Cómo habla Dios al mundo

Traducción del texto “How God Speaks to the World”, como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 16 de abril de 2008 en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

Versión de la traducción: 1.2

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Dios vela sobre mundo, pues el mundo es un lugar problemático. Siempre lo ha sido.

Es por esa razón que has venido al mundo. Es un lugar donde Dios ha sido olvidado y tu verdadera naturaleza ha sido olvidada. Es un lugar de competición y conflicto, donde la vida es difícil, donde constantemente debes resolver los problemas de tu existencia diaria. Es un lugar donde las personas parecen ser extrañas las unas a las otras y extrañas a sí mismas tal como Dios las creó. Es un lugar de apariencias. Es un lugar de sensaciones.

Es maravilloso y peligroso, hermoso pero confuso. Es donde los separados han venido a vivir, a aprender cómo dar de nuevo y a salvar la brecha de modo que la separación pueda finalizarse en su momento.

Nadie ha venido aquí por accidente. Todos han sido enviados con un propósito. Este propósito permanece sin descubrir dentro de ti, pero debes descubrirlo, porque esa es la gran búsqueda en la vida. Más allá de cubrir tus requerimientos básicos para existir en esta realidad, debes encontrar este propósito, porque es así como Dios te hablará, y es así como encontrarás tu camino.

El Plan de Dios es tan simple que escapa a la comprensión de la gente, pero es misterioso porque no encaja en las expectativas humanas. No encaja con las creencias y tradiciones humanas. Está más allá de la comprensión, y aun así es muy simple.

Porque Dios habla al mundo a través de un Conocimiento más profundo dentro del individuo y a través del poder de las relaciones unidas, donde este poder más profundo puede ser expresado y experimentado entre dos o más personas.

Periódicamente, Dios habla al mundo para entregar un Mensaje al mundo. Esto es muy infrecuente, ocurriendo quizá solo cada varios siglos. El Mensaje de Dios al mundo pretende durar [ser válido] por mucho tiempo y pretende afectar e influenciar las mentes y corazones de las personas durante mucho tiempo. Estos Mensajes se dan en momentos cruciales de la evolución y en grandes momentos de cambio y momentos de gran necesidad.

El significado de esto está más allá de tus referencias actuales, porque aún no ves la gran necesidad de la humanidad y por qué se enviaría al mundo un Nuevo Mensaje de Dios para el mundo. Porque, aunque Dios te habla a través de un Conocimiento más profundo dentro de ti y a través del poder de las relaciones unidas, el Mensaje de Dios es para preparar a la humanidad para lo que no puede ver y no puede saber. Es para advertir a la humanidad. Es para empoderar a la humanidad. Es para preparar a la humanidad.

Tú solo puedes ser un testigo de esto. Estará más allá de tus ideas actuales. Trascenderá tu entendimiento. Pero Dios no está intentando llegar a tu intelecto tanto como [está intentando] resonar dentro de ti a un nivel más profundo. Porque el intelecto fue creado para navegar y comprender cosas físicas, cosas particulares. Pero la resonancia más profunda es del alma, y es así como responderás a los grandes pero infrecuentes Mensajes de Dios para la humanidad.

Las personas tienen muchas preguntas, pero deben aprender a escuchar a un nivel más profundo, a aquietar sus mentes y a escuchar, a estar presentes, a observar, a ser reverentes. Porque el intelecto no puede saber con certeza si un Nuevo Mensaje de Dios es auténtico. No puede saber con certeza si lo que está escuchando es la absoluta verdad, la verdad mayor del Creador de toda vida. Las personas no pueden saber con el intelecto si el Mensajero es el verdadero Mensajero. Pero en su corazón sabrán. La resonancia será más profunda. El reconocimiento emergerá de una conciencia más profunda dentro de ti y de otros.

Esto es lo que ha mantenido viva la religión. Es esta resonancia más profunda. No es el poder de la creencia, porque la creencia es débil y falible, fácil de manipular por otros —por otros poderes y fuerzas y demás—. Pero la resonancia que mantiene a la gente respondiendo a los Grandes Mensajes de Dios sucede a un nivel más profundo dentro del individuo, más allá de su intelecto, más allá de sus ideas y su comprensión, y esto es lo que les da a los Grandes Mensajes de Dios poder y magnificencia.

Pero si no puedes responder a este nivel más profundo, entonces esto se vuelve un asunto de ideología, de creencia, de adherencia política y social. Se vuelve un asunto de conformidad y de la expectativa de otros. Se espera de ti que creas, y por tanto crees. Se espera de ti que reces, y por tanto rezas. Se espera que sigas los requerimientos que se han establecido antes, en su mayoría por los seres humanos, por supuesto. Pero Dios te habla a un nivel más profundo.

Dios habla al mundo a través de estos Grandes Mensajes. Estos están más allá de las necesidades inmediatas del individuo. Abarcan las necesidades de la humanidad en conjunto y [lo necesario] para el bienestar y la evolución de la humanidad en conjunto. De esto ganas un sentido de tu lugar y tu propósito en la vida en este tiempo, de por qué estás aquí en este tiempo y en este lugar, en tus circunstancias particulares, en tu nación.

Debes tener esta mayor perspectiva; si no, no entenderás el mayor contexto en el que existe tu vida, y no entenderás el movimiento del mundo o las señales del mundo. Pensarás que todo es una referencia al pasado, que en cierto modo el presente y el futuro son un cumplimiento del pasado. Las ideas están asociadas con el pasado. Pero el Conocimiento más profundo que Dios ha puesto dentro de ti es para el presente —el momento— y para el futuro. Es un entendimiento muy diferente.

A Dios no le preocupa si tienes una religión o no, pero Dios te está llamando a este nivel más profundo a través del gran Mensaje para el mundo que ahora se está dando y a través del poder y la influencia del Conocimiento dentro de ti que sucede cada día, cada momento, cada año, en todo momento, en todo lugar.

Incluso si lees las escrituras y ellas te mueven profundamente, eso se debe a la resonancia, no a las ideas. El Poder de Dios no está limitado por el entendimiento o las ideas humanas, ni tampoco por las ideas de ninguna raza en el universo, de las que hay muchísimas.

Dios está hablando ahora al mundo —a través de un Nuevo Mensaje de Dios y a través del Mensajero que ha sido enviado al mundo— para preparar a la humanidad para enfrentar un mundo en declive, un mundo cuyos recursos están disminuyendo, un mundo en el que la gente tendrá que cooperar entre sí y cesar sus interminables conflictos, un mundo que está entrando en un periodo peligroso —más peligroso que cualquier periodo que hayáis conocido nunca—, un mundo que se enfrenta al contacto con la vida en el universo, un mundo que está encarando una intervención por parte de razas del universo que están aquí para aprovecharse de una humanidad débil y dividida.

La familia humana en conjunto nunca ha tenido que hacer frente a estos dos grandes desafíos —viviendo en un mundo en declive, encarando competición de más allá del mundo respecto a quién controlará el mundo, respecto a quién será preeminente aquí—. Los Grandes Mensajes que Dios ha enviado al mundo no pueden prepararos para esto. Es por eso que hay un Nuevo Mensaje de Dios.

Nunca pienses que Dios ha dejado de comunicarse con el mundo. Nunca pienses que el mensaje final para todos los tiempos [ya] se ha dado. Esto es una presunción humana. Esto se establece para proteger una creencia y una ideología.

Dios vela sobre el mundo, y la humanidad se encuentra ahora frente a su mayor desafío a nivel global. ¿Cómo responderá? ¿Cómo se preparará? ¿Será capaz de comprender el gran cambio que está llegando? ¿Luchará y forcejeará consigo misma por los recursos restantes? ¿Se unirá para defender el mundo de una intervención externa? Este es un tiempo de gran decisión entre si la humanidad fracasará o bien se unirá para su preservación y para preservar su soberanía en este mundo.

Aquí ves claramente qué lejos está esto de tus propias preocupaciones personales —más allá de tus preocupaciones diarias, más allá de tus ideas, más allá de tus creencias, más allá de tu entendimiento religioso, más allá de tus opiniones políticas, más allá de las necesidades del día—. Si solo te consumen las necesidades del día, ¿cómo verás las Grandes Olas de cambio que están llegando y que alterarán el paisaje? ¿Cómo leerás las señales del mundo que hablan de cosas mayores más allá de tus preocupaciones personales? ¿Cómo sabrás cuándo algo está a punto de cambiar tu vida? ¿Estarás en la orilla cuando las Grandes Olas lleguen, de espaldas al mar —sin prestar atención, sin mirar, sin escuchar?

Es por eso que los Grandes Mensajes de Dios trascienden el entendimiento y la conciencia de la gente en el momento en el que estos Grandes Mensajes se dan. Pero debe tenerse una perspectiva mucho más amplia y estar mucho más arriba en la montaña para ver la relevancia e importancia de esto.

Las personas pensarán que el Nuevo Mensaje de Dios es irrelevante. Que es imposible. Parecerá que no atiende sus preocupaciones del día. No verán que el Nuevo Mensaje está aquí para salvar a la propia humanidad. No verán lo que realmente es. Por tanto lo descuidarán, lo evitarán, lo criticarán y lo ridiculizarán.

Las personas quieren pan para hoy. No ven que cuando Dios habla para el mundo entero es para la preservación del mundo entero. Es para la preservación de la humanidad. Sin esto, no habrá pan para nadie en el futuro. Es por eso que se ha dado el Nuevo Mensaje.

Aquí debes aquietarte y escuchar con tu corazón. Tus ideas tendrán dificultades. Les costará seguir el ritmo. Intentarán calcular y comprender esto, pero no pueden, porque este no es un mensaje para el intelecto.

Esto habla a la inteligencia más profunda dentro de ti, una inteligencia que no ha sido creada por el mundo sino por Dios, para guiarte, protegerte y permitirte responder.

Olvida ahora tus ideas sobre la religión, porque estás ante un Nuevo Mensaje de Dios. Olvida los preceptos del pasado, porque esto es para el presente y para el futuro.

Esto es para determinar si la humanidad tendrá un futuro, un futuro que te sea posible desear y aceptar con los brazos abiertos. Esto es para la protección de la humanidad, de todos [los que están] aquí, viviendo en un mundo en declive, viviendo en un mundo que está encarando una intervención desde el exterior —competición desde el exterior.

Debes ver la conexión. Si no piensas que esto sea importante para ti, entonces has perdido el contacto con la vida. No ves lo que provee a la humanidad.

Dios ha provisto este exuberante mundo para la familia humana. Si es despojado, arruinado y agotado, Dios no va a crear otro mundo para vosotros. Vais a tener que vivir con las consecuencias.

Si vuestros recursos no son gestionados y compartidos, preservándolos cuando es necesario, ¿pensáis que Dios va a venir a daros un nuevo mundo, que simplemente haréis las maletas y os moveréis a otro planeta en alguna parte? ¿Qué pensáis al respecto? ¿Pensáis que estáis solos en el universo y que nadie es consciente de vosotros —que no hay otros que deseen este lugar para sí mismos?

Esto está más allá de las preocupaciones actuales de las personas —de su enfoque diario, de su trabajo, de su ideología, de sus creencias, de su religión, de sus ideas políticas—. Los gobiernos no se están reuniendo para tratar cómo la humanidad va a sobrevivir dentro de una Comunidad Mayor de vida inteligente. No forma parte de la conversación o el debate público. La gente no está hablando sobre esto en las cafeterías.

Es por eso que hay un Nuevo Mensaje de Dios, y es por eso que ahora debes escuchar, porque esto tiene mucho que ver con tu mundo, con tu futuro y con quién eres como individuo y por qué fuiste enviado al mundo en primer lugar.

Es este Conocimiento que Dios ha puesto dentro de ti lo que te permitirá escuchar y responder. Si no estás conectado a este Conocimiento, entonces te parecerá que todo esto son ideas extrañas. Pero si puedes escuchar con el corazón, verás y sabrás que este es el Gran Mensaje para tu tiempo y los tiempos venideros.

Dios no va a dar otro Mensaje a la humanidad hasta dentro de mucho tiempo. Este es. Si no puedes escuchar, entonces es una gran desgracia para ti. Este es. No hay [otro] Mensaje a la vuelta de la esquina. No hay segunda versión. No va a venir un Mensaje que sea lo que tú quieres que sea.

Este es. Esta es la Voz del Nuevo Mensaje. Es una voz como esta la que entregó los Mensajes a lo largo de la historia humana. Te sorprendes ante mi idioma. Yo represento a todos los idiomas en un único idioma. Pero te hablo usando este idioma [inglés originalmente] porque es el idioma más universal actualmente en el mundo. Tiene el mayor alcance, la mayor posibilidad. Mi acento es todos los acentos.

No es importante que intentes comprender estas cosas, pero es importante que escuches, que recibas el Nuevo Mensaje de Dios —sin luchar con él, sin enfrentarte a él, sin pensar que tienes que creer en él, sino escuchando, cesando tus interminables y codiciosos pensamientos y escuchando—. Solo sabrás si esto es verdad gracias a una resonancia más profunda dentro de ti. El desafío está sobre ti, como ves.

Todos los grandes Mensajeros han sido rechazados y ridiculizados, perseguidos e incluso asesinados, porque la gente no pudo escuchar, no pudo sentir. Hoy existe el mismo problema. Tenéis una sociedad moderna con tecnología moderna, pero existe el mismo problema. Es el problema de vivir en la Separación. Es el problema de estar dominado por tu mente y tus pensamientos y creencias. Es el problema de la falta de libertad humana en vuestras sociedades. La gente está bajo el peso de la supervivencia y los gobiernos. Incluso las religiones se han vuelto opresivas. Pero es el mismo problema. Siempre ha sido el mismo problema. Por tanto, el Mensajero es rechazado, se le pone en duda, se sospecha de él, se le critica, se le condena, se le ignora, se le evita. Es el mismo problema.

¿Qué hará falta para que comprendas que estás viviendo en un tiempo de Revelación? Es en este tiempo que ha llegado al mundo un Nuevo Mensaje de Dios. ¿Irás por ahí sacudiendo tu cabeza? ¿Huirás? Como ves, es el mismo problema. ¿Cómo sabrás? Sabrás porque Dios ha puesto el poder del Conocimiento dentro de ti, muy por debajo y más allá de tus ideas, tus conceptos, tus consejos y tus tradiciones.

Dios está hablando ahora al mundo. Debes prestar atención a lo que Dios tiene que decir al mundo. Deja de hablar. Deja de pensar. Deja de debatir. Deja de resistirte. Y escucha. Si no escuchas, ni siquiera sabrás a qué estás respondiendo.

Los dos grandes desafíos de la humanidad determinarán la suerte y el futuro de todas las personas del mundo —la suerte y el futuro de todas las naciones y pueblos, la condición del propio mundo y si la humanidad será capaz de mantener su soberanía en este mundo.

Habéis vivido durante tanto tiempo en aislamiento, que pensáis que estáis solos en la inmensidad del espacio. Pero el universo está lleno de vida. Vivís en un hermoso planeta. Hay razas que son conscientes de este planeta y buscan tenerlo para sí mismas. ¿Cómo lo defenderéis? ¿Cómo lo preservaréis? ¿Cómo lo protegeréis? ¿Cómo mantendréis la capacidad de la humanidad para sobrevivir aquí?

Para hacerlo, debéis volveros una sola humanidad. Vuestras naciones deben cooperar. Debéis finalizar vuestros interminables conflictos. Debéis ver que ahora esto nace de la necesidad. No es solo un ideal o un deseo. Es una necesidad.

Dios está hablando al mundo. Es así como Dios habla al mundo. Es así de simple, así de puro. No es algo sensacional. No se ajusta a las expectativas de la gente. No está aquí para confirmar las expectativas o ideas de la gente. Es así como Dios habla al mundo.

El Nuevo Mensaje es muy grande. Ha llevado mucho tiempo presentarlo aquí. El Mensajero está en el mundo. Debes escuchar el Mensaje. Debes escuchar con tu corazón. Debes permitir que Dios te revele el estado del mundo y el futuro de la humanidad, las grandes decisiones que enfrentan los gobiernos, la gente, los individuos y tú mismo respecto a cómo viviréis y qué elegiréis y [un] entendimiento de hacia dónde se dirige la humanidad y los grandes desafíos que tenéis ante vosotros ahora. Dios provee lo que la humanidad no puede ver y no puede saber para su siguiente gran paso en su larga historia en este lugar.

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