El Pilar de la Salud

Traducción del capítulo 4 del libro “Viviendo el Camino del Conocimiento”, recibido por Marshall Vian Summers.

La salud es vitalidad, pero la vitalidad es el producto de vivir una vida real.

Hay mucha conversación en el mundo sobre cómo recuperar la salud, la forma de mejorarla y sobre cómo puede mantenerse. Pero echemos un vistazo a una pregunta más fundamental antes de ocuparnos de estas cuestiones: ¿Qué es la salud? ¿Qué constituye una verdadera salud para una persona? ¿Es la salud la mera ausencia de enfermedades o de síntomas de enfermedades? ¿Es la salud solo la ausencia de discapacidad o de limitaciones físicas? O, tomada desde un enfoque diferente, ¿Es la salud la capacidad de realizar eventos deportivos o de satisfacer algunos criterios básicos de capacidad física?

En el contexto de la construcción de una base para aprender y vivir el Camino del Conocimiento, digamos como fundamento que la salud es vitalidad. Es la vitalidad que nace de vivir una vida genuina —una vida que está llena de significado y propósito, una vida que tiene dirección y una vida que está significativamente comprometida con los demás y con el mundo—. Esto produce una vitalidad, una voluntad de vivir y un deseo de contribuir —un cierto entusiasmo por la vida, se podría decir.

Es notable que esta vitalidad es deficiente en personas que cumplen otros criterios de salud, incluso en personas que cumplen con un criterio muy alto de aptitud física o que nunca han experimentado una enfermedad grave. Y es igualmente notable que la vitalidad puede encontrarse en algunas personas que tienen discapacidades físicas o que han tenido un historial de enfermedad física.

Así que tenemos que mirar al centro mismo de las cosas. ¿Qué es la salud y que produce salud? Partiendo de esto, puedes entender que amenaza a la salud y obtener una idea mucho más clara de cómo puede mantenerse la salud.

La salud es vitalidad. La vitalidad es la voluntad de vivir y contribuir. Contiene un entusiasmo por la vida. Contiene un sentido de propósito en la vida. Y comunica su afinidad natural con la vida con todo el mundo que te rodea. Esta vitalidad puede estar en un cuerpo fuerte o en un cuerpo débil, aunque si tu cuerpo funciona correctamente tendrás una mayor oportunidad de experimentar esta vitalidad. Hay que señalar en primer lugar que incluso aquellos con limitaciones físicas graves, o incluso minusvalías, pueden experimentar esta esencia fundamental de la salud.

La siguiente pregunta que surge desde el principio es: ¿Cuánta salud es necesaria? Aquí en el mundo encontrarás una gran diversidad de opinión, una amplia gama de respuestas. Alguien dirá: “¡Bueno, la salud es simplemente no estar enfermo!” Otros dirán: “Oh, no, no, la salud es ser mucho más activo, mucho más vibrante, mucho más capaz.” Y existe una gran preocupación por la salud, incluso entre personas sanas, porque las expectativas son muy altas, ya ves.

Las personas desean o esperan una vida física sin molestias, dolores ni problemas. Existe incluso un punto de vista que subraya que si el cuerpo está herido o enfermo, fundamentalmente algo debe estar mal en la persona; como si todos debieran experimentar una salud perfecta en todo momento, y si no la experimentan entonces algo en su pensamiento está intrínsecamente mal. Si bien es cierto que la imaginación negativa y los compromisos inapropiados con las personas te roban tu vitalidad —lo cual disminuye y reduce tu posibilidad de salud—, no debe asumirse que la enfermedad y las lesiones representan una deficiencia de carácter. Las enfermedades y las lesiones son parte del riesgo de vivir en el mundo físico. Pueden pasarle a cualquiera.

Esta declaración despertará algún desacuerdo porque las personas son muy idealistas sobre la salud. Suponen que si la vida de una persona está en orden y es vivida de forma significativa, no tendrá enfermedad ni lesión. Esta es una expectativa basada en la esperanza. No se basa en la verdad. Incluso el más sabio de los sabios tiene aquí un riesgo de lesión. Incluso el más sabio de los sabios enferma y envejece. Y sin embargo, la posibilidad de enfermedad o accidente puede disminuirse en gran medida, y aquí puedes tomar algunas medidas muy significativas para asegurar tu bienestar físico. Pero para empezar, debes tener para ti mismo una idea de cuánta salud es necesaria. Abordemos esta cuestión ahora, porque es fundamental.

Dicho en los términos más simples, tu cuerpo es saludable si puede servirte en tu implicación plena con tu propósito en la vida. Ahora bien, esta afirmación requiere algunas aclaraciones porque, como ves, aun no sabes cuál es tu propósito en la vida. Pero si tienes la salud física suficiente para poder sentar las bases para que el Conocimiento se embarque en la segunda gran etapa de la vida, entonces tendrás suficiente salud.

Aquí la salud no está asociada con la belleza o la destreza atlética o cualquier otro magnífico ideal. Se trata de una salud adecuada. [Si] tu cuerpo es capaz de servir, eso es salud. Si tu cuerpo no es capaz de servir, entonces, en esencia, debes renunciar a tus mayores búsquedas en la vida y dar a tu cuerpo la atención principal. Es como si el cuerpo fuera un vehículo, como un automóvil. Si el propósito del automóvil es ir de un punto a otro, entonces ha cumplido su propósito. Pero si mecánicamente no puede hacerlo, entonces debe ir al taller de reparaciones.

Si tu cuerpo físico es capaz de llevarte a través de la vida, entonces tienes suficiente salud. Debemos aclarar esto desde el principio, porque cuando hablamos de construir el Pilar de la Salud, debes tener unas expectativas muy realistas. Si estableces expectativas más allá de lo necesario y esencial, entonces te obsesionarás en esta área a expensas de tu implicación en otras áreas. Hemos dicho que todos los Pilares deben mantenerse a la vez.

Ahora bien, es cierto que por ciertos periodos de tiempo necesitarás prestar más atención a uno de los Pilares que a otros, pero todos ellos deben mantenerse. Es bastante evidente que las personas llegan a estar muy obsesionadas y se vuelven obsesivas con su salud física. A veces tienen una causa legítima para ello, porque su cuerpo es simplemente incapaz de funcionar. Pero aquí debemos volver a nuestra definición fundamental: El propósito del cuerpo es servir como vehículo para que puedas llevar a cabo un propósito superior en la vida.

Encontrarás que muchas personas que están obsesionadas y son obsesivas con su salud, tienen suficiente salud para llevar a cabo su propósito, y están descuidando su propósito porque tienen una gran expectativa sobre su salud. Hay que distinguir aquí entre lo deseado y lo necesario —una distinción muy importante que tiene que aplicarse a todos los aspectos de la vida—. Si tu cuerpo, como el automóvil, puede llevarte de un lugar a otro, entonces está cumpliendo su propósito. No tiene que ser perfecto. Y si intentas hacerlo perfecto, bueno, le darás más atención de la que realmente se merece, y lo harás a expensas de mantener los otros aspectos esenciales de tu vida.

Como hemos dicho, existen Cuatro Pilares de la vida, y todos ellos deben ser mantenidos. Y todos ellos deben ser fuertes y funcionales. Debes tener expectativas realistas. Si pones tu mira más allá, te alejarás de tus otros esfuerzos para dedicarte a una sola área. Así que cuando hablamos de salud, hablamos de la salud que es suficiente y necesaria, la cual puede estar en contraste con lo que se espera o desea.

Así que, tendrás que preguntarte: ¿Cuanta salud es esencial para mí? Antes de hacer esta pregunta, considera cuánto tiempo y energía gastas en tu salud o en las cosas que crees que están relacionadas con tu salud, tales como la belleza y el arreglo personal, el vestirte, el crecimiento personal, etc. Hemos dicho que incluso la persona discapacitada puede estar radiante de Conocimiento. Eso es la vitalidad.

Entonces, ¿cuál es la expectativa correcta? ¿Qué es lo adecuado para ti? Solo podemos darte directrices y advertencias y señalarte la dirección correcta. Si has de desarrollar los Cuatro Pilares de tu vida como base para aprender y vivir el Camino del Conocimiento y volverte una persona del Conocimiento, entonces te darás cuenta de que no puedes permitirte el lujo de dedicarte más a un área que a otra. Y debes buscar un equilibrio, lo cual es algo que muy pocas personas hacen en este mundo.

Tu cuerpo debe servir. Debe ser capaz de hacerlo. Lo que se requerirá de tu cuerpo dependerá de tu propósito, según este se te revele y te prepares para experimentarlo y llevarlo a cabo. Algunos pueden necesitar más de su cuerpo que otros, pero puedo asegurarte que la mayoría de las personas en el mundo hoy en día, si tienen suficiente comida, un cobijo apropiado y suficiente estabilidad en su vida, pueden llegar a ser hombres y mujeres del Conocimiento con su nivel actual de salud.

Una vez más, distinguimos entre lo que es adecuado y esencial y lo que se puede desear o esperar. Ser capaz de correr por las montañas o hacer grandes hazañas deportivas está muy bien para los exhibicionistas, pero no es necesario para desarrollar y mantener un nivel adecuado de salud. Y, de hecho, realizar este tipo de actividades requerirá una inversión tal que les impedirá construir una base para el Conocimiento.

Así que, a menudo no se le da lo suficiente al cuerpo, pero en muchos casos se le da demasiado en nombre de la salud. Las personas están obsesionadas con la salud y la sanación y con sentirse bien y verse bien, pero ¿a qué coste?

A menudo, algunas personas dicen: “Bueno, me gustaría avanzar en el Camino del Conocimiento y aprender a vivirlo, ¡pero tengo que cuidar de mi problema de salud!” Y, por supuesto, su problema de salud sigue, sigue y sigue. Su problema no es la salud. Su problema son sus prioridades. A menos que tengas una enfermedad que amenace tu vida, puedes avanzar en el Camino del Conocimiento. Incluso si estás confinado a una silla de ruedas o estás físicamente incapacitado de alguna otra manera, puedes construir una base para el Conocimiento.

Aquí debes evaluar cuál es la salud adecuada. Y calibras, entonces, tus expectativas y estándares de acuerdo a lo que necesitas. Este enfoque práctico de la salud es completamente esencial, porque trae las cosas a una perspectiva adecuada y te da una comprensión mucho más precisa sobre lo que debes hacer para mantener tu salud física. Sin este principio fundamental y esta perspectiva fundamental, basados en lo que realmente necesitas en tu vida, caerás prisionero ya sea de la negligencia o de la obsesión, y esto te impedirá vivir una vida equilibrada y con propósito.

El cuerpo es un mecanismo. No es mágico. No debe confundirse con la mente y con el Espíritu. Las personas intentan hacerlos iguales a todos porque desean sentir que están unificados y que la vida está unificada. Pero la vida funciona a diferentes niveles. Funciona al nivel del entorno físico, al nivel del ambiente mental y al nivel del ambiente espiritual.

Tu principal preocupación viviendo en el mundo y aprendiendo a vivir el Camino del Conocimiento en el mundo es desarrollar la habilidad adecuada en los entornos físico y mental. Desarrollas habilidad en el entorno físico para poder vivir una vida equilibrada. Y, sin embargo, debido a la emergencia del mundo a la Comunidad Mayor, también debes aprender habilidad en el ambiente mental —la destreza adecuada, la habilidad para poder funcionar y llevar a cabo aquello que sabes que debes hacer—. No necesitas habilidad en el entorno espiritual, porque el Conocimiento esta en ti y estás conectado con tu Familia Espiritual y a los Invisibles que supervisan tu desarrollo.

En la vida no hay garantía de que tendrás una salud perfecta. Incluso aunque tu pensamiento sea perfecto y tu comportamiento inmaculado, aunque puedas reducir mucho el riesgo de accidentes, enfermedades o lesiones, todavía tienes este riesgo, porque este es parte de estar en el mundo. Las personas, ya sabes, a menudo quieren eliminar la idea del riesgo, porque no les gusta la idea de tener que vivir con el riesgo, y por tanto creen que “realmente no hay lesión o accidente en el mundo. Realmente no hay enfermedad. Todos estos son el resultado de la disfunción humana, y si la disfunción humana pudiera eliminarse, bueno, no habría accidentes, lesiones o enfermedades.”

Una vez más, mira el mundo que te rodea. Mira las plantas y los animales. Ellos asumen un riesgo al vivir aquí. No hay garantías de que todo será perfecto para ellos, de que todos vivirán muchos años. Para estar en la vida, debes estar en la vida tal y como es, no como quieres que sea. Para experimentar la vida, debes experimentar la vida tal y como es y no como tú quieres que sea.

Vivir en el mundo conlleva riesgos. Eso es parte de estar aquí. Acéptalo. Esto requiere coraje, no evitación. Si vas a aceptar la vida, tienes que aceptarlo. No puedes tomar simplemente las partes que te gustan y rechazar desdeñosamente el resto. Es posible que tengas una idea de una vida perfecta o un conjunto de ideales que ilustran una vida perfecta, pero te estamos llevando a algo mayor —a una vida genuina, a una vida auténtica, a una vida que está en total armonía con el Conocimiento dentro de ti y con el Conocimiento en el universo, que es la Divinidad.

De nuevo, nuestro enfoque parece simple en contraste con otros enfoques, porque carece de engaño. No quita nada de lo que es necesario, ni le añade nada. ¿Cuánta salud es necesaria? Finalmente debes contestar esta pregunta por ti mismo, pero ten en cuenta los criterios. Pregúntate: “¿Cuánta salud necesito para llevar a cabo el proceso de construir una base para aprender y vivir el Camino del Conocimiento? ¿Puede mi cuerpo, como vehículo, llevarme a través de la ciudad? ¿Puede llevarme a donde tengo que ir? ¿Puede comunicarse con las personas?” Encontrarás que en la mayoría de los casos, con pocas excepciones, la respuesta es sí.

Aquí el cuerpo puede ser tratado apropiadamente y con amor. Si intentas ajustar el cuerpo a tus ideales de salud o a tu imagen de la perfecta salud, le exigirás tanto que lo dañarás. Esperarás que sea un instrumento perfecto. Esperarás su infalibilidad. Exigirás que se desempeñe de acuerdo a un conjunto de ideales que no están en consonancia con la naturaleza de la realidad física o la naturaleza de tu vehículo físico.

Regresa a esa pregunta fundamental: ¿Qué necesita mi cuerpo para hacer el trabajo que he venido a hacer? Esta es una pregunta que debes hacerte de forma continua. Hacerla una vez no es suficiente, porque tu respuesta cambiará, particularmente a medida que avances como estudiante y practicante del Camino del Conocimiento.

Tal vez estás disgustado con la forma de tu cuerpo o con aspectos de su apariencia, y muchas personas lo están, por supuesto. Pero, ¿realmente marca esto una diferencia en términos de la capacidad de tu cuerpo para servir a un propósito mayor? ¿Y cuánto estás dispuesto a invertir en estas mejoras superficiales? ¿Cuánto estás dispuesto a dar de tu energía, tiempo y recursos primarios para intentar superar objeciones de poca importancia a la apariencia de tu cuerpo y su funcionamiento?

De nuevo, te traemos de vuelta al enfoque práctico, al enfoque que funciona, que se basa en lo que puedes hacer en la vida, porque como dijimos, las relaciones significativas con otras personas se basan en lo que podéis hacer juntos en la vida. Lo que hacéis juntos en la vida desarrolla vuestro vínculo, vuestra confianza y las capacidades y dimensiones de vuestra relación.

Lo mismo es cierto en la relación con tu cuerpo. Es también lo que podéis hacer juntos lo que desarrollará aquí vuestra relación. Espera demasiado, y te sentirás decepcionado. Encuentra la base real de vuestra relación. Esta se encuentra discerniendo a lo largo del tiempo lo que debes hacer. Entonces empleas el cuerpo, porque este es fundamentalmente un instrumento de comunicación. El propósito del cuerpo no es ser hermoso. Es ser un instrumento de comunicación, ser un vehículo y ser capaz de participar en un mundo físico, en una realidad física.

Al igual que sucede con un automóvil, si con él puedes llegar a donde necesitas ir, habrá hecho su trabajo. Y sin embargo, mira la forma en que las personas tratan sus automóviles y la cantidad de tiempo y energía que les entregan. ¿Consideran su automóvil como vehículo para ir de un lugar a otro? Oh, no. El vehículo se vuelve un lienzo de su propia expresión. Se vuelve algo que representa una idea que tienen de sí mismas o alguna imagen que quieren proyectar, por lo que invierten una gran cantidad de tiempo y energía, dinero y recursos en algo que es básicamente un vehículo de transporte. Hay una interesante analogía entre esto y tu relación con tu cuerpo.

Si encuentras tu contribución real en la vida, serás recordado por tu contribución, y tu vida será apreciada por tu contribución. Cuando salgas de este mundo, si tu contribución ha sido hecha suficientemente, recordarás esta vida en base a esta contribución. Nada más importa. Solo tu contribución y las relaciones que esta estimula y desarrolla. Eso es todo lo que puedes llevarte contigo de este mundo. Por tanto, eso es principalmente de lo que tienes que preocuparte mientras estás en el mundo.

Lo que te ofrecemos aquí es libertad —la libertad de vivir una vida real y equilibrada—. Necesitas la salud suficiente. Necesitas las relaciones necesarias. Necesitas lo que es adecuado y necesario. Mucho de lo que querías o deseabas, basado en la falta de aceptación propia o en la evitación del propio Conocimiento interior, pueden dejarse a un lado con alivio.

Perseguir el perfecto estado de salud es como perseguir la persona perfecta. Esto puede consumir toda una vida, y si lo haces será una vida desperdiciada. Porque volverás a tu Antiguo Hogar con tus regalos sin entregar, y te preguntarás qué te pasó ahí abajo que no pudiste darte cuenta de lo que tenías que hacer, y dirás, “No sé qué pasó. Me olvide, supongo. Tengo que volver. Quiero volver. Esta vez recordaré. Sé que puedo recordar.” Y puedes decirlo porque está muy claro. Ahí estás. Todo es tan evidente. No hay nada que nuble tu visión. Ahora estás fuera del agua, y puedes ver la situación con claridad.

Mira a tu cuerpo y di: “Te necesito para servir al propósito que me ha traído al mundo. Cuidaré de ti para eso, y te apreciaré por eso. Y preservaré tus habilidades para eso. Y cuando terminemos, te daré las gracias, te bendeciré y te dejaré.” Esto es honrar al cuerpo y reconocer su verdadera función en tu vida. Aquí no cometes el error de pensar que el cuerpo es lo mismo que tu mente o que tu Espíritu. Reconoces su mecanismo, aceptas sus requisitos y su mantenimiento, aprecias su servicio y no le pides más.

Ahora vamos a considerar la cuestión de la salud mental, la salud de la mente. Aquí presentaré algunas ideas muy fundamentales que pueden ser difíciles de entender al principio, porque deben ser profundamente consideradas, como mucho de lo que presento aquí. Empecemos con algunas definiciones útiles y entonces juntos las ampliaremos.

La mente, al igual que el cuerpo, está al servicio del Espíritu. Esa es su función fundamental, pero para establecer esta función y llegar a darte cuenta del gran valor de la mente, debes invertir el orden de autoridad. Porque antes de comenzar la recuperación del Conocimiento, la mente es vista como si sirviera al cuerpo y el Espíritu es visto como si sirviera a la mente, de modo que todo el orden del servicio está invertido, y el cuerpo es lo más importante ­—el placer del cuerpo, la salud del cuerpo, la apariencia del cuerpo, las comodidades del cuerpo—. Y la mente debe luchar servilmente para proporcionar todas estas cosas sin fin. Y debido a que el cuerpo es un instrumento imperfecto y susceptible al dolor, al daño y a la enfermedad, parece que la mente no puede hacer lo suficiente por él. Es como el conductor que pasa todo su tiempo cuidando el automóvil. Eso está al revés. Está invertido respecto a como tiene que ser. Se supone que el coche debe servir al conductor, no al revés.

En el caso de tu vida, el conductor es el Espíritu. El panel de control es la mente. Y el vehículo físico es el cuerpo. La mente sirve aquí como intermediaria entre la vida física y la vida en la realidad espiritual, y la mente vive en su propio entorno, llamado el ambiente mental, siendo este el entorno en el que la mente afecta a otras mentes. Este es el ambiente del pensamiento. Es un ambiente distinto de la realidad física, a pesar de que están relacionados entre sí y se afectan mutuamente.

Así que comencemos con una definición importante: Una mente al servicio del Conocimiento es una mente que está mejorándose, recuperándose y expresándose a sí misma. Una mente que está al servicio de sí misma es una mente que está en desorden, confusión y carece de esa salud y relación fundamental.

Cuando te encuentras fuera de relación con el Conocimiento, tu mente debe servir a algo porque fue hecha para servir, por lo que servirá a sus ideas y las defenderá y las protegerá. Incluso se destruirá a sí misma para hacerlo, porque la mente es un vehículo. No es la fuente de la creatividad. Una mente sin el Conocimiento es servil y redundante. Es defensiva y suspicaz. Está fundamentalmente asustada, porque está sola y carece de un fundamento real para vivir en el mundo.

Has experimentado este miedo. Has experimentado esta ansiedad. Has experimentado su vulnerabilidad y su actitud defensiva. La mente tiene que servir a algo mayor para encontrar su lugar en la vida y aprovechar al máximo sus grandes recursos.

Nosotros ofrecemos el camino a la salud, a la salud mental, porque ofrecemos el camino al Conocimiento. Proporcionamos una forma genuina de vivir la salud mental, porque proporcionamos una forma de vivir el Camino del Conocimiento. Proporcionamos una forma de aprender la salud mental, porque ofrecemos una forma de aprender el camino al Conocimiento.

La mente luchará a lo largo del camino, porque no quiere renunciar a la autoridad que ha reclamado para sí misma. Es como el siervo que ha tratado de apoderarse del reino en ausencia del rey. Necesita renunciar a su control, ya que no puede poseerlo. No es su dominio.

La mente debe servir. El cuerpo debe servir. Por tanto, pasas de una jerarquía que dice: “La mente sirve al cuerpo. Y el Espíritu sirve a la mente”, a la jerarquía que está en consonancia con la realidad de la vida en todas partes, la que pone de manifiesto que el cuerpo sirve a la mente y la mente sirve al Espíritu.

Hoy ves en el mundo a tu alrededor todas las terribles manifestaciones de la enfermedad mental. Está generalizada. Se manifiesta en todas partes a tu alrededor. Puedes ver sus efectos, incluso en tu propia vida. Las personas sufren porque carecen de significado. Están perdidas porque no pertenecen a nada. Se espera que las personas se conviertan en héroes y heroínas, autosuficientes y autodeterminadas, y sin embargo esa no es la forma de vivir. Las personas están ambivalentes, porque tienen miedo al dolor y no saben de donde proviene el dolor.

La mente no puede gobernar, porque es un sirviente. Es un mal gobernante. No puede crear la realidad. No puede crear una base estable y significativa para vivir en el mundo. No puede crear su verdadera identidad. No puede proveer una base para las relaciones significativas y duraderas. No puede crear un propósito superior y más pleno en la vida.

Esperar que la mente haga eso es gravarla sin piedad y la conduce al fracaso y a la decepción, una y otra vez. Es cruel tratar así a la mente, al igual que es cruel tratar al cuerpo como un instrumento para contrarrestar la inseguridad de la mente. No eres amable con la mente cuando esperas que sea la principal autoridad en tu vida.

Tu mente personal, la mente que has desarrollado para poder tratar con el mundo y sobrevivir aquí, es un instrumento maravilloso. Es un hermoso mecanismo. No es eterna. Puede vivir durante cortos períodos de tiempo más allá del cuerpo, pero también debe desaparecer. Solo lo esencial que hay dentro permanece.

Descubrir lo que es esencial dentro de ti mientras estás en el mundo es el mayor descubrimiento, el esfuerzo más importante, la mayor actividad, porque solo el Conocimiento lleva el propósito que has traído contigo desde tu Antiguo Hogar. Solo el Conocimiento sabe con quién necesitas reunirte realmente en este mundo y qué necesitas hacer. Solo el Conocimiento entiende tu naturaleza mental y física y su oportuno diseño.

En ausencia del Conocimiento, las personas crean grandiosas ideas, tremendas filosofías y cosmologías, enormes ideas y grandes complejidades mentales. Pero la cuestión real es si estás o no con la vida —si estas en relación con la naturaleza real del mundo y con su dirección y desarrollo, así como con tu verdadera naturaleza y su expresión en la vida—. Esta es la verdadera cuestión. No cuán grandes son tus ideas o qué abarcadora es tu filosofía sobre la vida.

Ver y pensar de una forma mayor solo puede ser el resultado de vivir una vida mayor, una vida de Conocimiento. Tus pensamientos serán ampliados y expandidos, porque tu experiencia será ampliada y expandida. Y tus pensamientos serán inclusivos, porque experimentarás la inclusión en tu vida. Y tu pensamiento estará equilibrado, porque tu vida estará equilibrada.

Entre la vida de la mente y la vida del corazón hay un gran abismo —un abismo enorme, sin fondo aparente—. La distancia entre las dos parece insuperable, pero hay una forma de vincularlas. Pero debes construir el puente, que es la base. El puente tiene Cuatro Pilares, y una vez que el puente se ha construido suficientemente, las cosas pueden viajar sobre ese puente. Una vida con esta base es como un puente entre el mundo y tu Antiguo Hogar. Y sobre este puente, las ideas, la fuerza, la inteligencia y el reconocimiento pueden entrar en tu vida para ser dados a otros, porque tendrás construido el puente que hace posible la transmisión de mayor Conocimiento y Sabiduría.

Tu mente es parte del puente, y tu cuerpo es parte del puente. Debes tener suficiente salud física y mental para construir este puente. Al igual que tu cuerpo, tu mente no tiene que ser perfecta, sin defecto, sin error, sin dolor y sin molestias. Simplemente tiene que ser capaz de funcionar adecuadamente y ser capaz de ceder las riendas de la vida a un Poder Mayor, al que, de hecho, está diseñada para servir.

Esta renuncia no sucede de golpe. Sucede gradualmente, y la oportunidad para que esto ocurra se produce cada vez que tienes que tomar una decisión seria. Aquí puedes preguntarte, “¿Qué pienso y qué quiero?” Y luego pregúntate, “¿Hay algo que sepa realmente sobre esto?”

Es curioso que solo cuando descubres a través de la experiencia que lo que sabes es diferente de lo que quieres, lo cual es menudo un reconocimiento muy confuso y frustrante, te das cuenta de que el Conocimiento es real y no un producto de tu imaginación —no está emanando simplemente de tus ilusiones—. Cuando lo que sabes y lo que quieres difieren, esto te demostrará la realidad del Conocimiento. Entonces verás que el Conocimiento no es simplemente un producto de tu propia voluntad o tu inseguridad, y que tiene una realidad y una inteligencia totalmente propias, una realidad y una inteligencia que no pueden ser influidas por tus impulsos o tus miedos o tus deseos ni por nada del mundo que te rodea.

El Conocimiento es la única parte de ti que está más allá de la tentación, más allá de la manipulación y el control. Es el fundamento de tu vida y, como verás en el futuro, es la dotación más importante que tienes.

En la preparación llamada Pasos al Conocimiento, tu mente es orientada hacia el Conocimiento, a pensar más en línea con el Conocimiento. Esto se hace para que tu mente pueda volverse un puente para el Conocimiento y en un vehículo para el Conocimiento. La mente no es repudiada. No es desdeñada. No es negada. No es destruida. Es reutilizada. Es traída de vuelta a la armonía a su verdadera relación con el Conocimiento, a su verdadera relación con el Espíritu.

Cuando esto se logra con el tiempo, experimentarás verdadera armonía en tu vida. Verás al cuerpo con compasión y te darás cuenta de su valor, y verás a la mente con compasión y te darás cuenta de su valor. La mente y el cuerpo son ambos instrumentos de comunicación y vehículos para la existencia en el mundo físico. Ambos son necesarios para funcionar adecuadamente —no perfectamente, sino adecuadamente.

Ahora bien, debido a que la mayoría de las personas no son conscientes de que el Conocimiento es una realidad más allá de su mente, la mente es amplificada enormemente. Las personas se involucran mucho. De hecho, lo mismo que las personas pueden llegar a estar obsesionadas y ser obsesivas con sus cuerpos, también pueden llegar a estar obsesionadas y ser obsesivas con sus mentes —con sus sentimientos, con sus pensamientos, con sus estados emocionales, con sus recuerdos, con sus ideas para el futuro, con sus teorías, con sus filosofías, con sus miedos, con sus terrores, y demás—. Y, oh, la mente se ve tan grande y tan dominante… Y, oh, es algo tan confuso con tantos niveles… Y parece insondable. Solamente capas y capas y capas de pensamiento. Y la mente parece abrumar la existencia, y te sientes esclavizado por su voluntad y sus impulsos.

¿Qué libertad existe en ser un esclavo de la mente? La libertad se encuentra al traer a la mente al servicio del Conocimiento. La libertad se encuentra al invertir el orden de autoridad. Si eres un esclavo de tu mente, entonces el orden de la autoridad está invertido respecto a lo que debería ser. Si la mente no puede ser empleada, funcionará de manera desenfrenada. Si la mente no puede ser dirigida, se disparará en todas direcciones. Si la mente no puede tener una autoridad dentro de ti, se volverá una esclava de otras mentes en el ambiente mental.

La verdadera autoridad sobre la mente es el Conocimiento. Debido a que el Plan del Creador es perfecto, el Plan aboga por el establecimiento de la verdadera autoridad dentro de ti mismo. Aquí no se te pide que des tu vida a lo Divino, a lo Divino que está lejos, muy lejos de ti. Porque no es el propósito del Creador ser tu asesor, viviendo y dirigiendo todas tus actividades. No creas que el Creador del universo va a preocuparse por tus altibajos diarios, con todos tus sentimientos y pensamientos, temores y preocupaciones, y todas las pequeñas decisiones que te preocupan.

No, el Creador te ha dado el Conocimiento para eso. Está ahí, dentro de ti. Llévate a él y te llevarás al Creador. Porque Dios solo puede ser conocido. Y el conocimiento solo puede ser conocido. Y la vida solo puede ser conocida. Sin el Conocimiento, pensar, filosofar, especular, analizar, evaluar, criticar, etc. no te devuelven a la relación.

En los Pasos al Conocimiento, tu mente es orientada a pensar de forma productiva y creativa. Se le da dirección. Se le da propósito y significado. Entonces es capaz de servir en lugar de destruir. Es capaz de convertirse en un vehículo para extender tu vida en el mundo, en lugar de ser una obstrucción. Pero para que la mente pueda acercarse al Conocimiento y recupere su relación natural con él, debe someterse a la preparación en el Camino del Conocimiento.

Aquí no hay trucos de magia. No hay fórmulas secretas. No tomas una píldora de aspecto extraño y te despiertas al día siguiente en un estado de Conocimiento. Debes construir el puente. Debes construir los cimientos. Ese es tu trabajo. El Creador hará el trabajo una vez que establezcas los cimientos, y el Creador, a través de los Invisibles, te capacitará y te apoyará en la construcción del puente y los cimientos. Pero debes presentarte para el trabajo. Debes presentar tu mente y tu cuerpo al trabajo. Debes estar preparado para hacer el trabajo. Y tienes que trabajar para ello.

En este punto vamos a presentar una idea importante: Mucha gente se acerca a la espiritualidad y la religión principalmente porque quieren reafirmación, refugio y consuelo. Quieren un lugar para refugiarse de la tormenta de la vida. Quieren encontrar alivio. Quieren experimentar aceptación y perdón. Todas estas cosas están disponibles, pero se te presenta mucho más, y se te pide mucho más.

La gente a menudo piensa en Dios como si fuera un enorme sistema de beneficencia —¡de beneficencia espiritual!—. Solo tienes que apuntarte y entonces comienzas a recoger tus cheques, y recibes tus dispensaciones, se te dan tus regalos y recibes tu cuota de milagros. Solo tienes que creer en el sistema. Entonces Dios vendrá a servirte y hará todas esas pequeñas cosas para ti, como si Dios no tuviera nada mejor que hacer en el universo que atender tus deseos. ¿Qué clase de Dios penoso se implicaría así?

Esto no es beneficencia espiritual. No te estoy ofreciendo beneficencia. Te estoy ofreciendo trabajo. Te estoy ofreciendo un empleo. Te estoy dando un contexto y una base, así como un propósito, un significado y una dirección para que puedas recuperar tus capacidades naturales, las pongas en armonía y alineación mutua y construyas una verdadera base para el Conocimiento.

No pienses, “Bueno, ¿qué va a hacer Dios por mí?” Dios ya te ha dado el Conocimiento. Si pudieras entender lo grande que es esta dotación, sabrías que se te ha dado lo que necesitas para encontrar tu camino en este mundo y encontrar tu comunidad en él.

Sin embargo, mientras el orden de autoridad esté invertido, mientras la mente sirva al cuerpo y el Espíritu parezca servir a la mente, habrá discapacidad física y mental. Tus problemas físicos serán muy amplificados, y tus problemas mentales serán muy amplificados, y tenderás a obsesionarte con tus pequeños problemas y los pequeños problemas de la vida.

Los pequeños problemas se van y se resuelven cuando se abordan los mayores problemas de la vida. Los pequeños problemas son perdonados y aceptados cuando dedicas tu energía a los mayores problemas de la vida. El mayor problema en la vida es encontrar el camino al Conocimiento, darte cuenta de por qué estás aquí y dedicarte plenamente a la recuperación y expresión del Conocimiento. Se recupera dedicándote a aquellos individuos que representan tus verdaderos aliados en el Camino del Conocimiento. Se da a través de la dedicación y la devoción —no basadas en la recompensa personal, no basadas en obtener una mayor beneficencia de Dios o del mundo, sino basadas en el descubrimiento de la contribución esencial que has traído al mundo y, con ella, de la memoria de quienes te han enviado y están contigo incluso ahora.

La salud es vitalidad, pero la vitalidad es el fruto de una vida real. Es el fruto de enfrentar los riesgos y oportunidades de la vida. Es el fruto de las relaciones reales y la dedicación verdadera que puede compartirse entre las personas. Es el resultado de experimentar la verdadera jerarquía de autoridad en tu vida y de celebrar, reverenciando y respetando los diferentes aspectos de tu naturaleza y los diferentes niveles de la existencia.

Entonces vas al médico simplemente para mantener tu cuerpo funcionando de forma que pueda seguir apoyando tu propósito. Y a haces ajustes en tu pensamiento y en tu comportamiento según sean necesarios. Y eres capaz de hacerlo porque estás sirviendo a un propósito superior. Y tu vida espiritual y tu realidad espiritual pueden entonces encontrar expresión en tu pensamiento y en tus acciones en el mundo. Esto es la salud. Esto es la demostración del bienestar. Esto es la demostración de una verdad mayor y una realidad mayor que son un potencial en todas las personas.

Ese es el propósito del Camino del Conocimiento —permitirte cumplir con tu misión aquí, permitirte encontrar a aquellos que comparten tu misión contigo y permitirte encontrar libertad y escape de todas las innumerables actividades incapacitantes que paralizan a la humanidad y la dejan indefensa frente a sus propias necesidades y frente a la Comunidad Mayor, que está eclipsando el mundo en este momento.

Una Mayor Verdad es necesaria en tu vida, tanto para tu bienestar como para el bienestar del mundo, porque no has venido aquí solo por ti. Has venido aquí por el mundo. Esto dice cuán grande eres en verdad. Esto dice cuán grande es tu propósito y cuán grande será tu recompensa, según recuperes el aspecto esencial de tu vida.

Entonces, si hay enfermedad, accidente o lesión, simplemente encontrarás lo que necesitas para hacer los ajustes o las reparaciones que sean necesarias para poder seguir adelante, porque tienes un sitio a donde ir y tienes algo que hacer. Entonces estas cosas no serán exageradas, y no serán sobreenfatizadas, y no dominarán tu vida y tu atención. Y aunque es posible que tengas dolores y molestias a medida que avances, continuarás. Y cumplirás aquí tu destino.

Ahora hablaremos un poco sobre la buena vida. Come bien. Duerme lo suficiente. Haz ejercicio a diario. Relaciónate con las personas adecuadas. Sigue lo que sabes. Y sigue pidiendo el Conocimiento. Si te involucras con las personas equivocadas, minarás tu salud y tu bienestar y volverás a la confusión y la desorientación. Sigue lo que es simple y entiendes. Tal vez te has dicho a ti mismo: “Sé que no debo hacer esto” o “Sé que debería hacer eso”. Hazlo. Haz lo que sabes. ¿Por qué dudas? ¿A qué estás esperando? No esperes a que se produzca una crisis. No esperes a que un pequeño problema se convierta en un gran problema. Ya sabes mucho de lo que necesitas hacer para mantener tu cuerpo y tener una mejor salud mental. Haz esas cosas. No pidas más. Porque no podrás usar más hasta que uses lo que tienes hoy.

Las personas quieren unirse a lo Divino, pero ni siquiera pueden estar con otra persona. Quieren estar radiantemente sanas o tener paz mental, ¿pero cómo puede eso suceder si ni siquiera pueden hacer las tareas simples que saben que tienen que hacer hoy? Empieza allí donde estás. Comienza con lo que sabes. Cuenta con otros para ayudarte a hacer lo que sabes, y no des marcha atrás. Así se construyen los cimientos. Así se construye el puente desde el mundo hasta tu Antiguo Hogar. Así utilizas todos los aspectos de tu vida y haces que cada parte de tu vida sea vital.

Acércate al Conocimiento y el Conocimiento se sentirá cerca de ti, y sabrás qué hacer. Pero más importante aún que eso, serás capaz de hacer lo que sabes.

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