar atentos a cómo las naciones están tratándose las unas a las otras.

Deberíais estar atentos a la condición financiera de vuestra nación.

Deberíais estar preparándoos para las Grandes Olas de cambio.

Deberíais estar observando las condiciones climáticas del mundo.

El mundo os está dando estos signos. Ahora debéis observarlos cuidadosamente. Ellos os ayudarán a informaros sobre cuánto tiempo tenéis y cuán rápidamente debéis comenzar a hacer la clase de cambios en vuestra vida que serán necesarios. Ellos os están informando. Si no estáis prestando atención, ¿qué puede hacer la vida por vosotros? Si estáis discutiendo esta realidad, si la estáis negando o pensáis que es falsa o que la culpa solo la tienen los gobiernos, entonces no estáis asumiendo la responsabilidad de vuestra vida.

Necesitaréis un amor duro para los tiempos duros. Dios os está dando el verdadero amor —advirtiéndoos, bendiciéndoos y preparándoos—. Si pensáis que el amor es sobre alguna otra cosa, entonces estáis confundidos sobre la naturaleza, el propósito y la realidad del amor, y no comprendéis lo que el amor de Dios realmente es.

¿Por qué Dios iba a haceros cumplidos cuando en realidad vuestra vida está en peligro? ¿Sería eso amor? ¿Por qué Dios iba a intentar satisfacer todos vuestros deseos de felicidad cuando vuestro propio mundo está en peligro? Querer esto, esperarlo o demandarlo representa una confusión fundamental. Pensar que todo es una cuestión de perspectiva significa que todavía no reconocéis el poder y la potencia del Conocimiento en vuestro interior, el cual no es gobernado por el pensamiento preferencial. No es movido por el miedo o el deseo. Eso es lo que lo hace poderoso. Eso es lo que lo hace fiable. Eso es lo que hace que sea vuestro mayor recurso interno.

Hemos mencionado tres cosas: reconocimiento, coraje y necesidad. El reconocimiento y el coraje son particularmente importantes a nivel individual. Pero será la necesidad lo que dará a la humanidad su mayor oportunidad. Porque las Grandes Olas de cambio y los desafíos que vendrán —y están ya aquí— de la Comunidad Mayor representan las dos grandes iniciativas para una verdadera unidad humana. Ambas representan la necesidad.

La humanidad está en peligro desde dentro y desde fuera. Desde dentro, está encarando un mundo en declive. Sus poblaciones crecientes tendrán que lidiar con un pozo de recursos que mengua lentamente, así como con la destrucción medioambiental. Ahora tendrá que prestar atención a las leyes de la naturaleza, que muestran poca compasión con los que no están preparados. Tendrá que encarar una decisión fundamental sobre si las naciones competirán y lucharán por los recursos restantes o si se unirán para preservarlos, extenderlos y asegurarse de que la familia humana en conjunto tenga lo que necesita.

Ahora no se trata de seguridad nacional, sino de seguridad mundial. Vuestra nación no permanecerá indemne si otras naciones fracasan. Si millones de personas fluyen por vuestras fronteras porque no pueden sostenerse en vuestros países vecinos, eso tendrá un gran impacto sobre vosotros. Si la humanidad no puede alimentarse, vendrán grandes guerras y tribulaciones. No penséis que estos desafíos no están sobre vosotros, porque el mundo os está diciendo lo contrario, y el Conocimiento dentro de vosotros os está urgiendo a responder.

Será la necesidad de hacer frente a las Grandes Olas de cambio y de cooperar para atender sus desafíos lo que unirá por fin a la humanidad. La humanidad no se unirá debido a un plan político en el que todos coinciden, ni debido a una ideología o religión compartida. No será el resultado de una reconciliación natural entre culturas, naciones y grupos. Será algo generado por una verdad muy fundamental: la verdad de que unidos podéis tener éxito, pero divididos fracaséis.

Esa verdad se volverá ahora el principio rector si la humanidad escoge el camino que la sostendrá, la redimirá y le dará un futuro mejor que su pasado. Porque el pasado ha sido un registro de competición, tragedia y conflicto humanos. Estáis entrando ahora en una serie de circunstancias en las que no pueden enriquecerse unas pocas personas mientras el resto del mundo entra en declive, pues también ellas lo perderán todo como resultado. No puede ser que unos pocos sean ricos mientras la mayoría está luchando por sobrevivir, porque frente a las Grandes Olas de cambio naciones enteras fracasarán bajo una disposición así.

Las naciones ahora tendrán que cooperar o enfrentar la destrucción mutua. Las gentes del mundo tendrán que ser atendidas en un grado mucho más alto del que existe en la actualidad. La necesidad lo promoverá. La cooperación será ahora necesaria. Y aquellos grupos y fuerzas que no vayan a cooperar tendrán que ser aislados, porque estarán poniendo al mundo entero en peligro.

La necesidad también os llevará a encarar la Comunidad Mayor. Porque en mundos emergentes como el vuestro, el primer contacto con la vida inteligente en el universo será el contacto con exploradores de recursos y colectivos económicos, razas predadoras que buscan aprovecharse de un mundo débil y dividido como el vuestro. El Nuevo Mensaje revela la realidad de la vida más allá de vuestras fronteras, cómo podréis distinguir amigo de enemigo y cómo aquellos que son realmente vuestros aliados o aliados potenciales se comportarán con respecto a vosotros en el futuro.

Nadie va a venir a rescataros, y aquellos que afirman estar aquí para hacerlo serán vuestro mayor peligro. Todavía no entendéis esto, porque no entendéis la realidad de la vida en la Comunidad Mayor. La Revelación sobre esto debe dárosla Dios si ha de ser verdadera y auténtica y no algún tipo de manipulación de alguna otra raza que busca obtener aquí provecho.

La necesidad requerirá que las naciones humanas se unan en su propia autodefensa, que establezcan sus propias reglas de interacción con cualquiera que esté en el mundo en la actualidad o pueda buscar venir aquí en el futuro. Si una nación es infiltrada, ello amenazará al mundo entero. Esto ahora supone pensar a un nivel diferente. No es pensar como un miembro de una tribu o un grupo o una nación. Es pensar como un miembro de la familia humana. Es estar preocupado por el bienestar y la seguridad de toda la familia humana, la raza nativa de este mundo que ahora está enfrentando intervención y competición desde el exterior.

Debéis aprender a pensar de esta manera, a ganar el coraje para hacerlo y a reconocer que aquellos que visitarían vuestro mundo no están aquí porque estén fascinados con vosotros, o porque estén intentando elevar vuestra espiritualidad, o porque vayan a guiaros hacia algún futuro glorioso.

En la historia de vuestro propio mundo, razas ignorantes han caído bajo completa subyugación tras tener presunciones de esta naturaleza, creyendo que la tecnología avanzada representa una aproximación a la vida de una ética y una moral más elevadas.

Estáis entrando en una Comunidad Mayor de vida inteligente en el universo, un entorno competitivo a una escala que apenas podéis imaginar. Y estáis entrando en él como una raza débil y dividida, administrando un hermoso planeta que otros valoran.

Una intervención está ocurriendo ahora porque estáis destruyendo este bien invaluable, este hermoso mundo; porque habéis producido tecnología que otros pueden usar; y porque aquellos que buscan intervenir no quieren veros haciéndoos más poderosos de lo que sois hoy. Esta es su oportunidad, y ellos la aprovecharán —generando conflicto humano, debilitando a las naciones más fuertes, enfrentando a las naciones unas contra otras para debilitarlas y volverlas más dependientes de la presencia que ahora se encuentra entre ellas, una presencia de la Comunidad Mayor.

No conocéis vuestra difícil situación. No conocéis vuestra vulnerabilidad. Todavía estáis pensando como gente viviendo en aislamiento, asumiendo que todo lo importante en la vida tiene que ver con vuestro entorno local, con vuestras historias y con vuestro temperamento. No veis que vivís dentro de una Comunidad Mayor de vida inteligente y que la humanidad está enfrentando un grave conjunto de circunstancias.

Aquellos que están hoy en el mundo no representan fuerzas militares. Son fuerzas comerciales. Son pequeñas en número. No tienen un gran poder, excepto el poder de persuasión, y es esto lo que están usando para tornar a la gente una contra otra y contra sus gobiernos y alejarla del Conocimiento en su interior, el cual nunca puede ser tornado por ninguna fuerza —ya sea de este mundo o de cualquier mundo.

Puede que digáis: “¡Oh, esto es demasiado para mí! ¡No creo que pueda enfrentarlo!” Pero este es vuestro mundo. Esta es vuestra vida. Este es vuestro futuro. ¿Qué queréis decir con que no podéis enfrentarlo? Por supuesto que podéis. Fuisteis enviados por Dios para enfrentarlo, para contribuir al mundo. Es debido a que estás tratando con otras cosas que tienen poco o ningún valor que os sentís débiles e impotentes ante estas grandes circunstancias. Vuestros romances, la adquisición de riqueza, vuestros hobbies, vuestros pasatiempos, vuestros dilemas, vuestros conflictos con otros individuos… ¡todo esto os está quitando la vida! Vuestro poder, vuestra potencia, vuestro coraje, vuestra inventiva —todo está siendo perdido con cosas de poco o ningún valor.

Es tarde. Es demasiado tarde para la necedad humana. Debéis prepararos para el futuro como individuos, y debéis promover la libertad y la unidad humanas ante la necesidad. Esto es lo que salvará a la humanidad y le dará una fundación para el futuro que será mayor de lo que se ha establecido alguna vez en el pasado, mayor que sus breves periodos de opulencia, éxito e indulgencia. Ahora tenéis que sobrevivir en un mundo en declive. Y tendréis que volveros suficientemente fuertes para resistir las tentaciones que vendrán de la Comunidad Mayor. Tenéis que resistir la intervención. Tenéis que volveros serios sobre vuestra vida, mucho más serios de lo que habéis sido antes.

Todos los problemas que la humanidad está enfrentando ahora, muchos de los cuales son muy serios, serán eclipsados por las Grandes Olas de cambio y por la competición desde más allá del mundo. Porque, ¿qué podríais esperar preservar o ganar si el mundo se vuelve inhabitable para la mayoría de la gente, si no hay suficientes alimentos para la familia humana, si vuestros recursos esenciales declinan hasta tal punto que las naciones no pueden funcionar? ¿Y qué podéis esperar ganar o lograr para vosotros mismos si la humanidad cae bajo el control y la subyugación de poderes externos de la propia Comunidad Mayor? Considerad cualquier problema que penséis que es importante en el mundo a la luz de estas dos grandes fuerzas, y veréis dónde debe estar vuestro énfasis.

¿Cómo cuidaréis de vosotros mismos? ¿Cómo cuidaréis de los ancianos? ¿Cómo cuidaréis de los niños? ¿Cómo cuidaréis de los discapacitados frente a las Grandes Olas de cambio? ¿Cómo podéis volveros un recurso positivo para el mundo, una influencia, capaces de proveer para otros, capaces de tener visión y claridad, capaces de ser fuertes? ¿Cómo seréis capaces de reconocer que la humanidad debe unirse en su propia defensa en la Comunidad Mayor o de lo contrario será infiltrada, subyugada, persuadida o tomada por otros poderes?

Esto es lo que ocurre en la naturaleza. Esto es parte de la vida. Esto ha estado pasando en el mundo durante siglos, entre los seres humanos. Pasa por todo el universo, aunque en la Comunidad Mayor existen circunstancias y contenciones diferentes sobre las que podéis aprender.

Esta es la realidad. La gran tragedia para la humanidad es que solo los muy pobres están enfrentando la realidad, porque no tienen elección. Los ricos están desperdiciándose a sí mismos —sus recursos, su educación, su tiempo, su énfasis— en los más absurdos y estúpidos intereses y fascinaciones. Es demasiado tarde para eso ahora.

Es por eso que hay un Nuevo Mensaje de Dios en el mundo, porque sin este Nuevo Mensaje la humanidad fracasará. Su fracaso llegará gradualmente, pero llegará. Y la intervención en el mundo sucederá sin consciencia ni resistencia humana.

No neguéis esto, porque si lo hacéis estáis perdiendo el gran Mensaje del Creador. Si no veis la advertencia, entonces no valoraréis la bendición, y no veréis la necesidad de preparación. Porque el Nuevo Mensaje de Dios, que es para todas las gentes del mundo, es para proveer esta advertencia, esta bendición y esta preparación. No todos podrán responder, pero muchos tendrán que hacerlo —muchos de diferentes naciones y religiones—. Todo está en la balanza ahora. El destino del mundo será determinado en las próximas pocas décadas. Ese es un periodo de tiempo increíblemente corto.

La vida se está moviendo. Están sucediendo eventos. Los resultados de la degradación y el uso necio del mundo por parte de la humanidad están ahora moviéndose por su cuenta. La tecnología por sí sola no será una respuesta. Debe haber reconocimiento, coraje y unidad humanos. La tecnología solo será una herramienta para ayudaros, pero sin este reconocimiento, coraje y unidad, la tecnología solo acelerará vuestro hundimiento final.

El Creador de toda vida ama a este mundo, ama a la humanidad y ha dado a la humanidad el poder del Conocimiento, ha dado a la humanidad las grandes Revelaciones del pasado, y ahora ha dado a la humanidad una Nueva Revelación para este tiempo y los tiempos por venir. Estáis viviendo en un tiempo de Revelación, porque estáis viviendo en un tiempo de necesidad sin precedentes, enfrentando una serie de circunstancias que la humanidad nunca ha tenido que enfrentar antes. Habéis enfrentado la privación antes en el mundo, pero nunca habéis enfrentado un mundo en declive.

No penséis que vuestra riqueza y vuestros privilegios os aislarán de esto, porque seréis vulnerables. Todo el mundo será vulnerable. Y es por eso que el Nuevo Mensaje llama al reconocimiento, el coraje y la unidad humanos. No es que sea una buena idea ahora. No es meramente un opción, pues las opciones son muy pocas. Y eso es lo que da poder y potencia a vuestro tiempo. Eso es lo que da urgencia a vuestra vida, así como propósito y significado.

El Conocimiento dentro de vosotros os guiará a hacer una contribución al mundo con cierta gente y en ciertas circunstancias. La condición del mundo os dará la seriedad y la convicción de que debéis seguir este Conocimiento. Porque es así como Dios os hablará, y este es el momento en el que debéis aprender a escuchar.

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