El Nuevo Mundo

Traducción del texto “The New World”, tal y como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 4 de abril de 2011 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

Os estáis preparando para un nuevo mundo, un mundo que ya ha cambiado, un mundo que ha sido cambiado por la ignorancia, la negligencia y el abuso humanos. La humanidad ha pasado la línea hace algún tiempo, el punto donde el mundo cambió imperceptiblemente, un marcador desconocido en la evolución de la humanidad. Ahora estáis en un nuevo mundo, un mundo distinto al que estáis acostumbrados, un mundo con un clima que está cambiando y es diferente, un mundo de recursos en disminución, un mundo de ríos y suelos sucios y contaminados, un mundo donde un creciente número de personas estarán bebiendo de un pozo que mengua poco a poco.

Este es el nuevo mundo. Ya ha cambiado. Pero la gente no ha cambiado. Quizá tú realmente no has cambiado excepto de maneras superficiales. La gente no sabe que está viviendo en un mundo diferente, un nuevo mundo, un mundo que será mucho más desordenado, un mundo donde la naturaleza cambiará los términos de interacción de modos sutiles y drásticos, un mundo que podría haber sido previsto y que ha sido previsto por ciertos individuos proféticos, un mundo para el que la humanidad tristemente no está preparada y que todavía no reconoce.

Excepto en tiempos de grandes desastres y calamidades naturales, las personas raramente reconocen cuánto la naturaleza les está permitiendo vivir, cómo la estabilidad del mundo y de su clima y sus condiciones vitales, físicamente, han permitido de manera fundamental que la civilización creciera y se expandiera. Las personas han perdido su conexión con el mundo natural, y por tanto se han vuelto ignorantes de sus grandes riesgos y han dejado de apreciar los grandes beneficios que este ha aportado a la familia humana a través de su largo periodo de gran estabilidad.

En el nuevo mundo no tendréis esta estabilidad. El mundo ha cambiado. Y la demostración de que ha cambiado está ahora apareciendo aquí y allá, en este país y en ese país, y después en otro más —como si todo se estuviera acelerando, como si eventos que antes eran excepcionales estuvieran ocurriendo ahora con frecuencia en muchos lugares—. Esto forma parte del nuevo mundo.

Dios está aquí para prepararos para el nuevo mundo. Nosotros estamos aquí para prepararos para el nuevo mundo. La preparación es muy importante, pero requiere una tremenda reconsideración de muchas cosas que quizá tú individualmente nunca habías pensado antes, o nunca te habían preocupado —cosas como de dónde vienen tu comida y tu agua, y el grado en que estos pueden estar contaminados, y el grado en que su distribución hasta ti puede ser perturbada y probablemente será perturbada en los tiempos por venir—. Si puedes responder a esto claramente, verás que son los elementos fundamentales de la vida los que tienen la mayor importancia, y que las maquinaciones de la política y la cultura y las tendencias de la sociedad se vuelven mucho menos importantes a la luz de estas cosas.

En el nuevo mundo, la comida, el agua y la energía se volverán temas cada vez más predominantes, cada vez más la prioridad para la estabilidad de las naciones y de las comunidades dentro de las naciones. La transición es difícil, porque las personas están viviendo todavía en el pasado, viviendo sobre un conjunto de suposiciones que nunca han tenido que cuestionar significantemente, a menos que hayan enfrentado calamidades naturales de una gran escala.

En tiempos de calamidad las personas se despiertan por un momento, y después poco a poco se vuelven a dormir. “Fue una cosa terrible lo que pasó, sí, por supuesto. Lo recordaremos. Pero ahora vamos a dormir de nuevo. No volverá a pasar hasta dentro de siglos, por tanto vamos a dormir de nuevo” —llevados a dormir por la complacencia humana, por la negación y las preocupaciones humanas, por las distracciones de todas las fuerzas en la sociedad que quieren adormecerte para que seas un consumidor manejable—. Las reglas de la religión especifican cómo la vida y Dios deben ser considerados; las naciones tienen sus preocupaciones en sus relaciones con otras naciones; vuelven a las viejas rutinas, olvidando el pasado; aquello se acabó.

En el nuevo mundo la humanidad tendrá que ser cada vez más vigilante, cada vez más cuidadosa, considerando cada vez más las consecuencias de las acciones actuales, más contenida en su uso de los recursos, más contenida en cómo las naciones intervienen las unas en las otras, más circunspecta, más responsable, más interesada en las consecuencias para el futuro.

Una gran parte de la humanidad está ya hambrienta, no tiene agua limpia, no tiene estabilidad ni seguridad en sus propias aldeas, pueblos y comunidades. Esto aumentará, llevando a las naciones a la revolución, llevando al poder a individuos y grupos incluso más peligrosos, creando inestabilidad adicional. Incluso el ciudadano medio debe ahora comenzar a despertar de sus obsesiones, sus adicciones y sus preocupaciones para prestar atención a las cambiantes circunstancias de la vida a su alrededor.

Este es un tiempo que puede ser muy redentor, muy clarificador, muy aleccionador, llevando a los individuos al presente, donde pueden buscar placeres más simples, actividades más naturales, estar más presentes ante los otros, más disponibles ante los otros, y ser más comprensivos con lo que ven a su alrededor. Es en esto que el individuo comenzará a reclamar una mayor inteligencia que reside dentro de cada persona, una inteligencia que nosotros llamamos Conocimiento, una mente mayor que no está dañada por el mundo, que no está asustada del mundo, que está aquí en una misión mayor que es tu misión y que solo responde ante Dios y ante la gran presencia angélica que sirve al Creador en este mundo y en todo el universo.

Este es un tiempo de gran shock y consternación, pero también de gran clarificación, un tiempo en el que tu verdadera llamada surgirá del mundo, pues tú no puedes llamarte a ti mismo. Tus regalos han de ser dados en ciertos lugares y a ciertas personas, y esto raramente se refleja en las aspiraciones y objetivos de la gente. A medida que el mundo se oscurece y se hace más problemático, más inestable y más desconcertante, la llamada será más fuerte, más poderosa y más atractiva para aquellos que pueden responder.

En la riqueza, la complacencia humana aumenta. Aumentan la indulgencia, la adicción y la patología humanas. Aumentan las enfermedades mentales —por extraño que sea—. En esto, los ricos pueden ser más patéticos que los pobres. En esto, las naciones ricas pueden desperdiciar su libertad, su herencia natural, su medioambiente, sus recursos, su tiempo, su energía, su creatividad —perdido, ido para siempre, gastado de forma insensata—. Esta es la tragedia de vivir en el mundo sin el Conocimiento. Es la tragedia de la vida de cada persona, porque todo el mundo fue enviado aquí por un mayor propósito y todo el mundo recibió el Conocimiento para ser guiado a este propósito, para ser preparado para este propósito. Pero la mayoría de las personas del mundo están oprimidas —oprimidas por la opresión política, oprimidas por la pobreza, oprimidas por los dictados religiosos y sociales, oprimidas porque carecen de poder social, de movilidad, y no pueden cambiar sus circunstancias—. Esto es una gran pérdida para la familia humana en conjunto.

La mayoría de los grandes científicos, de los grandes médicos, de los grandes emancipadores sociales, de los grandes artistas y de los grandes músicos están perdidos, oprimidos. Sus regalos nunca se verán; sus vidas serán desperdiciadas. En el nuevo mundo, la tragedia de la persona común se hará tan aguda y demandante que muchas personas que ahora no están respondiendo tendrán que responder. Naciones enteras no serán capaces de sostenerse a sí mismas. E incluso las naciones ricas no tendrán recursos para asistir continuamente a las naciones que se encuentran en un estado inestable o empobrecido. Esto será una llamada a los individuos y naciones a responder y a prepararse.

La humanidad vive para el momento. Es descuidada con su futuro. Es insensata en sus actividades y su comportamiento. La guerra ya no es una opción, como ves, porque esta destruye a la gente y destruye la infraestructura y los recursos que serán necesarios para el futuro. En el nuevo mundo esto se hace cada vez más importante. En el nuevo mundo tendréis que enfrentaros con las fuerzas erráticas de la naturaleza, con un clima inestable y su impacto sobre la producción de alimentos, con la disminución de recursos críticos y con cómo esto afectará al transporte y la producción de alimentos y a la purificación del agua. Vuestros problemas serán más elementales, más fundamentales, más profundos.

El nuevo mundo puede despertarte, pero también puede destruirte. Y es por eso que debes ganar acceso a la inteligencia más profunda dentro de ti, al poder y la presencia del Conocimiento que Dios te ha dado para navegar por este nuevo mundo y sacar a la luz los regalos que todavía permanecen escondidos dentro de ti y de otros.

En el nuevo mundo, la cooperación se volverá cada vez más esencial —para salvar las vidas de la gente, para atender las emergencias cada vez más numerosas, para responder al entorno cambiante y las condiciones cambiantes de la vida—. Aquí los ricos deben dar, o se arriesgarán a perderlo todo. Aquí los pobres deben ser servidos y deben unirse para crear una mayor estabilidad más allá de los límites de la cultura y la religión, porque en la guerra y el conflicto —la clase de guerra que el nuevo mundo podría crear— todo el mundo sufrirá, todo el mundo perderá.

Ciertas regiones del mundo se volverán inhabitables. Los problemas que surgirán parecerán tan grandes que parecerán ser irresolubles, y es por eso que el ingenio humano tendrá que ejercerse ahora de las maneras más constructivas. No tiene sentido que las naciones se armen hasta el extremo, porque la guerra no puede ser una opción; de lo contrario el mundo declinará y el futuro de la humanidad será sacrificado. Toda nación será dependiente de la estabilidad de las naciones a su alrededor. Les interesará sostener esta estabilidad en su región del mundo. Las naciones no pueden ser sacrificadas, pues si eso sucede decenas de millones de personas traspasarán vuestras fronteras, creando mayor inestabilidad y mucha más dificultad para todos los implicados.

Solo Dios sabe lo que está viniendo en el horizonte. Dios ha enviado la preparación, la advertencia, la bendición, el poder, la iluminación, la clarificación. Pero Dios no responde a cada cristiano, a cada dilema, a cada problema. Eso debe resolverlo la gente del mundo. No puedes tener una actitud pasiva en estos asuntos. No puedes estar tonteando por ahí ante las Grandes Olas de cambio. No puedes estar ocioso e indolente en el nuevo mundo.

Debes ser fuerte. Debes tener determinación. Y debes ser compasivo. No es un entorno para los débiles y los indulgentes. Y aun así la debilidad y la indulgencia prevalecen, especialmente en las naciones ricas. La gente joven no tiene ni idea de lo que va a tener que enfrentar en el futuro. Su futuro ha sido gastado y derrochado. Va a tener que enfrentarse a un nuevo mundo y adaptarse a él. Tú no puedes estar ocioso, quejándote, y a la vez hacer eso. No basta con simplemente ser. En la queja o en la revolución debes pensar en cómo las cosas van a funcionar —práctica, esencial y fundamentalmente.

Este es un tiempo en el que la humanidad debe madurar, cesar sus interminables conflictos y dejar a un lado sus tontas indulgencias, para tratar con un mundo cambiante, para tratar con el nuevo mundo, para tratar con un mundo que sus ancestros raramente tuvieron que enfrentar, para encarar un nuevo conjunto emergente de circunstancias que desafiará la intención, la integridad y el deseo de vivir. Será un shock para mucha gente. Muchas personas no serán capaces de responder. Ellas no han construido la fuerza en su vida para enfrentar un nuevo mundo. Ellas serán vulnerables. Ellas estarán amenazadas.

Si has de servir al débil, debes tener fuertes aliados. Debes tener la Revelación, o tú también estarás sumergido en tu negligente comprensión del pasado, todavía atrapado en tus agravios, todavía pensando en el viejo mundo que ya no existe.

Solo Dios sabe lo que está viniendo en el horizonte. La especulación humana raramente representa la realidad. Solo aquellas mentes que son claras, sobrias y objetivas pueden realmente ver mucho de algo. E incluso aquí su estimación puede quedarse corta frente a la realidad que está emergiendo y lo que debe hacerse para prepararse para eventualidades.

Debes mirar tu vida y tus circunstancias. ¿Podrá tu empleo sobrevivir en un mundo donde mucha gente no podrá permitirse lujos y gastos discrecionales? ¿Estarás rodeado de personas que son débiles, o de personas que son fuertes; de personas que pueden responder, o de personas que están perdidas —perdidas en sus deseos, en sus miedos, en sus problemas, en sus asuntos, en sus quejas, en sus obsesiones, etc.?

Debes moverte a un terreno más alto, mental y físicamente. No vivas cerca de las aguas en movimiento del mundo. Considera la seguridad y la estabilidad de tu comunidad. Vive cerca de donde se produce la comida, y aprende a producirla por ti mismo si puedes. Sé muy cuidadoso con tu salud, porque necesitarás ser muy fuerte y muy competente en el futuro. Educa a otros con paciencia. Busca a aquellos que son capaces de responder, y no desperdicies tu tiempo con los que no pueden escuchar ni ver.

Comienza a construir una vida más fuerte, una vida más estable. La Nueva Revelación te enseñará cómo hacer esto en los cuatro pilares de tu vida —el pilar de las relaciones, el pilar del trabajo y el aprovisionamiento, el pilar de la salud y el pilar del desarrollo espiritual.

Todo lo que te decimos está apoyado por la Revelación. Pero no puedes simplemente ser pasivo y pensar que te será dada y mostrada cada pequeña cosa. Tú tendrás que ser inteligente y usar el poder del Conocimiento, así como desarrollar tus habilidades, tu discernimiento y tu discreción. Ahora no puedes ser descuidado o insensato, porque todo lo que dices y haces es importante —porque fuiste enviado al mundo por un mayor propósito—. Tienes una mayor serie de responsabilidades que desarrollar. Tienes que contrarrestar tu propia pereza, tu debilidad, tu inclinación a abandonar y a rendirte, la extensión del miedo que portas contigo y la influencia de ese miedo en ti. Es una situación grande y demandante, perfecta para tu redención.

Si la humanidad no puede unirse en sus tiempos de riqueza y estabilidad, entonces tendrá que unirse en sus tiempos de mayores pruebas y tribulaciones. No te preocupes por lo que otras personas estén haciendo. Debes ocuparte de tus propios asuntos y relaciones. Pero observa tu entorno y aprende a escuchar atento a las señales de cambio. Para esto necesitarás una mente focalizada y en calma, una mente que no está atrapada en la queja, en el miedo o en la ambición. La Revelación te enseñará cómo cultivar esta consciencia mayor y más penetrante.

La mayor parte de la preparación será interna, porque lo que guía tus decisiones, lo que guía tus acciones, lo que te informa, lo que te motiva, lo que te desanima… eso es lo que hará la diferencia en lo que eres capaz de ver, de saber y de hacer. No huyas intentando esconderte en alguna parte, porque eso no tendrá éxito en el nuevo mundo. No pienses solo en defenderte a ti mismo, porque no estás aquí en el mundo para hacer eso, y hacerlo solo te dejará más vulnerable al final. Tienes que apuntalar tu fundación, pero más allá de eso estás aquí para ser de mayor servicio. El Conocimiento te guiará en esa dirección. El miedo te llevará a otra parte. Y el miedo solo te conducirá a un mayor peligro en el futuro, si continuaras respondiendo solo a él.

El Mensajero está en el mundo. La Revelación está aquí. Ella trae consigo su propio consejo y comentario. No está aquí para darte grandes mandamientos, sino para decirte cómo responder, para tratar los problemas y preguntas que sin duda surgirán y para proveer los pasos al Conocimiento, que te darán el enraizamiento y la conexión esenciales con la fuente y el núcleo de tu fuerza, tu sabiduría y tu poder.

El mundo será muy demandante, muy desconcertante. Para los que son débiles parecerá abrumador, y ellos se sentirán impotentes y desesperanzados ante él. Pero tú no puedes responder así, porque las circunstancias cambiantes y las mareas ascendentes y las Grandes Olas de cambio están aquí para decirte que debes hacerte más fuerte, más agudo y más responsable ante tu entorno y ante el poder y la presencia del Conocimiento en tu interior. Esto hará más para proveerte seguridad y estabilidad que cualquier cosa que intentes construir en el exterior. No puedes almacenar comida para el resto de tu vida. Si acaparas cosas, la gente puede venir y robártelas, incluso usando la fuerza.

El Nuevo Mensaje te está llamando a responder y prepararte. No basta con solo vivir en el momento. Eso está bien para los pájaros, las abejas y las criaturas simples de la vida, pero ellas no tienen la carga de saber su futuro fallecimiento o de preocuparse por su futuro particularmente. Para los seres humanos, vivir solo en el momento es una demostración de profunda ignorancia y del descuido de la inteligencia y las responsabilidades mayores de uno mismo. En el momento puedes ver, escuchar y saber, pero siempre te estás preparando para el futuro. Siempre estás observando los vientos del mundo.

Si renuncias a todas tus posesiones y te vuelves un asceta, bien, tendrás menos preocupaciones, pero tu papel sigue siendo todavía servir al mundo en transformación. Y volverse un asceta no es lo que se pide a la mayoría de las personas, ni lo que necesitan.

Las decisiones están ante ti hoy. La evaluación profunda está ante ti hoy, la evaluación de con quién estás y qué estás haciendo, de qué debería mantenerse y qué debería dejarse a un lado, de qué debería cambiarse y qué debería ser preservado, de con quién estar y con quién no estar, de qué decir y qué no decir, de qué hacer y qué no hacer. Este es tu estado de desarrollo. No puedes moverte al futuro e intentar decidir. No estás listo para el futuro. Por tanto, prepararte es lo más importante. Hacerlo hará toda la diferencia en el resultado para ti y para otros, para la gente que amas y para la gente que en última instancia has de servir.

No puedes cambiar el nuevo mundo. No puedes impedir que sea lo que es. Puedes mitigar los errores que la humanidad continúa haciendo en su contaminación del mundo, y esto debe hacerse, por supuesto. Pero no puedes hacer que el nuevo mundo desaparezca, y negar esto es meramente un acto de estupidez y autonegación. Por tanto, debes responder. Mira y escucha. No llegues a conclusiones prematuras. Enfrenta tu propio miedo, pero no sucumbas a él. Enfrenta tu propia sensación de inseguridad, pero no sucumbas a ella. Enfrenta el hecho de que tienes muy pocas respuestas para cualquier cosa, pero no sucumbas a esto tampoco.

Tú ahora eres un estudiante del Conocimiento. Estás aquí para prepararte. Estás respondiendo a la Nueva Revelación, la cual te preparará y te enseñará a seguir aquello que es sabio dentro de ti y de otras personas. Tienes la bendición de recibir esto, pero la bendición requiere mucho trabajo, paciencia y determinación —cualidades que solo puedes desarrollar construyéndolas y aplicándolas en las situaciones reales de tu vida.

El poder y la presencia estarán contigo mientras haces esto. Se trata de ser honesto contigo mismo, fiel a tus más profundas inclinaciones —no solo leal a tus pensamientos o a tus sentimientos del momento, sino leal a un mayor sentido y a una mayor consciencia dentro de ti, que está esperando a ser descubierta y expresada en tu vida.

Escucha nuestras palabras. Ellas portan la gran sabiduría consigo. Escucha. No las niegues. Presta atención. Piensa en ellas dentro de las circunstancias de tu vida. Contémplalas. Vive con ellas. Es mejor vivir con grandes preguntas que construir tu vida sobre respuestas estúpidas.

Dios ha hablado de nuevo —para despertar al mundo, para preparar al mundo, para fortalecer a la familia humana, para sacar a la luz sus mayores activos, de modo que pueda utilizar la sabiduría de sus religiones, la sabiduría de su cultura y los muchos éxitos que la humanidad ha conseguido en la construcción de una civilización mundial.

Todo será desafiado ahora. No pienses que lo bueno prevalecerá. No uses esto como una excusa para retirarte de tus responsabilidades. No pidas que Dios salve el mundo, porque Dios te ha enviado al mundo a ti y a otros para que lo salvéis. Tú no sabes cómo hacer esto, realmente, si eres honesto y humilde dentro de ti. Es una cuestión de que el Conocimiento te guíe paso a paso. Para esto tendrás que vivir sin respuestas. Tendrás que dejar tus débiles suposiciones y acercarte a la vida, acercarte al momento presente, donde puedes discernir lo que está llegando en el horizonte.

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