El arte de ver

Traducción del texto “The Art of Seeing”, como le fue revelado a Marshall Vian Summers el 11 de abril del 2011 en Boulder, Colorado, EE.UU.

Versión de la traducción: 1.4

Dios te ha dado ojos para ver y oídos para escuchar, pero este ver y este escuchar son muy diferentes a lo que estás acostumbrado. Tu vista está atenuada por la confusión de tu mente y por la infinidad de impresiones del mundo que has ido acumulando durante mucho tiempo.

Tus oídos están embotados. Sólo están sintonizados con ciertas cosas, y sólo escuchan ciertas cosas.

Por tanto, aunque las personas tienen dotes naturales en diversos grados, en casi todos los casos estas dotaciones realmente no se han cultivado ni aplicado de manera sensata y adecuada.

Dios te ha dado la mayor inteligencia del Conocimiento para que te guíe. Pero para que puedas desarrollar tu capacidad para seguir al Conocimiento y experimentarlo y expresarlo de manera efectiva en el mundo —en un mundo donde el Conocimiento no es reconocido ni apreciado— debes desarrollar estas habilidades.

Tu cuerpo es un instrumento maravilloso, pero sus verdaderas cualidades no se han reconocido ni desarrollado en casi ningún caso.

Tu mente se ha convertido en un tirano, un opresor gobernado por las convenciones sociales, el miedo, el deseo y la expectativa. Pero también es un instrumento maravilloso para navegar por un mundo en constante cambio, para crear cosas maravillosas al servicio de la gente, siendo un instrumento de comunicación. Mas tampoco se ha cultivado y no está siendo utilizada en su máximo potencial ni para su mayor propósito.

Para ver y escuchar con claridad, tu mente debe estar quieta; de lo contrario estarás mirando, pero sin ver. Estarás oyendo, pero sin escuchar. Estarás atrapado en tus consideraciones internas, sean las que sean: en fantasías y temores, resolviendo problemas, juzgando y evaluando a otros, juzgándote y evaluándote a ti mismo, y así sucesivamente.

Para ver, debes estar muy presente, focalizando toda tu atención. Como si estuvieras mirando a través de binoculares, estás tratando de enfocar y ver realmente un objeto distante, y escuchas como si estuvieras tratando de escuchar una conversación alejada de ti, prestándole toda tu atención.

Así que el primer paso es la presencia completa de la mente, y esto no es fácil para las personas porque no han practicado. Está disponible para ellas, pero no han practicado.

Tienes músculos en tu cuerpo que pueden hacer cosas maravillosas, pero no pueden llevar un gran peso ni hacer nada más allá de simples movimientos a menos que desarrolles sus habilidades y su aplicación. Sucede lo mismo con el ver y el escuchar.

Tu atención no puede ser momentánea. Con el tiempo deberías ser capaz de sentarte durante una hora escuchando o viendo y mirando, sin la interferencia de tu mente, sin tratar de llegar a conclusiones, sin tratar de conseguir lo que quieres, sin evaluar la situación o tus habilidades. Sólo mirando y escuchando.

El verdadero ver implica siempre la escucha interior. Esto involucra a la totalidad de la mente, abriéndola tanto a la percepción del mundo exterior como a la presencia del Conocimiento en el mundo interior.

Aquí estás escuchando atento al Conocimiento. Estás escuchando atento a una respuesta más profunda. No estás escuchando tus pensamientos o tus emociones. Al mismo tiempo, estás escuchando al mundo exterior, atento a cada pequeño sonido.

Así que lo mejor es practicar en un lugar muy tranquilo para empezar, donde no te abrumen los sonidos y las vistas del mundo que te rodea; tal vez en un templo, en una mezquita o en una iglesia, o en la naturaleza, donde haya un ambiente tranquilo, o bien en una habitación o en un armario, donde sea que haya un ambiente tranquilo.

Para las personas que viven en grandes ciudades donde hay muy poco silencio, a veces los armarios pueden transformarse en lugares de práctica con buenos resultados.

Quieres ser capaz de concentrarte y no ser abrumado por todo lo que te rodea, así que no creas que puedes empezar practicando afuera en las calles de la ciudad, porque todavía no tienes la capacidad de concentración ni el discernimiento para poder funcionar en una situación tan ruidosa y difícil.

Con tus ojos y oídos abiertos, estás tratando de ver, observando el exterior, escuchando en el interior y el exterior, todo a la vez. Como un águila en lo alto de un gran árbol, miras y escuchas. Estás muy quieto por dentro.

Aún no sabes a qué estás prestando atención, así que deja de lado esa preocupación y consideración.

Practica escuchar por períodos cortos al principio. En el estudio de los Pasos al Conocimiento, puedes practicar a cada hora durante unos momentos, mirando y escuchando. Puedes hacerlo en muchas situaciones.

Las personas tratan de ver cosas para conseguir lo que quieren. Oyen las cosas que quieren oír. Tienen curiosidad. Tienen preferencias. Y así, miran pero no pueden ver. Oyen y no pueden escuchar, porque están intentando satisfacer algún tipo de deseo o dejándose llevar por alguna clase de miedo.

Para ayudarte a desarrollar esta capacidad de ver, es importante practicar observando fijamente, sobre todo en interiores al principio, hasta que tengas una mayor habilidad. Céntrate en un objeto simple que tenga muy poco significado, algo que no estimule tu imaginación, algo con lo que tengas pocas asociaciones, algún objeto ordinario. Sólo míralo y practica la escucha interior.

Esto es para entrenar la mente para estar quieta y atenta, clara y objetiva. No es una reacción al mundo. No estás proyectando nada sobre el mundo. Como resultado de esto, la práctica puede ser difícil al principio. Así que practica por períodos cortos en diferentes situaciones.

Práctica mirar fijamente cuando estés solo. Practica mirar y escuchar, incluso cuando estés con otras personas o en un lugar tranquilo.

Con el tiempo, podrás practicar en cualquier lugar con gran eficacia. Aquí podrás escuchar al Conocimiento hablándote siempre que sea necesario, y serás capaz de estar muy tranquilo y cómodo en los largos períodos que existen entre esos momentos en los que el Conocimiento te habla.

Muchos animales tienen gran habilidad para estar tranquilos. Piensa en ellos. Ellos pueden ver y escuchar sin moverse durante largos períodos de tiempo. Esto les da inmensas ventajas en el mundo natural.

El ver tiene también otras aplicaciones. Una vez que has desarrollado las habilidades básicas, entonces puedes tomar un problema o una decisión y mirarlo, practicando la escucha interior. Ponlo frente a ti en el ojo de tu mente o bien fuera físicamente, si se trata de algo que es práctico y se puede discernir de modo visual. Y sólo míralo.

Antes de actuar, incluso antes de decidirte a tomar medidas, antes de decidirte a hacer algo, míralo. Si se trata de un objeto físico o de un proyecto, camina a su alrededor y míralo, manteniendo tu mente quieta y practicando la escucha interior.

Aquí eres capaz de discernir, si eres hábil y paciente en tu práctica, lo que debes hacer con respecto a esta decisión, este proyecto o esta situación. Si se trata de una circunstancia con otras personas, puedes imaginarla, darle forma y mirarla, practicando la escucha interior.

Camina a su alrededor en tu propia mente. Obsérvala desde todos los ángulos, pero con una mente tranquila, permitiendo que tu cuerpo sea el instrumento de percepción que está destinado a ser. Si las personas hicieran esto, cometerían muchos menos errores de juicio. No serían impulsadas ​​a la acción en situaciones en las que no deberían implicarse.

No reaccionarían ante las otras personas tontamente, sin pensar. Serían más cuidadosas y perspicaces en cómo responden a personas y situaciones, a oportunidades y peligros.

Cuando estés afuera en el mundo, debes centrarte en tu entorno. No escuches música en tus auriculares. No hables sin cesar en tu teléfono. No estés soñando e imaginando, con tu mente lejos de donde estás. Debes estar mirando y escuchando.

Cuando sales por la puerta de tu casa, debes estar prestando atención a tu entorno para discernir lo que está ocurriendo allí, para discernir cualquier peligro o cualquier cambio en el enfoque que sea necesario para ti.

Si las personas hicieran esto, cometerían muchos menos errores y evitarían terribles catástrofes. Basta un instante sin prestar atención para acabar con tu vida o alterarla por completo.

Los animales lo saben. Están prestando atención. Las personas no lo saben. No están prestando atención. Así que, a pesar de su mayor inteligencia y capacidades, son mucho más propensas a cometer errores tontos e innecesarios.

A continuación está el ver a distancia, quizás viendo una situación que te es familiar o un lugar que conoces. Eso sería lo más fácil de practicar primero.

Ponlo en el ojo de tu mente si es necesario para que lo percibas, y práctica la escucha interna —estando confortable, sentado con la espalda recta en un ambiente tranquilo.

Si es un lugar físico, en el ojo de tu mente puedes caminar a su alrededor o a través de él, sólo observándolo de acuerdo a tu memoria del mismo, pero sin pensar ni tomar decisiones de tu parte.

Luego está el mirar algo con lo que no estás familiarizado, tal vez centrándote en un país o una ciudad lejana. Tal vez algo que está ocurriendo allí supone un gran cambio o una gran dificultad. Puedes centrarte en esto usando estas mismas habilidades, excepto que ahora no puedes imaginarlo, porque no estás familiarizado con ello físicamente. Pero traes la idea de ello a tu mente, y te sientas en quietud, practicando la escucha interior en un ambiente tranquilo.

Como siempre cuando estás practicando de esta manera, no lo haces sólo para obtener algo de tu tema de enfoque. Es para desarrollar las habilidades de escucha.

Tal vez escucharás algo no relacionado con lo que estás mirando, algo que necesitas saber, así que en vez de pensar en ello, escríbelo. Toma nota de ello para un enfoque y consideración posterior.

Si es algo que requiere de una atención más inmediata, entonces dedícate a mirarlo y a escucharlo. Escucha y observa.

Las personas y las situaciones te revelan la realidad si estás presente para verla y puedes responder al Conocimiento dentro de ti.

Hay demasiado hacer y no suficiente escuchar, ni suficiente mirar, ni suficiente estar presente ante las personas, las situaciones y las experiencias.

Por lo tanto, las personas están en movimiento, pero no saben a dónde van. Se implican, pero no saben lo que están haciendo. Interactúan con otros, pero no entienden la interacción. Tienen experiencias, pero no pueden discernir el significado de estas experiencias. Tienen compañeros, pero no conocen a sus compañeros. Están pasando el tiempo haciendo cosas, pero no lo están utilizando con sabiduría o eficacia.

Luego está el observar tu propia experiencia, sobre todo si algo te estimula de manera intensa. Algo evoca deseo o emoción en ti, o evoca miedo o rechazo. En la práctica de meditación, puedes sentarte y utilizar esta aproximación de ver y escuchar con tu propia experiencia —observándola y escuchando.

Aquí te apartas de la mente. Esta no es quien eres. Te apartas de tus pensamientos. Ellos no son tus pensamientos más profundos. Te apartas de las imágenes y la imaginación, de los pensamientos, los sentimientos, las fantasías, de todo. Déjalos pasar a través de ti y obsérvalos objetivamente.

Si estás practicando la meditación en quietud, como en los Pasos al Conocimiento, y no puedes calmar tu mente, es mejor entonces practicar esta observación —observando tus pensamientos pasar como un desfile, dejando que la mente haga lo que quiere hacer y escuchando profundamente dentro de ti.

Aquí estás trayendo la misma práctica a tu mundo interior, a la corriente de la conciencia. En los momentos de excitación, ya sea positiva o negativa, es particularmente importante que des un paso atrás, la observes y practiques la escucha interior.

Así que, como puedes ver aquí, el arte de ver se aplica a tu mundo exterior. Se aplica a las cosas que te resultan familiares y las cosas que no te resultan familiares. Se aplica a tu interacción con los demás, a tus actividades en el mundo y a lo que haces con tu mente de instante en instante.

Para que la mente te sirva realmente tal como fue diseñada para hacerlo, debes estar practicando este tipo de presencia mental, o bien estar atento a la mente y a tus mundos exterior e interior, o bien tener la mente en reposo o involucrada en una actividad simple y beneficiosa. Estas tres cosas dan alivio a la mente y también desarrollan tus mayores habilidades.

¿Por qué sucede que una persona desarrollada puede mirar en tu mente y discernir tus motivaciones, pero tú no puedes mirar en la suya y hacer lo mismo? Es porque estas personas están más presentes y enfocadas sobre ti que tú sobre ellas, y ellas han desarrollado estos mayores poderes de la mente.

En la Comunidad Mayor de vida en el universo a vuestro alrededor, hay razas que han desarrollado estas habilidades a un nivel muy alto. No es que sean básicamente más inteligentes que vosotros. Es sólo que [para ellas] este ha sido un enfoque importante y una mayor necesidad.

Cuando uno interactúa con diferentes razas en el universo, debe ser muy perspicaz. El lenguaje es un problema. Estás tratando con otro tipo de conciencia, otros tipos de valores y ética. Estás tratando con seres que piensan de manera diferente, que viven de acuerdo a diferentes principios, que tienen diferentes experiencias y que han tenido que enfrentarse a cosas diferentes en su historia.

¿Cómo podrás comunicarte con ellos de manera efectiva? ¿Cómo podrás entenderlos o percibirlos correctamente? ¿Cómo podrás conocer sus verdaderos motivos y habilidades?

Se necesita una gran presencia mental y habilidades altamente desarrolladas para ser capaz de hacer esto. Para que la humanidad pueda funcionar dentro de este entorno de la Comunidad Mayor, debe elevar sus capacidades en este sentido, sobre todo aquellas personas que están destinadas a convertirse en verdaderos videntes, papel que es muy importante en la interacción con la Comunidad Mayor.

Aquí los individuos probablemente tienen una inclinación y dotación natural que les da una mayor ventaja en este asunto, pero aun así deben entrenarse y prepararse —un entrenamiento y preparación muy diferentes de todo lo enseñado en vuestras universidades o instituciones educativas.

Ellos toman estas habilidades básicas en todos los ámbitos de aplicación y las elevan a un grado muy alto. Pueden sentarse durante días, centrándose en algo, solamente parando para descansar y alimentarse. Pueden escuchar y ver cosas que tú no puedes oír y no puedes ver, y pueden discernir las motivaciones e influencias en el ambiente mental, cosas que tú no podrías reconocer. Esto se debe a que su rango de visión es profundo, su presencia mental es poderosa y su involucración con el Conocimiento es fuerte. Pueden ver más lejos y escuchar más. Son extremadamente pacientes. Podría tomar días, semanas o meses tener un reconocimiento final con respecto a algo importante. Pero ellos estarán presentes para eso.

En la actualidad, las personas no pueden sentarse quietas durante cinco segundos sin ponerse nerviosas o irritarse o empezar a fantasear y a soñar despiertas.

Pero como ves, la visión y la escucha verdaderas no están reservadas para el individuo excepcional. No son una especialización que sólo unas pocas personas deberían o podrían ejercer.

Son lo que necesitas para discernir el significado de tus interacciones con los demás; para discernir tu entendimiento, tus necesidades y tus pensamientos más profundos; para reconocer hacia dónde está yendo tu vida y el grado en el que estás yendo allí; para discernir el significado de todas tus interacciones presentes y futuras con los demás; para discernir el valor de las oportunidades y si estas deben tomarse o no; para discernir lo que está pasando en tu entorno —en tu pueblo, tu ciudad o tu país— y ver cómo las Grandes Olas que están llegando al mundo están afectando a las personas incluso en este momento y cómo están afectando a las circunstancias y oportunidades a tu alrededor.

Todo lo que realmente necesitas y requieres en la vida se vuelve entonces la consecuencia de ver, escuchar y responder adecuadamente: gran paciencia, gran perseverancia, quietud, objetividad, compasión y la habilidad de separarse de tu propio miedo, observándolo para ver si el miedo es genuino y auténtico, si te da una advertencia o si se trata simplemente de una indulgencia de la mente.

Todo el mundo experimenta miedo. De hecho, el miedo es la base del pensamiento, los deseos y las preocupaciones de la mayoría de la gente. Si pudieran separarse de este miedo y distinguir entre aquello que es verdadero miedo y es realmente una señal de advertencia y todo lo que no es más que una inquietud sobre futuras pérdidas y el deseo de ganar la aprobación de los demás para evitar futuras pérdidas, la diferencia en su experiencia de la vida sería profunda. Es como la diferencia entre la noche y el día, como la diferencia entre el Cielo y el Infierno.

Si pudieras practicar ver y escuchar en los escenarios que hemos descrito, practicando cada vez más, diariamente, desarrollando el tiempo y el enfoque apropiados para ti dadas tus circunstancias, podrías experimentar una mayor paz, ecuanimidad y libertad frente a la opresión de tu pensamiento, del pensamiento de los demás e incluso del pensamiento de tu cultura y tu nación. Esto es libertad, y te da ecuanimidad, claridad y los poderes de discernimiento y discreción.

Cuando estés con los demás, practica escucharlos, no sólo sus palabras y gestos, sino sus verdaderas intenciones y lo que están tratando de comunicar a través de sus palabras y gestos, que a menudo es muy diferente de lo que en realidad están diciendo en el exterior. Observa y practica la escucha interior.

Este es un cambio completo en la forma en que te relacionas con el mundo y con otras personas. Es un cambio completo a una forma diferente de ser, una forma más natural de ser, una manera más poderosa y eficaz de ser.

Cuando hables, practica la escucha más profunda dentro de ti mismo para ver si tus palabras son necesarias, para ver si estás comunicando lo que debe comunicarse en ese momento, para ver incluso si debes hablar y, si es así, qué es lo que debe decirse en esta interacción con la gente.

Si estás mirando y escuchando puedes discernir la dinámica de cualquier interacción humana, la calidad del enfoque de la gente y el grado de su honestidad. Puedes discernir su condición compasivamente. Puedes discernir incluso su disposición a aprender cosas mayores. Puedes discernir si debes hablar o no, si debes ofrecer algo o no, si debes cambiar la conversación o no.

Aquí no estás obligado a hablar por una necesidad de reconocimiento social. Rompes estas ataduras, estas compulsiones, estos hábitos y estas adicciones practicando el arte de ver.

Los Pasos al Conocimiento te señalarán el camino para desarrollar estas mayores habilidades. Y las necesitas. Las necesitas ahora. Las necesitabas ayer. Las has necesitado todo el tiempo.

Pero tu educación te ha enseñado a pensar en las cosas que tienen poco valor y a seguir a otras personas a tu alrededor como si fueras parte de un manada de ganado; a pensar al paso de los demás y a obsesionarte e implicarte con el discurso social, sin importar lo carente de sentido e inmaduro que pueda haber sido. Ahora estás dando un paso atrás.

Practica en la tranquilidad de tu habitación o tu armario. Practica en el exterior en un lugar tranquilo de la ciudad o el pueblo, o busca un lugar tranquilo en la naturaleza para desarrollar estas mayores habilidades que son tan necesarias para vivir una vida con significado y propósito.

Ganas habilidad con cada práctica. Busca la ayuda de alguien que esté practicando y este más avanzado que tú, si es posible.

Entiende que no puedes enseñarte a ti mismo. Debes practicar usando un mayor plan de estudios, una mayor orientación y una calidad de interacción más elevada con al menos otra persona.

Piensa en el Mensajero y lo que él debe practicar. Comparte su práctica. Piensa en las necesidades de tu vida y en el poder que el arte de mirar puede aportarte, trayendo la gracia y la fuerza de Dios a tus asuntos.

Algunos problemas en la vida deben comprenderse intelectualmente, en particular en lo que respecta a la tecnología o las cosas mecánicas, cosas prácticas. Pero en primer lugar, como el carpintero sabio, debes mirar y ver lo que requiere la situación. Mira y observa antes de actuar. No te sumerjas simplemente en la situación, a menos que sea una emergencia.

Ver y escuchar son habilidades de mucho más valor que cualquier otra habilidad práctica que puedas desarrollar, y darán una mayor dirección y un mayor poder y eficacia a cualquier habilidad práctica que desarrolles siguiendo el arte de ver.

Surgirán muchas preguntas con respecto a estas cosas. Escríbelas. Pide ayuda. Y practica el arte de ver con ellas. Ten un compañero sabio, si puedes encontrar uno pronto, que pueda revisar tus conclusiones para ver si son sensatas —sensatas al nivel del Conocimiento.

No te preocupes de lo que otras personas estén haciendo. No te preocupes por el estado mental del público en general. Estás siendo llamado a emprender una mayor preparación al servicio no sólo de ti mismo y de tu familia, sino en realidad al servicio de todo el mundo. Porque estas mayores habilidades deben ser desarrolladas por suficientes personas para que la humanidad pueda aprender, discernir y prepararse para el gran cambio que está llegando al mundo y para su encuentro con un universo de vida inteligente, donde los poderes de ver y los poderes de influencia son mucho mayores de lo que la humanidad puede ejercer sobre sí misma.

Necesitas ser liberado de tu vida mundana y confusa. Debes ser liberado para una experiencia mayor y, en última instancia, para una mayor participación en un mundo que está cambiando radicalmente.

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